Derechos de las mujeres en la línea de tiempo Rusia

social que sufrían las mujeres. En 1975 la Organización de Naciones Unidas (ONU) estableció el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer, y en 1979 aprobó la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, que en la actualidad forma parte de nuestra Constitución Nacional. Así, en Francia, la diferencia entre las pensiones de hombres y mujeres es de un 39% si consideramos las pensiones directas (adquiridas en contrapartida a los años de trabajo) y de un 25% si nos ... Proveemos de herramientas de comunicación para que las chicas rusas busquen cualquier relación con extranjeros. Disfrutarás con conexión ilimitada para tus citas en línea, como el perfil de pareja, miembros de búsqueda local en tu área, mensajes divertidos, chats en tiempo real, llamadas de audio o video y mandar tarjetas de regalo. Tiempo - La Noticia Digital. Arqueólogos rusos descubrieron y desenterraron tumbas de mujeres guerreras pues portan lanzas y puntas de flecha así como equipo para montar, esto en estepas del ... La igualdad de género está en el centro mismo de los derechos humanos y los valores de las Naciones Unidas. Un principio fundamental de la Carta de las Naciones Unidas, aprobada por los dirigentes del mundo en 1945, es “derechos iguales para hombres y mujeres” y la protección y el fomento de los derechos humanos de las mujeres como responsabilidad de todos los Estados. Explore el activismo de las mujeres desde las generaciones pasadas hasta el presente. En la Asamblea General del 2 de julio de 2010, la ONU creó ONU Mujeres, una entidad para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer cuya primera conmemoración fue el 8 de marzo de ... Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption En Rusia no es inusual que las niñas y jóvenes sientan afición por la tecnología.. Este cambio repentino obedece a estereotipos de ... De ahí que más del 70% de las mujeres que llaman a la línea del Centro Anna, una de las pocas organizaciones ubicadas en Moscú que atiende los casos de abuso, no se atreven a denunciar su ... Según el artículo 90 de la CFR, el Presidente de la Federación de Rusia emite decretos y órdenes ejecutivas que afectan a todo el territorio de la Federación de Rusia y que no pueden contradecir la CFR ni de las leyes federales. En la actualidad, dichas órdenes y decretos constituyen una importante fuente de Derecho Laboral en el país.

Vengo del año 2454.

2019.11.05 06:32 Epsyl0 Vengo del año 2454.

Vengo del año 2454.
Vengo del futuro, del año 2454, Imperio Hispánico Unificado, el nombre no lo diré, Zona sur-central a-10-1, no daré motivos del porqué vine por ahora, ni las razones específicas, solo que tengo un cariño por su país, daré una lista detallada de las cosas que pasaron al menos en mí línea de tiempo, las primeras décadas de forma detallada, después de forma global y resumida hasta llegar al período en el que nací, de paso, dejaré una imagen que saque en el año 2023 de las noticias.
-2019: noviembre 10, 11/diciembre: Sindicatos se toman varios sectores industriales y estatales, desabastecimiento artificial, más polarización ideológica, hay sectores abastecidos, y otros son pasados por "mercado negro", contrabando, e "insurrección anti sindical", pueblos pequeños son los más privilegiados.
-2020: febrero, se descubren fosas comunes que fueron utilizadas en el 2019, se descubre también un plan de intervención extranjero en el país, P.C involucrado, escándalo, pero no pasa a mayores, se baja el perfil a la situación.
-2020: mayo, Panorama internacional, se estrechan lazos entre Argentina y Bolivia, se inician planes de estatización de recursos en ese país, y nuevos aceleradores económicos Putin se vuelve una figura importante para el país trasandino, lazos con Rusia
-2020: julio, Quintana queda a cargo, ocurre asamblea constituyente, una mujer de izquierda queda a manos del país, se cambia la constitución, se elimina el estado subsidiario, se implementa un estado benefactor, se integra una comisión que revisa proyecto escrito por Bachelet, pero se integran a la nueva constitución párrafos de las europeas, y otras propias de latam.
-2020: septiembre, un número importante de fondas son saqueadas, muchas cierran, otras optan por ser localizadas en lugares estratégicos junto a policías.
-2020: noviembre: A diferencia del año pasado, no ocurre ninguna toma, no hay desabastecimiento, se emite deuda, se gasta mucho fondo público para implementar las políticas que fueron dictadas por Piñera un año atrás, y por las nuevas que fueron implementadas en la asamblea.
-2021: marzo: Se estatizan y nacionalizan varias empresas, la figura de Allende toma mucho poder, muchos colegios no inician el año escolar, otros son tomados por estudiantes.
-2021: junio: Se descubre un escándalo que golpea aún más a la derecha.
-2021: agosto: Nuevos procesadores, es sacada a la luz una I.A en países primermundistas, Elon Musk interesado en Chile por el litio, sin embargo se decide no hacer tratos con Tesla, ni con otras empresas americanas, se enfoca a negociar con China y Rusia.
-2021: septiembre: Fuerte caída del pib, cerca de un 9% en el primer año del mandato de la nueva presidenta, fuerte aumento del desempleo, sectores del retail acusan mano negra, muchas empresas conocidas deciden por irse del país.
-2021: octubre: Mercosur-UE, Argentina queda fuera de la cumbre en Europa, no se dan mayores explicaciones.
-2022: enero: Muere una importante figura artística en Chile.
-2022: mayo: Primeros lentes de contacto que implementan cámara salen al mercado en países primermundistas.
-2022: junio: Desabastecimiento de trigo, cereales, y verduras en la zona central, se le echa la culpa a una plaga, nueva caída del Pib, cerca de un 6%, sale otro informe que fue ocultado por el gobierno, el cual indicaba que la inflación en el país a final del 2021 era de un 7%, y no de un 3% cómo se había indicado.
-2022: julio: Nuevas reformas económicas, se decide aumentar el sueldo mínimo a 500k, y aumentar los impuestos al combustible, precio de las cosas aumentan, varias pymes quiebran, trabajadores hacen paros y huelgas, por considerar que el gobierno esta incumpliendo sus promesas de crecimiento.
-2022: agosto: EEUU acusa articulación de movimientos bolivarianos en la zona sur de Chile desde hace más de dos años, el gobierno no dice nada.
-2022: diciembre: EEUU pone primeras sanciones económicas a Chile por negarse a colaborar con empresas americanas y privados, gobierno chileno acusa de autoritarismo y de colonialismo.
-2023: enero: Se implementan tratos con Venezuela para apalear la crisis en combustibles, se tranza cobre por petróleo, gasolina y derivados, nuevas reformas, se decide implementar impuestos a la comida, a las carnes, y a las verduras.
-2023: febrero: Fuerte inflación de un 53%, empresarios hastiados de los impuestos, y de las trabas estatales, deciden un plan para desabastecer sus empresas y obligar al gobierno a que derogue varias leyes, el gobierno no cede, deciden irse muchas empresas del país, sobre todo las del sector agrícola y cárnicas.
-2023: agosto: Inflación de un 200%, huelgas masivas y protestas aún peor que en las del 2019, cientos de miles de personas mueren en enfrentamientos con policías, la presidenta acusa de intento de golpe de estado norteamericano, se pide ayuda a Rusia, el cual envía tropas a Argentina, y las pasan por las fronteras, se hace un plan en conjunto con este ejercito, se decreta estado de sitio en todo el país, con ley marcial.
-2023: septiembre: Fiestas patrias son celebradas normalmente, se escucha por todo el país la música de violeta parra y de víctor jara, ese mismo mes se inauguran estatuas de varias figuras populares, también se anuncia una nueva reforma constitucional, se decide eliminar al ejército, y sustituirlo por uno democratizado, se cambia el período de presidente, de 4 años, a 6.
-2023: octubre: Ejercito Chileno se niega a ser desarticulado, y se acuartela, se inicia una operación masiva a lo largo de todo el país, esta operación quedara registrada en la historia como "Operum Septimum" por la canción del séptimo de línea, aunque medios internacionales dicen que es igual a la noche de los cristales rotos en Alemania, cientos de dirigentes caen, grupos paramilitares bolivarianos se enfrentan armados a militares, pero como solo tuvieron un mes de ser articulados no tienen demasiada preparación profesional en cuanto a sector geográfico y estratégico, ya que estos estaban entrenados en selvas amazónicas y no las del sur y el norte, finalmente militares ganan, golpe de estado, muchos miembros del gobierno son exiliados, por ser considerados cómplices de un plan internacional, el estado de sitio impuesto por la antigua presidenta sigue en pie, al igual que la ley marcial, mueren muchas personas a lo largo de los años.

- A partir de aquí no escribiré ni daré detalles, pues la mayoría pueden darse una idea de que cosas pasarán, y de que cosas volverán saltaré directamente al año 2035, el cual se centra más en un contexto internacional, todo lo que cuento aquí paso en mi línea de tiempo, eso no quiere decir que pase en la suya, la verdad es que les daré una pequeña explicación al porqué muchos "viajeros" o profetas fallan en sus predicciones, no es que la mayoría mienta o sean falsos en lo que dicen, sino que ellos están contando lo que se vivió en una de sus líneas de tiempo, en el futuro, precisamente en el año 2365 se describe y se logra visualizar a través de tecnología cómo fueron otras líneas de tiempo, precisamente una la dejo John Titor hace muchos años, y también Edgar Cayce, en la de Edgar y Titor, bajo el gobierno de Obama hubo una guerra nuclear, pero eso fue en sus líneas de tiempo, o en las que ellos vieron, y como saben, eso no paso aquí, lo que quiere decir, que muchas cosas que están aquí, algún político importante, o dirigente, puede verlas y evitarlas, lo mismo con alguien que quizás aún sea un simple estudiante pero que algún día tenga un prominente futuro y pueda cambiar las cosas, en fin, continuo.

-2025: Vuelve la antigua constitución, pero se implementan nuevas políticas que dan más facultades al ejército y al poder judicial, también al ejecutivo, se desbaratan varios ministerios, y se funden otros en uno solo, esto para apalear la grave crisis monetaria.

-2035: Marzo, se inicia una coalición de países anticomunistas, la cual es Brasil, Ecuador, Perú, Uruguay, Colombia, un hombre blanco preside esta nación, al igual que en Chile, Chile no ha dejado el mandato militar y el hombre que gobierna es rubio, y tiene mano de hierro, muchos le dicen emperador dorado.
-2035: Junio, se inicia una coalición de países bolivarianos, la cual es Argentina, Venezuela, y Cuba, hay aires de guerra, pero esta estalla dos años después, en el 2037.
-2037: Agosto, guerra de guerrillas a lo largo de toda Sudamérica, se utilizan nuevas tecnologías, algunos hablan de tercera guerra mundial, pero USA y Rusia acuerdan en secreto que pactarán un tratado de no agresión directa, pero que si tendrán la libertad para ayudar a los países que consideren claves en sus planes geopolíticos, esto para evitar una guerra nuclear, muy similar a lo que paso con Vietnam.
-2038: Enero, La guerra sigue en curso, finalmente se decide rodear a argentina por parte del atlántico, y se llega a través de Pocitos en lo que se considera el día D de Sudamérica, la capital cae sin tanta resistencia, a pesar de su largo territorio, muchos dicen que hubo sabotaje interno por parte de una mujer política, y de varios grupos antikirchneristas y antiperonistas, 4 años después sale a la luz el plan que se hizo, para que la coalición no destruyera este país, por otra parte Perú y Chile acuerdan llegar por el norte a Bolivia pero en diferentes frentes, mientras que Brasil ataca dos lugares, Venezuela al norte, para contener la penetración Venezolana, y en conjunto con Perú y Chile, rodean a Bolivia para hacer una guerra total.
-2038: Septiembre, Bolivia capitula el 14 de ese mes, se traza un trato en el cual se le dice a esta nación, que conservará su independencia, si gasta lo que le queda de sus fuerzas militares en dar a conocer todos los planes con su aliada Venezuela y en ayudar a las fuerzas de la coalición anticomunista,
Bolivia acepta.
-2038: Noviembre: Venezuela es absolutamente rodeada, se traza un plan civil para armar a la población, en puntos estratégicos se elimina a bolivarianos, y a través de Brasil, se deciden pasar cazas norteamericanos cargados con armas, por otro lado son utilizados satélites con una nueva tecnología que son capaces de desbaratar toda detección aérea.
-2038: Diciembre: La población civil se une a los ejércitos libres anti bolivarianos, los cuales son conformados por antiguos guerrilleros reformados, cristianos, demócratas, fascistas, y también norteamericanos, estos hacen tácticas de sabotaje a alimentación y fuentes de energía que utiliza Venezuela.
-2039: Enero: Estados Unidos invade Cuba, la destroza en unos días, las pocas fuerzas cubanas huyen a Venezuela, pero son interceptadas por buques que esperaban cerca de costa rica, su intención era hacer una "L" para intentar despistar.
-2039: Febrero: Se deja la guerra de guerrillas y el intento de desgaste con Venezuela, y se decide hacer de una vez una guerra total, Chile, Perú y la reciente Bolivia, atacan entrando por el río Atabapo a través de Colombia, mientras que Colombia se une junto a ecuador y atacan por el río meta, a su vez Brasil junto a Uruguay y fuerzas norteamericanas entran rodeando Guyana a través de Sacupana, el Kremlin llama a Usa y decide no seguir apoyando a Venezuela, le dan el visto bueno para que tomen la ciudad, hacen un trato económico que beneficiara a ambas potencias y el cual pagará la deuda del gobierno bolivariano con Rusia.
-2039: Mayo: Tras dos meses de intenso fuego, se toman la mayor parte de ciudades y carreteras, uno de los golpes más devastadores fue la toma del Barquisimeto, el cual dio pie a la toma de otras carreteras y ciudades.
-2039: Julio: Venezuela capitula.
-2039: Septiembre: Se deroga la constitución bolivariana, y se implementa una nueva la cual fue revisada por organismos internacionales, lo mismo en Cuba, se llama a elecciones libres a finales de mes en ambos países, cientos de miles de fuerzas disidentes son fusiladas en plazas públicas, todo símbolo comunista y socialista es prohibido, el temor a la anti democracia es tan fuerte, que de hecho, se termina en una crisis de miedo implementando anti democracia por parte de toda Sudamérica ante el horror de todo lo que paso a lo largo de esos 4 años.
-2040: Enero: Se hace un acuerdo para que solo exista la socialdemocracia, sin embargo esta pierde mucho poder, el anarquismo es considerado al igual que el comunismo una fuerza de odio la cual debe ser erradicada.
-2040: Febrero, antiguos parlamentarios comunistas de muchos países latinoamericanos, son exiliados en Europa, donde vivirán el resto de sus días, Europa no prohíbe el comunismo, por lo que pueden vivir de acuerdo a su ideología, pero ya sin la capacidad de llevarla a cabo.

Saltaré 100 años en el futuro, pero empezaré con 2080, después lo demás.

-2084: Julio:Uno de los presidentes más importantes de toda la historia mundial, es asesinado en Estados Unidos, tanto izquierdistas como derechistas lo lloran, una enorme estatua es puesta en su honor, es asesinado por no ir con los intereses nacionales.
-2115: Enero: Estatua del emperador dorado, de un tamaño de 60 metros es puesta cerca de viña del mar, la cual reivindica el éxito que hubo bajo su mandato en la guerra, otros países no hacen lo mismo con antiguos líderes, otras figuras históricas salen a reflote, aunque ya no es visto todo este proceso como un medio para imponer una ideología, sino más bien como un recordatorio de la historia "Hasta el final del siglo", por lo mismo hay estatuas pero de tamaño normal, de casi todas las figuras históricas habidas en la historia de todas las tendencias ideológicas, desde el 1800, hasta el 2100, el comunismo es mal visto, pero nace una nueva forma de ver la vida gracias a ese presidente asesinado, por lo que a pesar de todo, muchas personas rinden honores y hacen homenajes a diferentes figuras históricas, y a personas asesinadas, de todos los sectores, "por combatir con bravura hasta el final por sus ideologías", el fascismo y el ultraderechismo pasan a ser vistos solo como una forma de gobierno, más no como una visión de la gente normal o del día a día.
-2120: Febrero:Primeros androides puros nacen, a la primera se le conoce como Ev4, en Japón y Sur corea es todo un éxito.
-2125: Marzo: La cura completa del cáncer llega, aunque informes más tarde, dicen que la verdadera cura, ya había llegado en el 2034.
-2130: Julio: Se descubren artefactos en la luna, en su parte interna, es revelada a la población parte de esos secretos.
-2134: Enero: Coalición anticomunista, cambia su nombre a Latinoamérica Unificada, la mayoría de los países la conforman, su intención es crear una organización la extinta Mercosur, pero que aglomere también a países con economías más débiles, la moneda local no existe más, y se dolarizan todos, pero se permite que este dolar, tenga su propio símbolo y divisa, esto como una forma de comprometer a los pueblos sin que se sientan subyugados culturalmente, aunque en el fondo es para que el nacionalismo este más vivo.
-2143: Ciudades submarinas y aéreas ya son casi un hecho, aunque por ahora las aéreas flotan solo a unos cientos de metros solo un par de edificios, se deciden trazar planes sustentables a futuro.
-2162: El mito del presidente americano del 2084 que fue asesinado, es tan fuerte, que muchos empiezan a ver su filosofía cómo una nueva religión, parecido al budismo, tiene adherentes transhumanistas, por lo que captan mucho la atención.
-2185: La capital Musk, en marte, tiene revueltas, demandando independencia de la tierra.
-2222: Se descubren animales complejos bajo la superficie de la antártica.
-2234: Latinoamérica Unificada, decide crear su propia bandera, y tramitar visas sudamericanas para que no sea necesaria tanta burocracia para viajar entre países, se decide utilizar la constitución de Chile en Ecuador, y Perú, mientras que la de Brasil será utilizada en Bolivia, Argentina mantendrá la suya propia.
-2254: Se decide crear una sola constitución para Chile, Ecuador, Perú y Brasil, Argentina se niega a esto, y decide separarse de la unificación.
-2255: Líderes de la unificación, deciden poner a un presidente títere en Argentina, pues en esta rige un presidente peronista-nacionalsocialista, el cual dice que una constitución global, amenaza los intereses nacionales y no vela por el futuro de los ciudadanos, si no solo sirve a caudillos
sionistas que están interesados en un gobierno mundial.
-2256: El presidente nacionalsocialista muere en un atentado terrorista por parte de una organización llamada, "Alianza Invicta", el cual está obsesionado con la unificación de latam, son apolíticos y en su mayoría son conformados por jóvenes que adoran la tecnología y el progreso humano, por sobre el ideológico.
-2258: Estos jóvenes no son castigados, son vistos como héroes por haber "Garantizado la paz en la región, ante una nueva amenaza socialista", todos los que son afines al gobierno peronista, son encarcelados.
-2260: Gobierno considera que el comunismo ya no es un peligro, por lo que desarticula varias leyes que habían implementado hace más de cien años, aun así se castiga con cárcel por más de 50 años solo aquel que posea el símbolo comunista, ya sea como dibujo, o como estampado en su ropa.
-2261: Nuevas formas de reciclaje, se logra hacer con la basura una nueva forma de combustible.
-2267: Virus extraterrestre llega a la tierra a través de un meteorito, se decide estudiar los lagos Vostok, y la profundidad de la antártica, para desarrollar una cura.
-2280: Se descubre en Gobi una ciudad sumergida en la arena, la cuál contiene tecnología de una civilización anterior a la nuestra, una época dorada para los procesadores y para nuevas ingenierías, sobre todo la que tiene que ver con las ciudades.
-2302: Una ciudad completa llamada Asgardia se convierte en un éxito, aunque la mayor cantidad de habitantes son androides, ya que solo aceptan a quienes fueron sus primeros residentes virtuales, hace más de 200 años, los "despertados" personas que se criogenizaron en el año 2092 y que fueron parte del primer proyecto, ahora poseen cuerpos robóticos,estos son los beneficiados con los cargos más altos en Asgardia, implementan una socialdemocracia parecida a la Nórdica.

Época de la virtualización cerebral.

-2320: Se logra virtualizar la mente humana de forma completa, enfermedades mentales como el Alzheimer, Neurosis, o esquizofrenia, desaparecen, logran reconectar y re-estimular a voluntad todo tipo de sensaciones, TODAS.
-2323: Se crean entornos simulados igual al real, para que personas que tengan tendencias psicópatas hagan lo que deseen y al mismo tiempo ser estudiados sus ondas en ese preciso momento, de esa forma pueden que cosas reconectar en el cerebro, y como solucionarlas.
-2324: Los videojuegos pasan a ser completamente interactivos, sientes la sensación de vivir dentro de él, muchas películas y series estaban en lo correcto, nunca nadie queda atrapado en una de ellas.
-2332: Muchas adicciones a drogas son curadas fácilmente, la pena a las drogas es castigada con la muerte, se crean también bacterias, y plagas que sean capaces de destruir plantas especificas que estén relacionadas con esto.
-2345: Homenaje a los caídos de la segunda guerra mundial termina en desastre en Europa, muchos acusan a LATAM de ser un gobierno Neo-Nazi por más de cien años, autoridades europeas deciden hacer caso omiso, y arrestan a manifestantes, los manifestantes quedan con la prohibición de entrar a Latinoamérica Unificada.
-2356: Se decide cambiar el nombre de Latinoamérica unificada y se cambia por Imperio Hispánico Unificado, por sus siglas IHU todo símbolo nacional está prohibido, ya que se considera que la patria verdadera es Latinoamérica, y se considera que imperio es el verdadero nombre que debe tener la coalición, ya que esto hará "que todo sentimiento socialista, o de que estamos subyugados quedará dejado de lado, no puede haber un imperio sobre nosotros, porque nosotros ahora somos un imperio", se cambia la constitución y se utiliza una sola, las ciudades pasan a ser llamados sectores, y se crea un solo himno, y una sola bandera, sin embargo, todos los sectores mantienen cierta independencia a través de una república federal, como la estadounidense, regiones, provincias, pasan a unificarse y a ser estados completos, algunos de los nombres de estos nuevos estados son, Rayelis, Saneghos, Fardiala, Nueva Colorado , Mardiz y Darieh, ubicadas en parte de Chile y otras en Argentina, un solo estado puede abarcar más de 3 regiones, algunos países con provincias extensas conservaron sus nombres y en parte su cultura, pero terminaron siendo absorbidas por el libre transito de los ciudadanos de otros estados, los estados a su vez tienen sectores, y estos a su vez están numerados del 1 al 10 más un numero.

Hago un punto aparte, aquí es donde nací yo, en Mardiz, el sector sur central a-10-1, en lo que ustedes consideran el Maule ahora mismo, pero de donde vengo, Mardiz abarca el Maule, Concepción y la Araucanía.
-2368: El imperio hispánico decide mostrar en pantallas gigantes cerca de arquitecturas antiguas, momentos del pasado, es decir, muestran películas para que quienes visiten sientan lo que vivían las personas de las épocas prehispánicas, esto a modo de documental, sin embargo ver el futuro está absolutamente prohibido.
-2370: Automatización completa de varios sectores industriales, la mayor parte de la población estudia robótica, ciencias, matemáticas, y logística, también mantenimiento industrial.
-2389: Varias personas deciden ser "Inmortales", subiendo sus consciencias a la nube, la gente no padece sufrimiento ni tristeza en ese mundo, también puedes fácilmente borrarte la memoria.
-2395: Se reestructura completamente El imperio Hispánico haciéndolo más eficiente.
-2399: Varias corrientes cristianas son prohibidas, por ser consideradas anti-racionales, se promueve el cientificismo.
-2320: El imperio hispánico logra crear su primera moscovia, la cual en vuestro tiempo, no son más que ovnis, este va con destino a estudiar próxima centauri.
-2334: Se decide crear un consejo de sabios, estos serán racionalistas, economistas, matemáticos, y también tecnocratas, serán estos los que gobiernen el imperio hispánico, se instaura una oligarquía basada en el nivel de inteligencia de los ciudadanos, quienes más inteligentes sean, más derechos tienen.-2346: Por ley quienes sean más pobres no pueden tener hijos, ya que se considera que el gasto de recursos debe ser limitado en ciertos sectores.

Adelantaré cien años nuevamente.

-2411: Nuevos experimentos cuánticos permiten la capacidad de contactar con el "Más allá", se intenta estudiar lo que viene después de la muerte.
-2434: Colonia Marciana terraforma Marte haciéndolo aún más verdoso.
-2454: Androide Epsylum creado en el imperio hispanico viaja al pasado con la misión de dar a conocer gran cantidad de detalles del futuro, aunque Estados Unidos, Europa y Asia están en contra de cambiar el pasado, se envía a este androide directamente a que cuente esto en un foro de internet donde nadie le creerá, esto con la finalidad de estudiar las consecuencias, el androide deberá volver a su línea de tiempo al cabo de doscientos años en la línea de tiempo a la que viajó, y debe registrar con su cámara cornica toda la información, el imperio hispánico es el único capaz de velar por la humanidad, ya que no tenemos a los norteamericanos ni a otra potencia encima, somos libres y soberanos, y por lo tanto es el imperio hispánico, y la inteligencia artificial que esta trás el, quien merece gobernar el mundo del pasado, conociendo a los humanos del pasado, conviviendo con ellos, sabremos como trabajar junto a ustedes algún día.

La humanidad es el imperio, larga vida a la humanidad.
La humanidad es la patria, larga vida a la humanidad.
https://preview.redd.it/0b6ydh1u0tw31.jpg?width=1280&format=pjpg&auto=webp&s=1f0f9b1cc682e8c112eaf9ea6d1101e7c7df5113
submitted by Epsyl0 to chile [link] [comments]


2016.12.22 03:49 migpodemos3c Alepo: La primera victima de la guerra es la verdad

Pocos textos tan lúcidos se pueden leer sobre la guerra de Siria como estos que reproduce Sin Permiso recientemente: http://www.sinpermiso.info/textos/hay-mas-de-una-verdad-que-contar-sobre-alepo Versiones diferentes pero lo que está claro es que lo que se juega en Siria es una guerra por recursos y poderes geopolíticos al precio de las víctimas de siempre.
Alepo: La primera victima de la guerra es la verdad ** Robert Fisk
Los políticos occidentales, los “expertos” y los periodistas se aprestan a reinicializar sus narrativas en los próximos días, ahora que el ejército de Bashar al-Assad’s ya ha recuperado el control del este de Alepo. Descubriremos si los 250.000 civiles “atrapados” en la ciudad de verdad eran tantos. Oiremos mucho más sobre por qué no fueron capaces de salir cuando el gobierno sirio y la fuerza aérea rusa comenzaron su feroz bombardeo de la parte oriental de la ciudad.
Y aprenderemos mucho más sobre los “rebeldes” a los que Occidente –EEUU, Gran Bretaña y nuestros amigos rebanacabezas en el Golfo— han venido dando apoyo. Estos incluyen a al-Qaeda (alias Jabhat al-Nusra, alias Jabhat Fateh al-Sham), la “gente” –como George W. Bush la llamaba– que cometió los crímenes contra la Humanidad en Nueva York, Washington y Pennsylvania el 11 de septiembre. ¿Se acuerdan de la Guerra contra el Terror? ¿Se acuerdan de la “maldad pura” de al-Qaeda? ¿Se acuerdan de todas las advertencias de nuestros amados servicios de inteligencia y seguridad en el Reino Unido sobre cómo podía llevar al-Qaeda el terror a Londres? ¿Se acuerdan?
No cuando los rebeldes, incluida al-Qaeda, defendían bravamente el este de Alepo; entonces, no. Porque se estaba tejiendo para nosotros una potente narrativa sobre heroísmo, democracia y sufrimiento, un cuento de buenos chicos contra malos chicos tan explosivo y falsario como las “armas de destrucción masiva”.
En los tiempos de Saddam Hussein –cuando unos pocos sosteníamos que la invasión ilegal de Irak llevaría a la catástrofe y a un indecible sufrimiento, y que Tony Blair y George Bush nos estaban llevando por el camino de la perdición—, se nos exigía siempre mostrar nuestra repugnancia por Saddam y su régimen. Teníamos que recordar constantemente a nuestros lectores que Saddam era uno de los Tres Pilares del Eje del Mal.
Pues aquí va de nuevo el mantra habitual, que tenemos que repetir ad nauseam para evitar el habitual correo cargado de odio y el oportuno maltrato acosador que se dispensará hoy a quienquiera se atreva a salirse de la endeble y mendaz versión autorizada de la tragedia siria:
Sí, Bashar al-Assad ha destruido brutalmente vastas zonas de sus ciudades en su batalla contra quienes quieren derrocar su régimen. Sí, este régimen tiene un sinnúmero de pecados en su haber: tortura, ejecuciones, cárceles secretas, asesinatos de civiles y –si incluimos a la milicia siria, teóricamente bajo control del régimen— una espeluznante versión de la limpieza étnica. Sí, debemos temer por las vidas de los valientes médicos del este de Alepo y de las personas que han estado bajo sus cuidados. Cualquiera que haya visto el pateo a que fue sometido el joven sacado de la fila de refugiados huyendo de Alepo la pasada semana por parte de los hombres del servicio de inteligencia del régimen debería temer por la suerte de todos aquellos a quienes no se permitió cruzar las líneas gubernamentales. Y se puede recordar que el sombrío informe de la ONU sobre los 82 civiles “masacrados” en sus hogares en las últimas 24 horas.
Pero llegó la hora de contar la otra verdad: que muchos “rebeldes” a quienes ha venido dando su apoyo Occidente –y a los que nuestra prepóstera Primera Ministra Theresa May bendijo indirectamente cuando se postró ante los rebanacabezas del Golfo la semana pasada— se cuentan entre los combatientes más crueles e implacables del Oriente Próximo. Y aun cuando hemos estado lloriqueando por los atrocidades del Estado Islámico durante el asedio de Mosul (un acontecimiento demasiado similar al de Alepo, aunque nadie lo diría leyendo las narrativas habituales), hemos ignorado a propósito el comportamiento de los rebeldes en Alepo.
Hace solo unas semanas, entrevisté a una de las primeras familias musulmanas escapadas del este de Alepo durante un alto el fuego. El padre acababa de recibir la noticia de que su hermano había sido ejecutado por los rebeldes a causa de que él había cruzado la línea de frente con su mujer y su hijo. Condenó a los rebeldes por cerrar las escuelas y colocar armamento cerca de los hospitales. Y no era un badaluque pro-régimen: incluso decía sentir cierta admiración por el buen comportamiento del Estado Islámico (EI) en los primeros días del asedio.
Por esos mismos días, los soldados sirios me confiaban en privado su convicción de que los norteamericanos dejarían que el EI saliera de Mosul para volver a atacar al régimen en Siria. Un general norteamericano llegó incluso a expresar su temor a que los milicianos chiitas iraquíes pudieran impedir al EI escapar hacia Siria a través de la frontera iraquí.
Bueno, pues es lo que pasó. En tres grandes columnas de camiones suicidas y miles de simpatizantes armados, el EI cruzó el desierto para pasar de Mosul en Iraq, y de Raqqa y Deir ez-Zour en la Siria oriental, al asedio, una vez más, de la hermosa ciudad de Palmira.
Resulta sumamente instructivo observar la cobertura periodística de esos dos sucesos paralelos. Casi todos los titulares de hoy hablan de la “caída” de Alepo en manos del ejército sirio, cuando lo natural habría sido hablar de su “reconquista” contra los rebeldes. En cambio, se dice que el EI ha “reconquistado” Palmira, cuando –dado su criminal comportamiento— lo que debería decirse es que la antigua ciudad romana había “caído” una vez más bajo la grotesca dominación del EI.
Las palabras cuentan. Porque estos son los hombres –nuestros “compis”, me figuro, si hay que atenerse a la narrativa yihadista habitual— que, tras la primera ocupación de la ciudad, cortaron la cabeza al académico de 82 años que trató de proteger los tesoros romanos, para volver a colocar luego sus gafas en la cabeza decapitada.
Según admiten ellos mismos, los rusos lanzaron 64 bombardeos aéreos contra los atacantes del EI en las afueras de Palmira. Pero dadas las enormes columnas de polvo levantadas por los convoyes del EI, ¿por qué no llegó a sumarse la fuerza aérea estadounidense al bombardeo de su peor enemigo? Pues no: por alguna razón, los satélites y los drones y los servicios de inteligencia de los EEUU no llegaron a percatarse. Tampoco lo hicieron cuando el EI utilizó idénticos convoyes de camiones suicidas para asediar Palmira la primera vez que ocuparon la ciudad, en mayo de 2015.
No ofrece la menor duda el revés que Palmira representa tanto para el ejército sirio como para los rusos, aunque sea más simbólico que militar. Funcionarios sirios me aseguraron a comienzos de este año que jamás se permitiría que el EI regresara a Palmira. Había una base militar rusa en la ciudad. La fuerza aérea rusa hacía ejercicios de sobrevuelo. Una orquesta rusa había tocado en las mismas ruinas para celebrar la liberación de Palmira.
Y bien, ¿qué ocurrió? Lo más probable es que los militares sirios, simplemente, no dispusieran de hombres bastantes para defender Palmira cuando estaban cerrando el cerco sobre Alepo.
Tenían que recuperar Palmira, y rápido. Pero para Bashar al-Assad el fin del asedio de Alepo significa que el EI, al-Nusra, al-Qaeda y todos los demás grupos salafistas y sus aliados ya no pueden afirmar que disponen de una base, o crear una capital, en la larga línea de grandes ciudades que constituye la espina dorsal de Siria: Damasco, Homs, Hama y Alepo.
Volvamos a Alepo. La habitual y ahora desmayada narrativa periodística precisa de refresco. Estos últimos días ofrecen la prueba. Tras meses de condenar las iniquidades del régimen sirio al tiempo que se echaba niebla sobre la identidad y la brutalidad de sus oponentes en Alepo, las organizaciones de derechos humanos –oliéndose la derrota de los rebeldes— comenzaron hace sólo unos días a difundir críticas que incluían a los defensores del Alepo oriental.
Pongamos el caso del Alto Comisionado para Derechos Humanos de la ONU. Después de que la semana pasada insistiera en sus habituales –y perfectamente entendibles— temores por la población civil del este de Alepo y su personal médico, así como por los civiles sujetos a represalias gubernamentales y los “centenares de hombres” que podrían haber desaparecido tras cruzar las líneas del frente, la ONU, de repente, comenzó a expresar otros temores.
“Durante las dos últimas semanas, el Frente Fatah al-Sham [es decir, ¡el EI!] y el batallón Abu Amara parecen haber secuestrado y asesinado a un número desconocido de civiles que habían pedido a los grupos armados que se alejaran de sus vecindarios para ahorrar vidas de civiles.”
Y continúa: “También hemos recibido informaciones, según las cuales, entre el 30 de noviembre y el 1 de diciembre, los grupos armados de oposición dispararon contra civiles que trataban de huir”. Además, se han registrado “ataques indiscriminados” sobre áreas densamente pobladas del oeste de Alepo dominado por el gobierno y del este “rebelde”.
Yo sospecho que oiremos más cosas por el estilo en los días venideros. El mes próximo leeremos también un libro nuevo que pone los pelos de punta, Mercaderes de hombres, de la periodista italiana Loretta Napoleoni, sobre la financiación de la guerra en Siria. Habla de las fuerzas gubernamentales y de las fuerzas rebeldes en términos de secuestradores exprés, pero tiene también palabras durísimas para nuestra profesión periodística.
Escribe, por ejemplo, que “reporteros secuestrados por grupos armados en el este de Siria cayeron víctimas de una síndrome de Hemingway: los corresponsales de guerra que apoyan la insurgencia confían en los rebeldes y ponen sus vidas en sus manos, porque están aliados con ellos”. Pero “la insurgencia no es más que una variante del yihadismo criminal, un fenómeno moderno con una sola lealtad: el dinero” ¿Demasiado dura con nuestra profesión? ¿Somos realmente “aliados” de los rebeldes?
Desde luego, nuestros amos políticos lo son. Y por la misma razón que los rebeldes secuestran a sus víctimas: dinero. De aquí la desgracia del Brexit para May y su corte bufonesca de ministros, que la semana pasada se postraron ante los autócratas suníes que financian a los yihadistas de Siria en la esperanza de ganar millones de libras esterlinas con ventas de armas pos-Brexit al Golfo.
En unas horas, el Parlamento británico debatirá sobre la delicada situación de los médicos, las enfermeras, los niños y civiles heridos de Alepo y otras zonas de Siria. El grotesco comportamiento del Gobierno del Reino Unido ha conseguido que ni los sirios ni los rusos presten la menor atención a nuestros miserables lloriqueos. Y eso, también, debe formar parte de este cuento.
Traducción para www.sinpermiso.info: Miguel de Puñoenrostro
"No siento un total pesimismo. La lucha va más allá del contexto sirio". Entrevista
Yassin al-Haj Saleh
¿El conflicto sirio se encamina hacia un punto de inflexión decisivo? Los eventos de Alepo lo sugieren. En las grandes metrópolis del norte, la rebelión está sufriendo una dolorosa derrota contra el ejército del régimen con la ayuda de múltiples milicias extranjeras y la aviación militar rusa. Presente en Bruselas, el opositor sirio Yassin al-Haj Saleh, ex preso político ahora en el exilio en Turquía, nos da sus impresiones.
-¿Qué le parece la inminente caída de la parte rebelde de Alepo, en las manos del régimen?
La verdad es que la ciudad no caerá exactamente en las manos del régimen, sino entre las milicias de Irán (NdT: chiítas), libanesas, iraquíes, etc. que están presentes sobre el terreno con el apoyo masivo de la aviación rusa. ¡Y el aval del resto del mundo! Ciertamente, países como Francia o los Estados Unidos no están contentos con lo que está sucediendo, pero no mueven un dedo para evitar el desarrollo de los acontecimientos. El régimen fascista del tirano Bashar al-Assad va a continuar en el poder luego de destruir el país y haber aniquilado una generación, con ese medio millón de muertos, millones de desplazados internos o exiliados. La represión sobrepasa todo lo que habíamos experimentado en Siria en la década de 1980.
-¿Cómo juzga usted a la comunidad internacional?
Todo se hizo evidente a finales de agosto de 2013, después del ataque químico contra la periferia rebelde de Damasco, que dejó 1.466 muertes en un solo día. "Ellos" simplemente decidieron quitarle el arma del crimen con el acuerdo entre los EE.UU. y Rusia, que obligó al régimen a entregar a la ONU sus stocks de armas químicas. El régimen comprendió bien la significación del mercado: ¡permiso para matar con cualquier arma! A continuación, comenzó a utilizar masivamente los barriles cargados de TNT lanzándolos desde helicópteros contra la población.
-¿Usted pone a Obama en el primer rango de las críticas?
Nunca tuvo la opción de no intervención. Eligió actuar en nombre de los rebeldes o para estabilizar la situación. Por lo tanto ayudó eficazmente al gobierno. El pretexto es que en la rebelión había extremistas islámicos radicalizados, una primera explicación comprensible. Salvo que vio las cosas como si se limitaran a una elección entre el fascismo, el régimen o los yihadistas, ¡ignorando a todos los demás rebeldes! Nosotros pasamos a ser invisibles. Ciertamente había una radicalización, una militarización, una islamización de la rebelión, un aumento incluso del nihilismo, y también la corrupción de los grupos radicales apoyados por los saudíes; pero el fenómeno del "Estado Islámico", que nada tiene que ver con Siria, fue germinando en Afganistán y ha crecido en Irak.
-¿En su último libro, usted explica que el régimen utiliza el confesionalismo...
Esto no es nuevo para nosotros. El plan busca dividir, asustar, para controlar a la población. El objetivo: que cada comunidad tenga miedo de los demás. ¿Tienes miedo? El régimen les protege! Ese es el mensaje, las manipulaciones confesionales no tienen nada que ver con la fe religiosa en realidad. Desde el comienzo de las protestas y la violencia en la primavera de 2011, el régimen amenazó con la guerra civil. Durante mucho tiempo los sirios tuvieron miedo. Sin embargo, las matanzas sectarias nunca habían existido antes en Siria. Muchas personas en el año 2011, veían con entusiasmo las imágenes de la plaza Tahrir en Egipto, donde grandes multitudes desafiaron el déspota, una fórmula mágica que lograría el resurgir de una protesta pacífica. Pero el 1° de abril de 2011, en la plaza más grande de Damasco, el régimen disparó contra la multitud y hubo 80 muertos y 200 en Homs. Los rebeldes entonces creían que la comunidad internacional volaría a su rescate, que no permitiría la repetición de masacres como la perpetrada por el padre de Bashar, Hafez, en Hama en enero de 1982. La presencia del embajador de los Estados Unidos, Robert Ford, en Hama, durante una gran manifestación a principios de julio había fortalecido esas esperanzas. ¡Ay! que están decepcionados.
-¿Para justificarse, Barack Obama dice que no ha sido capaz de identificar a grupos rebeldes armados "fiables"...
Es una explicación elitista y que no tiene sentido. ¿Si un criminal entra en su casa y amenaza de muerte a sus hijos, se espera hasta encontrar una alternativa atractiva para responder? Queremos luchar con armas eficaces. Sí, los problemas de Siria son importantes, pero el deber del mundo es evitar la muerte de civiles, la nuestra es resolver los problemas entre los sirios.
-El régimen dice que tiene el apoyo de la mayoría de la población...
¡Muy bien! Vamos a pasar por elecciones libres para ver. La población, mientras tanto, recibe la visita de los Soukhoï rusos que lanzan sus bombas.
-¿La caída de Alepo qué presagia como futuro?
Dos sentimientos contradictorios me asaltan. En primer lugar, el hecho de que las esperanzas de la Revolución Siria murieron. Estamos derrotados. Es demasiado tarde, no podemos ganar. Al mismo tiempo, quiero hablar de mi orgullo. Por nuestra lucha, por nuestros muertos, por nuestros torturados por nuestros humillados. Pero no siento un pesimismo total. La lucha va más allá del contexto sirio. Esta es una lucha global por la dignidad y la libertad. Aprendemos de los otros, pero ahora nosotros tenemos mucho que decirles a los demás. Cabe destacar que este conflicto se ha convertido en el paradigma de la guerra contra el terrorismo. Y que esta guerra puede destruir la democracia de ustedes. Vean el éxito de Donald Trump en los Estados Unidos ... Básicamente, es una guerra perfecta para la élite y para controlar mejor a la gente.
-¿Usted sigue siendo un marxista?
(Risas) Digamos que me considero un hombre de izquierda. A pesar del hecho de que las izquierdas en el mundo, se ubican a menudo en el campo de los criminales Bashar Assad y Vladimir Putin. Mis combates son la defensa de la dignidad humana, la justicia social. Es una izquierda que no añora el fuego de la Unión Soviética, sino que más bien se referencia en los valores de los republicanos durante la Guerra Civil española.
*Traducción de Ernesto Herrera – Correspondencia de Prensa Robert Fisk Corresponsal del diario británico The Independent en Oriente Medio. Yassin al-Haj Saleh escritor y disidente, pasó dieciséis años en las cárceles sirias. Se exilió en octubre de 2013 para escapar del régimen y del “Estado Islámico”. Fue el invitado de la Fundación Europea para la Democracia y de la asociación ActionSyrie. *
submitted by migpodemos3c to podemos [link] [comments]


2016.11.04 17:30 alforo_ La Sexta ¿de Podemos?

Todos tenemos más o menos claro a qué partidos apoya cada medio de comunicación privado, que Antena 3, Onda Cero y El Mundo apoyan a PP/Ciudadanos, ABC y La Razón al PP, El País al PSOE/Ciudadanos, la Cuatro al PSOE o Público a Podemos/Izquierda Unida. Pero con la Sexta existe una opinión polarizada, parece que no nos ponemos de acuerdo sobre de qué pie cojea esta TV, en internet vemos montajes como los que ilustra este post de usuarios denunciando el apoyo de esta cadena a Podemos por su “excesiva” presencia, sin embargo otros percibimos claramente que La Sexta, es una televisión al servicio del PSOE, por varios motivos. Informativos españolistas y al servicio de la OTAN
lasextamanipulaencuesta
A parte de tener un inconfundible sesgo ideológico unionista contrario al proceso catalán, lo que más chirría de sus informativos es que su línea editorial parece escrita directamente por la OTAN. Apoyaron el golpe de estado en Ucrania, silenciaron la presencia neonazi de Sector derecho y Svoboda presentando el Maidán como una especie de 15M que se levantó democráticamente contra la “amenaza rusa”. Sobre el conflicto en Siria, apostaron desde el principio por el derrocamiento de Al Assad presentando a los terroristas de DAESH y ramas próximas a Al Qaeda como “oposición moderada”, de hecho, acusaron sin pruebas al presidente sirio de usar armas químicas contra la población civil, cuando tres años después los hechos parecen indicar lo contrario. Solamente informan de los niños y mujeres muertos en bombardeos cuando es Rusia la responsable, si bombardea un país de la OTAN solo hablan de “objetivos terroristas”. Por supuesto, también apoyaron el derrocamiento de Gadafi, y su posición ante la República Bolivariana de Venezuela es tan atroz, que hicieron el ridículo por esta burda manipulación por la que la cadena vio seriamente dañada su imagen. La sexta noche y Al rojo vivo, al pie del cañón en la persecución mediática a Podemos
chrome_2016-04-23_22-17-14
Ambos programas, además de servir de altavoz de las calumnias y manipulaciones que Eduardo Inda vierte cada día, a quien le dan un papel de voz autorizada, se mueven en la misma línea editorial marcada por los jefes del IBEX para atacar a Podemos, consistente en llevar a portada cada hecho producido dentro del partido, ya sea un comentario desafortunado o una tensión interna y amplificarla lo máximo posible como noticia central, bombardeando al partido para transmitir a los oyentes la sensación de que Podemos es inestable. Todos vimos en La sexta noche el Caso Monedero, que quedó en nada, la Beca de Errejón que acabó con una simple multa por la ausencia de un papel administrativo que debía entregar, o los Tuits de Zapata, tres veces archivada la causa, en prime time y con un Eduardo Inda cual perro rabioso echando espumarajos en la boca contra ellos, pero nada supimos en esta TV de Antonio Sánchez, por las listas europeas de Ciudadanos, encarcelado por robar documentos e imputado por organización criminal, revelación de secretos, malversación, tráfico de influencias, falsedad documental, fraude, cohecho y prevaricación. Por poner un solo ejemplo. Se trata de crear un lodazal en elq ue meter a Podemos para manchar su imagen pública, y La Sexta participa muy gustosa en ese lodo.
Cabe destacar que Antonio García Ferreras, presentador de Al rojo vivo y directivo de Atresmedia, no tuvo problema alguno en reconocer su filiación al PSOE en este vídeo, ni su estrecha amistad con Eduardo Inda en este foro, lo que explica el peso de este antiperiodista en La Sexta y descubre la estrategia de Ferreras, atizar hasta la saciedad a Podemos para desviar votos a un diezmado PSOE. Ana Pastor, musa de la prensa ultraderechista
anapastor-libertaddigital
Libertad Digital no tardó ni un segundo en rendirse ante la entrevista/acoso que la mujer de Ferreras, Ana Pastor hizo al líder de Podemos y a la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, una agresividad que no se vio en la entrevista a Albert Rivera o a los líderes del PSOE que se atrevieron a ir a su programa, si bien es cierto que a la periodista más liberal de la cadena se la conoce por tener un estilo peculiar de entrevistar, bronco y mal educado, con Iglesias y Carmena sí dejó entrever un odio especial hacia las políticas que pretenden democratizar la información y sacar a la prensa de las garras de las corporaciones en las que se encuentra. La social liberal Sandra Sabatés y el socialdemócrata Monzón
sabatespsoe
A Sandra Sabatés es a la que más se le nota su simpatía hacia el PSOE, en todos y en cada uno de sus análisis nada objetivos veremos un intento de adoctrinar al receptor de su mensaje con un abuso de adjetivos que tratan de darte mascadito lo que tienes que pensar, y el resultado es siempre el mismo, el PSOE es lo mejor. José Miguel Monzón Navarro por otra parte es la gran excepción de la cadena, por todas las entrevistas y opiniones personales que se le pueden escuchar en los últimos tiempos, sí parece situado cerca de Podemos, pero en su papel de Gran Wyoming permanece atado al guión que marca La Sexta, donde es poco más que un bufón cuyo objetivo es ensalzar la figura de comunicadora de Sandra, donde el fin último es hacer pensar al telespectador que ser de izquierdas es atacar al PP, y por tanto, ser del PSOE. También han sido sonoros los desvaríos vertidos en este programa contra la Venezuela de Hugo Chávez, donde han defendido el golpismo ultraderechista latinoamericano enlatado en un formato de humor progre guay. Évole entra en campaña
evolesacristan
No es para nada casual la forma en la que Jordi Évole elige los temas de sus programas conforme a las fechas y el desarrollo de los hechos que atañen a la política. Pese a tener una visión mucho más progresista y de sentido común que muchos de sus compañeros de profesión, analizando sus programas sobre el conflicto vasco, latinoamética y demás, se encuentra dentro de los cánones de pensamiento social liberales del PSOE.
Observemos su brillante última jugada. Hace unas semanas tuvo eco una entrevista a José Sacristán en El Mundo, donde atacó veladamente a Podemos y a Pablo Iglesias por recordar a Felipe González su pasado como responsable de los GAL y felicitar a Otegi por su salida de la cárcel, con un encendido discurso a favor de la transacción que llevó al Régimen del 78. Ahora se acerca la campaña electoral, y Jordi encuentra al candidato ideal para su último programa. Un tipo querido, de indudable militancia de izquierdas, y que critica duramente a Podemos… ¿Cual es nuevamente el mensaje? #VOTAPSOE ¿Por qué tanta presencia de Podemos en La Sexta entonces?
Sencillamente por beneficio económico. Un medio de comunicación privado no tiene como objetivo informar a la gente sino ganar dinero, y la forma de ganar dinero es tener audiencia. Han visto que con las apariciones de Pablo Iglesias y compañía han tenido unos resultados excelentes y con ello han optado por la estrategia de la Hidra. Por un lado siguen la estrategia que el IBEX, como propietario que es de la cadena, les ha marcado, atizar a Podemos a todas horas y sin piedad, pero pro otro lado dejar entrar a sus miembros para defenderse porque la presencia de estos les da audiencia/dinero. La jugada les sale redonda. https://luchadisidente.wordpress.com/2016/05/15/la-sexta-de-podemos/
submitted by alforo_ to podemos [link] [comments]


2016.08.14 13:57 ShaunaDorothy El enfoque marxista de la liberación de la mujer - El comunismo y la familia ( 2 - 2 ) (Mayo de 2016)

https://archive.is/7HsFd
Pero, ¿cómo se logrará esta reducción y redistribución del trabajo doméstico? En la transición de la dictadura del proletariado al comunismo pleno, la transformación de la familia es un corolario de la expansión de la producción y el aumento de la abundancia. Su extinción o desintegración es resultado del éxito económico. En el proceso, será remplazada por nuevas formas de vivir que serán inconmensurablemente más ricas, humanas y gratificantes. Bien puede haber la necesidad de desarrollar algunas reglas en el curso de esta transformación conforme la gente busque nuevos modos de vida. En el periodo de transición, será la tarea del colectivo democrático de los obreros, el soviet, construir alternativas y guiar el proceso.
Vogel no plantea la cuestión crucial: cuando la mujer se libere de la esclavitud doméstica, ¿será libre para hacer qué? ¿La reducción del tiempo que pase en el trabajo doméstico será compensada por un aumento comparable en el tiempo que pase en su trabajo, dos horas menos lavando ropa y trapeando pisos, dos horas más en la línea de ensamblaje de la fábrica? Ésa ciertamente no es la idea marxista de la liberación de la mujer.
Remplazar el trabajo doméstico y la crianza de los niños con instituciones colectivas son aspectos de un cambio fundamental en la relación entre producción y tiempo de trabajo. Bajo una economía socialista planificada, todo tipo de actividad económica —desde la producción de acero y computadoras hasta la limpieza de la ropa, los pisos y los muebles— pasará por un constante y rápido aumento en la cantidad de producto por unidad de trabajo aplicado. Mucho antes de que se logre una sociedad comunista, es probable que la mayor parte del trabajo doméstico ya se haya automatizado. Más en general, habrá una reducción continua del tiempo de trabajo total necesario para la producción y el mantenimiento de los bienes de consumo y los medios de producción.
En una sociedad plenamente comunista, la mayor parte del tiempo será lo que ahora llamamos “tiempo libre”. El trabajo necesario absorberá una porción tan pequeña de tiempo y energía que cada individuo se lo concederá libremente al colectivo social. Todos dispondrán del tiempo y de los recursos materiales y culturales necesarios para realizar trabajo creativo y gratificante. En los Grundrisse (1857), Marx cita la composición musical como ejemplo de trabajo genuinamente libre.
Los “feministas socialistas” falsifican la doctrina y la práctica bolcheviques
En 2005, Sharon Smith, figura dirigente de la ISO que se pretende una teórica, publicó un libro, Women and Socialism: Essays on Women’s Liberation (La mujer y el socialismo: Ensayos sobre la liberación de la mujer, Haymarket Books), del cual se espera una nueva edición revisada y expandida para este año [2015]. Un extracto de esta nueva edición, “Theorizing Women’s Oppression: Domestic Labor and Women’s Oppress-ion” [Teorizando sobre la opresión de la mujer: El trabajo doméstico y la opresión de la mujer], publicado en International Socialist Review (marzo de 2013), delinea lo que la ISO define como su nuevo enfoque del feminismo. La “teorización” de Smith se basa en gran medida en el concepto de que el trabajo doméstico no remunerado es el fundamento de la opresión de la mujer, como lo presenta Vogel en Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory.
Smith comienza criticando a Karl Marx y Friedrich Engels, un requisito esencial para acceder al medio feminista pequeñoburgués: “La manera en que Marx y Engels describen la opresión de la mujer presenta frecuentemente componentes contradictorios: en algunos sentidos cuestionando fundamentalmente el status quo de género, pero meramente reflejándolo en otros”. Smith critica incluso más agudamente la Revolución Bolchevique de 1917 en Rusia, un evento que los liberales, feministas o no, consideran en el mejor de los casos un experimento utópico fallido y, en el peor, el nacimiento de un estado policiaco totalitario.
Haciéndole el juego a los prejuicios anticomunistas, Smith afirma que los bolcheviques apoyaron el papel tradicional de la mujer, haciendo de la maternidad el más alto deber social: “A pesar de los enormes logros de la Revolución Rusa de 1917 —incluyendo la legalización del aborto y el divorcio, el derecho al voto y a contender por puestos públicos y la abrogación de leyes que criminalizaban la prostitución y la sexualidad gay—, ésta no produjo una teoría capaz de enfrentar las normas naturales heterosexuales o la prioridad dada al destino maternal de las mujeres”. Smith procede a citar una declaración de John Riddell, un historiador izquierdista que frecuentemente publica en la International Socialist Review de la ISO: “Las mujeres comunistas en ese periodo veían el tener hijos como una responsabilidad social y buscaban ayudar a las ‘mujeres pobres que desean experimentar la maternidad como la más elevada felicidad’”.
Apoyándose en una cita sacada de contexto, Smith y Riddell falsifican la doctrina y la práctica bolcheviques. Los bolcheviques veían el remplazo de la familia a través de métodos colectivos para la crianza de los niños no como un objetivo distante en una futura sociedad comunista, sino como un programa que estaban empezando a implementar en el estado obrero ruso soviético existente. Alexandra Kollontai, una de las dirigentes del trabajo bolchevique entre las mujeres, abogó por instituciones socializadas que asumieran completa responsabilidad por los niños y su bienestar físico y sicológico desde la infancia. En su discurso al I Congreso de Mujeres Trabajadoras de Toda Rusia en 1918, declaró:
“Gradualmente, la sociedad se hará cargo de todas aquellas obligaciones que antes recaían sobre los padres...
“Existen ya casas para los niños lactantes, guarderías infantiles, jardines de la infancia, colonias y hogares para niños, enfermerías y sanatorios para los enfermos o delicados, restaurantes, comedores gratuitos para los discípulos en escuelas, libros de estudio gratuitos, ropas de abrigo y calzado para los niños de los establecimientos de enseñanza. ¿Todo esto no demuestra suficientemente que el niño sale ya del marco estrecho de la familia, pasando la carga de su crianza y educación de los padres a la colectividad?”
—“El comunismo y la familia”, Editorial Marxista, Barcelona, 1937
En una sociedad socialista, el personal encargado del cuidado y la educación en guarderías, jardines de niños y las escuelas preescolares estará compuesto de hombres y mujeres. De este modo —y sólo de este modo—, podrá eliminarse la división ancestral del trabajo entre hombres y mujeres en el cuidado de los niños pequeños.
El punto de vista de Kollontai acerca del futuro de la familia no era inusual entre los dirigentes bolcheviques. En La mujer, el estado y la revolución: Política familiar y vida social soviéticas, 1917-1936 (Ediciones IPS, 2010), Wendy Goldman, una académica estadounidense de simpatías liberales feministas, escribe que Aleksandr Goijbarg, el principal autor del primer Código Sobre el Matrimonio, la Familia y la Tutela (1918), “alentaba a los padres a rechazar ‘su amor estrecho e irracional por sus hijos’. Según su punto de vista la crianza del estado ‘proveería resultados ampliamente superiores al abordaje privado, individual, irracional y no científico de padres individualmente “amorosos” pero “ignorantes”’”. Los bolcheviques no buscaban únicamente liberar a las mujeres del fastidio doméstico y la dominación patriarcal, sino también liberar a los niños de los efectos, frecuentemente nocivos, de la autoridad parental.
Los bolcheviques y el cuidado colectivo de los niños
Haciendo eco de Vogel, Smith escribe:
“Si la función económica de la familia obrera, tan crucial en la reproducción de la fuerza de trabajo para el sistema capitalista —y que al mismo tiempo forma la raíz social de toda la opresión de la mujer—, fuera eliminada, se sentarían las bases materiales para la liberación de la mujer. Este resultado sólo puede empezar a obtenerse mediante la eliminación del sistema capitalista y su remplazo por una sociedad socialista que colectivice el trabajo doméstico antes asignado a las mujeres”.
Aquí, el uso que hace Smith del término “trabajo doméstico” resulta ambiguo. ¿Se refiere únicamente a los quehaceres domésticos y al cuidado físico de los niños pequeños? ¿Y qué hay del “trabajo doméstico” que implica lo que se considera la tutela parental hoy día en EE.UU.? Smith no nos lo dice. Simplemente ignora la cuestión de las relaciones interpersonales entre las madres y sus hijos: escuchar y hablar con ellos de sus problemas, deseos y miedos; enseñarles los primeros pasos en el lenguaje y las bases de higiene, seguridad y otras tareas prácticas; jugar con ellos; ayudarles con su tarea. Al ignorar estas interacciones como parte del dominio colectivo, la idea del socialismo de Smith es enteramente compatible con la preservación de la familia, excluyendo los quehaceres domésticos.
¿Por qué esta ambigüedad en una cuestión tan crucial? La ISO apela a los jóvenes idealistas de la izquierda liberal promoviendo una versión del “marxismo” adaptada a sus puntos de vista y a sus prejuicios. Esta organización no toma casi nunca una posición sobre tema alguno que sea verdaderamente impopular en el medio de los radicales liberales estadounidenses. Las jóvenes feministas encontrarán muy atractiva la idea de una vida familiar sin quehaceres domésticos. Pero, ¿abandonar la perspectiva de un hogar familiar propio y la preocupación exclusiva por sus “propios” hijos? La audiencia pequeñoburguesa a la que se dirige Smith se horrorizaría ante el programa bolchevique para la transformación de la vida cotidiana a través de los métodos colectivos de vida. Como escribió Kollontai:
“La mujer, a la que invitamos a que luche por la gran causa de la liberación de los trabajadores, tiene que saber que en el nuevo estado no habrá motivo alguno para separaciones mezquinas, como ocurre ahora.
“‘Estos son mis hijos. Ellos son los únicos a quienes debo toda mi atención maternal, todo mi afecto; ésos son hijos tuyos; son los hijos del vecino. No tengo nada que ver con ellos. Tengo bastante con los míos propios’.
“Desde ahora, la madre obrera que tenga plena conciencia de su función social, se elevará a tal extremo que llegará a no establecer diferencias entre ‘los tuyos y los míos’; tendrá que recordar siempre que desde ahora no habrá más que ‘nuestros’ hijos, los del estado comunista, posesión común de todos los trabajadores”.
En 1929, el Partido Comunista (PC) ruso todavía llamaba por la extinción de la familia, a pesar del ascenso al poder político de una casta burocrática conservadora dirigida por I.V. Stalin cinco años antes. Pero como escribimos en “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer”: “Para 1936-37, cuando la degeneración del PC ruso ya estaba completa, la doctrina estalinista declaró eso un ‘craso error’ y llamó por una ‘reconstrucción de la familia sobre una nueva base socialista’”.
La familia como una construcción social
Mientras que Smith y Riddell afirman falsamente que el régimen bolchevique de los primeros años apoyaba el papel tradicional de las mujeres como principales cuidadoras de sus niños pequeños, Goldman lo critica por no hacerlo:
“Los bolcheviques les adjudicaban poca importancia a los poderosos lazos emocionales entre padres e hijos. Asumían que la mayor parte del cuidado necesario de los niños, hasta de los más pequeños, podía ser relegado a empleados públicos pagos. Tendían a menospreciar el rol del lazo madre-hijo en la supervivencia infantil y el desarrollo del niño en edad temprana, por más que hasta un conocimiento rudimentario del trabajo de guarderías pre-revolucionarias hubiera revelado las tasas de supervivencia escandalosamente bajas para niños pequeños en contextos institucionales y los obstáculos para el desarrollo infantil sano”.
Esta analogía es completamente inválida. El trato y la suerte de los niños pequeños en los empobrecidos orfanatorios de la Rusia zarista no pueden ser comparados de ningún modo con el cuidado colectivo de los niños en una sociedad revolucionaria. Un estado obrero, particularmente en un país económicamente avanzando, tendría los recursos humanos y materiales para proporcionar un cuidado para los niños pequeños muy superior en todos los aspectos al de una madre en el contexto privado del hogar familiar.
Más aún, los bolcheviques pusieron gran énfasis en la salud y el bienestar de las madres y los niños. El Código Laboral de 1918 proporcionaba un descanso pagado de 30 minutos al menos cada tres horas para alimentar a un bebé. El programa de seguridad maternal implementado ese mismo año proveía una licencia por maternidad pagada de ocho semanas, recesos para el cuidado infantil e instalaciones de descanso en las fábricas para las mujeres en el trabajo, cuidado pre y postnatal gratuito y pensiones en efectivo. Con la red de clínicas de maternidad, consultorios, comedores, guarderías y hogares para las madres y los bebés, este programa probablemente fue la innovación más popular del régimen soviético entre las mujeres.
Los feministas en EE.UU. y otros lugares denuncian frecuentemente la proposición de que “la biología determina el destino” como una expresión de machismo. Y, sin embargo, Goldman asume que las mujeres, o incluso los hombres, que no tienen relación biológica con los bebés ni los niños pequeños son incapaces de desarrollar los mismos sentimientos de protección hacia ellos que sus madres biológicas. Los padres de niños adoptados probablemente tendrán algo que decir contra esta idea. Pero la práctica moderna de la adopción en EE.UU. también está basada en la idea de que sólo en el contexto de una “familia” —ya sea de madre y padre biológicos, padres adoptivos o padres gay o transgénero— los niños pueden recibir el cuidado y el amor necesarios. Lejos de ser un hecho natural, la idea de que los niños sólo pueden desarrollarse con éxito en el contexto de una familia es una construcción social.
Cuando la gente vivía como cazadores-recolectores (durante la vasta mayoría de los 200 mil años en los que ha existido nuestra especie), la banda o la tribu, no “la pareja”, era la unidad básica de la existencia humana. Un ejemplo del pasado no muy distante viene del testimonio de los misioneros jesuitas del siglo XVII entre el pueblo de cazadores naskapi de Labrador. Como lo cuenta Eleanor Burke Leacock en su magnífica introducción a El origen de la familia, la propiedad privada y el estado de Engels (International Publishers, 1972), los jesuitas se quejaban de la libertad sexual de las mujeres naskapi, señalándole a un hombre que “no estaba seguro de que su hijo, que estaba ahí presente, fuera su hijo”. La respuesta del naskapi es reveladora: “Ustedes no tienen sentido. Ustedes los franceses aman sólo a sus propios hijos; pero nosotros amamos a todos los niños de nuestra tribu”.
La desaparición de las clases y la propiedad privada bajo el comunismo conduciría inevitablemente a la completa libertad en las relaciones sexuales y a la desaparición de cualquier concepto de legitimidad e ilegitimidad. Todo el mundo tendría acceso a los beneficios completos de la sociedad por el sólo hecho de ser ciudadano del soviet internacional.
La familia como portadora de la ideología burguesa
Vogel y Smith limitan implícitamente el concepto de trabajo doméstico a las actividades físicas. De ese modo, Smith escribe: “Las actividades cotidianas de la familia aún giran alrededor de la alimentación, el vestido, la limpieza y el cuidado en general de sus miembros, y esa responsabilidad aún recae principalmente en las mujeres”. Pero criar hijos con miras a su eventual ingreso al mercado laboral no es como criar becerros y corderos para el mercado ganadero. La reproducción de la fuerza de trabajo humana no tiene sólo un componente biológico, sino también uno social, es decir ideológico. Llevar a un niño a la iglesia o a recibir educación religiosa también es una forma de trabajo doméstico, importante a su modo para la preservación del sistema capitalista; lo mismo sucede con llevar a un niño a ver una película que glorifica los “valores familiares”, el patriotismo, etc. La familia es la principal institución a través de la cual la ideología burguesa en sus distintas formas se transmite de una generación a la siguiente.
En El ABC del comunismo (1919), escrito por dos dirigentes bolcheviques, Nikolai Bujarin y Evguenii Preobrazhensky, se explica cómo la diminuta minoría de capitalistas no puede dominar a la clase obrera utilizando sólo la fuerza física y la coerción impuestas por la policía y el ejército. La preservación del sistema capitalista también requiere de la fuerza de las ideas:
“La burguesía comprende que no puede someter a la clase obrera con la sola fuerza bruta. Sabe que es necesario nublar también el cerebro... El estado capitalista educa especialistas para el acretinamiento y la doma del proletariado: maestros burgueses y profesores, curas y obispos, plumíferos y periodistas burgueses”.
Bujarin y Preobrazhensky señalaron tres instituciones fundamentales para mantener el dominio ideológico de la burguesía: el sistema educativo, la iglesia y la prensa (los medios masivos actualmente incluyen también al cine, la televisión y el Internet).
En los países capitalistas avanzados, en los que los niños son normalmente considerados propiedad de sus padres, la familia tiene relaciones distintas con cada una de esas instituciones. A partir de los cinco o seis años, los niños están legalmente obligados a asistir a la escuela (pública o privada) y los niños más chicos con frecuencia van a preescolar. Desde muy temprana edad, los niños ven televisión; algunos padres, más frecuentemente las madres, controlan lo que ven. A diferencia de los maestros y los productores de televisión, los clérigos no tienen un acceso tan automático a los niños pequeños: en EE.UU. y otros países, los padres deciden si sus hijos reciben adoctrinamiento religioso o no. Al menos al inicio, este adoctrinamiento les es impuesto a los niños en contra de sus deseos subjetivos. Probablemente no hay en el planeta un niño de cuatro o cinco años que prefiera asistir a servicios religiosos en vez de jugar con otros niños.
Tomemos el caso de un niño de diez años cuyos padres son católicos practicantes. Desde que tiene memoria lo han llevado a misa. Ha ido a una escuela católica en vez de ir a la escuela pública, o adicionalmente a ésta. En casa, ha escuchado rezos antes de cada comida y experimentado múltiples expresiones de fe religiosa en la vida doméstica cotidiana. Hay grandes probabilidades de que un niño como éste suscriba las creencias y doctrinas católicas al menos hasta una etapa posterior de su vida en la que se vea libre de la autoridad de sus padres.
Por otro lado, veamos ahora el caso de un niño de diez años cuyos padres no son religiosos. Su conocimiento de la religión está limitado a lo que ha aprendido en la escuela pública e información ocasional obtenida de programas de televisión, películas y discusiones con otros niños de mentalidad religiosa. Un niño así casi seguramente no será religioso. Pero no tener religión no inmuniza a un niño de otras formas probablemente “progresistas” de ideología burguesa. Un niño criado por padres que suscriben el “humanismo secular” muy probablemente se considerará políticamente liberal en EE.UU. o socialdemócrata en Europa, y probablemente demostrará elitismo intelectual. Así mismo, existe una corriente del libertarismo ateo (asociada con Ayn Rand) que glorifica el individualismo egoísta y el capitalismo de “libre mercado”. La religión no es la única forma de ideología burguesa reaccionaria.
La familia oprime a los niños al igual que a las mujeres, y deforma muchísimo la conciencia de los hombres también. Los feministas, liberales y “socialistas”, ignoran este hecho social fundamental, si no es que abiertamente lo niegan. Para éstos, reconocer que la opresión de los niños es intrínseca a la familia significaría (¡horror de horrores!) criticar el comportamiento socialmente condicionado de las mujeres en su papel de madres. Marxistas autoproclamados como Vogel y Smith, que promueven la tesis de que el trabajo doméstico es la base de la opresión de las mujeres, tratan implícitamente a las mujeres como si sólo hicieran bien a sus hijos.
Contra la represión sexual de los niños
Aunque la mayoría de los feministas condenarían el abuso físico de los niños, en los hechos permanecen indiferentes al abuso sicológico. Por tomar sólo un ejemplo, los hijos de padres fundamentalistas cristianos (católicos o protestantes) sufren la tortura mental de creer que irán al infierno si no se portan bien.
La represión sexual de los niños, que se extiende a la adolescencia, está bastante más extendida y causa daños sicológicos más graves. La sociedad capitalista está diseñada para penalizar la expresión de sexualidad de los niños desde el nacimiento. Incluso los padres más instruidos no pueden proteger a sus hijos de la ideología moralista y antisexo que permea la sociedad estadounidense —desde los pasillos decorados en azul y rosa en las jugueterías hasta la prohibición de desnudez en público y la demonización de la actividad sexual de los niños, incluida la masturbación—. Como principales cuidadoras de los bebés y los niños pequeños, las madres (más que los padres), inician el proceso de represión sexual, enseñándoles a los niños a sentirse avergonzados de sus cuerpos y a suprimir su curiosidad natural.
August Bebel, uno de los principales dirigentes de la socialdemocracia alemana a finales del siglo XIX y principios del XX, parece un libertario sexual radical en comparación de los “feministas socialistas” de hoy en día. En La mujer y el socialismo, insistía:
“La satisfacción del instinto sexual es asunto personal de cada uno lo mismo que la satisfacción de cualquier otro instinto natural. Nadie tendrá que dar cuentas a otro ni se entremezclará nadie a quien no se le llame... El hecho de que desaparezca esa vergüenza tonta y ese ridículo secreto para hablar de las cosas sexuales, dará al trato entre los sexos una forma mucho más natural que hoy” [énfasis en el original].
Uno puede leer cientos de páginas escritas por los “feministas socialistas” modernos sin encontrar un solo argumento de que una sociedad socialista le permitirá a todo mundo satisfacer mejor sus deseos y necesidades sexuales.
El futuro comunista
Bajo el comunismo, la gente tendrá la genuina y auténtica libertad de construir y reconstruir sus relaciones interpersonales. Desde luego, esta libertad no es absoluta. La humanidad no puede trascender sus características biológicas y su relación con el entorno natural. El hombre y la mujer comunistas también envejecerán y morirán. Tampoco es posible borrar por completo el pasado y construir la sociedad desde cero. La humanidad comunista heredará, para bien y para mal, el legado cultural acumulado de nuestra especie. No podemos s aber qué prácticas sexuales existirán en la sociedad comunista porque serán determinadas en el futuro. Cualquier proyección, y más aún una prescripción, llevaría consigo las actitudes, los valores y los prejuicios formados en una sociedad de clases represiva.
Una diferencia fundamental entre los marxistas y los feministas, ya sean liberales o supuestamente socialistas, es que nuestro objetivo final no es la equidad entre los géneros como tal, sino el desarrollo progresista de la especie humana en su conjunto. La crianza comunal de los niños bajo condiciones de abundancia material y riqueza cultural producirá seres humanos cuyas capacidades mentales y bienestar sicológico serán vastamente superiores a las de la gente en esta sociedad empobrecida, opresiva y dividida en clases. En un discurso de 1932 acerca de la Revolución Rusa, “¿Qué fue la Revolución Rusa?”, León Trotsky dijo:
“Verdad es que la humanidad ha producido más de una vez gigantes del pensamiento y de la acción que sobrepasaban a sus contemporáneos como cumbres en una cadena de montañas. El género humano tiene derecho a estar orgulloso de sus Aristóteles, Shakespeare, Darwin, Beethoven, Goethe, Marx, Edison, Lenin. ¿Pero por qué estos hombres son tan escasos? Ante todo, porque han salido, casi sin excepción, de las clases elevadas y medias. Salvo raras excepciones, los destellos del genio quedan ahogados en las entrañas oprimidas del pueblo, antes que ellas puedan incluso brotar. Pero también porque el proceso de generación, de desarrollo y de educación del hombre permaneció y permanece siendo en su esencia obra del azar; no esclarecido por la teoría y la práctica; no sometido a la conciencia y a la voluntad...
“Cuando haya terminado con las fuerzas anárquicas de su propia sociedad, el hombre trabajará sobre sí mismo en los morteros, con las herramientas del químico. Por primera vez, la humanidad se considerará a sí misma como una materia prima y, en el mejor de los casos, como un producto semiacabado físico y psíquico. El socialismo significará un salto del reino de la necesidad al reino de la libertad. También es en este sentido que el hombre de hoy, lleno de contradicciones y sin armonía, franqueará la vía hacia una nueva especie más feliz”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/45/familia.html
submitted by ShaunaDorothy to communismo [link] [comments]


2016.06.07 04:08 ShaunaDorothy El enfoque marxista de la liberación de la mujer - El comunismo y la familia ( 2 - 2 ) (Mayo de 2016)

https://archive.is/7HsFd
Pero, ¿cómo se logrará esta reducción y redistribución del trabajo doméstico? En la transición de la dictadura del proletariado al comunismo pleno, la transformación de la familia es un corolario de la expansión de la producción y el aumento de la abundancia. Su extinción o desintegración es resultado del éxito económico. En el proceso, será remplazada por nuevas formas de vivir que serán inconmensurablemente más ricas, humanas y gratificantes. Bien puede haber la necesidad de desarrollar algunas reglas en el curso de esta transformación conforme la gente busque nuevos modos de vida. En el periodo de transición, será la tarea del colectivo democrático de los obreros, el soviet, construir alternativas y guiar el proceso.
Vogel no plantea la cuestión crucial: cuando la mujer se libere de la esclavitud doméstica, ¿será libre para hacer qué? ¿La reducción del tiempo que pase en el trabajo doméstico será compensada por un aumento comparable en el tiempo que pase en su trabajo, dos horas menos lavando ropa y trapeando pisos, dos horas más en la línea de ensamblaje de la fábrica? Ésa ciertamente no es la idea marxista de la liberación de la mujer.
Remplazar el trabajo doméstico y la crianza de los niños con instituciones colectivas son aspectos de un cambio fundamental en la relación entre producción y tiempo de trabajo. Bajo una economía socialista planificada, todo tipo de actividad económica —desde la producción de acero y computadoras hasta la limpieza de la ropa, los pisos y los muebles— pasará por un constante y rápido aumento en la cantidad de producto por unidad de trabajo aplicado. Mucho antes de que se logre una sociedad comunista, es probable que la mayor parte del trabajo doméstico ya se haya automatizado. Más en general, habrá una reducción continua del tiempo de trabajo total necesario para la producción y el mantenimiento de los bienes de consumo y los medios de producción.
En una sociedad plenamente comunista, la mayor parte del tiempo será lo que ahora llamamos “tiempo libre”. El trabajo necesario absorberá una porción tan pequeña de tiempo y energía que cada individuo se lo concederá libremente al colectivo social. Todos dispondrán del tiempo y de los recursos materiales y culturales necesarios para realizar trabajo creativo y gratificante. En los Grundrisse (1857), Marx cita la composición musical como ejemplo de trabajo genuinamente libre.
Los “feministas socialistas” falsifican la doctrina y la práctica bolcheviques
En 2005, Sharon Smith, figura dirigente de la ISO que se pretende una teórica, publicó un libro, Women and Socialism: Essays on Women’s Liberation (La mujer y el socialismo: Ensayos sobre la liberación de la mujer, Haymarket Books), del cual se espera una nueva edición revisada y expandida para este año [2015]. Un extracto de esta nueva edición, “Theorizing Women’s Oppression: Domestic Labor and Women’s Oppress-ion” [Teorizando sobre la opresión de la mujer: El trabajo doméstico y la opresión de la mujer], publicado en International Socialist Review (marzo de 2013), delinea lo que la ISO define como su nuevo enfoque del feminismo. La “teorización” de Smith se basa en gran medida en el concepto de que el trabajo doméstico no remunerado es el fundamento de la opresión de la mujer, como lo presenta Vogel en Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory.
Smith comienza criticando a Karl Marx y Friedrich Engels, un requisito esencial para acceder al medio feminista pequeñoburgués: “La manera en que Marx y Engels describen la opresión de la mujer presenta frecuentemente componentes contradictorios: en algunos sentidos cuestionando fundamentalmente el status quo de género, pero meramente reflejándolo en otros”. Smith critica incluso más agudamente la Revolución Bolchevique de 1917 en Rusia, un evento que los liberales, feministas o no, consideran en el mejor de los casos un experimento utópico fallido y, en el peor, el nacimiento de un estado policiaco totalitario.
Haciéndole el juego a los prejuicios anticomunistas, Smith afirma que los bolcheviques apoyaron el papel tradicional de la mujer, haciendo de la maternidad el más alto deber social: “A pesar de los enormes logros de la Revolución Rusa de 1917 —incluyendo la legalización del aborto y el divorcio, el derecho al voto y a contender por puestos públicos y la abrogación de leyes que criminalizaban la prostitución y la sexualidad gay—, ésta no produjo una teoría capaz de enfrentar las normas naturales heterosexuales o la prioridad dada al destino maternal de las mujeres”. Smith procede a citar una declaración de John Riddell, un historiador izquierdista que frecuentemente publica en la International Socialist Review de la ISO: “Las mujeres comunistas en ese periodo veían el tener hijos como una responsabilidad social y buscaban ayudar a las ‘mujeres pobres que desean experimentar la maternidad como la más elevada felicidad’”.
Apoyándose en una cita sacada de contexto, Smith y Riddell falsifican la doctrina y la práctica bolcheviques. Los bolcheviques veían el remplazo de la familia a través de métodos colectivos para la crianza de los niños no como un objetivo distante en una futura sociedad comunista, sino como un programa que estaban empezando a implementar en el estado obrero ruso soviético existente. Alexandra Kollontai, una de las dirigentes del trabajo bolchevique entre las mujeres, abogó por instituciones socializadas que asumieran completa responsabilidad por los niños y su bienestar físico y sicológico desde la infancia. En su discurso al I Congreso de Mujeres Trabajadoras de Toda Rusia en 1918, declaró:
“Gradualmente, la sociedad se hará cargo de todas aquellas obligaciones que antes recaían sobre los padres...
“Existen ya casas para los niños lactantes, guarderías infantiles, jardines de la infancia, colonias y hogares para niños, enfermerías y sanatorios para los enfermos o delicados, restaurantes, comedores gratuitos para los discípulos en escuelas, libros de estudio gratuitos, ropas de abrigo y calzado para los niños de los establecimientos de enseñanza. ¿Todo esto no demuestra suficientemente que el niño sale ya del marco estrecho de la familia, pasando la carga de su crianza y educación de los padres a la colectividad?”
—“El comunismo y la familia”, Editorial Marxista, Barcelona, 1937
En una sociedad socialista, el personal encargado del cuidado y la educación en guarderías, jardines de niños y las escuelas preescolares estará compuesto de hombres y mujeres. De este modo —y sólo de este modo—, podrá eliminarse la división ancestral del trabajo entre hombres y mujeres en el cuidado de los niños pequeños.
El punto de vista de Kollontai acerca del futuro de la familia no era inusual entre los dirigentes bolcheviques. En La mujer, el estado y la revolución: Política familiar y vida social soviéticas, 1917-1936 (Ediciones IPS, 2010), Wendy Goldman, una académica estadounidense de simpatías liberales feministas, escribe que Aleksandr Goijbarg, el principal autor del primer Código Sobre el Matrimonio, la Familia y la Tutela (1918), “alentaba a los padres a rechazar ‘su amor estrecho e irracional por sus hijos’. Según su punto de vista la crianza del estado ‘proveería resultados ampliamente superiores al abordaje privado, individual, irracional y no científico de padres individualmente “amorosos” pero “ignorantes”’”. Los bolcheviques no buscaban únicamente liberar a las mujeres del fastidio doméstico y la dominación patriarcal, sino también liberar a los niños de los efectos, frecuentemente nocivos, de la autoridad parental.
Los bolcheviques y el cuidado colectivo de los niños
Haciendo eco de Vogel, Smith escribe:
“Si la función económica de la familia obrera, tan crucial en la reproducción de la fuerza de trabajo para el sistema capitalista —y que al mismo tiempo forma la raíz social de toda la opresión de la mujer—, fuera eliminada, se sentarían las bases materiales para la liberación de la mujer. Este resultado sólo puede empezar a obtenerse mediante la eliminación del sistema capitalista y su remplazo por una sociedad socialista que colectivice el trabajo doméstico antes asignado a las mujeres”.
Aquí, el uso que hace Smith del término “trabajo doméstico” resulta ambiguo. ¿Se refiere únicamente a los quehaceres domésticos y al cuidado físico de los niños pequeños? ¿Y qué hay del “trabajo doméstico” que implica lo que se considera la tutela parental hoy día en EE.UU.? Smith no nos lo dice. Simplemente ignora la cuestión de las relaciones interpersonales entre las madres y sus hijos: escuchar y hablar con ellos de sus problemas, deseos y miedos; enseñarles los primeros pasos en el lenguaje y las bases de higiene, seguridad y otras tareas prácticas; jugar con ellos; ayudarles con su tarea. Al ignorar estas interacciones como parte del dominio colectivo, la idea del socialismo de Smith es enteramente compatible con la preservación de la familia, excluyendo los quehaceres domésticos.
¿Por qué esta ambigüedad en una cuestión tan crucial? La ISO apela a los jóvenes idealistas de la izquierda liberal promoviendo una versión del “marxismo” adaptada a sus puntos de vista y a sus prejuicios. Esta organización no toma casi nunca una posición sobre tema alguno que sea verdaderamente impopular en el medio de los radicales liberales estadounidenses. Las jóvenes feministas encontrarán muy atractiva la idea de una vida familiar sin quehaceres domésticos. Pero, ¿abandonar la perspectiva de un hogar familiar propio y la preocupación exclusiva por sus “propios” hijos? La audiencia pequeñoburguesa a la que se dirige Smith se horrorizaría ante el programa bolchevique para la transformación de la vida cotidiana a través de los métodos colectivos de vida. Como escribió Kollontai:
“La mujer, a la que invitamos a que luche por la gran causa de la liberación de los trabajadores, tiene que saber que en el nuevo estado no habrá motivo alguno para separaciones mezquinas, como ocurre ahora.
“‘Estos son mis hijos. Ellos son los únicos a quienes debo toda mi atención maternal, todo mi afecto; ésos son hijos tuyos; son los hijos del vecino. No tengo nada que ver con ellos. Tengo bastante con los míos propios’.
“Desde ahora, la madre obrera que tenga plena conciencia de su función social, se elevará a tal extremo que llegará a no establecer diferencias entre ‘los tuyos y los míos’; tendrá que recordar siempre que desde ahora no habrá más que ‘nuestros’ hijos, los del estado comunista, posesión común de todos los trabajadores”.
En 1929, el Partido Comunista (PC) ruso todavía llamaba por la extinción de la familia, a pesar del ascenso al poder político de una casta burocrática conservadora dirigida por I.V. Stalin cinco años antes. Pero como escribimos en “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer”: “Para 1936-37, cuando la degeneración del PC ruso ya estaba completa, la doctrina estalinista declaró eso un ‘craso error’ y llamó por una ‘reconstrucción de la familia sobre una nueva base socialista’”.
La familia como una construcción social
Mientras que Smith y Riddell afirman falsamente que el régimen bolchevique de los primeros años apoyaba el papel tradicional de las mujeres como principales cuidadoras de sus niños pequeños, Goldman lo critica por no hacerlo:
“Los bolcheviques les adjudicaban poca importancia a los poderosos lazos emocionales entre padres e hijos. Asumían que la mayor parte del cuidado necesario de los niños, hasta de los más pequeños, podía ser relegado a empleados públicos pagos. Tendían a menospreciar el rol del lazo madre-hijo en la supervivencia infantil y el desarrollo del niño en edad temprana, por más que hasta un conocimiento rudimentario del trabajo de guarderías pre-revolucionarias hubiera revelado las tasas de supervivencia escandalosamente bajas para niños pequeños en contextos institucionales y los obstáculos para el desarrollo infantil sano”.
Esta analogía es completamente inválida. El trato y la suerte de los niños pequeños en los empobrecidos orfanatorios de la Rusia zarista no pueden ser comparados de ningún modo con el cuidado colectivo de los niños en una sociedad revolucionaria. Un estado obrero, particularmente en un país económicamente avanzando, tendría los recursos humanos y materiales para proporcionar un cuidado para los niños pequeños muy superior en todos los aspectos al de una madre en el contexto privado del hogar familiar.
Más aún, los bolcheviques pusieron gran énfasis en la salud y el bienestar de las madres y los niños. El Código Laboral de 1918 proporcionaba un descanso pagado de 30 minutos al menos cada tres horas para alimentar a un bebé. El programa de seguridad maternal implementado ese mismo año proveía una licencia por maternidad pagada de ocho semanas, recesos para el cuidado infantil e instalaciones de descanso en las fábricas para las mujeres en el trabajo, cuidado pre y postnatal gratuito y pensiones en efectivo. Con la red de clínicas de maternidad, consultorios, comedores, guarderías y hogares para las madres y los bebés, este programa probablemente fue la innovación más popular del régimen soviético entre las mujeres.
Los feministas en EE.UU. y otros lugares denuncian frecuentemente la proposición de que “la biología determina el destino” como una expresión de machismo. Y, sin embargo, Goldman asume que las mujeres, o incluso los hombres, que no tienen relación biológica con los bebés ni los niños pequeños son incapaces de desarrollar los mismos sentimientos de protección hacia ellos que sus madres biológicas. Los padres de niños adoptados probablemente tendrán algo que decir contra esta idea. Pero la práctica moderna de la adopción en EE.UU. también está basada en la idea de que sólo en el contexto de una “familia” —ya sea de madre y padre biológicos, padres adoptivos o padres gay o transgénero— los niños pueden recibir el cuidado y el amor necesarios. Lejos de ser un hecho natural, la idea de que los niños sólo pueden desarrollarse con éxito en el contexto de una familia es una construcción social.
Cuando la gente vivía como cazadores-recolectores (durante la vasta mayoría de los 200 mil años en los que ha existido nuestra especie), la banda o la tribu, no “la pareja”, era la unidad básica de la existencia humana. Un ejemplo del pasado no muy distante viene del testimonio de los misioneros jesuitas del siglo XVII entre el pueblo de cazadores naskapi de Labrador. Como lo cuenta Eleanor Burke Leacock en su magnífica introducción a El origen de la familia, la propiedad privada y el estado de Engels (International Publishers, 1972), los jesuitas se quejaban de la libertad sexual de las mujeres naskapi, señalándole a un hombre que “no estaba seguro de que su hijo, que estaba ahí presente, fuera su hijo”. La respuesta del naskapi es reveladora: “Ustedes no tienen sentido. Ustedes los franceses aman sólo a sus propios hijos; pero nosotros amamos a todos los niños de nuestra tribu”.
La desaparición de las clases y la propiedad privada bajo el comunismo conduciría inevitablemente a la completa libertad en las relaciones sexuales y a la desaparición de cualquier concepto de legitimidad e ilegitimidad. Todo el mundo tendría acceso a los beneficios completos de la sociedad por el sólo hecho de ser ciudadano del soviet internacional.
La familia como portadora de la ideología burguesa
Vogel y Smith limitan implícitamente el concepto de trabajo doméstico a las actividades físicas. De ese modo, Smith escribe: “Las actividades cotidianas de la familia aún giran alrededor de la alimentación, el vestido, la limpieza y el cuidado en general de sus miembros, y esa responsabilidad aún recae principalmente en las mujeres”. Pero criar hijos con miras a su eventual ingreso al mercado laboral no es como criar becerros y corderos para el mercado ganadero. La reproducción de la fuerza de trabajo humana no tiene sólo un componente biológico, sino también uno social, es decir ideológico. Llevar a un niño a la iglesia o a recibir educación religiosa también es una forma de trabajo doméstico, importante a su modo para la preservación del sistema capitalista; lo mismo sucede con llevar a un niño a ver una película que glorifica los “valores familiares”, el patriotismo, etc. La familia es la principal institución a través de la cual la ideología burguesa en sus distintas formas se transmite de una generación a la siguiente.
En El ABC del comunismo (1919), escrito por dos dirigentes bolcheviques, Nikolai Bujarin y Evguenii Preobrazhensky, se explica cómo la diminuta minoría de capitalistas no puede dominar a la clase obrera utilizando sólo la fuerza física y la coerción impuestas por la policía y el ejército. La preservación del sistema capitalista también requiere de la fuerza de las ideas:
“La burguesía comprende que no puede someter a la clase obrera con la sola fuerza bruta. Sabe que es necesario nublar también el cerebro... El estado capitalista educa especialistas para el acretinamiento y la doma del proletariado: maestros burgueses y profesores, curas y obispos, plumíferos y periodistas burgueses”.
Bujarin y Preobrazhensky señalaron tres instituciones fundamentales para mantener el dominio ideológico de la burguesía: el sistema educativo, la iglesia y la prensa (los medios masivos actualmente incluyen también al cine, la televisión y el Internet).
En los países capitalistas avanzados, en los que los niños son normalmente considerados propiedad de sus padres, la familia tiene relaciones distintas con cada una de esas instituciones. A partir de los cinco o seis años, los niños están legalmente obligados a asistir a la escuela (pública o privada) y los niños más chicos con frecuencia van a preescolar. Desde muy temprana edad, los niños ven televisión; algunos padres, más frecuentemente las madres, controlan lo que ven. A diferencia de los maestros y los productores de televisión, los clérigos no tienen un acceso tan automático a los niños pequeños: en EE.UU. y otros países, los padres deciden si sus hijos reciben adoctrinamiento religioso o no. Al menos al inicio, este adoctrinamiento les es impuesto a los niños en contra de sus deseos subjetivos. Probablemente no hay en el planeta un niño de cuatro o cinco años que prefiera asistir a servicios religiosos en vez de jugar con otros niños.
Tomemos el caso de un niño de diez años cuyos padres son católicos practicantes. Desde que tiene memoria lo han llevado a misa. Ha ido a una escuela católica en vez de ir a la escuela pública, o adicionalmente a ésta. En casa, ha escuchado rezos antes de cada comida y experimentado múltiples expresiones de fe religiosa en la vida doméstica cotidiana. Hay grandes probabilidades de que un niño como éste suscriba las creencias y doctrinas católicas al menos hasta una etapa posterior de su vida en la que se vea libre de la autoridad de sus padres.
Por otro lado, veamos ahora el caso de un niño de diez años cuyos padres no son religiosos. Su conocimiento de la religión está limitado a lo que ha aprendido en la escuela pública e información ocasional obtenida de programas de televisión, películas y discusiones con otros niños de mentalidad religiosa. Un niño así casi seguramente no será religioso. Pero no tener religión no inmuniza a un niño de otras formas probablemente “progresistas” de ideología burguesa. Un niño criado por padres que suscriben el “humanismo secular” muy probablemente se considerará políticamente liberal en EE.UU. o socialdemócrata en Europa, y probablemente demostrará elitismo intelectual. Así mismo, existe una corriente del libertarismo ateo (asociada con Ayn Rand) que glorifica el individualismo egoísta y el capitalismo de “libre mercado”. La religión no es la única forma de ideología burguesa reaccionaria.
La familia oprime a los niños al igual que a las mujeres, y deforma muchísimo la conciencia de los hombres también. Los feministas, liberales y “socialistas”, ignoran este hecho social fundamental, si no es que abiertamente lo niegan. Para éstos, reconocer que la opresión de los niños es intrínseca a la familia significaría (¡horror de horrores!) criticar el comportamiento socialmente condicionado de las mujeres en su papel de madres. Marxistas autoproclamados como Vogel y Smith, que promueven la tesis de que el trabajo doméstico es la base de la opresión de las mujeres, tratan implícitamente a las mujeres como si sólo hicieran bien a sus hijos.
Contra la represión sexual de los niños
Aunque la mayoría de los feministas condenarían el abuso físico de los niños, en los hechos permanecen indiferentes al abuso sicológico. Por tomar sólo un ejemplo, los hijos de padres fundamentalistas cristianos (católicos o protestantes) sufren la tortura mental de creer que irán al infierno si no se portan bien.
La represión sexual de los niños, que se extiende a la adolescencia, está bastante más extendida y causa daños sicológicos más graves. La sociedad capitalista está diseñada para penalizar la expresión de sexualidad de los niños desde el nacimiento. Incluso los padres más instruidos no pueden proteger a sus hijos de la ideología moralista y antisexo que permea la sociedad estadounidense —desde los pasillos decorados en azul y rosa en las jugueterías hasta la prohibición de desnudez en público y la demonización de la actividad sexual de los niños, incluida la masturbación—. Como principales cuidadoras de los bebés y los niños pequeños, las madres (más que los padres), inician el proceso de represión sexual, enseñándoles a los niños a sentirse avergonzados de sus cuerpos y a suprimir su curiosidad natural.
August Bebel, uno de los principales dirigentes de la socialdemocracia alemana a finales del siglo XIX y principios del XX, parece un libertario sexual radical en comparación de los “feministas socialistas” de hoy en día. En La mujer y el socialismo, insistía:
“La satisfacción del instinto sexual es asunto personal de cada uno lo mismo que la satisfacción de cualquier otro instinto natural. Nadie tendrá que dar cuentas a otro ni se entremezclará nadie a quien no se le llame... El hecho de que desaparezca esa vergüenza tonta y ese ridículo secreto para hablar de las cosas sexuales, dará al trato entre los sexos una forma mucho más natural que hoy” [énfasis en el original].
Uno puede leer cientos de páginas escritas por los “feministas socialistas” modernos sin encontrar un solo argumento de que una sociedad socialista le permitirá a todo mundo satisfacer mejor sus deseos y necesidades sexuales.
El futuro comunista
Bajo el comunismo, la gente tendrá la genuina y auténtica libertad de construir y reconstruir sus relaciones interpersonales. Desde luego, esta libertad no es absoluta. La humanidad no puede trascender sus características biológicas y su relación con el entorno natural. El hombre y la mujer comunistas también envejecerán y morirán. Tampoco es posible borrar por completo el pasado y construir la sociedad desde cero. La humanidad comunista heredará, para bien y para mal, el legado cultural acumulado de nuestra especie. No podemos s aber qué prácticas sexuales existirán en la sociedad comunista porque serán determinadas en el futuro. Cualquier proyección, y más aún una prescripción, llevaría consigo las actitudes, los valores y los prejuicios formados en una sociedad de clases represiva.
Una diferencia fundamental entre los marxistas y los feministas, ya sean liberales o supuestamente socialistas, es que nuestro objetivo final no es la equidad entre los géneros como tal, sino el desarrollo progresista de la especie humana en su conjunto. La crianza comunal de los niños bajo condiciones de abundancia material y riqueza cultural producirá seres humanos cuyas capacidades mentales y bienestar sicológico serán vastamente superiores a las de la gente en esta sociedad empobrecida, opresiva y dividida en clases. En un discurso de 1932 acerca de la Revolución Rusa, “¿Qué fue la Revolución Rusa?”, León Trotsky dijo:
“Verdad es que la humanidad ha producido más de una vez gigantes del pensamiento y de la acción que sobrepasaban a sus contemporáneos como cumbres en una cadena de montañas. El género humano tiene derecho a estar orgulloso de sus Aristóteles, Shakespeare, Darwin, Beethoven, Goethe, Marx, Edison, Lenin. ¿Pero por qué estos hombres son tan escasos? Ante todo, porque han salido, casi sin excepción, de las clases elevadas y medias. Salvo raras excepciones, los destellos del genio quedan ahogados en las entrañas oprimidas del pueblo, antes que ellas puedan incluso brotar. Pero también porque el proceso de generación, de desarrollo y de educación del hombre permaneció y permanece siendo en su esencia obra del azar; no esclarecido por la teoría y la práctica; no sometido a la conciencia y a la voluntad...
“Cuando haya terminado con las fuerzas anárquicas de su propia sociedad, el hombre trabajará sobre sí mismo en los morteros, con las herramientas del químico. Por primera vez, la humanidad se considerará a sí misma como una materia prima y, en el mejor de los casos, como un producto semiacabado físico y psíquico. El socialismo significará un salto del reino de la necesidad al reino de la libertad. También es en este sentido que el hombre de hoy, lleno de contradicciones y sin armonía, franqueará la vía hacia una nueva especie más feliz”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/45/familia.html
submitted by ShaunaDorothy to Espartaco [link] [comments]


2016.06.07 03:19 ShaunaDorothy Del boicot electoral al pacto CNTE-AMLO - Trotskismo vs. populismo radical sobre la democracia burguesa ¡Defender a la CNTE! ¡Romper con AMLO! ¡Por un partido obrero! (Noviembre de 2015)

https://archive.is/gGFsh
Espartaco No. 44 Noviembre de 2015
La indignación masiva tras la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa en septiembre de 2014 intersecó el descontento ante la creciente miseria, la enorme desigualdad, la represión constante y la sucesión de “reformas” dirigidas contra la clase obrera y todos los pobres —como la reforma educativa—. En los meses previos a las elecciones intermedias del 7 de junio, las acciones a tomar por parte de los opositores al gobierno fueron el centro del debate en asambleas de estudiantes y profesores, en la prensa burguesa e incluso en programas de televisión. Bajo estas circunstancias el llamado de la CNTE, los normalistas y los padres de los desaparecidos por el boicot electoral encontró eco.
Por su parte, el gobierno trataba de convencer a la población de que las elecciones son el único medio para efectuar un cambio. Pero mientras el INE emitía comunicados en los que se declaraba “por paz y libertad”, Peña Nieto despachaba a miles de elementos adicionales del ejército, la marina y la policía federal para ocupar Oaxaca, Guerrero, Chiapas y Michoacán. El día de los comicios hubo decenas de detenidos entre los boicotistas. Un ataque contra manifestantes en Tlapa, Guerrero, dejó un maestro muerto y varios lesionados. La venganza contra el magisterio siguió con órdenes de aprehensión contra al menos 19 maestros.
Aun así, los combativos profesores llevaron a cabo un paro nacional magisterial a mediados de octubre contra la reforma educativa; la SEP anunció sanciones contra más de 85 mil maestros que se unieron al paro, y cuatro de ellos fueron detenidos el 29 de octubre mientras participaban en un plantón en Oaxaca y fueron enviados al penal de alta seguridad del Altiplano. Nosotros decimos: ¡Libertad inmediata a todos los maestros detenidos!
Varias de las protestas del último año en torno a Ayotzinapa han tenido un carácter masivo; sin embargo, en la medida en que se puede hablar de un movimiento, éste es extremadamente heterogéneo: desde organizaciones religiosas y elementos de la pequeña burguesía urbana acomodada hasta activistas izquierdistas, campesinos, maestros y estudiantes rurales pobres. La clase obrera no se ha movilizado sino como individuos atomizados, excepto por trabajadores universitarios (STUNAM, SITUAM) y ocasionales contingentes de telefonistas.
Impresionados por la magnitud de algunas de las movilizaciones, muchos activistas, dirigentes magisteriales y otros hablan continuamente de la “crisis política”. Al menos hasta hace unos meses, muchos discurrían sobre la inminente caída de Peña Nieto debido a su “ilegitimidad” y a la “descomposición del estado”. A pesar del descontento evidente y del llamado al boicot electoral de la CNTE y sus aliados, en las elecciones de junio —donde se eligieron nuevos diputados federales, nueve gobernadores y una miríada de cargos locales—, el PRI se consolidó como la primera fuerza política al nivel nacional; casi un tercio de quienes votaron lo hicieron por este partido. El PRI ganó el “carro completo” en varios estados.
En cuanto a las elecciones de diputados federales, en muchos de los principales centros industriales del país —como Cuautitlán Izcalli y Tultitlán en el Estado de México, todos los municipios de la zona conurbada de Monterrey, León y Silao en Guanajuato, Tepeapulco (Ciudad Sahagún) en Hidalgo, la zona conurbada de Puebla y la de Querétaro— ganaron el PAN o el PRI, en algunos casos arrasando en las votaciones.
El PRD burgués parece ir en picada, habiendo obtenido la segunda votación más baja de su historia con poco más del 10 por ciento de los votos. De manera significativa, el PRD pasó a ser segunda fuerza en su bastión histórico, la Ciudad de México, donde fue derrotado por el Morena de AMLO, que ha surgido como pieza de recambio del desacreditado PRD para mantener el descontento dentro de los límites de la democracia burguesa electorera.
Si bien se mostró cierto hartazgo con los partidos burgueses tradicionales (PRI, PAN, PRD), éste no necesariamente estuvo encaminado en una dirección izquierdista. En la competencia para la gubernatura de Nuevo León, por ejemplo, arrasó un candidato “independiente”, Jaime Rodríguez “El Bronco”, en realidad un priísta de carrera (más de tres décadas en el PRI) que renunció a su viejo partido apenas unos meses antes de la elección. “El Bronco” es un populista de derecha con una pose de macho en la “guerra contra el crimen”, que alardea una imagen de kulak (campesino rico) “emprendedor” —en pocas palabras, un Fox regio—.
Sin duda, muchos izquierdistas deben estar decepcionados por estos resultados y por el escaso efecto del movimiento por el boicot electoral. De hecho, el nivel de participación —alrededor del 48 por ciento— fue el más alto para elecciones intermedias en casi dos décadas, e incluso el voto nulo fue más bajo que en 2009. Si uno no sale del marco de la democracia burguesa, parecería que Peña Nieto y el PRI están perfectamente “legitimados”. Se necesita romper ese marco; el camino hacia delante se encuentra en los métodos de la lucha de clases, una perspectiva que depende del combate por un nuevo tipo de dirigencia obrera. En el curso de esa lucha, será posible forjar un partido obrero revolucionario, como los bolcheviques de Lenin y Trotsky, que sea el tribuno de todos los oprimidos en el camino hacia nuevas revoluciones de Octubre.
¡Romper con AMLO y el Morena burgués!
El principal obstáculo para la movilización del poder de la clase obrera en México es el populismo nacionalista burgués. Con López Obrador como su principal representante en México —o el difunto Hugo Chávez en Venezuela—, el populismo es simplemente una política alternativa para administrar el capitalismo. Con el objetivo de borrar toda distinción de clases, la ideología nacional-populista manipula la realidad del yugo imperialista sobre los países neocoloniales y la justa aspiración de las masas por la emancipación nacional. Así, el nacionalismo burgués sirve como el principal cemento ideológico para mantener al proletariado atado a la burguesía. El imperialismo es un sistema de dominación y explotación mundial; la economía mexicana entera está subordinada a los imperialistas, y ningún ala de la burguesía nacional es capaz de romper con ellos. Lo más que buscan los populistas burgueses es renegociar los términos de su propia subordinación con sus amos imperialistas, buscando apoyo en el proletariado local. A través de concesiones a obreros y oprimidos y mediante retórica “antineoliberal”, el populismo fortalece las ataduras de los explotados con sus explotadores en casa y ayuda a perpetuar este brutal régimen.
La perspectiva política de la mayoría de las organizaciones de la izquierda mexicana parte de la misma negación populista de la división fundamental de la sociedad en dos clases antagónicas con intereses irreconciliables: el proletariado y la burguesía. El populismo sustituye este entendimiento científico con una división simplista entre pobres y ricos, y oscurece el papel central de la clase obrera como el agente fundamental del cambio social. El programa populista se reduce pues a reformas democráticas dentro del marco capitalista y es nacionalmente estrecho. Así, independientemente de su combatividad e intenciones, los populistas radicales terminan orbitando inevitablemente en torno al PRD o, ahora, al Morena de AMLO.
Uno de los casos más ejemplíficos es el de la Sección XXII de la CNTE-SNTE en Oaxaca, que ha soportado estoicamente los embates gubernamentales y ha llevado a cabo múltiples paros y movilizaciones en la última década. En 2006, en el punto más álgido de la lucha de la APPO (Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca), organizada e impulsada por la Sección XXII, los maestros llamaron por un voto de castigo al PRI y al PAN en las elecciones federales, es decir (y no veladamente), un voto por el PRD y su candidato AMLO. Ahora, tras llamar por el boicot en las elecciones intermedias la Sección XXII ha concertado, según diversas fuentes, una alianza electoral con el Morena burgués para el 2016.
Los actuales dirigentes de la clase obrera —trátese de las grotescamente serviles burocracias priístas o las venales burocracias supuestamente “independientes” y en realidad atadas al PRD o al Morena burgueses— no buscan más, en el mejor de los casos, que mejorar las condiciones de explotación de la clase obrera bajo el capitalismo. Atando a los obreros a sus enemigos acérrimos, los falsos dirigentes sindicales malgastan el poder social del proletariado ante la ofensiva patronal.
La democracia burguesa, un engaño para explotados y oprimidos
La democracia capitalista es una de las formas políticas que asume la dictadura de la burguesía. Bajo este sistema, la clase obrera se ve reducida políticamente a individuos atomizados. La burguesía puede manipular eficazmente al electorado gracias a su control sobre los medios de comunicación, el sistema educativo y otras instituciones que forman la opinión pública. En todas las democracias capitalistas, los funcionarios del gobierno, elegidos o no, están esencialmente en el bolsillo de los bancos y las grandes corporaciones.
En 1888, Paul Lafargue, el yerno de Marx, definió así la “democracia” actual:
“El parlamentarismo es un sistema gubernamental que da al pueblo la ilusión de que rige por sí mismo los destinos del país, cuando realmente todo el poder está concentrado en manos de la burguesía, y ni siquiera de toda la burguesía, sino de algunas capas sociales ligadas a esa clase...
“En la sociedad burguesa, cuanto más considerable es el patrimonio social, menor es el número de los que se lo apropian. Lo mismo ocurre con el poder: a medida que crece la masa de ciudadanos que gozan de derechos políticos y de gobernantes nombrados por elección, el poder efectivo se concentra y llega a ser el monopolio de un grupo de personalidades cada vez más reducido”.
—citado en Trotsky, Terrorismo y comunismo (Anti-Kautsky), 1920
La democracia parlamentaria —que existe principalmente en los países imperialistas ricos y que en el Tercer Mundo es una delgada capa de revestimiento a la brutalidad policiaco-militar cotidiana— le da al grueso de la población la oportunidad de decidir cada cierto número de años qué representante de la clase dominante va a reprimirla. Como explicó Lenin en su polémica de 1918 La revolución proletaria y el renegado Kautsky:
“No hay ningún estado, ni siquiera el más democrático, cuya constitución no presente algún resquicio o salvedad que permita a la burguesía lanzar las tropas contra los obreros, declarar el estado de guerra, etc., ‘en caso de alteración del orden’ y, en realidad, en caso de que la clase explotada ‘altere’ su situación de esclava e intente hacer algo que no sea propio de esclavos”.
Estrategia y tácticas en torno a las elecciones
El entendimiento marxista de que la democracia tiene un carácter de clase no excluye que los comunistas tomen parte en elecciones. Sin embargo, nuestra actitud hacia éstas emana de nuestro fin estratégico: la conquista del poder estatal por el proletariado mediante la revolución socialista. Así, los espartaquistas apoyamos la participación de la clase obrera en la política, pero esto no significa escoger entre las candidaturas que nos presenta la burguesía. Nos oponemos por principio a votar por cualquier partido burgués —PRI, PAN, PRD, Morena y sus satélites—. Independientemente de las formas, sus candidatos defienden la propiedad privada de los medios de producción, y no actuarán contra sus propios intereses —la preservación de este sistema de explotación—. Estamos por la participa- ción independiente de los obreros. En este momento, no existe en México un partido obrero, ni un candidato que trace siquiera una tenue línea de clases. Bajo estas circunstancias no podemos más que hacer propaganda marxista en la lucha por quitar los obstáculos ideológicos en el camino al futuro partido independiente del proletariado.
Los comunistas podemos participar, como opositores, en los parlamentos y otros cuerpos legislativos como tribunos revolucionarios de la clase obrera, es decir, no con el fin del “trabajo práctico” legislativo reformista, sino para la agitación y la propaganda revolucionarias, para convencer a los obreros y campesinos de que el parlamento —esa institución hostil del enemigo de clase— merece ser disuelto por ellos mismos.
Por otro lado, nos oponemos a que los marxistas se postulen para puestos ejecutivos del estado capitalista —como presidente, gobernador, alcalde, etc.— y, evidentemente, a que los ocupen. A diferencia del parlamento, el poder ejecutivo no puede ofrecer ninguna tribuna para la agitación y la propaganda revolucionarias. La autoridad ejecutiva manda sobre los “destacamentos especiales de hombres armados” que conforman el núcleo del aparato estatal; la destrucción revolucionaria de ese estado implica necesariamente un ajuste de cuentas con el ejecutivo. El problema con postularse para puestos ejecutivos es que presta legitimidad a las concepciones dominantes y reformistas respecto al estado —la ilusión de que el estado burgués puede ponerse al servicio de la clase obrera—. Todo nuestro propósito es llevar a los obreros el entendimiento de que en cualquier revolución socialista el estado burgués debe ser destruido y remplazado por la dictadura del proletariado. Participar en elecciones para puestos ejecutivos representa, pues, un obstáculo a nuestra meta estratégica.
¡Por un gobierno obrero y campesino!
Lo que distingue a la clase obrera, independientemente de su nivel de vida, de otras capas de la sociedad, como los campesinos, es que los obreros son los agentes directos de la producción. La clase obrera produce la mayoría de los bienes y servicios que hacen funcionar a la sociedad, lo cual le da un enorme poder social. No siendo dueña más que de su propia fuerza de trabajo, la clase obrera no tiene interés alguno en la conservación del orden burgués. Así, el poder social obrero puede utilizarse no sólo para echar atrás ataques particulares, sino para poner fin a todo el sistema capitalista inhumano centrado en la búsqueda de ganancias.
En su lucha contra el capitalismo, el proletariado tiene un interés vivo en erigirse como el dirigente de todos los explotados y oprimidos —los campesinos pobres, la pequeña burguesía urbana arruinada, las mujeres, los indígenas, los homosexuales y otras minorías—, pero para que esto sea posible es necesario luchar por la independencia de clase del movimiento obrero frente a todas las alas de la burguesía nacional. Ésta es la esencia programática de la teoría de la revolución permanente, que explica que las aspiraciones de los obreros y campesinos —los derechos democráticos y nacionales y la emancipación social— sólo pueden conseguirse mediante una revolución proletaria que destruya al estado burgués y establezca la dictadura del proletariado apoyada por el campesinado —un gobierno obrero y campesino— sobre la base de la colectivización de los medios de producción. La revolución debe extenderse internacionalmente, especialmente a los países capitalistas avanzados, pues una economía planificada internacionalmente es el único medio a través del cual se podrá comenzar a eliminar realmente la escasez y la miseria que aquejan hoy al grueso aplastante de la humanidad.
Lo que escribió Trotsky en su artículo de 1939, “Tres concepciones de la Revolución Rusa”, tiene total vigencia para el mundo subdesarrollado hoy día:
“La victoria total de la revolución democrática en Rusia es inconcebible de otra manera que a través de la dictadura del proletariado apoyada en el campesinado. La dictadura del proletariado, que inevitablemente pondrá a la orden del día no sólo tareas democráticas sino también socialistas, dará al mismo tiempo un poderoso impulso a la revolución socialista internacional. Sólo el triunfo del proletariado en Occidente evitará la restauración burguesa y permitirá construir el socialismo hasta sus últimas consecuencias”.
Asamblea constituyente y “poder popular” vs. poder soviético
El llamado por el “poder popular” representa la perspectiva nacional-populista imperante entre quienes se han movilizado contra el gobierno en el último año, en tanto que borra la división de la sociedad en clases a favor de la abstracción del “pueblo”. Por otro lado, el renovado uso de la consigna por una asamblea constituyente da concreción al ansiado “poder popular”. Ésta es la terminología en boga para expresar la ilusión en la reforma democrática del estado capitalista.
Los espartaquistas nos oponemos, como cuestión de principios, al llamado por una asamblea constituyente; la razón fundamental es que se trata de un gobierno burgués. La noción de una “asamblea constituyente revolucionaria” tiene raíz en el periodo en que la burguesía era una clase revolucionaria enfrentada con el orden feudal, y evoca en particular a la Gran Revolución Francesa. Para finales del siglo XIX, el advenimiento del imperialismo significó que el periodo revolucionario de la burguesía había quedado atrás al nivel global. Dado el carácter reaccionario de la burguesía en nuestra época imperialista, no puede haber un parlamento burgués revolucionario.
Al imaginar que los explotados y oprimidos participarán efectivamente en la administración estatal —el “poder popular”— por medio de una asamblea constituyente, estos izquierdistas hacen abstracción del poder real en la sociedad burguesa, que no está en el parlamento, sino en la bolsa y en los bancos, con su ejército y su policía armados hasta los dientes —el núcleo del estado al lado de los tribunales y las cárceles—. Pasan por alto también una verdad innegable: la clase obrera y los pobres no tendrán ningún poder efectivo en tanto que se mantenga la dictadura del capital, en tanto que la economía entera esté destinada a engordar los bolsillos de unos cuantos capitalistas.
Sólo la revolución socialista integrará genuinamente a la clase obrera y sus aliados en la administración estatal. Los soviets o consejos —surgidos en Rusia en 1905 y de nuevo en 1917 como los organismos de lucha del proletariado y el campesinado— son los órganos de la democracia obrera, las asambleas donde los obreros y campesinos discuten y toman las decisiones de la política y la administración de los bienes del estado obrero. La democracia soviética es un tipo de democracia más elevado, una forma de la dictadura del proletariado, una forma de dirigir el estado sin la burguesía y contra la burguesía.
Corrigiendo nuestra posición sobre el boicot
El llamado por el boicot a las elecciones del 7 de junio tenía como demandas centrales la presentación con vida de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa y la derogación de la reforma educativa. Dependiendo de las posibilidades percibidas y la perspectiva política propia, el boicot significaba para muchos un simple llamado a no votar o a anular su voto, en tanto que para otros, centrados en la CNTE de los estados de Oaxaca, Guerrero y Chiapas, era un llamado explícito a impedir las elecciones. Tras la negativa de la CNTE a apoyar a AMLO en las elecciones, en un volante fechado el 30 de abril (“¡Ni un voto a los partidos de la burguesía!”), escribimos:
“El llamado por el boicot...es tanto una protesta contra la brutalidad estatal como una expresión del hastío con los partidos electoreros y el circo electoral entero... Los espartaquistas nos solidarizamos con el boicot. Para nosotros, el llamar a no votar en este país no es nada nuevo... Todos los partidos involucrados en la contienda electoral son partidos de la burguesía. Por esta razón fundamental, llamamos a la clase obrera y a todos los explotados y oprimidos a no votar”.
El problema fundamental con estas líneas es que confunden nuestra oposición principista a votar por partidos burgueses con el boicot electoral de la CNTE y sus aliados, una acción coyuntural basada en el hartazgo con la represión y corrupción del PRI, el PAN y el PRD. Ante la inmovilidad de los sindicatos más poderosos —dirigidos por burocracias perredistas o priístas— y el empeño del gobierno en imponer su reforma educativa cueste lo que cueste, las a menudo combativas acciones de la CNTE —que tiene un poder social sumamente escaso— son un reflejo no de un entendimiento clasista, sino de rabia muy justificada y desesperación. Nuestra perspectiva de lucha por la independencia política del movimiento obrero respecto de la burguesía y su estado está contrapuesta a la política dominante en la CNTE y el heterogéneo movimiento de Ayotzinapa; haberlas amalgamado significó embellecer la conciencia actual de las masas en lucha.
Por otro lado, para los marxistas el boicot electoral, entendido como una táctica activa, puede ser un método legítimo y a veces esencial de lucha. Pero, como sucede con cualquier otra táctica, su aplicabilidad debe buscarse en las condiciones objetivas. Para nosotros, el boicot activo significa una ofensiva obrera generalizada —incluyendo huelgas políticas, manifestaciones y otras acciones— contra las instituciones de la democracia burguesa; es una antesala y preparación consciente de la insurrección. Una táctica como ésa sólo tiene posibilidades de triunfar en el contexto de un nivel cualitativamente más alto de lucha de clases del que ha existido en México en muchas décadas, quizá en toda su historia.
En 1907, Lenin argumentó poderosamente contra la aplicación de la táctica del boicot electoral activo en Rusia, que estaba siendo impulsada, irónicamente, por el magisterio y sus dirigentes populistas del partido socialrevolucionario (eserista). La Revolución de 1905 había sido derrotada, y el movimiento obrero ruso luchaba por reagruparse y sobreponerse a la desmoralización en medio de la persecución policiaca, las ejecuciones y la pobreza agudizada por cierres patronales. El boicot, argumentó Lenin, es una negativa a reconocer el viejo régimen, no en palabras sino en hechos:
“Resulta, pues, evidente la relación entre el boicot y un amplio ascenso revolucionario. El boicot es un medio de lucha de lo más decidido, un medio de lucha que no niega las formas orgánicas de una institución determinada, sino la existencia misma de tal institución. El boicot es una franca declaración de guerra al viejo poder, un ataque directo contra él. No cabe ni hablar siquiera de éxito del boicot fuera de un amplio ascenso revolucionario, fuera de una agitación de masas que en todas partes desborde la vieja legalidad”.
—“Contra el boicot”, julio de 1907
Si bien la perspectiva de los maestros mexicanos se mantiene dentro del marco democrático-burgués, y sus objetivos al llamar por impedir las elecciones eran limitados, este intento significaba un enfrentamiento directo con las fuerzas represivas del estado capitalista. En las circunstancias del México actual, el llamado a impedir las elecciones no podía haber triunfado sin la movilización de la clase obrera. Las acciones contra las elecciones se redujeron a algunos municipios principalmente en tres estados rurales del país. Unas 600 casillas de votación no se instalaron o se cerraron por diversos motivos en todo México, de un total de cerca de 150 mil. El saldo, por otro lado, fue de decenas de detenidos y lesionados en enfrentamientos con la policía, además de un maestro asesinado. Correctamente defendimos —y defendemos hoy— a la CNTE contra la represión estatal y los plumíferos de la burguesía escandalizados por la injuria a la sacrosanta democracia, pero debimos haber argumentado y advertido francamente contra el uso de esta táctica bajo las condiciones actuales.
El cinismo “radical” del Grupo Internacionalista
El Grupo Internacionalista (GI) se dedica a ensalzar las luchas existentes, adaptándose al populismo radical y a la falsa conciencia actual de los trabajadores. A lo largo de sus casi 20 años de existencia, el GI ha procurado embellecer a la burocracia de la CNTE —y a las demás burocracias perredistas o del Morena— al inventar una distinción de clase entre esta dirigencia “genuina” y el resto del SNTE, el cual, debido a su subordinación al PRI, sería “el enemigo de clase”. Entusiasmado por el llamado al boicot de la CNTE, el GI veía en las movilizaciones heterogéneas y políticamente amorfas del último año, así como en las acciones del magisterio, “la peor crisis de ‘gobernabilidad’ burguesa del último medio siglo en México” (“México: ¡Repudiar las elecciones bajo la bota militar!”, internationalist.org, junio de 2015). Implicando que los maestros habían trascendido sus ilusiones en la reformabilidad de este sistema —y en particular cualquier ilusión en AMLO y cía.—, el artículo señala: “Como han podido comprobar los normalistas, profesores y trabajadores guerrerenses, todas las formaciones políticas burguesas son corresponsables de las matanzas y medidas de hambre”.
Eufórico, el GI llamaba por ir “del boicot electoral a la huelga nacional” y por generalizar la lucha “en una rebelión de los trabajadores del estado” de Oaxaca. El GI imagina que a fuerza de repetir sus llamados grandilocuentes, éstos se volverán realidad. La aproximación por encantamiento del GI recuerda la del viejo jefe galés Owen Glendower, según el recuento de Shakespeare en Enrique IV, durante una discusión con su joven primo Hotspur. Glendower aseguraba “Yo puedo evocar los espíritus del fondo del abismo”, a lo que Hotspur respondió: “También lo puedo yo y cualquier hombre puede hacerlo; falta saber si vienen, cuando los llamáis”.
Los espíritus del GI no vinieron. Ahora el GI descarga su decepción contra la dirección de la Sección XXII de la CNTE, a la cual culpa de todo y llega a calificar, sin mayor explicación, de “priísta” (“¡Derrotar la embestida contra la CNTE!”, internationalist.org, agosto de 2015) —¡pese a que acababa de concertar un pacto con AMLO!—. Lejos de tratar siquiera de analizar las razones del fiasco del boicot y la renovada ofensiva gubernamental, ¡el GI afirma de pasada que las elecciones del 7 de junio fueron “boicoteadas con gran efecto por los combativos profesores”! Al mismo tiempo, el GI se queja de que la Sección XXII retiró “los piquetes del aeropuerto, de las autopistas, de la refinería y la planta hidroeléctrica”; fustiga el “efecto desmovilizador” del repliegue magisterial y contrapone a los llamados de la CNTE por un paro nacional su propio y constante llamado por la “huelga nacional”.
Consideraciones como la cuestión de la dirigencia, el balance de fuerzas, la organización y la conciencia política de la clase obrera son de poca importancia para el fanfarrón y verbalmente aventurero GI, incluso al llamar por una “rebelión de los trabajadores” limitada a un solo estado abrumadoramente rural. Pero éstas son consideraciones cruciales para el magisterio o cualquier sindicato en lucha, y lo son para nosotros, dado que nuestro propósito es armar al proletariado con la conciencia y la dirección necesarias para librar una lucha victoriosa contra las fuerzas de la clase capitalista.
¡Forjar un partido obrero revolucionario!
Al nivel internacional, nos encontramos en un punto mínimo en la lucha de clases. La sociedad mexicana es históricamente volátil, ha habido lucha social muy significativa en el periodo reciente y el descontento es palpable. Por otro lado, salvo por algunas huelgas aisladas, la clase obrera industrial no ha flexionado sus músculos en mucho tiempo, y ha sufrido derrotas clave como la destrucción del otrora poderoso SME. No podemos saber cuándo estallará la lucha de clases ni cuál será la chispa que la detone. Al luchar por mantener nuestro programa completo y salvaguardar y cultivar las tradiciones revolucionarias del pasado, nos preparamos para el futuro estallido de lucha obrera. Es necesario intervenir en la lucha de clases y social con el programa del marxismo revolucionario, combatiendo para romper las ataduras ideológicas del proletariado con sus explotadores. La labor de los comunistas no es adaptarse a la conciencia existente, sino elevarla, diciendo la verdad a las masas con toda su complejidad.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/44/amlo.html
submitted by ShaunaDorothy to Espartaco [link] [comments]


2016.06.07 02:48 ShaunaDorothy Sobre la “liberación gay”: Un análisis marxista (Octubre de 2014)

https://archive.is/ET0s0
Espartaco No. 42 Octubre de 2014
Sobre la “liberación gay”: Un análisis marxista
(Mujer y Revolución)
El artículo que reproducimos a continuación fue traducido de Women and Revolution No. 13 (invierno de 1976-77). Esta polémica centra sus argumentos contra los remanentes de la autonombrada “Nueva Izquierda”, una corriente surgida a finales de los años 50 y principios de los 60 y nutrida por una generación de jóvenes idealistas liberales, sobre todo estudiantes. Esta generación emergió del ambiente de cacería de brujas anticomunista macartista de la Guerra Fría y fue impelida a la izquierda por la lucha masiva de los negros contra la opresión racista en EE.UU., así como por la Revolución Cubana y la Guerra de Vietnam. La Nueva Izquierda desdeñaba a la clase obrera de los países capitalistas avanzados al tiempo que se entusiasmaba con el “socialismo” tercermundista. La poderosa huelga general prerrevolucionaria del Mayo Francés de 1968 echó por tierra la palabrería pequeñoburguesa de la Nueva Izquierda y de sus ideólogos, como Herbert Marcuse.
El artículo afirma que “hasta hoy el estado soviético sigue basándose en las conquistas históricas de la Revolución Bolchevique”. El estado obrero degenerado soviético fue destruido por una contrarrevolución capitalista en 1991-92, lo cual constituyó una derrota histórico-mundial para los obreros y oprimidos del mundo entero.
Dado que el fin último del marxismo es la liberación del potencial humano en todas las áreas de la vida y el desarrollo más pleno posible del individuo, sería una corrupción de nuestros principios más caros mantenernos indiferentes a la miseria, la degradación y las deformaciones que cada ser humano sufre en la sociedad de clases. Pero, ¿qué tipo de opresión puede enfrentar en realidad un programa político? ¿Y cómo puede lograrse esta “liberación”? Ahí radica el corazón de la disputa entre los marxistas y los libertarios, incluyendo a los diversos exponentes contemporáneos de la “liberación sexual” o de algún tipo de “estilo de vida liberado”.
Los marxistas centramos nuestro ataque en las bases materiales de la opresión. Como señaló el biógrafo de Trotsky, Isaac Deutscher a la Conferencia de Académicos Socialistas en 1966, durante el auge de la Nueva Izquierda:
“Nosotros no sostenemos que el socialismo va a remediar todas las aflicciones de la raza humana. Estamos luchando, en primera instancia, con las aflicciones que son hechura del hombre y que el hombre puede remediar. Permítanme ustedes recordar que Trotsky, por ejemplo, habla de tres tragedias básicas —el hambre, el sexo y la muerte— que acosan al hombre. El hambre es el enemigo al que el marxismo y el movimiento obrero moderno han presentado batalla... Sí, el hombre socialista seguirá perseguido por el sexo y la muerte; pero estamos convencidos de que estará mejor equipado que nosotros para enfrentarse a los dos”.
Fue precisamente el rechazo del materialismo marxista lo que caracterizó a la Nueva Izquierda y lo que acabó por destruirla. Habiendo abandonado este fundamento, vagó a la deriva y se dividió en una serie de grupos mutuamente hostiles delimitados por lo que cada uno consideraba la “opresión principal”. La creencia de que sólo los oprimidos pueden entender su propia opresión y de que por lo tanto sólo ellos pueden combatirla llevó al surgimiento de tendencias excluyentes, primero sobre líneas raciales, después sobre líneas sexuales, y después, en una extensión absurdamente lógica, a grupos exclusivos de lesbianas, de puros hombres gays, de feministas judías, de feministas lesbianas judías, de feministas gordas, etc. Mientras tanto, quienes decidían enfrentar la opresión definitiva —la muerte— abordaban el camino de la liberación mística.
Muchos de los que querían asaltar los bastiones de la opresión sexual lanzaron su ataque resuelto no sobre la sociedad de clases, sino sobre la sociedad “hetero”, elevando las predilecciones personales al nivel de principios políticos. Para las feministas que marchaban bajo la consigna de “Gay es bueno”, el lesbianismo era el camino a la revolución. Literalmente cientos de boletines y periódicos eclosionaron en torno a la liberación sexual, y los comités gays se hicieron frecuentes en las reuniones de la Nueva Izquierda.
Los exponentes más extremos de “lo personal es político” trataban a los marxistas con hostilidad abierta y burlas amargas. Un poema que celebra “El día de la liberación de la Calle Christopher” reprende a los revolucionarios por afirmar que la satisfacción personal no puede sustituir la lucha política:
“cuando exigimos la totalidad de nuestras vidas ellos se preguntan qué es lo que exigimos qué, no puedes mentir qué, no puedes mentir susurran y mascullan como fuego en el pasto qué, no puedes mentir y continuar con el trabajo real”
—Fran Winant, “Christopher Street Liberation Day, June 28, 1970” en Karla Jay y Allen Young (eds.), Out of the Closets [Fuera de los clósets]
La implicación de que la exigencia de “la totalidad de nuestras vidas” es de hecho el “trabajo real” que enfrentamos revela una concepción del mundo fundamentalmente opuesta a la del marxismo: el idealismo de una lucha individualista y pequeñoburguesa, no por la liberación humana, sino por la autoliberación. La revolución “real” no la veían en la lucha de clases, sino en la lucha por la autoexpresión.
Pero, ¿qué “trabajo real” lograron realmente la Nueva Izquierda y el movimiento por la “liberación sexual”? En 1976, la retórica “right on” [¡de acuerdo!] de los sesenta ya no es más que un recuerdo distante, y la persecución estatal de homosexuales y otros “desviados” sociales (como parejas que practican el sexo oral, editores de literatura “obscena”, mujeres que quieren abortar, etc.) está de nuevo a la alza. En las universidades, que alguna vez fueron los hervideros del activismo radical, se respira una densa atmósfera desmoralizada y apolítica, y, si bien las organizaciones gays siguen existiendo, parecen estar ocupadas con la organización de bailes y otros eventos sociales.
La lucha comunista contra la persecución de homosexuales
Ciertos oponentes pequeñoburgueses del marxismo sostienen que la afirmación de Lenin a Clara Zetkin del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) de que era un error concentrarse en las cuestiones del “amor libre”, los problemas maritales, etc. en los cursos políticos para obreras es la “prueba” de que el marxismo es, en el mejor de los casos, insensible a los problemas de la existencia personal, especialmente los que conciernen a la sexualidad, y, en el peor, hostil a ellos. Pero la verdad es que, desde su origen mismo, el marxismo ha defendido los derechos de los homosexuales.
El Partido Socialdemócrata Alemán de finales del siglo XIX representaba la expresión más organizada del marxismo hasta el momento. Ya hemos descrito detalladamente en artículos anteriores el desarrollo del trabajo del SPD entre las mujeres (ver “Foundations of Communist Work Among Women: The German Social Democracy” [Cimientos del trabajo comunista entre las mujeres: La socialdemocracia alemana], Women and Revolution Nos. 8 y 9, primavera y verano de 1975). Menos conocida es su resuelta lucha contra la persecución de homosexuales. La Asociación General de Trabajadores Alemanes de Ferdinand Lasalle, una de las organizaciones que confluyeron en la fundación del SPD, tomó desde el principio una posición en la cuestión cuando el abogado J. B. von Schweitzer fue llevado a juicio y se le prohibió ejercer su profesión por su actividad homosexual. Lasalle no sólo defendió vigorosamente a von Schweitzer, sino que lo alentó a unirse a la Asociación (cosa que hizo en 1863, para convertirse en su dirigente tras la muerte de Lasalle y, posteriormente, ser elegido diputado en el Reichstag).
El periódico más prestigioso de la Segunda Internacional, Die Neue Zeit defendió al escritor Oscar Wilde cuando éste fue perseguido por homosexualidad. En un extenso artículo de dos partes, Eduard Bernstein presentó una crítica materialista a la hipocresía de la moral sexual contemporánea. Insistiendo en que “las actitudes morales son fenómenos históricos”, daba numerosos ejemplos de sociedades en las que la homosexualidad era una práctica ampliamente aceptada, y refutaba las teorías de Krafft-Ebing y otros siquiatras que consideraban a la homosexualidad una enfermedad.
El SPD también libró una lucha ardua y prolongada contra el Párrafo 175 del Código Penal alemán, que criminalizaba los actos homosexuales (entre varones). August Bebel y otros representantes socialdemócratas en el Reichstag pronunciaron discursos contra el Párrafo 175, y el periódico del partido, Vorwärts, publicaba noticias sobre la lucha contra la persecución estatal de los homosexuales.
Si bien las luchas que el SPD libraba contra la opresión de los homosexuales no podían ser sino defensivas, el Partido Bolchevique, que logró tomar el poder en Rusia, pudo dar pasos positivos para erradicar esta opresión.
Inmediatamente tras su ascenso al poder, el Partido Bolchevique barrió con toda la base legal de la persecución de los homosexuales. Un folleto del Dr. Grigorii Batkis, director del Instituto de Higiene Social de Moscú, titulado La revolución sexual en Rusia, reflejaba la posición oficial de los bolcheviques:
“La legislación soviética se basa en el siguiente principio: declara la absoluta no interferencia del estado y la sociedad en asuntos sexuales, en tanto que nadie sea lastimado y nadie se inmiscuya con los intereses de alguien más.
“Respecto a la homosexualidad, sodomía y otras formas de placer sexual, que en la legislación europea son calificadas de ofensas a la moralidad, la legislación soviética las considera exactamente igual a lo que se conoce como relación ‘natural’”.
—citado en John Lauritsen y David Thorstad, The Early Homosexual Rights Movement (1864-1935) [La primera época del movimiento por los derechos homosexuales (1864-1935)] (Nueva York: Times Change Press, 1974)
La degeneración estalinista
La joven república soviética abrió nuevas oportunidades a la exploración, el desarrollo y la expresión del potencial humano en muchas áreas de la vida. Pero gran parte de esta estimulante libertad de esos primeros años se vio asfixiada en el proceso de la degeneración burocrática estalinista en la que cayó el estado obrero. Para 1924 la revolución había sido derrotada por una contrarrevolución política (pero no social), producto de las condiciones materiales de atraso, aislamiento y pobreza en la Rusia posrevolucionaria y del fracaso de las revoluciones proletarias en los países tecnológicamente avanzados de Europa Occidental.
Con el fin de consolidar su poder y asegurar la pasividad social, a la burocracia soviética le pareció necesario rehabilitar muchos de los viejos prejuicios e instituciones sociales burgueses responsables de la opresión tanto de la mujer como de los homosexuales —en especial la estructura familiar—. En marzo de 1934 se introdujo una ley que castigaba la actividad homosexual con penas de hasta ocho años. Ese año tuvieron lugar arrestos masivos de homosexuales, y muchos fueron encarcelados o exiliados a Siberia.
La llamada “moral socialista” de los estados obreros degenerado y deformados no es en realidad sino una glorificación de la embrutecedora y reaccionaria ideología de la sociedad burguesa. Las organizaciones supuestamente revolucionarias que operan hoy en Estados Unidos —como la October League (Liga Octubre) y el Revolutionary Communist Party (RCP, Partido Comunista Revolucionario)—, que consideran a los homosexuales enfermos e incapaces de ser revolucionarios, no hacen sino adaptarse a esa ideología burguesa.
Aunque hasta hoy el estado soviético sigue basándose en las conquistas históricas de la Revolución Bolchevique (las relaciones de propiedad socializadas) y por lo tanto debe ser defendido militarmente ante un ataque imperialista, la Spartacist League levanta el llamado por una revolución política de las masas soviéticas para derrocar a la casta burocrática gobernante y reinstituir la democracia obrera.
La amarga experiencia de los homosexuales en la Brigada Venceremos, que demostró con entusiasmo su apoyo a la Cuba de Castro hasta que se topó con los prejuicios antihomosexuales del “socialismo” cubano (es decir, del estalinismo) ilustra tanto la perversión estalinista del bolchevismo como la incapacidad del radicalismo pequeñoburgués de lidiar políticamente con ese hecho histórico. A los miembros homosexuales de la Brigada les repugnó la asquerosa persecución de homosexuales en Cuba. Pero, en lugar de reevaluar reflexivamente el carácter de la Cuba castrista, la mayoría sencillamente abandonó la política y reafirmó la realización personal. Así, Allen Young escribe:
“¡Los demás gays y yo estamos francamente aterrados de que un día estos revolucionarios heterosexuales decidan eliminarnos!... Si quieres llevarle alegría a las masas que sufren, debes participar en el proceso de llevarte alegría a ti mismo. De otro modo, todo se reduce a un juego abstracto”.
—“The Cuban Revolution and Gay Liberation” [La Revolución Cubana y la liberación gay], en Out of the Closets
No es sorprendente que aquellas organizaciones radicales de homosexuales que aún se identifican como marxistas tiendan a ser fuertemente antiestalinistas. Pero, aunque el sentir repugnancia por las atrocidades estalinistas es entendible, ello no comprueba para nada que se tenga un análisis político correcto. Lo pertinente sería ver si estos grupos llamarían por la defensa militar de los estados obreros deformados a pesar de sus deformaciones (incluyendo la persecución de los homosexuales).
El marxismo vs. la política del “estilo de vida”
La Spartacist League ha llamado consistentemente por la abolición de todas las leyes contra la homosexualidad y publicado numerosos artículos defendiendo a homosexuales frente al estado (ver, por ejemplo, “Lesbianism on Trial in Texas: Defend Mary Jo Risher!” [Lesbianismo en juicio en Texas: ¡Defender a Mary Jo Risher!], W&R No. 11, primavera de 1976) y exponiendo las posiciones de aquellos supuestos izquierdistas que glorifican algunos de los peores aspectos de la sociedad burguesa, como la familia nuclear y los prejuicios sexuales puritanos. Pero, aunque rechazamos la noción de que la homosexualidad sea una enfermedad, como dice la reaccionaria ideología de la burguesía y sus iglesias, también rechazamos la premisa de que la “liberación gay” sea inherentemente revolucionaria.
La batalla contra el radicalismo pequeñoburgués no es nueva para los comunistas, particularmente en Estados Unidos, donde esta corriente ha tenido una mayor influencia en la izquierda que en virtualmente cualquier otro país, reflejando el relativo atraso político de la clase obrera y el peso relativamente mayor de la clase media liberal en la vida política.
En la década de 1870, la sección estadounidense de la I Internacional, dirigida por Victor Sorge, libró una lucha fraccional contra Victoria Woodhull, la más famosa defensora del “amor libre” de su tiempo. Aquella lucha tenía muchos paralelismos con las que la SL libra hoy contra los partidarios de la política del “estilo de vida” dentro de la Nueva Izquierda, es decir, con quienes elevan un estilo de vida particular al nivel de estrategia “revolucionaria”.
La disputa con Woodhull estalló respecto a la prioridad que debía darse a los derechos de las mujeres, en particular el sufragio, con respecto a la lucha de clases. La posición de los woodhullistas no era simplemente un énfasis programático, sino una contraposición al socialismo proletario. Marx expulsó finalmente a los woodhullistas de la I Internacional, concluyendo su polémica con ellos al reafirmar la diferencia central entre el igualitarismo democrático y el socialismo proletario —es decir, que la liberación de todas las formas de opresión puede lograrse sólo mediante la victoria de la clase obrera sobre el capitalismo—.
El valeroso radical del siglo XIX Auguste Blanqui escribió en su Critique sociale:
“Una de nuestras pretensiones más grotescas es la de que nosotros, bárbaros ignorantes, queramos ser los legisladores de las generaciones futuras. Esas generaciones, por las que tanto nos preocupamos y cuyos cimientos estamos preparando, sentirán por nosotros cien veces más lástima que la que hoy sentimos por los hombres de las cavernas, y su compasión será mucho más razonable que la nuestra”.
La Spartacist League no pretende legislar las prácticas de las generaciones futuras. Esperamos el día en que la humanidad socialista tenga la libertad de explorar cabalmente las complejas cuestiones de la sexualidad humana, pero el camino hacia esa libertad no se pavimenta con la proliferación de “estilos de vida liberados”, sino con una revolución proletaria exitosa.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/42/gay.html
submitted by ShaunaDorothy to Espartaco [link] [comments]


2016.06.07 02:34 ShaunaDorothy El FIT argentino: Alquimia reformista y cretinismo parlamentario (Octubre de 2014)

https://archive.is/JkcbN
Espartaco No. 42 Octubre de 2014
En octubre de 2013, el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) obtuvo alrededor de un millón 200 mil votos en las elecciones argentinas, lo cual le ha valido la obtención de varias curules entre diputados y concejales. Este voto masivo es un reflejo del creciente hartazgo de sectores de la clase obrera y de la pequeña burguesía con el populismo kirchnerista. Tan sólo este año, el gobierno de Cristina Fernández ha enfrentado, además de diversas huelgas en empresas individuales, dos huelgas generales.
Los reformistas saben oler las oportunidades; además de eso, conceder que el FIT se presentó formalmente como una opción electoral obrera “socialista” contrapuesta a los partidos burgueses es lo mejor que se puede decir de este amasijo sin principios de morenistas (Izquierda Socialista, IS), morenistas reciclados (Partido de los Trabajadores Socialistas, PTS) y altamiristas (Partido Obrero, PO).
Un bloque podrido
El FIT se formó en 2011 como un acuerdo entre esas tres organizaciones para presentar candidatos en las elecciones y así “quebrar la proscripción electoral” contra la izquierda (“Declaración programática” del FIT, junio de 2011). Así, con tal de obtener unos cuantos diputados, decidieron mostrar una fachada de “unidad” y se presentan como la encarnación de la independencia política del proletariado; al mismo tiempo, cada partido rutinariamente acusa a los demás de cruzar la línea de clases, y a menudo todos tienen razón.
Las pretensiones del PTS a la ortodoxia marxista son una herramienta cínica para posicionarse como el ala “izquierda” de lo que sea, incluyendo del propio FIT. El PTS se quejaba hace ya dos años, por ejemplo, de que el PO “en diversos planteos tácticos tiende a ceder al frentepopulismo”, entre otras cosas al haber llamado a votar por el nacionalista burgués Evo Morales en Bolivia al menos en 2005 “o, más recientemente, a Syriza en Grecia” (Estrategia Internacional No. 28, septiembre de 2012). Para los trotskistas, el llamar a votar por fuerzas ajenas al proletariado significa traicionar los principios del marxismo-leninismo; para el PTS, en cambio, ello apenas “tiende” a capitular. Además, en julio de 2011, cuando Jorge Altamira era ya candidato presidencial del entonces flamante FIT, el caudillo del PO dejó claro que no tenía intención de contraponerse a Cristina Fernández, al declarar: “yo creo que a la gente militante y luchadora del kirchnerismo hay que decirle: ‘Querés defender a Cristina, bueno votala sólo a ella. Para abajo votá al Frente de Izquierda’” (Prensa Obrera No. 1187, 28 de julio de 2011). ¡Ésa es la “lucha” del FIT por la “independencia política de los trabajadores”!
En cuanto al estado obrero deformado cubano, IS es una organización “socialista” gusanoide que está por “la liberación de todos los presos políticos, aun de aquellos que defienden posiciones que consideramos equivocadas, y [por que] pueda[n] formar partidos políticos” (El Socialista No. 170, 14 de julio de 2010, énfasis añadido). Este artículo de IS hace referencia en particular a Guillermo Fariñas, hoy dirigente de la Unión Patriótica de Cuba, una organización gusana que llama por la “libre empresa” y por hacer de Cuba “un país de propietarios y productores libres” —es decir, por la contrarrevolución capitalista—. Los trotskistas genuinos estamos por la defensa de Cuba contra el imperialismo y la contrarrevolución y por una revolución política proletaria para echar a la burocracia castrista e imponer la democracia obrera para las organizaciones que acepten el poder proletario (no la burguesía y sus títeres). En cambio, una de las afinidades programáticas fundamentales de todos estos seudotrotskistas —y no la menos importante— fue su apoyo a la contrarrevolución en Europa Oriental y la URSS, así como el dar hoy por muertos a los estados obreros deformados de China, Corea del Norte, Laos y Vietnam.
Frente unido vs. alquimia reformista
En discusiones con los camaradas mexicanos del PTS, éstos han procurado justificar la formación y el mantenimiento del FIT mediante la afirmación falsa de que se trata de un “frente único” (o frente unido). El frente unido es una táctica que consiste esencialmente en una acción común en torno a demandas específicas, usualmente negativas, que muchas veces se exigen de las autoridades burguesas. La forma característica de un frente unido es una acción concreta: una huelga, una manifestación de masas contra medidas del gobierno (o también acciones defensivas contra los fascistas). El objetivo de esta táctica es escindir a las organizaciones obreras reformistas de masas al exacerbar las diferencias programáticas en el curso de la lucha común, y su naturaleza se resume a menudo en la frase “golpear juntos, marchar separados”.
El FIT no tiene nada que ver con eso; es un bloque político-electoral de duración indefinida cuyo propósito es mostrar una cara unitaria mediante la propaganda y el trabajo parlamentario conjuntos. El PTS mismo deja claro que el FIT no es percibido —ni por sus fuerzas componentes ni por la clase obrera— como un frente unido, sino como el embrión de un partido unificado: “Si tomamos el fenómeno de conjunto la izquierda obrera, socialista y anticapitalista...especialmente cuando actúa en común, es visualizada como una suerte de ‘partido’, aun minoritario, pero actuante y extendido en la vanguardia” (óp. cit.).
¿Hacia un partido “unificado”?
El PTS impulsa el desarrollo del FIT hacia un partido único, para lo cual dice que hay que clarificar “los aspectos políticos, programáticos, estratégicos y teóricos que nos separan de quienes hoy son nuestros aliados en el FIT”. La base política para la formación del frente fue una “Declaración programática” concretada en una lista reformista de 22 demandas, en gran parte económicas. La “Declaración” es un mínimo común denominador concebido para archivar cualquier diferencia. Dos ejemplos bastan para mostrar su carácter fraudulento. Allí se afirma con pompa que “El FIT denuncia el carácter claramente capitalista de todos los gobiernos latinoamericanos”, incluido el de Evo Morales, ¡pero no se dice una palabra del apoyo electoral del PO a ese mismo nacionalista burgués (ni de su declaración de 2011 de no competencia con “Cristina”)! Similarmente, la “declaración” se pronuncia “Contra el bloqueo y cualquier tipo de agresión imperialista contra Cuba y contra la restauración capitalista en la isla”, ¡sin mencionar el llamado de IS por derechos políticos para la gusanada! A eso se reduce la palabrería del PTS sobre una “constante, y a veces dura, lucha política de tendencias” al seno del FIT.
Para los revolucionarios genuinos, la lucha programática es la clave para forjar un partido leninista-trotskista políticamente homogéneo capaz de dirigir a la clase obrera hacia nuevas revoluciones de Octubre. Para los oportunistas, el programa político es un obstáculo a sus apetitos oportunistas, algo que debe ser enterrado tan pronto como sea posible en aras de la “unidad”. De concretarse tal “unidad”, el resultado será un efímero partido seudotrotskista más, tan inestable y sin principios como lo es hoy el FIT.
¡Abajo los puestos ejecutivos del estado capitalista!
El FIT no sólo ha presentado candidatos al parlamento; su fórmula ejecutiva postuló a Jorge Altamira para presidente nacional y a Christian Castillo del PTS para vicepresidente. Los espartaquistas nos oponemos, como una cuestión de principios, a que los marxistas se postulen a puestos ejecutivos del estado burgués; esta posición se basa en nuestro entendimiento de que el estado es el comité ejecutivo de la clase dominante. Asumir un puesto ejecutivo u obtener el control de una legislatura burguesa o un ayuntamiento municipal burgués exige tomar responsabilidad por la administración de la maquinaria del estado capitalista. Como explicamos en Spartacist (Edición en español) No. 36 (noviembre de 2009), el postularse para puestos ejecutivos legitima las concepciones reformistas dominantes respecto al estado. El resto de la izquierda rechaza el entendimiento leninista del estado y no sólo se postula para puestos ejecutivos, sino que una parte integral de su perspectiva consiste en asumirlos.
Aunque predeciblemente Altamira quedó lejos de ganar la presidencia, el éxito electoral de los seudotrotskistas argentinos al nivel parlamentario subraya la importancia inmediata de nuestra posición respecto a los puestos ejecutivos: el FIT bien podría obtener mayoría en algún municipio o algo parecido, y ponerse al frente tanto del aparato represivo estatal local como de las cloacas.
Bolchevismo vs. cretinismo parlamentario
La esencia de la democracia burguesa —de la cual el parlamento es una institución clave— consiste en decidir cada cierto número de años qué miembros de la clase dominante han de oprimir y aplastar a los pobres. La democracia burguesa es la democracia para los ricos, un maquillaje para la dictadura del capital (ver “Por qué rechazamos la consigna por una ‘asamblea constituyente’”, Spartacist [Edición en español] No. 38, diciembre de 2013). Al tiempo que defendemos los derechos democráticos bajo el capitalismo hoy, los espartaquistas luchamos por construir un partido obrero capaz de llevar a cabo la revolución socialista, el único medio para remplazar el parlamentarismo burgués con la democracia obrera soviética. Los soviets —o consejos— de obreros y campesinos son corporaciones de trabajo, legislativas y ejecutivas a la vez, que representan “un nuevo tipo de estado, un tipo nuevo y superior de democracia; una forma de la dictadura del proletariado, el medio de gobernar el estado sin la burguesía y contra la burguesía (Lenin, “Carta a los obreros norteamericanos”, 1918).
En el camino a ese fin, los comunistas podemos participar, como opositores, en los parlamentos y otros cuerpos legislativos como tribunos revolucionarios de la clase obrera. Pero para los bolcheviques el trabajo en el parlamento es una cuestión táctica, un punto de apoyo secundario de la acción revolucionaria para impulsar el desarrollo de la conciencia de la clase obrera. Las “Tesis sobre el Partido Comunista y el parlamentarismo” del II Congreso de la Internacional Comunista (1920) explican que para los comunistas, “el parlamento no puede ser actualmente, en ningún caso, el teatro de una lucha por reformas y por el mejoramiento de la situación de la clase obrera, como sucedió en ciertos momentos en la época anterior. El centro de gravedad de la vida política actual está definitivamente fuera del marco del parlamento”. Al hacer trabajo en cualquier institución legislativa burguesa, “el partido comunista entra en ella no para dedicarse a una acción orgánica sino para sabotear desde dentro la maquinaria gubernamental y el parlamento”, pues el comunismo, en la lucha por la dictadura del proletariado, “se da como misión la abolición del parlamentarismo”. Las Tesis afirman también que “los partidos comunistas deben renunciar al viejo hábito socialdemócrata de hacer elegir exclusivamente a parlamentarios ‘experimentados’ y sobre todo a abogados. En general, los candidatos serán elegidos entre los obreros”.
Éste fue el entendimiento que guió nuestras campañas electorales en EE.UU. en los años 70 y 80. (En 1985 postulamos a Marjorie Stamberg para la alcaldía de Nueva York. Dado nuestro entendimiento de entonces, aquél no fue un acto aprincipista, sino una campaña llevada a cabo de acuerdo con lo que considerábamos una práctica comunista correcta. A la luz de nuestro entendimiento actual, postularse para un puesto ejecutivo está fuera de la cuestión; no es una cuestión de táctica, sino de principio.) Aquellas campañas se centraban en consignas revolucionarias tajantes, como “¡Romper con los demócratas—por un partido obrero para luchar por un gobierno obrero!”; “¡Terminar la Guerra Civil! ¡Liberación de los negros mediante la revolución socialista!”; “¡Somos el partido de la Revolución Rusa!”; “¡Defender las conquistas de la Revolución de Octubre!” o, una de nuestras favoritas, “¡El Ku Klux Klan no marcha en Moscú!”. Eso le pondría los pelos de punta no sólo a cualquier miembro del Partido Demócrata, sino a cualquier morenista.
Siguiendo los lineamientos del II Congreso de la Comintern, exigimos de nuestra candidata en 1978 una renuncia a su puesto parlamentario, firmada y sin fecha, para que el Comité Central de la SL la pudiera invocar en cualquier momento. Reprodujimos esta carta en Workers Vanguard No. 217 (20 de octubre de 1978) como parte de un artículo que explicaba: “No estás votando por un individuo sujeto a una miríada de presiones, sino por un partido que se mantendrá o caerá sobre la base de su programa”.
Dictadura proletaria vs. “república democrática”
Para discutir el trabajo bolchevique en la duma zarista a principios del siglo XX, es necesario clarificar las distintas concepciones de la venidera revolución rusa que tenían tanto los mencheviques como Lenin y Trotsky. Señalando el atraso del país, los mencheviques insistían en que la clase obrera no podía ser sino un apéndice de la burguesía liberal, la cual supuestamente procuraba establecer una república democrática. Por su parte, antes de 1917 Lenin mantenía la perspectiva de la “dictadura democrática del proletariado y el campesinado”; Lenin aceptaba que la lucha por la libertad política y la república democrática en Rusia era una etapa necesaria que no minaría “la dominación de la burguesía” (Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática, 1905). Pero, crucialmente, Lenin no tenía ilusiones sobre el supuesto carácter “progresista” de la burguesía rusa, y descartaba categóricamente que ésta pudiera consumar su propia revolución. Para él, la fórmula de la dictadura revolucionaria democrática retuvo un carácter algebraico. Sus lineamientos para una dictadura revolucionaria conjunta no eran los términos para una época de la paz de clases, sino los planes de batalla para un episodio de la guerra de clases que se extendía a la arena internacional. La destrucción del gendarme Romanov inspiraría a los obreros de Europa a tomar el poder estatal. Entonces apoyarían al proletariado ruso a hacer lo mismo.
Como sabemos, la historia habría de demostrar mediante la Revolución de Octubre que las tareas que Lenin atribuía a la dictadura democrática sólo podría cumplirlas la dictadura del proletariado apoyada en el campesinado —la esencia de la concepción trotskista, la revolución permanente—, mientras que la fórmula de la dictadura democrática sería usada por otros para justificar su apoyo al Gobierno Provisional burgués en 1917. En los países de desarrollo capitalista atrasado (como lo era Rusia entonces, y lo son los países latinoamericanos hoy), las aspiraciones de los trabajadores a los derechos democráticos y nacionales y a la emancipación social sólo pueden realizarse mediante la revolución proletaria y su extensión a los centros del imperialismo mundial.
Con sus célebres “Tesis de abril” de 1917, Lenin abandonó la vieja consigna bolchevique y adoptó, en los hechos, el programa de Trotsky de la revolución permanente.
Los bolcheviques en la duma zarista
En su libro The Bolsheviks in the Tsarist Duma (Los bolcheviques en la duma zarista, 1929), A. Bádaiev, antiguo diputado bolchevique, explica que “los bolcheviques consideraban la campaña electoral para la Duma Estatal [de 1912] como una oportunidad para la agitación y la propaganda amplias y como un medio de organizar a las masas”. En consecuencia con la perspectiva de Lenin de ese entonces, las consignas principales del partido bolchevique en las elecciones a la duma eran: 1) la república democrática, 2) la jornada de ocho horas y 3) la confiscación de los latifundios. Bádaiev explica:
“Estas tres consignas básicas del Partido Bolchevique, posteriormente conocidas como las ‘tres ballenas’, formulaban las reivindicaciones elementales de los obreros y los campesinos rusos. La consigna por una ‘república democrática’ planteaba directamente la cuestión del derrocamiento del zarismo, aunque el zarismo se ocultara tras una duma castrada; esta consigna exponía las ‘ilusiones constitucionales’ y mostraba a la clase obrera que las reformas aprobadas por la Duma Estatal no los ayudarían en lo más mínimo, y que no había posibilidad de mejorar su suerte bajo la forma de gobierno existente...
“El resto del programa mínimo estaba ligado a estas tres reivindicaciones básicas, es decir, los bolcheviques enfatizaban que sólo se podría llevar a cabo una vez que las reivindicaciones básicas del movimiento revolucionario se hubieren realizado”.
Bádaiev recuenta también que la fracción bolchevique en la duma zarista sentía presión de los obreros, que les preguntaban dónde estaban las leyes que presentaban. En una ocasión le preguntó a Lenin qué tipo de leyes debían, pues, proponer. “Lenin respondió con su risa usual”:
“La tarea de un diputado obrero es recordar a las Centurias Negras [pogromistas], día tras día, que la clase obrera es fuerte y poderosa, y que no está lejano el día cuando la revolución habrá de irrumpir y barrer con las Centurias Negras y su gobierno”.
¿Cuál era el programa electoral de los mencheviques? Su programa, dice Bádaiev, “consistía precisamente en esas demandas secundarias que los bolcheviques impulsaban sólo en asociación con las consignas revolucionarias principales. La plataforma menchevique presentaba las tres consignas básicas de los bolcheviques en una forma diluida. En lugar de una ‘república democrática’ exigían la ‘soberanía de los representantes populares’; en lugar de ‘la confiscación de los latifundios’ pedían vagamente una ‘revisión de la legislación agraria’, etc.”.
Mencheviques peronistas
Hoy día, las campañas electorales y el trabajo parlamentario del FIT siguen la huella de los mencheviques paso a paso; procuran conducir a la clase obrera, en los hechos, a actuar como apéndice de la burguesía tras el espejismo de una “república democrática” —definitivamente desmentido por la historia en el curso del año 1917—, al tiempo que mantienen la vieja división entre el programa mínimo, que refleja su práctica reformista, y el programa máximo (a lo más, fraseología vacua para discursos dominicales).
Por supuesto, estos seudotrotskistas juzgan electoralmente contraproducente cualquier referencia al bolchevismo o a la Revolución de Octubre; de hecho, en la medida en que su “Declaración programática” menciona la palabra “revolución” es para ensalzar el mito de la “revolución árabe”, un término aclasista vacío diseñado para ponerse a la cola del nacionalismo árabe y de fuerzas islámicas reaccionarias.
A modo de cobertura “radical”, la propaganda electoral cotidiana del FIT está salpicada de llamados por el “control obrero” —sin ningún vínculo con la necesidad del derrocamiento del capitalismo—. Pero si la seudoizquierda en general hace de esta consigna un fetiche, el FIT y sus componentes la llevan a un nivel simplemente ridículo al exigir el “control obrero” de prácticamente todo: desde la minería y la industria energética hasta los trenes, el subterráneo de Buenos Aires, la administración de la seguridad social, la banca, las obras públicas, las cloacas (¡literalmente!), las licitaciones y contratos del estado, etc. La lógica de todo esto es impulsar el engaño de que la clase obrera controlará la economía entera no mediante la revolución socialista, sino bajo el capitalismo, presumiblemente mediante los buenos servicios del impotente parlamento burgués —un instrumento de opresión de los proletarios por la burguesía que nunca resuelve las cuestiones más importantes dentro de la democracia burguesa: las resuelven la bolsa y los bancos—.
El nacionalismo burgués peronista ha sido históricamente una de las principales ataduras ideológicas para mantener a la clase obrera encadenada a la burguesía. Sin embargo, ausente de la propaganda electoral cotidiana del FIT está cualquier llamado explícito a romper con el peronismo o con su encarnación actual, Cristina Fernández, o cualquier llamado por la construcción de un partido de vanguardia leninista-trotskista —tales consignas son demasiado programáticas, concretas y radicales para estos invertebrados—. En cambio, a la par con su “Declaración programática” el FIT impulsa otra colección ultrarreformista de “reivindicaciones urgentes” (“Manifiesto político-electoral” del FIT, septiembre de 2013) como “impuesto extraordinario a los grandes capitales” —haciendo caso omiso del hecho de que tales impuestos normalmente acaban adjudicándose a los consumidores mediante el simple aumento de precios—.
El reformismo formal del FIT: ¿“Desmantelamiento de las fuerzas represivas” burguesas?
El entendimiento del estado es una cuestión clave que separa al marxismo del reformismo. El estado capitalista consiste, en su núcleo, en destacamentos de hombres armados que mantienen el dominio de la burguesía. El ejército, la policía, los tribunales y las cárceles constituyen los verdaderos pilares del estado burgués. El ABC del marxismo es el entendimiento de que este estado no puede ser reformado para servir a los intereses de la clase obrera y los oprimidos, sino que debe ser destruido mediante la revolución socialista y remplazado por un estado obrero que defienda los intereses del proletariado como nueva clase dominante —ésta es, en esencia, la tarea fundamental de la revolución proletaria—.
Los oportunistas, en cambio, impulsan ilusiones en la reforma democrática del estado capitalista: el FIT llama por “la elección popular de los jueces y fiscales” —¡quizá el honorable Altamira quiera postularse!—. Los jueces, fiscales y demás administradores de la “justicia” burguesa son los encargados directos de esgrimir la represión estatal contra los pobres, los obreros y los oprimidos. El que los carceleros y verdugos de la burguesía sean elegidos “para que rindan cuentas” —como dice conmovedoramente el PO— no cambiará nada la naturaleza del estado ni la brutalidad policiaca. En la mayor parte de EE.UU., por ejemplo, los sheriffs (alguaciles) obtienen su puesto mediante “elección popular”. Por citar un caso, el infame sheriff Joe Arpaio de Maricopa, Arizona, ha sido reelegido seis veces; ¡que los diputados del FIT vayan a contarle a los inmigrantes indocumentados de las bendiciones de la “elección popular” de los represores burgueses!
En diciembre de 2013 hubo un motín policiaco en la Argentina con la demanda de aumento salarial. Ante ello, el FIT publicó un “Comunicado” (13 de diciembre) en el que se pronuncia por el “desmantelamiento de las fuerzas represivas” del estado capitalista —una consigna recurrente del PTS y el PO—, omitiendo clarificar quién o cómo habrá de “desmantelarlas”. De este modo, sugiere que el estado burgués va a “desmantelarse” a sí mismo mediante la legislación o ante la presión extraparlamentaria. Ésta es una ilusión reformista suicida: ninguna clase poseedora en la historia ha cedido jamás su posición dominante sin una lucha a muerte.
El reformismo del FIT en los hechos: Reforzando el aparato represivo burgués
Igual que su “Declaración programática”, el “Comunicado” del FIT sobre el motín policiaco es un fraude. De entrada, salta a la vista que, aunque se refiere a la policía correctamente como una “fuerza de choque presta para enfrentar a los trabajadores”, no hay ninguna denuncia inequívoca del motín policial. Al contrario, el comunicado se desvía del tema para hablar de la inflación, que “pulveriza el salario de los trabajadores”, y así lanzar la exigencia de aumento salarial “para todos los trabajadores sin distinción” (énfasis añadido) —¡el FIT incluye a los policías entre los “trabajadores”!—. El hecho es que tanto el PO como IS consideran que los policías son “trabajadores” uniformados; la demanda del FIT por aumento salarial para los policías viene directamente de un comunicado publicado por el PO con anterioridad (11 de diciembre) y titulado más explícitamente “Ante la crisis política, inflacionaria y policial: Salario mínimo de $8.000 para todos los trabajadores; 82% móvil”. IS es aún más abierta en su defensa de la policía contra el repudio popular:
“Muchos trabajadores y jóvenes se preguntan si es legítimo y correcto apoyar el derecho a que la base policial y sus cuadros medios reclamen salarios contra el gobierno patronal de turno o puedan sindicalizarse. Izquierda Socialista contesta afirmativamente a ambos interrogantes”.
—El Socialista No. 259, 13 de diciembre de 2013
El PTS de hecho “polemizó” contra sus compañeros de bloque, acusándolos pusilánimemente de caer “en una posición sindicalista” (“La izquierda y el motín policial”, 12 de diciembre), ¡y procedió a firmar una declaración con la posición rastrera de sus aliados! La posición del PO, de IS y del FIT sobre la policía no tiene nada que ver con el sindicalismo. Los policías no son “trabajadores” uniformados, sino el puño armado del estado burgués. Apoyar los reclamos de la policía —incluyendo por sindicalizarse— significa apoyar llamados por mayor presupuesto para reprimir a la población trabajadora, por mejores armas, más municiones y todos los medios necesarios para sostener más eficazmente el dominio de la clase capitalista.
¿Y qué hacen los diputados del FIT respecto al estado? Un artículo del PO grotescamente titulado “Quince días que agitaron Mendoza” (22 de mayo) se jacta de la labor de sus parlamentaristas:
“Aprovechamos el debate para presentar un proyecto que crea el cuarto turno en el Poder Judicial y reduce la labor a seis horas —lo cual sí es una contribución a una mayor rapidez y, por sobre todo, transparencia de los procesos judiciales”.
Lejos de promover su patraña reformista de “desmantelar” los cuerpos represivos, ¡el PO se ofrece ante la burguesía como el mejor administrador de su aparato estatal!
Por su parte, el PTS defiende y exige la aplicación de legislación draconiana contra la prostitución y presenta en los hechos al estado burgués como el defensor de las mujeres y las prostitutas —ésa es la lógica del feminismo burgués—. En agosto pasado, su diputada y dirigente de la organización feminista Pan y Rosas presentó un proyecto de “Ley de Adhesión de la Provincia de Mendoza a la Ley Nacional 26.842 sobre Prevención y Sanción de la Trata de Personas”. Entre otras cosas, dicha ley nacional iguala la prostitución con la esclavitud y aplica una condena de cuatro a seis años de prisión al que “promoviere o facilitare la prostitución”, “aunque mediare el consentimiento de la víctima”.
La prostitución forzada, la violación y los ataques sexuales brutales son verdaderos crímenes. Sin embargo, nos oponemos a los intentos del estado —y de los diputados del FIT— de equiparar la “esclavitud sexual” y la “prostitución forzada” con la prostitución misma, así como de retratar cualquier intercambio de dinero por sexo como esclavitud potencial. La prostitución es muy a menudo degradante y explotadora, pero la criminalización simplemente hace que las prostitutas se tengan que refugiar en un medio lumpen en el cual no tienen acceso a servicios médicos y en donde quedan mucho más vulnerables a los crímenes de pandillas y la violencia de los proxenetas. Los marxistas advertimos que toda intervención del estado capitalista incrementa directamente la miseria de todos los involucrados y funciona como un pretexto para incitar a los policías y los tribunales a ir tras los inmigrantes, las mujeres y la sexualidad misma. (Para un análisis más completo de este tema, ver, por ejemplo, “Cruzada de los EE.UU. y la ONU contra el ‘tráfico sexual’”, Spartacist [Edición en español] No. 33, enero de 2005.)
¡Por un partido leninista-trotskista!
El régimen burgués argentino utiliza la retórica “antiimperialista” nacionalista y la nostalgia popular por el gobierno nacional-corporativista del general Juan Domingo Perón (especialmente a finales de los años 40 y principios de los 50) para mantener bajo su control a las masas trabajadoras. La oposición intransigente al nacionalismo burgués peronista, el cual ha llevado una y otra vez al desastre a los obreros y oprimidos argentinos, es crucial para romper estas ataduras. Pero desde el apoyo a las aventuras militares supuestamente “antiimperialistas” en las Malvinas/Falklands (ver Espartaco No. 35, junio de 2012) hasta su apoyo electoral a caudillos populistas como Evo Morales, la oposición al nacionalismo burgués es la última cosa que ofrecen los grupos seudotrotskistas que pueblan la izquierda argentina.
La necesidad candente hoy en día en Argentina es el forjamiento de un partido leninista-trotskista auténtico. Sólo un programa de internacionalismo revolucionario puede ofrecer un camino hacia delante a la clase obrera argentina. Los obreros y las masas oprimidas a través de América Latina deben ser ganados a los principios y el programa del internacionalismo proletario como fue representado por Marx, Engels, Lenin y Trotsky. Ésta es la perspectiva de la LCI: reforjar la IV Internacional, partido mundial de la revolución socialista.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/42/argentino.html
submitted by ShaunaDorothy to Espartaco [link] [comments]


2016.06.05 18:59 ShaunaDorothy El general Giap y la victoria vietnamita sobre el imperialismo (Febrero de 2014)

https://archive.is/JbePb
Espartaco No. 40 Febrero de 2014
Los días 12 y 13 de octubre, cientos de miles de vietnamitas se congregaron en todo el país para despedir al general Vo Nguyen Giap durante dos días de luto nacional. Giap, quien había muerto el día 4 a la edad de 102 años, fue el principal arquitecto de la derrota que dos potencias mundiales sufrieron en Vietnam: primero Francia, que había colonizado el país a mediados del siglo XIX, y después Estados Unidos. Las guerras de Vietnam, que duraron 30 años (1946-75) y costaron cerca de tres millones de vidas, fueron parte de la cruzada imperialista por “revertir el comunismo”, dirigida a restaurar el dominio capitalista en la Unión Soviética y ahogar en sangre las luchas de obreros y campesinos por la liberación nacional y la revolución social en otras partes del mundo.
Tras haber sido profesor de historia y periodista, Giap fue el principal comandante militar del ejército vietnamita que derrotó decisivamente a los franceses en la batalla de Dien Bien Phu de 1954. La victoria del Vietminh (Liga por la Independencia de Vietnam, dirigida por los comunistas de Ho Chi Minh con la participación de algunos nacionalistas burgueses) resultó en la división del país entre un estado obrero burocráticamente deformado en el norte y un régimen capitalista bajo el dominio del imperialismo estadounidense en el sur. Dien Bien Phu dio un tremendo aliento a las luchas independentistas de las colonias que le quedaban a Francia, ayudando en particular a detonar la lucha por la liberación nacional de Argelia, que estalló más tarde ese año.
Estados Unidos sufriría una impactante derrota frente al ejército de Vietnam del Norte y el Frente de Liberación Nacional (FLN, o Viet Cong) de Vietnam del Sur. Esa guerra brutal y aparentemente interminable produciría una situación explosiva en Estados Unidos, corazón del imperialismo mundial, y radicalizaría a toda una generación de jóvenes en el mundo entero. Contemplar a la gigantesca maquinaria militar estadounidense siendo vencida por los obreros y campesinos de un país pobre del Tercer Mundo inspiró a otros pueblos oprimidos a luchar por su propia liberación. Sin embargo, fracasaron numerosos intentos de emular los movimientos guerrilleros basados en el campesinado que sucedieron en China, Vietnam y Cuba, costándole la vida a muchos aspirantes a revolucionarios.
El derrocamiento del dominio capitalista en Vietnam fue una victoria histórica para la clase obrera internacional, cuyo deber es defender esas conquistas con uñas y dientes contra el imperialismo y la contrarrevolución interna. Esto a pesar del gobierno del régimen estalinista que desde el principio ha reprimido políticamente a la clase obrera y se ha opuesto a la lucha por la revolución obrera en el resto del mundo. En cambio, la revolución proletaria de Octubre de 1917 en Rusia, bajo la dirección del Partido Bolchevique, estableció el gobierno de los consejos (soviets) obreros y campesinos, y dos años después fue inaugurada en Moscú la Internacional Comunista (o III Internacional) para promover la lucha por la revolución socialista mundial.
Giap era el ministro de defensa de Vietnam del Norte en 1975, cuando Saigón cayó ante el ejército norvietnamita y el FLN, llevando a la reunificación de Vietnam del Norte y del Sur. Durante años, la derrota del imperialismo estadounidense en Vietnam disuadió a sus gobernantes de proseguir sus sangrientas intenciones en el resto del mundo. Por su destacado papel en la liberación de Vietnam, los trotskistas honramos a Vo Nguyen Giap, cuyos dedicación y genio militar serán recordados en la historia.
El estalinismo y la lucha contra el imperialismo
Vo Nguyen Giap se unió al Partido Comunista Indochino (PCI) de Ho Chi Minh a principios de los años treinta. Por el modo en que construyó desde cero las fuerzas militares del Vietminh y dirigió después el ejército regular de Vietnam del Norte, incluso sus enemigos lo elogiaron como un estratega militar sobresaliente. Famoso sobre todo por Dien Bien Phu, Giap participó en otras batallas clave y se le atribuye la creación de la “Ruta Ho Chi Minh”, la crucial línea de abastecimiento para los combatientes del FLN en el Sur. También organizó la invasión a Camboya de 1979, que derrocó al enloquecido régimen de Pol Pot. Si bien los detalles sobre la vida temprana de Giap son escasos, es claro que pagó un precio personal devastador por su dirigencia de la lucha antiimperialista, pues los franceses mataron a varios de sus familiares más próximos, incluyendo a su esposa.
Sin dejar de reconocer que a Giap se le cuenta con frecuencia entre los grandes líderes militares del siglo XX, el obituario del New York Times del 4 de octubre entonó su supuesta “indiferencia dilapidadora por la vida de sus soldados”, citando la afirmación del criminal de guerra y general William C. Westmoreland de que “cualquier comandante estadounidense que sufriera bajas tan numerosas no duraría ni tres semanas”. Éste es el rencor de los derrotados de Vietnam, los mismos imperialistas que estuvieron dispuestos a causar cualquier cantidad de muertes, destrucción y sufrimiento a quienes lucharan por la liberación nacional y social. El general Giap libró una guerra revolucionaria: los obreros y campesinos que luchaban bajo su mando estaban dispuestos a sacrificarse para liberarse del yugo colonial y de los terratenientes, opresores y explotadores locales. “En última instancia, la victoria en cualquier guerra depende de la disposición de las masas a verter su sangre en el campo de batalla”, escribió alguna vez Giap.
En el más marcado contraste, los efectivos conscriptos estadounidenses, mayormente de procedencia obrera, se hallaban librando una guerra en nombre de sus propios explotadores y opresores. Especialmente conforme se hacía evidente que Estados Unidos estaba perdiendo, empezaron a oponerse cada vez más a sus oficiales y al gobierno. Cuando Muhammad Alí hizo su famosa declaración “Nadie del Viet Cong me ha llamado n----r [brutal epíteto racista]”, daba voz a los sentimientos de un número creciente de soldados, especialmente negros, que sabían que la “libertad” por la que supuestamente estaban luchando en Vietnam se les negaba en casa.
Sin embargo, el papel de Giap fue contradictorio. El programa del PCI y sus continuadores reflejaba la perversión del marxismo que había llevado a cabo la casta burocrática estalinista que dominó políticamente al estado obrero soviético a partir de 1923-24. En el vano intento de aplacar el odio de clase que los imperialistas le tenían a la URSS, el régimen burocrático abandonó el programa bolchevique de la revolución mundial y adoptó el dogma del “socialismo en un solo país”. La Internacional Comunista se fue transformando cada vez más en un instrumento de la burocracia en su búsqueda de la “coexistencia pacífica” con el imperialismo.
En 1935, el frente popular —codificación de la política estalinista de buscar alianzas con las fuerzas burguesas “progresistas”— se convirtió en la práctica sistemática de la III Internacional, lo que la llevó a traicionar oportunidades revolucionarias en todo el mundo. Conforme la Segunda Guerra Mundial se desarrollaba y la URSS enfrentaba la amenaza mortal de la Alemania nazi, esta política significó impulsar las credenciales “democráticas” de un conjunto de explotadores capitalistas y opresores imperialistas (salvo por el breve intervalo que se conoce como el pacto Hitler-Stalin). En nombre del antifascismo, los partidos comunistas de los países militarmente aliados de la URSS se volvieron leales sostenes de los gobiernos capitalistas, respaldando sus objetivos de guerra contra los imperialistas rivales, oponiéndose a las huelgas y demás luchas en casa, así como a la lucha por la independencia de sus “propias” colonias. En Vietnam, eso significó que en esa época el Partido Comunista no desafió el dominio colonial francés.
En la Segunda Guerra Mundial, los trotskistas llamaron a la clase obrera a oponerse a todos los combatientes imperialistas, sin interrumpir la lucha de clases en casa y luchando al mismo tiempo por la defensa militar incondicional de la Unión Soviética. En diversos países coloniales y semicoloniales donde los partidos comunistas repudiaron la lucha por la emancipación nacional, los trotskistas consiguieron en consecuencia una influencia significativa entre el proletariado. Uno de esos países fue Vietnam, y eso puso a los trotskistas en la mira no sólo de los imperialistas, sino también de los estalinistas.
Dien Bien Phu y los Acuerdos de Ginebra
Hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, la burocracia del Kremlin entabló una serie de acuerdos con sus aliados militares británicos, estadounidenses y otros, que incluía el control de sus colonias y semicolonias. Vietnam, que había estado ocupado por los japoneses, quedó dividido en dos en el paralelo 16, asignándosele el norte a la China de Chiang Kai-shek y el sur a Gran Bretaña (y posteriormente a Francia). Sin embargo, cuando los japoneses se retiraron, el Vietminh se apoderó del norte y Ho Chi Minh proclamó la República Democrática de Vietnam (RDV). Entonces aceptó la entrada de tropas francesas al norte dentro del marco de una independencia limitada al interior de la “Unión Francesa”. Una vez que el ejército francés entró, se volvió contra el gobierno de Ho Chi Minh. En noviembre de 1946, los franceses bombardearon el puerto de Hai Phong, matando al menos 6 mil vietnamitas.
El Vietminh respondió al ataque de Hai Phong con una amplia contraofensiva, marcando el inicio de lo que sería una prolongada guerra de liberación. Al final de 1953, el comando militar francés decidió fortificar Dien Bien Phu, una pequeña aldea cerca de la frontera con Laos. Su idea era crear una base segura desde la cual hostigar al Vietminh de Giap en las montañas del noroeste. Los franceses construyeron un formidable campamento atrincherado y llevaron ahí 16 mil tropas, entre ellos a la Legión Extranjera, su cuerpo expedicionario de élite. Asumían que los bosques y montañas circundantes imposibilitarían al enemigo el uso de la artillería pesada, que en todo caso sería vulnerable al ataque aéreo.
El Vietminh sólo podía acceder a Dien Bien Phu a través de un estrecho sendero de mulas de 88 kilómetros interrumpido por numerosos arroyos de montaña. En pocos meses, construyeron decenas de puentes pese al constante ataque de la artillería francesa, así como las tormentas e inundaciones. Usando los ríos, arroyos, caminos y senderos, miles de sampanes e innumerables convoyes de mulas y bicicletas transportaron 4.5 millones de toneladas de material. La artillería se transportó por partes por el empinado sendero, para volver a reensamblarse ahí.
Para enero de 1954, 55 mil tropas del Vietminh habían tomado posición en las colinas que dominan la guarnición, y el 13 de marzo el general Giap lanzó el ataque con masivo fuego de artillería. “A todos nos sorprendió...cómo los viets habían conseguido las armas necesarias para producir un ataque de artillería de tanto poder”, escribió uno de los supervivientes. Lo que había sido concebido como un despliegue de poderío colonial se convirtió en una trampa mortal para los franceses. Chapoteando en el lodo y el fango, implacablemente golpeados por la artillería, perdieron 4 mil hombres según algunos cálculos. Tras 55 días de lucha, aplastados y humillados, los franceses se rindieron ante los vietnamitas, terminando con casi un siglo de dominación francesa en Indochina.
Con los imperialistas occidentales buscando un compromiso, ese año se celebró en Ginebra una conferencia en la que participaron la Unión Soviética, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y China, donde en 1949 había sido aplastado el dominio capitalista. Al iniciar la conferencia, los comunistas controlaban la mayor parte de Vietnam, Camboya y Laos. Al terminar el evento, sin embargo, Vietnam quedó dividido en el paralelo 17 y sólo se quedaron con Vietnam del Norte. Como escribió un funcionario estadounidense: “Irónicamente, el acuerdo que se redactó en Ginebra beneficiaba a todos, excepto a los vencedores... De algún modo convencieron a Ho Chi Minh —aparentemente mediante un esfuerzo conjunto sino-soviético— de que cediera la mitad del país, con la esperanza de que obtendría la otra mitad en cuanto se celebraran elecciones”. Como se pensaba que el 80 por ciento de la población de Vietnam del Sur favorecía la independencia, los imperialistas se encargaron de que esas elecciones nunca se celebraran. En el Norte, sin embargo, se expropió a los capitalistas y se introdujo una economía colectivizada, si bien a la clase obrera se le negó el poder político.
La Conferencia de Ginebra fue una de las muchas instancias en las que el Vietminh, y después la RDV/FLN, renunciaron a la inminente victoria en la mesa de negociaciones a petición de Stalin y sus sucesores y de los estalinistas chinos de Mao Zedong. Sin embargo, si bien los norvietnamitas se conformaron con el “socialismo” en medio país, la implacable persecución de sus camaradas en el Sur no se detuvo, especialmente bajo el régimen de Ngo Dinh Diem. En 1956, los estalinistas empezaron a apoyar realmente la lucha de resistencia en Vietnam del Sur.
Si bien para los burócratas de Moscú y Beijing era fácil vender una revolución ajena, para los estalinistas de Hanoi una traición total hubiera significado cortarse sus propias gargantas. La perspectiva política de los estalinistas era una alianza con los capitalistas nativos, pero esa clase resultó ser demasiado débil como para compartir el poder. Bajo el ataque del imperialismo y con su propia burguesía rechazando todos los ofrecimientos de una coalición, se vieron forzados a apoyarse en los obreros y los campesinos, aceptando a veces llevar a cabo medidas revolucionarias. Así, la guerra vietnamita planteó desde el principio una revolución social, con los obreros y campesinos de un lado y los burgueses locales y los imperialistas del otro.
Estados Unidos es expulsado
Tras la partida de Francia, Estados Unidos se hizo cargo de la campaña por aplastar la Revolución Vietnamita. Cuando el FLN reinició su lucha de resistencia, el presidente John F. Kennedy recurrió a las operaciones encubiertas, enviando a fuerzas de operaciones especiales (50 mil “asesores”) a Vietnam del Sur. La CIA inició el programa Fénix de infiltración, tortura y asesinatos.
Con la esperanza de forzar a Vietnam del Norte a que contuviera al FLN, en febrero de 1965 el gobierno de Lyndon B. Johnson lanzó una guerra a gran escala. Washington desató sobre Vietnam del Norte una inmensa campaña de bombardeos que duró tres años, mientras aumentaba masivamente el número de tropas en el Sur. En el punto culminante de la guerra, Estados Unidos tenía medio millón de efectivos combatiendo en Vietnam y otros 300 mil en las áreas circundantes. A lo largo de la guerra, el tonelaje de bombas que arrojó Estados Unidos superó al de todos los contendientes de la Segunda Guerra Mundial juntos. En total, Estados Unidos mató al menos a dos millones de vietnamitas, hiriendo y mutilando a varios millones más y devastando la mayor parte del campo.
Para quebrar la voluntad del gobierno estadounidense de proseguir la lucha, el 31 de enero de 1968 los norvietnamitas y el FLN lanzaron la Ofensiva de Tet, una serie de feroces ataques coordinados con la participación de cerca de 80 mil hombres y mujeres en más de 100 ciudades y pueblos de Vietnam del Sur. Aunque Estados Unidos y sus títeres sudvietnamitas lograron resistir los ataques, Tet demostró la determinación de los combatientes de la RDV y el FLN y aceleró la desmoralización de sus enemigos.
Conforme quedaba claro que la de Vietnam era una guerra perdida, Estados Unidos empezó a buscar negociaciones. En 1973 se firmaron en París unos acuerdos de paz que terminaban la participación directa de Estados Unidos en la guerra pero que dejaban a Vietnam del Sur bajo el dominio de los imperialistas. El programa formal de los estalinistas para el Sur seguía siendo el de un gobierno de coalición con fuerzas burguesas. Sin embargo, a diferencia de lo que pasó con el servilismo de 1954, numerosas tropas de la RDV y el FLN se quedaron en el Sur, y la guerra civil continuó por dos años más. Finalmente, a principios de 1975 el gobierno de Vietnam del Norte emprendió la “Gran Ofensiva de Primavera” para liberar el Sur. Giap supervisó el último empujón sobre Saigón y el 30 de abril los tanques de la RDV y el FLN entraron triunfalmente en la capital sudvietnamita. Los líderes del régimen títere derrotado y la burguesía sudvietnamita abandonaron el país como pudieron, y los estadounidenses que quedaban fueron evacuados del país en helicópteros.
Estalinismo y trotskismo en Vietnam
Como señalamos arriba, al final de la Segunda Guerra Mundial los acuerdos entre los imperialistas aliados y la burocracia del Kremlin le concedían Vietnam del Sur a Francia. Pero la reimposición del dominio colonial se topó con la oposición de los trotskistas, que habían adquirido una base de masas entre la clase obrera, así como de diversos nacionalistas. Cuando los británicos y los franceses reocuparon Saigón en septiembre de 1945, estalló una insurrección. Surgieron comités populares, particularmente en las proximidades de Saigón, y los campesinos se levantaron y quemaron las casas de campo de los grandes terratenientes. Los trotskistas llamaron a que los comités populares tomaran el poder, por el armamento del pueblo y por la nacionalización de la industria bajo control obrero. (Para más sobre esto, ver el folleto espartaquista de 1976, Stalinism and Trotskyism in Vietnam.)
Ese programa amenazaba el objetivo estalinista de acomodarse a la burguesía. Como declaró Nguyen Van Tao, quien entonces era el ministro del interior del Vietminh para el Sur: “Quien quiera que aliente a los campesinos a tomar las propiedades agrarias será severa e implacablemente castigado... No hemos llevado a cabo aún una revolución comunista, que resolverá el problema agrario. Éste es un gobierno meramente democrático y por lo tanto no puede enfrentar esa tarea”.
El más conocido de los líderes trotskistas, Ta Thu Thau, fue arrestado por órdenes del Vietminh. Tres veces fue juzgado por tribunales populares y las tres veces fue absuelto. Finalmente fue fusilado por orden del líder estalinista del Sur, Tran Van Giau. Cuando los franceses reinvadieron el Sur en octubre de 1945, los estalinistas se hicieron a un lado, concentrando su fuego en los trotskistas, cuyos líderes fueron asesinados sin excepción. Al poco tiempo, los aliados obligaron al Vietminh a abandonar Saigón. Una vez que Ho Chi Minh, con ayuda de Giap, entonces ministro del interior del Norte, hubo exterminado físicamente a la dirigencia trotskista, capituló a los aliados en el Norte.
En ese conflicto, el Partido Comunista Francés, que controlaba varios puestos ministeriales en el gobierno capitalista en París, ilustró los extremos a los que los estalinistas estaban dispuestos a llegar en su intento de congraciarse con la burguesía. Mientras Ho Chi Minh disolvía al Partido Comunista Indochino y accedía a que las tropas francesas entraran al Norte, ¡sus camaradas franceses se ocupaban de explicar por qué el derecho a la autodeterminación no aplicaba a Vietnam y votaban a favor de los créditos de guerra para financiar la fuerza expedicionaria francesa! El 20 de diciembre de 1946, a un mes del bombardeo de Hai Phong por los franceses, los diputados comunistas de la asamblea francesa votaron por enviarle felicitaciones a los cuerpos expedicionarios y a su verdugo en jefe, el general Leclerc.
Los comunistas vietnamitas quedaron atrapados entre su programa de buscar compartir el poder con la burguesía —de acuerdo al esquema estalinista de la “revolución por etapas”— y las necesidades de su propia supervivencia, que en última instancia exigía luchar hasta el fin contra los imperialistas y la burguesía nacional. Como explicó León Trotsky al desarrollar la teoría de la revolución permanente, en la época del imperialismo, las débiles burguesías de los países capitalistas atrasados, íntimamente asociadas al imperialismo y mortalmente temerosas de las masas obreras y campesinas, son incapaces de llevar a cabo las tareas democráticas de la liberación nacional y la revolución agraria. Esas tareas sólo pueden lograrse aplastando el dominio burgués y estableciendo una dictadura proletaria apoyada en el campesinado pobre.
Pese a su programa oficial, los estalinistas vietnamitas, como las fuerzas de Mao en China, se vieron obligados a tomar el poder en su propio nombre y, ya fuese inmediatamente o a corto plazo, romper el podrido dominio burgués. El que esos movimientos guerrilleros pequeñoburgueses pudieran llevar a cabo revoluciones sociales estuvo condicionado por circunstancias históricas altamente excepcionales, que incluían la extrema debilidad de la burguesía local, la ausencia de la clase obrera como contendiente por el poder y el contrapeso al imperialismo que significaba la Unión Soviética. Contra los supuestos trotskistas y demás izquierdistas que veían en los movimientos guerrilleros un sustituto de la movilización del proletariado en la lucha revolucionaria, la Spartacist League siempre ha insistido en que lo máximo que estas fuerzas pueden lograr, en condiciones extraordinariamente favorables, es la creación de estados obreros deformados.
Como escribimos al celebrar la derrota del imperialismo en Indochina (“Capitalist Class Rule Smashed in Vietnam, Cambodia!” [¡El dominio de la clase capitalista es aplastado en Vietnam, Camboya!] WV No. 68, 9 de mayo de 1975):
“Ya que su dominio está basado en la expropiación política de la clase obrera, estas castas burocráticas pequeñoburguesas son incapaces de movilizar a las masas proletarias en un asalto revolucionario internacional a los bastiones del capitalismo mundial, pues ello significaría su propia muerte”.
Los regímenes nacionalistas estalinistas desde La Habana hasta Hanoi y Beijing deben ser derrocados por revoluciones políticas obreras dirigidas por partidos trotskistas para abrirle paso al desarrollo socialista.
Estados Unidos: La guerra llega a casa
A lo largo de toda la guerra estadounidense en Vietnam y las masivas protestas antibélicas, la Spartacist League llamó por la defensa incondicional de Vietnam del Norte y por la victoria militar del FLN en el Sur, sin darle ningún apoyo político a la dirección estalinista. Nuestra consigna “¡Victoria a la Revolución Vietnamita!” expresaba nuestra comprensión de la naturaleza de clase de la guerra. Si bien nuestras consignas resultaban atractivas para muchos jóvenes en esa época de desplazamiento a la izquierda, tuvimos que nadar contra la corriente, combatiendo ideologías falsas populares entre los activistas más radicales, particularmente el maoísmo y la adulación a Ho Chi Minh. Nos opusimos a que las manifestaciones contra la guerra se convirtieran en plataformas de políticos burgueses, enfatizando que la guerra imperialista es inherente al sistema capitalista y sólo puede combatirse eficazmente sobre la base de un programa socialista y revolucionario.
En nuestros primeros artículos, criticamos a los regímenes burocráticos de la URSS y China por lo inadecuado de su apoyo militar a los vietnamitas y exigimos: “¡El escudo nuclear soviético debe cubrir a China y Vietnam del Norte!”. Denunciamos la escisión sino-soviética —un pleito animado por la competencia de los intereses nacionales de los dos regímenes— y llamamos a la unidad comunista contra el imperialismo. En respuesta a la invasión estadounidense de Camboya en 1970, la Spartacist League lanzó la consigna “¡Toda Indochina debe hacerse comunista!”.
El ejército estadounidense hervía en descontento, y en el país la guerra se volvía cada vez más impopular, y con ella su justificación en la Guerra Fría, sus costos económicos y las mentiras del gobierno. Aunque la burocracia sindical de la AFL-CIO dirigida por George Meany siguió siendo hasta el final un bastión de apoyo del gobierno, la guerra era mayormente impopular entre los trabajadores, tanto más cuanto se hacía evidente que era un atolladero interminable. Los estudiantes se radicalizaban conforme el gobierno demócrata de Johnson escalaba la participación militar. Muchos activistas rompieron con la dirección oficial del movimiento contra la guerra, que ostentaban los pacifistas liberales y los reformistas como el Partido Comunista (PC) y el Socialist Workers Party (SWP, Partido Obrero Socialista), que le hacían servilmente el trabajo a las “palomas” del Partido Demócrata predicando la necesidad de una salida negociada que salvara el prestigio de Estados Unidos.
El movimiento contra la guerra de Vietnam se alzó en la secuela inmediata de las luchas masivas y populares de los Derechos Civiles, que hicieron mella en el petulante clima político del anticomunismo de los años 50. Para finales de los años sesenta, las protestas contra la guerra coincidieron con un aumento en las huelgas y las explosiones de rabia en los guetos urbanos contra la brutalidad policiaca, la segregación y la pobreza. Pese al elitismo pequeñoburgués de los estudiantes y a los mejores esfuerzos de los racistas combatientes de la Guerra Fría de la AFL-CIO, los soldados y los obreros jóvenes estaban abiertos a los argumentos radicales.
Un volante espartaquista ampliamente distribuido en una de las masivas marchas a Washington (“From Protest to Power” [De la protesta a la toma del poder], 21 de octubre de 1967) señalaba que “el movimiento contra la guerra podría forzar a Johnson a retirar las tropas estadounidenses sólo si le provoca más miedo que la victoria de la Revolución Vietnamita. Ninguna manifestación, por efectiva y combativa que sea, podrá lograr eso. Sólo podrá lograrlo un movimiento capaz de tomar el poder. El movimiento contra la guerra no tiene futuro salvo como una fuerza para la construcción de un partido de cambio revolucionario”. El volante llamaba a los activistas a romper con el medio estudiantil y a orientarse al proletariado. Eso hubiera significado dejar de construir apoyo para los políticos capitalistas rompehuelgas “antiguerra” y los líderes negros vendidos como Martin Luther King, que apoyó la represión de los levantamientos de los guetos.
La Spartacist League se opuso a la resistencia a la conscripción y a las exenciones de los universitarios, un ejemplo del privilegio de clase que además impedía a los estudiantes opuestos a la guerra impactar las opiniones de los conscriptos de origen obrero. Llamamos a movilizar un paro general de un día contra la guerra y por un partido obrero construido mediante la vinculación del descontento con la guerra, el aumento de la combatividad sindical y lo explosivo de los guetos, fijando el curso hacia la lucha contra el sistema capitalista en su conjunto. La Spartacist League consiguió una audiencia para estas posiciones y reclutó sustancialmente del movimiento contra la guerra y la Nueva Izquierda. Sin embargo, los líderes oficiales y favorables al Partido Demócrata (con la ayuda del PC y el SWP) conservaron dentro del marco de la política socialpatriota y proimperialista a la mayoría de quienes odiaban la guerra.
El ala más previsora de la clase dominante se volvió derrotista desde su propio punto de vista de clase: dejaron de creer que Estados Unidos pudiera triunfar en Vietnam y empezaron a alarmarse cada vez más ante las consecuencias sociales de la guerra. Temían especialmente que el ejército fuera destruido como una fuerza de combate eficaz, repleto de drogadicción y soldados rasos más hostiles a sus oficiales que al “enemigo”. En el origen de este derrotismo burgués sobre Vietnam estuvieron los sucesos de Indonesia de 1965, cuando el régimen “progresista” de Sukarno fue derrocado por un golpe de estado reaccionario auspiciado por la CIA. El golpe dio lugar a la masacre de más de un millón de comunistas, obreros, campesinos y miembros de la etnia china. Al ser totalmente destruido el partido comunista más numeroso del mundo capitalista, los elementos de la clase dominante estadounidense pudieron hablar más fácilmente de cortar por lo sano en Vietnam.
¡Vietnam fue una victoria!
Durante muchos años, quienes se describían a sí mismos como socialistas y los exradicales nostálgicos de las grandes manifestaciones de la época de la guerra de Vietnam promovieron el mito de que el movimiento antibélico terminó la guerra. Pero fue el heroísmo y la tenacidad de los vietnamitas en el campo de batalla lo que quebró la voluntad de los imperialistas y los expulsó del país.
El Vietnam actual, un país que aún muestra las cicatrices de los implacables bombardeos y la deforestación devastadora, sigue siendo exprimido por las economías, mucho más poderosas, de los imperialistas, así como por su inmenso poderío militar. El reacercamiento diplomático de los estalinistas vietnamitas con Estados Unidos durante la última década refleja el aislamiento que sufre el país desde la destrucción contrarrevolucionaria de la Unión Soviética, la continua presión de la pobreza y la antipatía nacionalista que enfrentan mutuamente a las burocracias de Beijing y Hanoi (ver: “Sacudiendo las aguas del Mar de China Meridional—El imperialismo estadounidense aprieta el cerco militar en torno a China”, Espartaco No. 36, septiembre de 2012). El régimen estalinista también ha estimulado la desigualdad económica creciente que resulta de su versión del “socialismo de mercado”.
Sigue siendo un deber de los revolucionarios en las entrañas del monstruo imperialista defender incondicionalmente a Vietnam y los demás estados obreros deformados que quedan —China, Cuba, Corea del Norte y Laos— contra el imperialismo y las fuerzas contrarrevolucionarias internas. La lucha por revoluciones políticas que barran los regímenes estalinistas de esos países es inseparable de la lucha por movilizar al proletariado para derrocar el dominio capitalista en Norteamérica, Japón y Europa Occidental, el prerrequisito para construir una sociedad socialista de abundancia material. Esto requiere la construcción de partidos revolucionarios leninistas-trotskistas.
Cuando Estados Unidos lanzó sus ataques aéreos sobre Vietnam del Norte el 7 de febrero de 1965, le enviamos un telegrama a Ho Chi Minh que decía: “Spartacist en plena solidaridad con la defensa de su país ante ataque del imperialismo estadounidense. Lucha heroica de trabajadores vietnamitas impulsa revolución estadounidense”. Cuando los obreros de este país le arrebaten el poder a los asesinos gobernantes del capitalismo decadente, con seguridad derribarán los monumentos a los criminales de guerra imperialistas (y a los generales confederados) y erigirán en su lugar monumentos a Vo Nguyen Giap y otros que lucharon para librar a este planeta de la opresión y la explotación.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/40/giap.html
submitted by ShaunaDorothy to Espartaco [link] [comments]


2016.06.03 14:00 ShaunaDorothy ¡Abajo la OTAN! ¡Por unos estados unidos socialistas de Europa! (27 de marzo de 2009)

https://archive.is/HNJlk
Espartaco No. 31 Primavera de 2009
Declaración de la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista)
¡Abajo la OTAN!
¡Por unos estados unidos socialistas de Europa!
Esta introducción ha sido traducida de Workers Vanguard No. 934, 10 de abril de 2009.
La siguiente declaración fue emitida el 27 de marzo por el Comité Ejecutivo Internacional de la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista). La declaración fue distribuida por nuestros camaradas de la Ligue trotskyste de France y el Spartakist-Arbeiterpartei Deutschlands [Partido Obrero Espartaquista de Alemania], secciones de la LCI, en protestas contra la OTAN en Estrasburgo, Francia. Fue también distribuida por la Spartacist League/Britain en la protesta contra el G-20 en Londres los días 1º y 2 de abril. Para proteger a los sanguinarios gobernantes imperialistas de la OTAN contra la justificada indignación, el centro de la ciudad de Estrasburgo fue puesto en estado de sitio armado desde días antes de la cumbre, mientras que en los suburbios, miles de manifestantes anti-OTAN provenientes de toda Europa fueron recibidos con un brutal terror policiaco. El 4 de abril unas 50 personas fueron heridas por los infames policías antimotines CRS de Francia. Los policías franceses siguieron la pauta de los policías londinenses, quie- nes habían reprimido brutalmente a las manifestaciones anteriores contra el G-20. El desenfrenado ataque policiaco en Londres condujo a la muerte de Ian Tomlinson, un hombre de 47 años de edad. Tres testigos dijeron al Guardian de Londres (7 de abril) que Tomlinson fue golpeado con una macana y lanzado al piso por un policía; su cabeza golpeó el pavimento. Más de 300 personas fueron arrestadas durante las protestas contra la OTAN. Al menos seis manifestantes ya han sido sentenciados a entre tres y seis meses de prisión por tribunales de Estrasburgo. Esta represión estatal tiene como blanco a todo el movimiento obrero. ¡Libertad a todos los manifestantes! ¡Abajo todos los cargos! ¡Por protestas obreras contra la represión estatal!
En su reunión de abril en Estrasburgo, Francia, el nuevo presidente estadounidense Barack Obama y los dirigentes de Francia, Alemania y otros países miembros de la OTAN celebrarán el 60 aniversario de esta alianza imperialista. La reunión tomará lugar en el contexto de las brutales, y aún en curso, ocupaciones neocoloniales de Irak y Afganistán, la reciente masacre de palestinos en Gaza y la creciente crisis económica mundial que amenaza el sustento de cientos de millones de personas. Casi 18 años después de la caída de la Unión Soviética, y a pesar de los incesantes mantras burgueses acerca de la superioridad del capitalismo, este sistema profundamente irracional está demostrando por sí mismo una vez más que Karl Marx tenía razón.
La única forma de escapar del callejón sin salida al que el capitalismo ha conducido a la humanidad es la revolución proletaria internacional que le arrebate las fuerzas productivas a una minoría explotadora y organice la sociedad sobre bases racionales. Se requiere del dominio obrero internacional para limpiar el desastre dejado por el imperialismo capitalista en decadencia y para sentar las bases de una sociedad comunista sin clases, en donde la escasez económica, la explotación, la opresión y la guerra sean reliquias de un pasado sumido en las tinieblas. El punto de partida es el entendimiento marxista de que la clase obrera no puede utilizar al estado capitalista para sus propios intereses; en cambio, ese estado debe ser destruido y remplazado por un estado obrero, la dictadura del proletariado.
Se espera que decenas de miles se manifiesten contra la cumbre de aniversario de la OTAN, y el estado burgués está preparándose para responder con la bota militar de la represión policiaca. Pero el objetivo de los organizadores de la protesta —que rechazan los objetivos del comunismo y la estrategia proletaria, revolucionaria e internacionalista necesaria para alcanzarlos— es presionar a los imperialistas para que efectúen pequeños “cambios” y puedan venderles mejor su sistema de explotación a los obreros y los oprimidos. Los socialdemócratas, los liberales “globalifóbicos” y los pacifistas burgueses empujan vetustos discursos sobre las “políticas de paz” y la “cooperación internacional” para engañar a las masas y favorecer los intereses de sus propias burguesías. Los anarquistas que están movilizándose para las manifestaciones —por ejemplo, con la consigna “Smash, we can!” [“¡Aplastémoslo, sí podemos!”]— no tienen nada que ofrecer más que la ilusión de “obligar” al desarme bajo el capitalismo.
El empuje hacia la guerra está inextricablemente enraizado en el sistema capitalista, como lo está el empuje a incrementar las ganancias. El imperialismo es la fase superior del capitalismo, marcado por la dominación del orbe por un pequeño club exclusivo de grandes potencias capitalistas que gobiernan sobre las naciones más débiles y dependientes. Durante el siglo pasado, en dos ocasiones la competencia imperialista por recursos, mercados y esferas de explotación estalló en guerras mundiales cataclísmicas. En 1915, en medio de la primera guerra interimperialista, el destacado dirigente bolchevique V.I. Lenin atacó a quienes difunden ilusiones en el capitalismo al predicar sobre la “paz en general”:
“Nada ciega más a los obreros, les inculca la falsa idea de que la contradicción entre el capitalismo y el socialismo es superficial; nada hay que encubra mejor la esclavitud capitalista. No; debemos utilizar el estado de ánimo favorable a la paz para explicar a las masas que los beneficios que esperan de ella son imposibles sin una serie de revoluciones.”
Guiados por este programa revolucionario, Lenin y los bolcheviques dirigieron la Revolución de Octubre de 1917, que derrocó al capitalismo y sacó a Rusia de la Primera Guerra Mundial.
La alianza bélica de la OTAN fue formada después de la Segunda Guerra Mundial —y de la victoria del Ejército Rojo soviético sobre el III Reich de Hitler— como parte de la campaña de los imperialistas para “echar atrás al comunismo”. Desde la Guerra de Corea en los años 50 hasta el golpe militar de 1980 en Turquía, puesto de avanzada de la OTAN, la cruzada antisoviética dirigida por EE.UU. fue sellada con la sangre de millones de obreros, izquierdistas y miembros de nacionalidades oprimidas. El orden mundial imperialista de hoy en día ha sido moldeado por la destrucción contrarrevolucionaria de la Unión Soviética en 1991-92. Ésta fue una derrota histórica para las masas obreras internacionalmente, especialmente para las poblaciones de la antigua Unión Soviética, Europa Oriental y la ex RDA, que han enfrentado un empobrecimiento masivo. La restauración capitalista vino acompañada de masacres comunalistas y derramamiento fratricida de sangre, y dio impulso a éstos, como pudo verse de manera más reciente con la guerra entre Rusia y Georgia, estado cliente de EE.UU. El colapso de la URSS alentó los apetitos de los imperialistas de pisotear al mundo entero con impunidad. Los catastróficos resultados de la contrarrevolución subrayan la importancia vital que tiene hoy en día la defensa militar incondicional de China, el más poderoso de los estados obreros burocráticamente deformados que aún existen, y los demás países donde ha sido derrocado el yugo capitalista: Cuba, Corea del Norte y Vietnam. Llamamos por la revolución política proletaria para remplazar a las burocracias estalinistas parasitarias con regímenes basados en la democracia obrera y el internacionalismo bolchevique.
Barack Obama: Comandante en jefe del racista imperialismo estadounidense
Hoy en día, es necesario reafirmar el entendimiento elemental de que el presidente del estado capitalista estadounidense es el enemigo de clase de los obreros y los oprimidos del mundo, particularmente del proletariado estadounidense, de los inmigrantes y de la especialmente oprimida población negra. Aunque la decisión de cerrar Guantánamo (en el lapso de un año) y de considerar la liberación de algunos detenidos fue presentada con bombo y platillo, Obama ha endosado la detención indefinida, que trae a la mente las dictaduras de estado policiaco, y, en general, está decidido a continuar la “guerra contra el terrorismo” de Bush. En esto, está completamente de acuerdo con los gobernantes europeos, que simplemente querían darle una ligera fachada “humanitaria” a esta cruzada, que ha sido utilizada por todos los gobiernos imperialistas para fortalecer la represión estatal contra las minorías oprimidas y la clase obrera y para justificar ideológicamente las depredaciones imperialistas. EE.UU., la ONU y la UE han aplicado sanciones contra Irán y continúan amenazándolo por su programa nuclear. No podría quedar más claro que Irán necesita armas nucleares para refrenar un ataque imperialista.
Mientras el imperialismo estadounidense busca una “estrategia de salida” del atolladero en el devastado Irak, Afganistán ha pasado a ser el centro de atención bajo Obama. Allí, una fuerza de ocupación de la OTAN de 68 mil tropas, incluyen- do un contingente no estadounidense de 32 mil, continúa su octavo año de devastación del país. Obama hizo su campaña y asumió la presidencia bajo la promesa de reducir los niveles de tropas estadounidenses en Irak para dedicarse a lo que un sector significativo de la burguesía estadounidense considera objetivos más estratégicos. Ahora mismo, está haciendo precisamente eso con el envío de 17 mil tropas estadounidenses adicionales a Afganistán y con una escalada de los asesinos bombardeos estadounidenses contra aldeas del vecino Pakistán. Durante años, EE.UU. sostuvo un régimen dictatorial tras otro en Islamabad, favoreciendo al mismo tiempo el crecimiento de las fuerzas fundamentalistas islámicas apoyadas por el ejército pakistaní. Ahora este país, inestable y armado nuclearmente, podría comenzar a desmoronarse bajo el impacto de la extensión de la guerra afgana por parte de Obama y la presión estadounidense sobre el ejército pakistaní para que expulse al Talibán y sus aliados de las áreas tribales que hacen frontera con Afganistán.
La escalada militar toma lugar en el contexto del desplome que está sufriendo la base económica del imperialismo estadounidense y que ha adquirido proporciones internacionales. La contradicción entre el avasallador poderío militar del imperialismo estadounidense y su debilitada posición económica es la causa del incremento en la irracionalidad y la agresividad de los gobernantes estadounidenses. Éstos ven la presidencia de Obama como su mejor apuesta para reafirmar su posición dominante en esta situación. Haciendo su parte, la izquierda reformista en EE.UU. adoptó la perspectiva de “cualquiera menos Bush”. Tras la victoria de Obama no cabían en sí, como ejemplificó el Workers World Party [Partido Mundo Obrero] al afirmar efusivamente en su periódico del 20 de noviembre de 2008 que: “Como comunistas y revolucionarios nos sumamos a la alegría de los oprimidos y demás progresistas que se reúnen en celebración desde Harlem hasta Colombia y de Japón hasta Kenia con la elección de Obama.”
En aguda contraposición a este grotesco entusiasmo con el nuevo comandante en jefe del bañado en sangre imperialismo estadounidense, la Spartacist League/U.S., sección de la Liga Comunista Internacional (LCI), se opuso por principio a cualquier tipo de apoyo a Obama y todos los demás políticos burgueses, luchando para que los obreros, los jóvenes y los oprimidos rompan con las ilusiones en el Partido Demócrata capitalista y para forjar el partido obrero revolucionario multirracial que se necesita para barrer con el imperialismo estadounidense. Nuestra sección estadounidense dijo la verdad sobre el significado de la presidencia de Obama al escribir inmediatamente después de las elecciones:
“Desde el punto de vista de la clase obrera internacional y de los oprimidos, no hay nada que celebrar en la victoria de Obama, y sí mucho que temer. El entusiasmo entre grandes sectores de la burguesía, por otra parte, está justificado. Después de casi ocho años de uno de los regímenes más incompetentes y ampliamente despreciados de la historia reciente de EE.UU., ahora tienen en Obama un rostro más racional que darle a su sistema brutal e irracional. Obama también ha inspirado ilusiones en los adornos de la democracia burguesa, el recurso a través del cual los capitalistas disfrazan su dominio con la apariencia de un mandato popular. En el extranjero, Obama proporciona una invaluable cirugía plástica al imperialismo estadounidense, principal enemigo de los trabajadores del mundo.”
—Workers Vanguard No. 925, 21 de noviembre de 2008
Los reformistas europeos apoyan a sus propios gobernantes imperialistas
Por su parte, los reformistas europeos también celebran la victoria de Obama en nombre de la política burguesa del “mal menor”. Su visión del gobierno de Obama, a través del lente de sus propios explotadores capitalistas, es que éste será más razonable y “multilateral” que el de su antecesor. De ese modo, Gregor Gysi, Oskar Lafontaine y Lothar Bisky, dirigentes del partido socialdemócrata Die Linke [La Izquierda] en Alemania enviaron a Obama sus “más sentidas felicitaciones”: “La lucha mundial para eliminar la pobreza, para dar a los conflictos una resolución pacífica, contra la catástrofe ambiental, y actualmente contra la crisis financiera internacional más severa en 80 años requiere de la estrecha cooperación y colaboración de la comunidad de estados sobre la base del dominio del derecho internacional” (5 de noviembre de 2008).
Desde la “extrema izquierda”, se unió al coro Alain Krivine, dirigente de la Ligue communiste révolutionnaire (LCR, Liga Comunista Revolucionaria), la sección francesa del falso trotskista “Secretariado Unificado”, que desde entonces se ha liquidado en su propia creación, el abiertamente socialdemócrata Nuevo Partido Anticapitalista (NPA). Aunque admite que Obama es un “defensor del capitalismo”, Krivine escribió entusiastamente en la edición del 22 de enero de Rouge, periódico de la LCR: “Su popularidad y las esperanzas que ha levantado están al nivel del descrédito, el disgusto incluso, que ha dejado la política de Bush. No escondamos entonces nuestro placer al ver al fin una condena total de la que fue una de las presidencias más reaccionarias de Estados Unidos. Más vale tarde que nunca.”
Como subrayan todos estos tributos al nuevo policía supremo del imperialismo estadounidense, la oposición de los reformistas a ciertas políticas de EE.UU. y la OTAN, como la invasión de Irak en 2003 o el envío de más tropas a Afganistán hoy en día, nada tiene que ver con la oposición al sistema imperialista. En cambio, consideran que políticas como éstas atentan contra los “intereses nacionales” de sus propios países capitalistas, que ellos sienten estarían mejor protegidos a través de un mayor grado de independencia respecto de la OTAN dominada por EE.UU., por ejemplo, a través de un eje capitalista franco-germano-ruso como el que promueve Lafontaine. La exigencia central del NPA francés, al movilizarse para la manifestación de Estrasburgo, es que “Francia debería renunciar a su integración en el comando militar de la OTAN”, mientras que grupos reformistas en Alemania, especialmente el Partido Comunista (DKP), junge Welt y los remanentes estalinistas alrededor de la Plataforma Comunista de Die Linke, hacen campaña para que el imperialismo alemán “abandone la OTAN”.
A finales de 2002, la LCR, la italiana Rifondazione Comunista [Refundación Comunista] y los británicos Socialist Workers Party [Partido Obrero Socialista] y Workers Power [Poder Obrero] se unieron para firmar un llamado “A todos los ciudadanos de Europa y todos sus representantes”: “Quienes muestren solidaridad con el pueblo de Irak no serán escuchados en la Casa Blanca. Pero tenemos la oportunidad de influenciar a los gobiernos europeos —muchos de los cuales se han opuesto a la guerra—. Llamamos a todos los jefes de estado europeos a que se opongan públicamente a esta guerra, tenga o no el respaldo de la ONU, y a que exijan que George Bush abandone sus planes de guerra.” ¡Qué encubrimiento de la burguesía alemana de Auschwitz, de los imperialistas franceses que bañaron en sangre a Argelia, de los ocupantes británicos de Irlanda del Norte y de los carniceros italianos de Etiopía! La única razón por la que los imperialistas europeos sienten actualmente mayores reservas para embarcarse en sus propias aventuras imperialistas en el extranjero es porque su poder militar es enormemente inferior al de EE.UU.
Este rastrero llamado otorgó amnistía a los gobiernos europeos que estaban metidos hasta el cuello en la “guerra contra el terrorismo” y las ocupaciones de Afganistán y los Balcanes. Constituyó una ayuda objetiva para los masivos ataques racistas y antiobreros llevados a cabo en casa por estos mismos gobiernos capitalistas. Ahora que Obama es presidente, los reformistas europeos parecen creer que sus gobernantes “serán escuchados en la Casa Blanca” —si tan sólo se aplica suficiente “presión de las masas”—.
En la antesala de la guerra aérea de 1999 contra Serbia y las invasiones de Afganistán en 2001 e Irak en 2003, en la LCI estuvimos por la defensa militar de esos países contra el ataque imperialista sin dar ningún tipo de apoyo político a los degolladores reaccionarios antimujer del Talibán o a las sangrientas dictaduras capitalistas de Saddam Hussein y Slobodan Milosevic. Nos opusimos al bloqueo hambreador de las Naciones Unidas contra Irak y a otras sanciones imperialistas de la ONU. Subrayamos que cada victoria de los imperialistas en sus aventuras militares alienta más guerras de depredación y que cada retroceso sirve para auxiliar la lucha de los trabajadores y los oprimidos en todo el mundo. Llamamos por el retiro inmediato e incondicional de todas las fuerzas de EE.UU., la OTAN, la UE y la ONU de Irak, Afganistán, Pakistán, el Medio Oriente, Asia Central y los Balcanes. El principal medio para defender a las víctimas de la opresión neocolonial contra el abrumador poderío militar del imperialismo estadounidense y sus aliados de la OTAN es la lucha de clases internacional, especialmente por parte del proletariado multirracial estadounidense y sus hermanos de clase en Europa, Japón y otros lugares.
El socialchovinismo y la postración de los reformistas frente a los gobernantes imperialistas en términos de política exterior encuentran su equivalente “en casa” en su apoyo a la colaboración de clases y el proteccionismo. La crisis económica mundial está haciendo trizas las ilusiones de que puede haber una unidad continua entre los imperialistas, ya sea al interior de Europa o entre Europa y EE.UU. Mientras tanto, los imperialistas de Europa Occidental les han dicho a sus burguesías clientes en Europa Oriental que se vayan al demonio. Y, como siempre, los lugartenientes obreros del capitalismo se mantienen firmes junto a sus “propios” explotadores. En Alemania, el SPD, Die Linke y la burocracia sindical hacen campaña para que la manufacturera automotriz Opel, actualmente propiedad de General Motors, “vuelva a ser alemana”. En Gran Bretaña, las burocracias sindicales de Unite y GMB apoyaron en febrero huelgas de trabajadores de la construcción que exigían “empleos británicos para los trabajadores británicos”, una consigna largamente asociada con los fascistas (que participaron en mítines de huelguistas) y recientemente usada por el primer ministro laborista Gordon Brown. De forma escandalosa, la sección británica del seudotrotskista Comité por una Internacional Obrera, bajo la dirección de Peter Taaffe, justificó y ayudó a dirigir estas huelgas reaccionarias.
El movimiento obrero tiene un interés vital en defender a los obreros extranjeros, luchar por plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes y movilizarse contra el terror racista y los ataques contra los derechos democráticos. La lógica del reformismo es inherentemente nacionalista; divide a la clase obrera sobre líneas nacionales, étnicas y raciales en una riña por las pocas migajas que los capitalistas están dispuestos a arrojarles a sus esclavos asalariados. Para romper con este juego en donde sólo se pierde se necesita un programa de lucha de clases internacional contra el enemigo capitalista común. Como escribió en 1934 León Trotsky, codirigente junto con V.I. Lenin de la Revolución de Octubre:
“Sólo el partido que ya en época de paz luchó irreconciliablemente contra el estado nacional puede no atarse a éste durante la guerra, puede seguir el mapa de la lucha de clases y no el de las batallas bélicas. La vanguardia proletaria únicamente se volverá invulnerable a toda suerte de patriotismo nacional si comprende plenamente el rol objetivamente reaccionario del estado imperialista. Esto significa que sólo se puede romper con la ideología y la política de la ‘defensa nacional’ desde la perspectiva de la revolución proletaria internacional.”
—“La guerra y la Cuarta Internacional”
En este espíritu luchamos por que la clase obrera entienda la necesidad de echar abajo la racista “Fortaleza Europa” y la Unión Europea capitalista a través de la revolución obrera. La UE es una alianza reaccionaria y antiobrera centrada en las principales potencias imperialistas europeas, que buscan mejorar su posición competitiva contra sus rivales estadounidense y japonés. ¡Por unos estados unidos socialistas de Europa y una economía socialista planificada internacional!
¡Por nuevas revoluciones de Octubre alrededor del mundo!
En los años 80, Afganistán estaba también al centro de la campaña bélica de los imperialistas de la OTAN. A finales de 1979, el Ejército Rojo soviético intervino en Afganistán después de repetidas solicitudes del régimen nacionalista modernizante del PDPA, que trató de introducir reformas sociales mínimas y enfrentó una yihad (guerra santa) respaldada por EE.UU. y dirigida por terratenientes reaccionarios, jefes tribales y mullahs. Los imperialistas estadounidenses tomaron la intervención soviética como pretexto para una renovada cruzada antisoviética, y entrenaron y financiaron masivamente a los reaccionarios muyajedín —principalmente a través de la acción del ejército pakistaní y su Inter-Services Intelligence (inteligencia pakistaní)— para matar a soldados soviéticos. El Talibán y Al Qaeda son monstruos de Frankenstein que se han vuelto contra sus antiguos amos imperialistas.
La intervención soviética fue progresista sin ambigüedades, lo cual subraya el entendimiento trotskista de que, a pesar de su degeneración bajo una casta burocrática estalinista, la Unión Soviética seguía siendo un estado obrero que encarnaba las conquistas históricas de la Revolución de Octubre, centralmente la economía planificada y la propiedad colectivizada. Éstas eran conquistas enormes, no en poca medida para las mujeres y los pueblos históricamente musulmanes del Asia Central soviética. Durante la intervención soviética, voluntarias afganas en las milicias lucharon armas en mano contra los degolladores muyajedín respaldados por la CIA por el derecho básico de no usar la burka y de no ser vendidas como ganado. La tendencia espartaquista internacional, ahora la LCI, dijo “¡Viva el Ejército Rojo en Afganistán!” y llamó por la extensión de las conquistas sociales de Octubre a todos los pueblos afganos.
Del otro lado, a los muyajedín y los imperialistas se unió el grueso de la izquierda reformista internacional, que se sumó a sus amos exigiendo a gritos el retiro de las fuerzas soviéticas. Nosotros, los trotskistas de la LCI, fuimos únicos en luchar invariablemente contra la contrarrevolución, desde Berlín Oriental hasta Moscú, procurando movilizar sobre estas bases a las masas obreras para barrer con la entreguista burocracia estalinista y establecer el dominio de los consejos obreros. En esto, nos guiaba el mismo programa revolucionario internacionalista con el que luchamos hoy día para forjar partidos obreros revolucionarios que constituyan secciones de una IV Internacional reforjada, partido mundial de la revolución socialista. El camino de la revolución proletaria internacional es la única alternativa a la destrucción de la humanidad por parte del imperialismo. ¡Abajo el imperialismo! ¡Por nuevas revoluciones de Octubre en todo el mundo!
—Comité Ejecutivo Internacional de la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista)
27 de marzo de 2009
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/31/otan.html
submitted by ShaunaDorothy to Espartaco [link] [comments]


2016.06.03 02:55 ShaunaDorothy ¡Por unos estados unidos socialistas de Europa! ¡Abajo la OTAN! (27 de marzo de 2009)

https://archive.is/qoaDZ
27 de marzo de 2009
¡Por unos estados unidos socialistas de Europa!
¡Abajo la OTAN!
Declaración de la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista)
En su reunión de abril en Estrasburgo, Francia, el nuevo presidente estadounidense Barack Obama y los dirigentes de Francia, Alemania y otros países miembros de la OTAN celebrarán el 60 aniversario de esta alianza imperialista. La reunión tomará lugar en el contexto de las brutales, y aún en curso, ocupaciones neocoloniales de Irak y Afganistán, la reciente masacre de palestinos en Gaza y la creciente crisis económica mundial que amenaza el sustento de cientos de millones de personas. Casi 18 años después de la caída de la Unión Soviética, y a pesar de los incesantes mantras burgueses acerca de la superioridad del capitalismo, este sistema profundamente irracional está demostrando por sí mismo una vez más que Karl Marx tenía razón.
La única forma de escapar del callejón sin salida al que el capitalismo ha conducido a la humanidad es la revolución proletaria internacional que le arrebate las fuerzas productivas a una minoría explotadora y organice la sociedad sobre bases racionales. Se requiere del dominio obrero internacional para limpiar el desastre dejado por el imperialismo capitalista en decadencia y para sentar las bases de una sociedad comunista sin clases, en donde la escasez económica, la explotación, la opresión y la guerra sean reliquias de un pasado sumido en las tinieblas. El punto de partida es el entendimiento marxista de que la clase obrera no puede utilizar al estado capitalista para sus propios intereses; en cambio, ese estado debe ser destruido y remplazado por un estado obrero, la dictadura del proletariado.
Se espera que decenas de miles se manifiesten contra la cumbre de aniversario de la OTAN, y el estado burgués está preparándose para responder con la bota militar de la represión policiaca. Pero el objetivo de los organizadores de la protesta —que rechazan los objetivos del comunismo y la estrategia proletaria, revolucionaria e internacionalista necesaria para alcanzarlos— es presionar a los imperialistas para que efectúen pequeños “cambios” y puedan venderles mejor su sistema de explotación a los obreros y los oprimidos. Los socialdemócratas, los liberales “globalifóbicos” y los pacifistas burgueses empujan vetustos discursos sobre las “políticas de paz” y la “cooperación internacional” para engañar a las masas y favorecer los intereses de sus propias burguesías. Los anarquistas que están movilizándose para las manifestaciones —por ejemplo, con la consigna “Smash, we can!” [“¡Aplastémoslo, sí podemos!”]— no tienen nada que ofrecer más que la ilusión de “obligar” al desarme bajo el capitalismo.
El empuje hacia la guerra está inextricablemente enraizado en el sistema capitalista, como lo está el empuje a incrementar las ganancias. El imperialismo es la fase superior del capitalismo, marcado por la dominación del orbe por un pequeño club exclusivo de grandes potencias capitalistas que gobiernan sobre las naciones más débiles y dependientes. Durante el siglo pasado, en dos ocasiones la competencia imperialista por recursos, mercados y esferas de explotación estalló en guerras mundiales cataclísmicas. En 1915, en medio de la primera guerra interimperialista, el destacado dirigente bolchevique V.I. Lenin atacó a quienes difunden ilusiones en el capitalismo al predicar sobre la “paz en general”:
“Nada ciega más a los obreros, les inculca la falsa idea de que la contradicción entre el capitalismo y el socialismo es superficial; nada hay que encubra mejor la esclavitud capitalista. No; debemos utilizar el estado de ánimo favorable a la paz para explicar a las masas que los beneficios que esperan de ella son imposibles sin una serie de revoluciones.”
Guiados por este programa revolucionario, Lenin y los bolcheviques dirigieron la Revolución de Octubre de 1917, que derrocó al capitalismo y sacó a Rusia de la Primera Guerra Mundial.
La alianza bélica de la OTAN fue formada después de la Segunda Guerra Mundial —y de la victoria del Ejército Rojo soviético sobre el III Reich de Hitler— como parte de la campaña de los imperialistas para “echar atrás al comunismo”. Desde la Guerra de Corea en los años 50 hasta el golpe militar de 1980 en Turquía, puesto de avanzada de la OTAN, la cruzada antisoviética dirigida por EE.UU. fue sellada con la sangre de millones de obreros, izquierdistas y miembros de nacionalidades oprimidas. El orden mundial imperialista de hoy en día ha sido moldeado por la destrucción contrarrevolucionaria de la Unión Soviética en 1991-92. Ésta fue una derrota histórica para las masas obreras internacionalmente, especialmente para las poblaciones de la antigua Unión Soviética, Europa Oriental y la ex RDA, que han enfrentado un empobrecimiento masivo. La restauración capitalista vino acompañada de masacres comunalistas y derramamiento fratricida de sangre, y dio impulso a éstos, como pudo verse de manera más reciente con la guerra entre Rusia y Georgia, estado cliente de EE.UU. El colapso de la URSS alentó los apetitos de los imperialistas de pisotear al mundo entero con impunidad. Los catastróficos resultados de la contrarrevolución subrayan la importancia vital que tiene hoy en día la defensa militar incondicional de China, el más poderoso de los estados obreros burocráticamente deformados que aún existen, y los demás países donde ha sido derrocado el yugo capitalista: Cuba, Corea del Norte y Vietnam. Llamamos por la revolución política proletaria para remplazar a las burocracias estalinistas parasitarias con regímenes basados en la democracia obrera y el internacionalismo bolchevique.
Barack Obama: Comandante en jefe del racista imperialismo estadounidense
Hoy en día, es necesario reafirmar el entendimiento elemental de que el presidente del estado capitalista estadounidense es el enemigo de clase de los obreros y los oprimidos del mundo, particularmente del proletariado estadounidense, de los inmigrantes y de la especialmente oprimida población negra. Aunque la decisión de cerrar Guantánamo (en el lapso de un año) y de considerar la liberación de algunos detenidos fue presentada con bombo y platillo, Obama ha endosado la detención indefinida, que trae a la mente las dictaduras de estado policiaco, y, en general, está decido a continuar la “guerra contra el terrorismo” de Bush. En esto, está completamente de acuerdo con los gobernantes europeos, que simplemente querían darle una ligera fachada “humanitaria” a esta cruzada, que ha sido utilizada por todos los gobiernos imperialistas para fortalecer la represión estatal contra las minorías oprimidas y la clase obrera y para justificar ideológicamente las depredaciones imperialistas. EE.UU., la ONU y la UE han aplicado sanciones contra Irán y continúan amenazándolo por su programa nuclear. No podría quedar más claro que Irán necesita armas nucleares para refrenar un ataque imperialista.
Mientras el imperialismo estadounidense busca una “estrategia de salida” del atolladero en el devastado Irak, Afganistán ha pasado a ser el centro de atención bajo Obama. Allí, una fuerza de ocupación de la OTAN de 68 mil tropas, incluyendo un contingente no estadounidense de 32 mil, continúa su octavo año de devastación del país. Obama hizo su campaña y asumió la presidencia bajo la promesa de reducir los niveles de tropas estadounidenses en Irak para dedicarse a lo que un sector significativo de la burguesía estadounidense considera objetivos más estratégicos. Ahora mismo, está haciendo precisamente eso con el envío de 17 mil tropas estadounidenses adicionales a Afganistán y con una escalada de los asesinos bombardeos estadounidenses contra aldeas del vecino Pakistán. Durante años, EE.UU. sostuvo un régimen dictatorial tras otro en Islamabad, favoreciendo al mismo tiempo el crecimiento de las fuerzas fundamentalistas islámicas apoyadas por el ejército pakistaní. Ahora este país, inestable y armado nuclearmente, podría comenzar a desmoronarse bajo el impacto de la extensión de la guerra afgana por parte de Obama y la presión estadounidense sobre el ejército pakistaní para que expulse al Talibán y sus aliados de las áreas tribales que hacen frontera con Afganistán.
La escalada militar toma lugar en el contexto del desplome que está sufriendo la base económica del imperialismo estadounidense y que ha adquirido proporciones internacionales. La contradicción entre el avasallador poderío militar del imperialismo estadounidense y su debilitada posición económica es la causa del incremento en la irracionalidad y la agresividad de los gobernantes estadounidenses. Éstos ven la presidencia de Obama como su mejor apuesta para reafirmar su posición dominante en esta situación. Haciendo su parte, la izquierda reformista en EE.UU. adoptó la perspectiva de “cualquiera menos Bush”. Tras la victoria de Obama no cabían en sí, como ejemplificó el Workers World Party [Partido Mundo Obrero] al afirmar efusivamente en su periódico del 20 de noviembre de 2008 que: “Como comunistas y revolucionarios nos sumamos a la alegría de los oprimidos y demás progresistas que se reúnen en celebración desde Harlem hasta Colombia y de Japón hasta Kenia con la elección de Obama.”
En aguda contraposición a este grotesco entusiasmo con el nuevo comandante en jefe del bañado en sangre imperialismo estadounidense, la Spartacist League/U.S., sección de la Liga Comunista Internacional (LCI), se opuso por principio a cualquier tipo de apoyo a Obama y todos los demás políticos burgueses, luchando para que los obreros, los jóvenes y los oprimidos rompan con las ilusiones en el Partido Demócrata capitalista y para forjar el partido obrero revolucionario multirracial que se necesita para barrer con el imperialismo estadounidense. Nuestra sección estadounidense dijo la verdad sobre el significado de la presidencia de Obama al escribir inmediatamente después de las elecciones:
“Desde el punto de vista de la clase obrera internacional y de los oprimidos, no hay nada que celebrar en la victoria de Obama, y sí mucho que temer. El entusiasmo entre grandes sectores de la burguesía, por otra parte, está justificado. Después de casi ocho años de uno de los regímenes más incompetentes y ampliamente despreciados de la historia reciente de EE.UU., ahora tienen en Obama un rostro más racional que darle a su sistema brutal e irracional. Obama también ha inspirado ilusiones en los adornos de la democracia burguesa, el recurso a través del cual los capitalistas disfrazan su dominio con la apariencia de un mandato popular. En el extranjero, Obama proporciona una invaluable cirugía plástica al imperialismo estadounidense, principal enemigo de los trabajadores del mundo.”
—Workers Vanguard No. 925, 21 de noviembre de 2008
Los reformistas europeos apoyan a sus propios gobernantes imperialistas
Por su parte, los reformistas europeos también celebran la victoria de Obama en nombre de la política burguesa del “mal menor”. Su visión del gobierno de Obama, a través del lente de sus propios explotadores capitalistas, es que éste será más razonable y “multilateral” que el de su antecesor. De ese modo, Gregor Gysi, Oskar Lafontaine y Lothar Bisky, dirigentes del partido socialdemócrata Die Linke [partido La Izquierda] en Alemania enviaron a Obama sus “más sentidas felicitaciones”: “La lucha mundial para eliminar la pobreza, para dar a los conflictos una resolución pacífica, contra la catástrofe ambiental, y actualmente contra la crisis financiera internacional más severa en 80 años requiere de la estrecha cooperación y colaboración de la comunidad de estados sobre la base del dominio del derecho internacional” (5 de noviembre de 2008).
Desde la “extrema izquierda”, se unió al coro Alain Krivine, dirigente de la Ligue communiste révolutionnaire (LCR, Liga Comunista Revolucionaria), la sección francesa del falso trotskista “Secretariado Unificado”, que desde entonces se ha liquidado en su propia creación, el abiertamente socialdemócrata Nuevo Partido Anticapitalista (NPA). Aunque admite que Obama es un “defensor del capitalismo”, Krivine escribió entusiastamente en la edición del 22 de enero de Rouge, periódico de la LCR: “Su popularidad y las esperanzas que ha levantado están al nivel del descrédito, el disgusto incluso, que ha dejado la política de Bush. No escondamos entonces nuestro placer al ver al fin una condena total de la que fue una de las presidencias más reaccionarias de los Estados Unidos. Más vale tarde que nunca.”
Como subrayan todos estos tributos al nuevo policía supremo del imperialismo estadounidense, la oposición de los reformistas a ciertas políticas de EE.UU. y la OTAN, como la invasión de Irak en 2003 o el envío de más tropas a Afganistán hoy en día, nada tiene que ver con la oposición al sistema imperialista. En cambio, consideran que políticas como éstas atentan contra los “intereses nacionales” de sus propios países capitalistas, que ellos sienten estarían mejor protegidos a través de un mayor grado de independencia respecto de la OTAN dominada por EE.UU., por ejemplo, a través de un eje capitalista franco-germano-ruso como el que promueve Lafontaine. La exigencia central del NPA francés, al movilizarse para la manifestación de Estrasburgo, es que “Francia debería renunciar a su integración en el comando militar de la OTAN”, mientras que grupos reformistas en Alemania, especialmente el Partido Comunista (DKP), junge Welt y los remanentes estalinistas alrededor de la Plataforma Comunista de Die Linke, hacen campaña para que el imperialismo alemán “abandone la OTAN”.
A finales del 2002, la LCR, la italiana Rifondazione Comunista [Refundación Comunista] y los británicos Socialist Workers Party [Partido Obrero Socialista] y Workers Power [Poder Obrero], se unieron para firmar un llamado “A todos los ciudadanos de Europa y todos sus representantes”: “Quienes muestren solidaridad con el pueblo de Irak no serán escuchados en la Casa Blanca. Pero tenemos la oportunidad de influenciar a los gobiernos europeos —muchos de los cuales se han opuesto a la guerra—. Llamamos a todos los jefes de estado europeos a que se opongan públicamente a esta guerra, tenga o no el respaldo de la ONU, y a que exijan que George Bush abandone sus planes de guerra.” ¡Qué encubrimiento de la burguesía alemana de Auschwitz, de los imperialistas franceses que bañaron en sangre a Argelia, de los ocupantes británicos de Irlanda del Norte y de los carniceros italianos de Etiopía! La única razón por la que los imperialistas europeos sienten actualmente mayores reservas para embarcarse en sus propias aventuras imperialistas en el extranjero es porque su poder militar es enormemente inferior al de EE.UU.
Este rastrero llamado otorgó amnistía a los gobiernos europeos que estaban metidos hasta el cuello en la “guerra contra el terrorismo” y las ocupaciones de Afganistán y los Balcanes. Constituyó una ayuda objetiva para los masivos ataques racistas y antiobreros llevados a cabo en casa por estos mismos gobiernos capitalistas. Ahora que Obama es presidente, los reformistas europeos parecen creer que sus gobernantes “serán escuchados en la Casa Blanca” —si tan sólo se aplica suficiente “presión de las masas”—.
En la antesala de la guerra aérea de 1999 contra Serbia y las invasiones de Afganistán en 2001 e Irak en 2003, en la LCI estuvimos por la defensa militar de esos países contra el ataque imperialista sin dar ningún tipo de apoyo político a los degolladores reaccionarios antimujer del Talibán o a las sangrientas dictaduras capitalistas de Saddam Hussein y Slobodan Milosevic. Nos opusimos al bloqueo hambreador de las Naciones Unidas contra Irak y a otras sanciones imperialistas de la ONU. Subrayamos que cada victoria de los imperialistas en sus aventuras militares alienta más guerras de depredación y que cada retroceso sirve para auxiliar la lucha de los trabajadores y los oprimidos en todo el mundo. Llamamos por el retiro inmediato e incondicional de todas las fuerzas de EE.UU., la OTAN, la UE y la ONU de Irak, Afganistán, Pakistán, el Medio Oriente, Asia Central y los Balcanes. El principal medio para defender a las víctimas de la opresión neocolonial contra el abrumador poderío militar del imperialismo estadounidense y sus aliados de la OTAN es la lucha de clases internacional, especialmente por parte del proletariado multirracial estadounidense y sus hermanos de clase en Europa, Japón y otros lugares.
El socialchovinismo y la postración de los reformistas frente a los gobernantes imperialistas en términos de política exterior encuentran su equivalente “en casa” en su apoyo a la colaboración de clases y el proteccionismo. La crisis económica mundial está haciendo trizas las ilusiones de que puede haber una unidad continua entre los imperialistas, ya sea al interior de Europa o entre Europa y EE.UU. Mientras tanto, los imperialistas de Europa Occidental les han dicho a sus burguesías clientes en Europa Oriental que se vayan al demonio. Y, como siempre, los lugartenientes obreros del capitalismo se mantienen firmes junto a sus “propios” explotadores. En Alemania, el SPD, Die Linke y la burocracia sindical hacen campaña para que la manufacturera automotriz Opel, actualmente propiedad de General Motors, “vuelva a ser alemana”. En Gran Bretaña, las burocracias sindicales de Unite y GMB apoyaron en febrero huelgas de trabajadores de la construcción que exigían “empleos británicos para los trabajadores británicos”, una consigna largamente asociada con los fascistas (que participaron en mítines de huelguistas) y recientemente usada por el primer ministro laborista Gordon Brown. De forma escandalosa, la sección británica del seudotrotskista Comité por una Internacional Obrera, bajo la dirección de Peter Taaffe, justificó y ayudó a dirigirestas huelgas reaccionarias.
El movimiento obrero tiene un interés vital en defender a los obreros extranjeros, luchar por plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes y movilizarse contra el terror racista y los ataques contra los derechos democráticos. La lógica del reformismo es inherentemente nacionalista; divide a la clase obrera sobre líneas nacionales, étnicas y raciales en una riña por las pocas migajas que los capitalistas están dispuestos a arrojarles a sus esclavos asalariados. Para romper con este juego en donde sólo se pierde se necesita un programa de lucha de clases internacional contra el enemigo capitalista común. Como escribió en 1934 León Trotsky, codirigente junto con V.I. Lenin de la Revolución de Octubre:
“Sólo el partido que ya en época de paz luchó irreconciliablemente contra el estado nacional puede no atarse a éste durante la guerra, puede seguir el mapa de la lucha de clases y no el de las batallas bélicas. La vanguardia proletaria únicamente se volverá invulnerable a toda suerte de patriotismo nacional si comprende plenamente el rol objetivamente reaccionario del estado imperialista. Esto significa que sólo se puede romper con la ideología y la política de la ‘defensa nacional’ desde la perspectiva de la revolución proletaria internacional.”
—“La guerra y la Cuarta Internacional”
En este espíritu luchamos por que la clase obrera entienda la necesidad de echar abajo la racista “Fortaleza Europa” y la Unión Europea capitalista a través de la revolución obrera. La UE es una alianza reaccionaria y antiobrera centrada en las principales potencias imperialistas europeas, que buscan mejorar su posición competitiva contra sus rivales estadounidense y japonés. ¡Por unos estados unidos socialistas de Europa y una economía socialista planificada internacional!
¡Por nuevas revoluciones de Octubre alrededor del mundo!
En los años 80, Afganistán estaba también al centro de la campaña bélica de los imperialistas de la OTAN. A finales de 1979, el Ejército Rojo soviético intervino en Afganistán después de repetidas solicitudes del régimen nacionalista modernizante del PDPA, que trató de introducir reformas sociales mínimas y enfrentó una yihad (guerra santa) respaldada por EE.UU. y dirigida por terratenientes reaccionarios, jefes tribales y mullahs. Los imperialistas estadounidenses tomaron la intervención soviética como pretexto para una renovada cruzada antisoviética, y entrenaron y financiaron masivamente a los reaccionarios muyajedín —principalmente a través de la acción del ejército pakistaní y su Inter-Services Intelligence (inteligencia pakistaní)— para matar a soldados soviéticos. El Talibán y Al Qaeda son monstruos de Frankenstein que se han vuelto contra sus antiguos amos imperialistas.
La intervención soviética fue progresista sin ambigüedades, lo cual subraya el entendimiento trotskista de que, a pesar de su degeneración bajo una casta burocrática estalinista, la Unión Soviética seguía siendo un estado obrero que encarnaba las conquistas históricas de la Revolución de Octubre, centralmente la economía planificada y la propiedad colectivizada. Éstas eran conquistas enormes, no en poca medida para las mujeres y los pueblos históricamente musulmanes del Asia Central soviética. Durante la intervención soviética, voluntarias afganas en las milicias lucharon armas en mano contra los degolladores muyajedín respaldados por la CIA por el derecho básico de no usar la burka y de no ser vendidas como ganado. La tendencia espartaquista internacional, ahora la LCI, dijo “¡Viva el Ejército Rojo en Afganistán!” y llamó por la extensión de las conquistas sociales de Octubre a todos los pueblos afganos.
Del otro lado, a los muyajedín y los imperialistas se unió el grueso de la izquierda reformista internacional, que se sumó a sus amos exigiendo a gritos el retiro de las fuerzas soviéticas. Nosotros, los trotskistas de la LCI, fuimos únicos en luchar invariablemente contra la contrarrevolución, desde Berlín Oriental hasta Moscú, procurando movilizar sobre estas bases a las masas obreras para barrer con la entreguista burocracia estalinista y establecer el dominio de los consejos obreros. En esto, nos guiaba el mismo programa revolucionario internacionalista con el que luchamos hoy día para forjar partidos obreros revolucionarios que constituyan secciones de una IV Internacional reforjada, partido mundial de la revolución socialista. El camino de la revolución proletaria internacional es la única alternativa a la destrucción de la humanidad por parte del imperialismo. ¡Abajo el imperialismo! ¡Por nuevas revoluciones de Octubre en todo el mundo!
—Comité Ejecutivo Internacional de la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista) 27 de marzo de 2009
http://www.icl-fi.org/espanol/leaflets/otan.html
submitted by ShaunaDorothy to Espartaco [link] [comments]


2016.06.02 12:32 ShaunaDorothy Trotskismo vs. castrismo - A 50 años de la Revolución Cubana: ¡Defender a Cuba! ( 1 - 2 ) (Invierno de 2008-2009)

https://archive.is/rhukp
Espartaco No. 30 Invierno de 2008-2009
Trotskismo vs. castrismo
A 50 años de la Revolución Cubana:
¡Defender a Cuba!
¡Por la revolución política obrera!
El siguiente artículo ha sido traducido de Workers Vanguard No. 915, publicado originalmente bajo el encabezado “¡Defender la Revolución Cubana!”
Desde el momento en que el gobierno de Fidel Castro expropió a la clase capitalista de Cuba en 1960, estableciendo un estado obrero burocráticamente deformado, la clase gobernante estadounidense ha trabajado sin descanso para echar abajo la Revolución Cubana y restituir la dictadura de la burguesía: desde la invasión a Playa Girón (Bahía de Cochinos) en 1961 hasta las repetidas intentonas de asesinar a Castro, desde el apoyo financiero a terroristas contrarrevolucionarios en Miami hasta el actual embargo económico. La destrucción del dominio de la clase capitalista en Cuba condujo a enormes avances para sus trabajadores. La economía planificada y centralizada garantizó trabajo, vivienda decente, comida y educación para todos. Los cubanos disfrutan hoy de una de las tasas más altas de alfabetismo en el mundo. La revolución benefició especialmente a las mujeres: se rompió la dominación de la iglesia católica, y el aborto es un servicio de salud gratuito. A pesar de los efectos devastadores del bloqueo estadounidense, el sistema de salud gratuito es aún, por mucho, el mejor de un país subdesarrollado. La mortalidad infantil es más baja que en algunas partes del “Primer Mundo”, y Cuba cuenta con más doctores y profesores per cápita que casi cualquier otro lugar del mundo.
Como trotskistas (es decir, genuinos marxistas), estamos por la defensa militar incondicional del estado obrero deformado cubano —y de la misma manera con los otros estados obreros deformados restantes: China, Corea del Norte y Vietnam— en contra del ataque imperialista y la contrarrevolución capitalista. Nos oponemos al embargo económico estadounidense, un descarado acto de guerra, y exigimos el retiro inmediato de las tropas estadounidenses de la Bahía de Guantánamo. Apoyamos plenamente el derecho de Cuba a comerciar y tener relaciones diplomáticas con estados capitalistas. Sin embargo, reconocemos que un ala de los imperialistas estadounidenses, representada por aquellos como el político demócrata Barack Obama, procura mitigar el embargo comercial y el aislamiento diplomático de Cuba como una manera más efectiva de derrocar al estado obrero deformado cubano. Ésta ha sido por mucho tiempo la política de los gobernantes de Europa Occidental y Canadá. Nuestra defensa de la Revolución Cubana está basada en nuestro internacionalismo proletario, que incluye de manera central la lucha por una revolución socialista en EE.UU. y en otros países capitalistas avanzados.
El régimen cubano encabezado por Fidel Castro y ahora administrado por su hermano Raúl es fundamentalmente nacionalista, impulsa el dogma estalinista de construir el “socialismo en un solo país” y, por lo tanto, niega la necesidad de la revolución proletaria a nivel internacional, no sólo en el resto de Latinoamérica sino particularmente en el mundo capitalista avanzado, incluyendo EE.UU. Como explicaremos más adelante, el régimen cubano se opuso repetidamente a la necesidad de derrocar las relaciones de propiedad capitalistas, por ejemplo en los casos de Chile y Nicaragua.
El régimen cubano es cualitativamente semejante al que surgió en la Unión Soviética después de que la burocracia estalinista usurpara el poder político en una contrarrevolución política que se inició en 1924 y se consolidó en los años siguientes. Después de la Revolución Cubana, la Revolutionary Tendency (Tendencia Revolucionaria, RT) dentro del Socialist Workers Party (Partido Obrero Socialista, SWP) de EE.UU., luchó por este entendimiento programático en contra de la mayoría del SWP que, sin crítica alguna, apoyó fuerzas de clase ajenas en la forma de guerrillas pequeñoburguesas dirigidas por Castro y el Ché Guevara. La RT y su sucesora, la Spartacist League, fueron únicas en sostener que Cuba se había convertido en un estado obrero burocráticamente deformado en el verano-otoño de 1960. Un mayor avance hacia el socialismo requeriría una revolución adicional, una revolución política proletaria para barrer con la burocracia de Castro, establecer órganos de democracia obrera e instalar un régimen revolucionario internacionalista. Como afirmaba un documento presentado por la RT a la Convención del SWP de 1963:
“La Revolución Cubana ha expuesto las amplias infiltraciones que el revisionismo ha hecho dentro de nuestro movimiento. Con el pretexto de defender la Revolución Cubana, en sí mismo una obligación para nuestro movimiento, se le ha dado un apoyo pleno, incondicional y sin críticas al gobierno y dirección de Castro, a pesar de su naturaleza pequeñoburguesa y su conducta burocrática. Sin embargo, el historial del régimen de oposición a los derechos democráticos de los obreros y los campesinos cubanos está claro: la destitución burocrática de los líderes del movimiento obrero elegidos democráticamente y su remplazo por lacayos estalinistas; la supresión de la prensa trotskista; la proclamación del sistema de partido único; y mucho más. Este historial es paralelo a los enormes logros iniciales, sociales y económicos, de la Revolución Cubana. Por lo tanto, los trotskistas somos al mismo tiempo los defensores más combativos e incondicionales de la Revolución Cubana, así como del estado obrero deformado que nació de ella, contra el imperialismo. Pero los trotskistas no pueden poner su confianza, ni dar su apoyo político, por muy crítico que sea, a un régimen gubernamental hostil a los más elementales principios y prácticas de la democracia obrera aunque nuestra orientación táctica no es la que sería hacia una casta burocrática endurecida.”
—“Hacia el renacimiento de la IV Internacional”, reimpreso en Spartacist No. 33 (Edición en español), enero de 2005
Cuarenta y cinco años después, este análisis y programa trotskistas han superado las pruebas del tiempo. La mayor parte de los seudotrotskistas se entusiasmaron con Castro; unos pocos, como la Socialist Labour League [Liga Socialista Obrera] de Gran Bretaña en los años 60, grupo del fallecido Gerry Healy, negaban que el capitalismo había sido derrocado en Cuba. Pero quienes en el pasado eran porristas de diversos burócratas estalinistas se han unido a las cruzadas anticomunistas de los imperialistas por la “democracia”. Así, el SWP, que desde hace mucho repudió explícitamente el trotskismo, junto con sus vástagos como Socialist Action (Acción Socialista, SA) y sus antiguos aliados internacionales en el Secretariado Unificado (S.U.), se sumó a la embestida del imperialismo estadounidense para destruir a la Unión Soviética, apoyando abiertamente las fuerzas de la reacción anticomunista. Eso también hicieron los de la tendencia Militante de Ted Grant, precursora de la Corriente Marxista Internacional (CMI) dirigida por Alan Woods, que hoy se presenta como los “trotskistas” en Cuba. Con respecto a Cuba hoy, todas estas fuerzas o bien continúan dando apoyo político al régimen de Castro o, peor aun, lo atacan desde la derecha.
La cuestión del trotskismo y el papel del mismo León Trotsky —codirigente junto con Lenin de la Revolución de Octubre de 1917— han sido en años recientes materia de algunas discusiones en círculos académicos y de otros tipos en Cuba. Por ejemplo, hace cuatro años la publicación cubana Temas (No. 39-40, octubre-diciembre de 2004) incluyó un debate sobre el tema “¿Por qué cayó el socialismo en Europa Oriental?” en donde muchos participantes señalaron positivamente las críticas de Trotsky sobre el ascenso de la burocracia estalinista. A principios de 2008, la obra seminal de Trotsky que analiza el ascenso del estalinismo, La revolución traicionada, fue presentada ante una multitud desbordante en la Feria del Libro de La Habana. [La recientemente fallecida] Celia Hart —hija de Haydée Santamaría y Armando Hart, dos líderes históricos de la Revolución Cubana— ha publicado y hablado en la isla como profesa partidaria tanto del trotskismo como del régimen cubano [ver “Celia Hart, 1963-2008”, p. 19].
Es crucial que los jóvenes y quienes buscan un camino genuinamente revolucionario estudien y asimilen el programa revolucionario internacionalista del trotskismo, que se contrapone agudamente al revisionismo del SWP, SA, el S.U., la CMI y otros. Esto requiere un análisis de la teoría de la revolución permanente de Trotsky y de la verdadera historia de la Revolución Cubana y el régimen de Castro.
La lucha por el trotskismo en el SWP
Después de la victoria de las fuerzas de Castro en 1959, la mayoría del SWP aclamó a éste y Guevara como “trotskistas inconscientes”. Semana tras semana, el periódico del SWP, el Militant, reproducía sus discursos sin crítica alguna. Según el SWP, Cuba había evolucionado de un “gobierno obrero y campesino” a un estado obrero sano, cualitativamente del mismo tipo que el estado obrero soviético bajo la dirección de Lenin y Trotsky. Tal y como la RT señaló en un documento de 1960, éste era “¡un gobierno obrero y campesino en el cual no hay obreros ni campesinos, ni representantes de partidos independientes de obreros y campesinos!” (“La Revolución Cubana y la teoría marxista”, reimpreso en Cuadernos Marxistas No. 2, 1974).
La línea política del SWP con respecto a la Revolución Cubana reflejaba una oleada de revisionismo en la IV Internacional una década atrás. La IV Internacional, que fue fundada bajo la dirección de Trotsky en 1938, se había desorientado profundamente por los derrocamientos del capitalismo bajo direcciones estalinistas después de la Segunda Guerra Mundial. En 1949, el Ejército de Liberación Popular de Mao Zedong, basado en el campesinado, le arrancó el poder de las manos al colapsante Guomindang burgués dirigido por Chiang Kai-shek, lo que condujo a la formación de un estado obrero deformado. Derrocamientos sociales similares, basados en el campesinado y dirigidos por fuerzas estalinistas, triunfaron en Yugoslavia, Corea del Norte y Vietnam del Norte (extendido al sur en 1975, luego de la derrota del imperialismo estadounidense por los obreros y campesinos vietnamitas). El capitalismo fue derrocado en varios países de Europa Central y Oriental bajo la ocupación soviética después de la Segunda Guerra Mundial. Aunque los procesos fueron distintos en cada uno de estos países, lo que todos tuvieron en común era la ausencia de la clase obrera en contienda por el poder estatal. El resultado fue la creación de estados obreros deformados burocráticamente.
Sin embargo, Michel Pablo, entonces dirigente de la IV Internacional, respondió a los derrocamientos sociales de la posguerra repudiando la importancia central de una dirección revolucionaria consciente. Pablo afirmaba que “el proceso objetivo es, en el análisis final, el único factor determinante”. Supuestamente, la “dinámica objetiva” aseguraba una relación de fuerzas cada vez más favorable, y en este contexto los partidos comunistas estalinizados “conservan la posibilidad en ciertas circunstancias de delinear burdamente una orientación revolucionaria”. Pablo pronosticó “siglos” de estados obreros deformados. Los trotskistas fueron relegados a liquidarse dentro de partidos socialdemócratas o estalinistas, o, en el mejor de los casos, a ser grupos de presión sobre éstos. Este revisionismo condujo a la destrucción de la IV Internacional entre 1951 y 1953. Los revisionistas pablistas fueron combatidos por el SWP y su dirigente, James Cannon, aunque tardíamente, de manera parcial y principalmente en el terreno nacional del SWP. En 1953, el SWP y otras fuerzas antipablistas a nivel internacional se escindieron de Pablo (ver “Génesis del pablismo”, Cuadernos Marxistas No. 1, 1975).
Pero con el desarrollo de la Revolución Cubana, el SWP adoptó el revisionismo pablista y procedió a una “reunificación” con los pupilos de Pablo agrupados en el “Secretariado Internacional”. El documento de fundación del “Secretariado Unificado de la IV Internacional” proclamaba:
“Como lo observó I.F. Stone, el perspicaz periodista radical norteamericano, después de un viaje a Cuba, allí los revolucionarios son trotskistas ‘inconscientes’. Cuando estas corrientes y otras relacionadas con ellas adquieran plena conciencia, el trotskismo será una corriente poderosa.”
—“La dialéctica actual de la revolución mundial” (1963, publicado en español por Pathfinder Press en antología homónima de 1975)
El SWP afirmaba que la guerra de guerrillas basada en el campesinado sería la oleada del futuro y la forma decisiva de derrocar al capitalismo y esperaba que fuera así. Escribió:
“En el camino de una revolución que comienza por simples reivindicaciones democráticas y que termina en la destrucción de las relaciones de propiedad capitalista, la guerra de guerrillas realizada por los campesinos sin tierra y fuerzas semiproletarias, bajo una dirección que se encuentra empeñada en proseguir la revolución hasta su término, puede jugar un papel decisivo para minar el poder colonial y semicolonial, y precipitar su caída. Ésta es una de las principales lecciones de la experiencia de posguerra. Debe ser conscientemente incorporada a la estrategia de construcción de partidos marxistas revolucionarios en los países coloniales.”
—Comité Político del SWP, “Por la pronta reunificación del movimiento trotskista mundial”, en Ibíd.
En contraposición a la mayoría del SWP, la Revolutionary Tendency afirmaba en su documento programático “Hacia el renacimiento de la IV Internacional, proyecto de resolución sobre el movimiento mundial”, presentado a la Convención del SWP de 1963:
“La experiencia desde la Segunda Guerra Mundial ha demostrado que la guerra de guerrillas basada en los campesinos bajo una dirección pequeñoburguesa no puede por sí sola llegar más allá de un régimen burocrático antiobrero. La creación de estos regímenes ha ocurrido bajo las condiciones de la decadencia del imperialismo, la desmoralización y desorientación causadas por la traición estalinista, y la ausencia de una dirección revolucionaria marxista de la clase obrera. La revolución colonial puede tener un signo inequívocamente progresista sólo bajo tal dirección del proletariado revolucionario. Para los trotskistas el incorporar a su estrategia el revisionismo sobre la cuestión de la dirección proletaria de la revolución es una profunda negación del marxismo-leninismo, cualquiera que sea el beato deseo expresado al mismo tiempo de ‘construir partidos marxistas revolucionarios en los países coloniales’. Los marxistas deben oponerse resueltamente a cualquier aceptación aventurera de la vía al socialismo a través de la guerra de guerrillas campesina, análoga históricamente al programa táctico socialrevolucionario contra el que luchó Lenin. Esta alternativa sería un curso suicida para los fines socialistas del movimiento, y quizá físicamente para los mismos aventureros.”
El SWP estaba destrozando conscientemente la teoría de la revolución permanente de Trotsky, la cual traza el camino hacia la emancipación social y nacional en países de desarrollo desigual y combinado. En tales países, la burguesía nacional está atada por un millón de lazos a los imperialistas y teme al proletariado. Por lo tanto es incapaz de realizar las tareas históricamente asociadas a las revoluciones burguesas clásicas de Inglaterra y Francia en los siglos XVII y XVIII. El único camino hacia delante es, como declaró Trotsky en La revolución permanente (1930), la lucha por “la dictadura del proletariado empuñando éste el Poder, como caudillo de la nación oprimida y, ante todo, de sus masas campesinas”. La dictadura del proletariado pondrá en el orden del día no sólo las tareas democráticas sino también las socialistas, como la colectivización de la economía, dando así un gran impulso a la revolución socialista internacional. Sólo la victoria del proletariado en los países de capitalismo avanzado impediría la restauración burguesa y aseguraría la posibilidad de culminar la construcción del socialismo.
La teoría de Trotsky fue confirmada por la Revolución Rusa de Octubre de 1917. Bajo la dirección del Partido Bolchevique de Lenin y Trotsky, los trabajadores revolucionarios, apoyados por el campesinado, derrocaron el gobierno de los capitalistas y terratenientes. La fuerza insurgente decisiva fue la Guardia Roja, la milicia obrera, así como las unidades militares bajo el mando de consejos de soldados y marineros dirigidos por los bolcheviques. El estado burgués fue hecho pedazos y remplazado por un estado obrero basado en órganos de democracia obrera masivos, los soviets (consejos) electos de obreros, soldados y campesinos. La formación de la Internacional Comunista en 1919 expresaba el entendimiento de los bolcheviques de que la Revolución Rusa era sólo el primer episodio, reversible, de la revolución socialista mundial. (Ver “El desarrollo y la extensión de la teoría de la revolución permanente de León Trotsky”, Espartaco No. 29, primavera de 2008.)
La Revolución Cubana
Bajo el dictador Fulgencio Batista, Cuba era esencialmente una subsidiaria de la mafia estadounidense y de la United Fruit Company (ver, por ejemplo, la película El Padrino, II parte). Cuando el Movimiento 26 de Julio de Fidel Castro entró a La Habana el día de Año Nuevo de 1959, derrotó a los remanentes del ejército de Batista, quien era profundamente despreciado por las masas, estaba aislado de las altas capas de la sociedad cubana y finalmente fue abandonado por los imperialistas estadounidenses. Los comandantes del ejército rebelde eran intelectuales pequeñoburgueses que, en el curso de la guerra de guerrillas, atestiguaron la ruptura de sus conexiones directas previas con elementos de la oposición liberal burguesa y adquirieron episódicamente autonomía respecto de la burguesía.
La primera coalición gubernamental con políticos liberales burgueses se formó en el contexto de un viejo aparato estatal burgués destruido. El mismo Castro había sido un candidato parlamentario del burgués Partido Ortodoxo en 1952. El Manifiesto de la Sierra Maestra, firmado por el Movimiento 26 de Julio en 1957, proponía “elecciones imparciales y democráticas” organizadas por un “gobierno provisional neutral” y llamaba por la “separación del ejército de la política”, libertad de prensa, industrialización y una reforma agraria basada en el principio de la tierra para el que la trabaja (en vez de granjas colectivizadas); ninguna de estas demandas desafiaba al régimen capitalista.
Las primeras medidas del gobierno pequeñoburgués de Castro fueron prohibir los juegos de azar, reprimir la prostitución y decomisar las propiedades de Batista y sus secuaces. Luego siguió una modesta reforma agraria de acuerdo con la constitución burguesa de 1940. En este periodo, Castro no sólo negó tener intención revolucionaria alguna, sino que denunció al comunismo explícitamente. En mayo de 1959, Castro se refirió al comunismo como un sistema “que resuelve los problemas económicos pero que suprime las libertades, las libertades que son tan caras al hombre y que yo sé los cubanos y los latinoamericanos ansían y quieren” (citado en Castroism: Theory and Practice [El castrismo: Teoría y práctica], Theodore Draper, 1965). Sin embargo, esto no satisfacía al ala anticomunista de su propio movimiento. En junio de 1959, Castro expulsó a patadas a los opositores de la reforma agraria dentro del Movimiento 26 de Julio.
El nuevo gobierno cubano también tuvo que enfrentar los crecientes intentos del imperialismo estadounidense por poner bajo su control a la isla mediante presión económica sin los correspondientes intentos del arrogante gobierno estadounidense de Eisenhower para cooptar al nuevo gobierno. Luego hubo un proceso de golpe y contragolpe en el que los líderes cubanos respondían con medidas cada vez más radicales a cada ataque imperialista. Cuando Eisenhower trató de reducir la cuota azucarera cubana en enero de 1960, Castro firmó un acuerdo con Mikoyan, viceprimer ministro soviético, estableciendo la compra anual de un millón de toneladas de azúcar cubana por parte de la URSS. El rechazo de las refinerías de petróleo, propiedad de los imperialistas, a procesar el crudo ruso, así como la eliminación de la cuota de azúcar por parte de Eisenhower, condujeron en agosto de 1960 a la nacionalización por parte de Castro de las propiedades estadounidenses en Cuba, incluidos los ingenios azucareros, las compañías petroleras, la empresa de electricidad y la compañía telefónica. En octubre, el gobierno nacionalizó todos los bancos y 382 empresas, lo que ascendía al 80 por ciento de la industria del país. Cuba se convirtió en un estado obrero deformado con estas nacionalizaciones generalizadas que liquidaron a la burguesía como clase.
La cristalización de un estado obrero deformado no fue en modo alguno el resultado ineludible de la victoria militar del ejército rebelde en enero de 1959. La existencia del estado obrero degenerado soviético proporcionaba un modelo y, de manera aun más importante, su apoyo material hizo que ese resultado fuera factible. Sin embargo, la formación del estado obrero deformado cubano no fue el producto de la alianza con la Unión Soviética, sino consecuencia de un proceso dentro de la misma Cuba. Otro factor decisivo en la creación del estado obrero deformado fue el hecho de que el proletariado no contendió por el poder.
De haber habido una clase obrera combativa y con conciencia de clase, ello habría polarizado a las tropas guerrilleras pequeñoburguesas, atrayendo a algunos al lado de los trabajadores y repeliendo a otros de vuelta a los brazos del orden burgués. Esto sucedió en Rusia en 1917, cuando los bolcheviques ganaron el apoyo de las masas campesinas, mientras que la dirección del ala derecha del partido campesino socialrevolucionario tomó el lado del gobierno capitalista de Kerensky. Pero en Cuba, el principal partido obrero, el estalinista Partido Socialista Popular (PSP), estaba comprometido con el orden capitalista y la legalidad burguesa. El PSP repudió el asalto castrista al cuartel Moncada en 1953 como “métodos golpistas”. Tan tarde como en junio de 1958, el Comité Nacional del PSP llamó por un fin a la violencia y por resolver el conflicto en Cuba “por medio de elecciones democráticas y limpias, respetadas por todos, por las que las personas puedan decidir efectivamente por medio del voto y cuyos resultados sean honorablemente respetados”.
La situación cubana fue excepcional: en la mayoría de los casos la victoria militar de los nacionalistas pequeñoburgueses termina en última instancia con el restablecimiento de sus vínculos con el orden burgués. Tomemos, por ejemplo, el caso de Argelia después de la prolongada guerra de independencia contra el imperialismo francés y la victoria del FLN pequeñoburgués, que usaba retórica radical. Un factor clave para mantener a Argelia como neocolonia francesa fue la búsqueda, por parte del gobierno de de Gaulle, de una política más amoldada a los rebeldes victoriosos de Argelia con los Acuerdos de Evian de 1962. Ver los resultados de la Revolución Cubana como producto de previsión e intenciones marxistas por parte de los castristas es absurdo. Refiriéndose a la “teoría” de la guerra campesina de Castro/Guevara, el historiador burgués Theodore Draper comentó: “La teoría cubana fue una racionalización ex post facto de una respuesta improvisada a los acontecimientos más allá del control de Castro.”
La Revolución Cubana demostró, una vez más, que no hay una “tercera vía” entre la dictadura del capital y la dictadura del proletariado. En ese sentido, confirmó la teoría de la revolución permanente. Sin embargo, el núcleo de la teoría de Trotsky es la necesidad de un proletariado consciente, dirigido por su vanguardia, a la cabeza de todos los oprimidos en la lucha por el poder y la extensión internacional de la revolución. El estrato gobernante del estado obrero deformado cubano es una burocracia parasitaria, que fue creada a través de una fusión de elementos del antiguo Movimiento 26 de Julio y el PSP (que pronto sería convenientemente purgado de individuos pro-Moscú como Aníbal Escalante, quien era considerado leal a un “socialismo en un solo país” diferente). La Revolución Cubana verificó en una nueva forma la aseveración de Trotsky de que la burocracia estalinista —correa de transmisión de la presión del orden burgués mundial sobre un estado obrero— es una formación pequeñoburguesa contradictoria. Como escribimos en el prefacio a Cuadernos Marxistas No. 2, 1974:
“La parte decisiva de los castristas pudo hacer la transición hacia la dirección de un estado obrero deformado porque, en ausencia del igualitarismo y la democracia proletaria de un estado ganado directamente por la clase obrera, nunca tuvieron que trascender o alterar fundamentalmente sus propios apetitos sociales pequeñoburgueses radicales, sino sólo transformarlos y redirigirlos.”
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/30/cuba.html
submitted by ShaunaDorothy to Espartaco [link] [comments]


2016.05.28 20:23 ShaunaDorothy El desarrollo y la extensión de la teoría de la revolución permanente de León Trotsky Segunda Parte (2 - 2)

https://archive.is/wYz35
Trotsky y Lenin se reunifican
Al mismo tiempo, Trotsky había llegado a reconocer la validez de la amarga lucha que Lenin venía dando desde 1903 para construir un partido de vanguardia disciplinado y programáticamente sólido. En el periodo anterior a la escisión de 1903 entre bolcheviques y mencheviques en el II Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (POSDR), Trotsky se había ganado el apodo de “garrote de Lenin”. Pero en 1903 Trotsky se mostró reacio ante la insistencia de Lenin en un partido duro de revolucionarios profesionales. Sin embargo, también se opuso a la orientación menchevique a la burguesía liberal.
Trotsky se declaró ajeno a ambas fracciones. Trabajó estrechamente con los bolcheviques en la Revolución de 1905, pero en los años que siguieron sus intentos de unificar a todas las fracciones se enfrentaron a las luchas de Lenin por diferenciar tajantemente a los revolucionarios de los oportunistas, e inevitablemente llevaron a Trotsky a bloques podridos episódicos contra los bolcheviques. Esto llegó a su culminación en 1912, tras la escisión final de los bolcheviques con la fracción menchevique, cuando se constituyeron en un partido aparte. En agosto de 1912, Trotsky tomó la iniciativa para organizar una conferencia con los mencheviques “propartido” en Viena —que llegó a hacerse tristemente célebre con el nombre de “Bloque de agosto”— para tratar de revertir la escisión.
Una vez que la Revolución de Febrero se hubo hecho cargo del zarismo y hubo puesto a la burguesía supuestamente “democrática” en el poder, la mayoría de la dirigencia menchevique se unió al grueso de la II Internacional, adoptando la línea del “defensismo” respecto a su “propia” clase dominante. Bajo el impacto de la guerra y de las afiladas polémicas de Lenin contra los esfuerzos conciliacionistas, Trotsky se vio cada vez más atraído a la insistencia de Lenin en una ruptura completa con el oportunismo.
Así, para 1917, Trotsky y Lenin coincidían en las cuestiones decisivas del partido y del carácter de clase de la revolución. Tras su retorno del exilio el 4 de mayo, Trotsky no se unió inmediatamente a los bolcheviques, sino que trabajó con ellos mientras pertenecía a la organización Mezhraiontsi (Interdistrital), que se movía a la izquierda, y a la que él condujo hacia la fusión con los bolcheviques. La fusión se consumó en el VI Congreso de los bolcheviques, que comenzó a finales de julio. Como reconocería Lenin posteriormente, una vez que Trotsky comprendió la imposibilidad de la unificación con los mencheviques, “no ha habido mejor bolchevique que él” (citado en Trotsky, La revolución desfigurada [1929]).
Durante el transcurso de los sucesos de 1917, Lenin insistió en la necesidad de la toma del poder estatal por el proletariado. Después de que el primer Gobierno Provisional fuera derribado por una tormenta de indignación cuando prometió continuar la odiada guerra imperialista, un nuevo gobierno se formó a principios de mayo. Dirigentes eseristas y mencheviques aceptaron formalmente carteras ministeriales. Lenin explicó que los capitalistas rusos “recurrieron a un método que durante muchas décadas, desde 1848, ha sido practicado por los capitalistas de otros países para engañar, dividir y debilitar a los obreros. Este método es el del llamado ‘gobierno de coalición’, o sea un ministerio mixto formado por miembros de la burguesía y por tránsfugas del socialismo”. Y continuó:
“Los tontos de los partidos eserista y menchevique se regocijaban y se dejaban bañar jactanciosamente por los rayos de la gloria ministerial de sus jefes. Los capitalistas se frotaban las manos de gusto, pues en la persona de los ‘líderes de los Soviets’ encontraban una ayuda contra el pueblo y la promesa de apoyar las ‘operaciones ofensivas en el frente’, es decir, la reanudación de la rapaz guerra imperialista, que había sido interrumpida por algún tiempo.”
—“Las enseñanzas de la revolución” (agosto de 1917)
En su obra clásica El estado y la revolución (septiembre de 1917), Lenin rescató los escritos de Marx y Engels sobre la cuestión del estado de debajo de la montaña de ofuscación socialdemócrata. Señalando la principal lección que Marx obtuvo de la experiencia de la Comuna de París de 1871, cuando el proletariado parisino sostuvo el poder por casi tres meses antes de ser sanguinariamente aplastado, Lenin citó la afirmación de Marx en La guerra civil en Francia (1871) de que “la clase obrera no puede simplemente tomar posesión de la máquina estatal existente y ponerla en marcha para sus propios fines”. Lenin explicó: “El pensamiento de Marx consiste en que la clase obrera debe destruir, romper la ‘máquina estatal existente’ y no limitarse simplemente a apoderarse de ella.”
Lenin revivió el entendimiento de Marx de que el proletariado no podría mantener una alianza con el campesinado, ni mucho menos dirigirlo, a menos que los obreros tuvieran en sus manos el poder estatal: “El proletariado necesita el poder del estado, organización centralizada de la fuerza, organización de la violencia, tanto para aplastar la resistencia de los explotadores como para dirigir a la enorme masa de la población, a los campesinos, a la pequeña burguesía, a los semiproletarios, en la obra de ‘poner en marcha’ la economía socialista.”
Habiendo ya abandonado su fórmula anterior de una “dictadura democrática del proletariado y el campesinado”, Lenin afirmó explícitamente que el estado no puede representar a dos clases distintas:
“Además, la esencia de la teoría de Marx sobre el estado sólo la ha asimilado quien haya comprendido que la dictadura de una clase es necesaria, no sólo para toda sociedad de clases en general, no sólo para el proletariado después de derrocar a la burguesía, sino también para todo el período histórico que separa al capitalismo de la ‘sociedad sin clases’, del comunismo. Las formas de los estados burgueses son extraordinariamente diversas, pero su esencia es la misma: todos esos estados son, bajo una forma o bajo otra, pero, en último resultado, necesariamente, una dictadura de la burguesía. La transición del capitalismo al comunismo no puede, naturalmente, por menos de proporcionar una enorme abundancia y diversidad de formas políticas, pero la esencia de todas ellas será, necesariamente, una: la dictadura del proletariado.”
Cuando los bolcheviques dirigieron al proletariado al poder en octubre de 1917, le dieron carne y hueso al entendimiento marxista de la dictadura del proletariado.
La Comintern y la revolución colonial
La Revolución de Octubre tuvo un efecto electrizante internacionalmente. Éste se sintió más inmediatamente entre los obreros de las demás potencias europeas beligerantes, especialmente Alemania. Pero la oleada que inició llegó mucho más allá de Europa, pasando por el mundo colonial.
Entre quienes fueron atraídos por la bandera del comunismo, ocuparon un lugar prominente los estudiantes y demás intelectuales que querían superar la profunda opresión social, el gobierno autocrático y la sumisión al imperialismo en sus propios países, y habían perdido la esperanza de que sus propias burguesías, débiles y corruptas, lograran nada parecido a la Gran Revolución Francesa de 1789-93. Pero la joven Internacional Comunista (IC) estaba adentrándose en terreno virgen cuando enfrentó la cuestión de la relación entre los partidos comunistas del mundo colonial y los movimientos nacionalistas burgueses. Los bolcheviques esperaban que la revolución obrera en los centros imperialistas resolviera, en general, la cuestión colonial.
El primer trabajo de la Comintern respecto a la cuestión nacional y colonial estuvo dirigido en buena medida a trazar una línea programática dura entre los comunistas y la cloaca chovinista de la II Internacional. Antes de la Primera Guerra Mundial, había toda una gama de actitudes sobre la cuestión colonial dentro de la II Internacional. En el ala izquierda, había muchos que se solidarizaban con las víctimas coloniales de sus “propios” gobernantes. Pero estos “partidos de toda la clase” kautskianos también incluían elementos derechistas que defendían la misión “civilizadora” del imperialismo (y a veces eran abiertamente racistas respecto a pueblos “inferiores” en el exterior y en casa). Con el estallido de la guerra, los líderes socialistas probélicos actuaron como reclutadores para los esfuerzos imperialistas de defender y extender sus imperios coloniales.
Lenin trazó la línea más dura posible contra este socialchovinismo, e insistió en que “en el Estado capitalista, rechazar el derecho a la autodeterminación, es decir, el derecho de las naciones a la separación, no significa otra cosa que defender los privilegios de la nación dominante” (El derecho de las naciones a la autodeterminación, 1914). Una clase obrera en bloque con sus propios gobernantes contra las naciones oprimidas y las masas coloniales nunca podrá hacer una revolución socialista.
Las “21 condiciones” adoptadas por el II Congreso de la IC en 1920 exigían que los partidos comunistas de los países imperialistas apoyaran “no con palabras sino con hechos, todo movimiento de emancipación en las colonias” y llevaran a cabo “entre las tropas metropolitanas” de su propio país “una continua agitación contra toda opresión de los pueblos coloniales”. Al mismo tiempo, las “Tesis adicionales sobre los problemas nacional y colonial” del II Congreso advertían contra la subordinación del proletariado colonial a la burguesía, afirmando: “La Internacional Comunista debe sellar una alianza temporal con la democracia burguesa de los países coloniales y atrasados, pero no debe fusionarse a ella y tiene que mantener incondicionalmente la independencia del movimiento proletario incluso en sus formas más embrionarias.”
El II Congreso aún no había asimilado la importancia de los cambios producidos por la guerra mundial. Antes de 1914 prácticamente no había desarrollo industrial en los países coloniales y semicoloniales, cuyas economías estaban construidas en torno a la agricultura y la extracción de materias primas para beneficio de las potencias imperialistas. Pero con la desorganización del comercio internacional y el énfasis en la producción de guerra en las potencias beligerantes, países como China y la India experimentaron un crecimiento industrial sustancial y el rápido desarrollo de un proletariado joven y combativo. La guerra sofocó el abasto de bienes de consumo y la entrada de capital de las potencias de Europa Occidental, dando un poderoso ímpetu a la industria capitalista local.
A diferencia de la India, China no era una colonia tal cual. La Revolución China de 1911, dirigida por el movimiento nacionalista burgués de Sun Yat-sen, había derrocado a la decrépita dinastía Ching (manchú), que era sumisa a las potencias imperialistas. Sin embargo, el país pronto se vio conducido por el caudillismo y siguió postrado ante los imperialistas occidentales y japoneses, desmembrado en “esferas de influencia”. Por otro lado, para 1919 había ya cerca de un millón y medio de obreros industriales, concentrados en grandes empresas en unos cuantos centros urbanos (ver: “Los orígenes del trotskismo chino”, Spartacist [edición en español] No. 28, enero de 1998). Estos cambios le dieron al proletariado chino un gran poder social potencial; sin embargo, por sí mismos no respondían a la pregunta de si el proletariado, una pequeña minoría en un país de extremo atraso social, podía hacerse políticamente consciente y contender por el poder estatal. Para cuando esta pregunta fue planteada a quemarropa en 1925-27, la Comintern ya había iniciado su degeneración cualitativa.
El “frente único antiimperialista”
En su IV Congreso, celebrado en noviembre-diciembre de 1922, la IC introdujo la consigna del “frente único antiimperialista” en sus “Tesis generales sobre la cuestión de Oriente”. Esto iba más allá de la correcta consideración de acciones en común contra el imperialismo con las fuerzas burguesas del mundo colonial y semicolonial, y promovía un bloque político con esas fuerzas sobre la base de un programa mínimo de demandas democráticas.
Sin dejar de ser críticas de la burguesía colonial, estas Tesis eran ambiguas en la cuestión clave de la relación del proletariado con ésta: “El proletariado apoya y levanta reivindicaciones parciales, como por ejemplo la república democrática independiente, el otorgamiento de derechos de que están privadas las mujeres, etc., en tanto que la correlación de fuerzas existente en la actualidad no le permita plantear la realización de su programa sovietista.” Implícitamente, las Tesis planteaban un programa menchevique de “dos etapas” para la revolución colonial, siendo la primera etapa una lucha democrática contra el imperialismo.
Aunque las Tesis eran vagas respecto al trabajo de las secciones comunistas en los países atrasados, el delegado al congreso del Partido Comunista de Indonesia (PKI), Tan Malaka, defendió abiertamente la entrada previa de su partido a la nacionalista burguesa Liga Islámica (Sarekat Islam). La práctica del PKI contradecía claramente la insistencia del II Congreso en la independencia política del proletariado ante los nacionalistas burgueses. Y, mientras que el II Congreso había afirmado “la necesidad de luchar contra el panislamismo y otras corrientes de esta índole que tratan de combinar el movimiento de liberación contra el imperialismo europeo y americano con el fortalecimiento de las posiciones de los kanes, de los terratenientes, de los mullahs, etc.”, las Tesis del IV Congreso, en cambio, afirmaban con neutralidad: “Sin embargo, a medida que se amplía y madura el movimiento de emancipación nacional, las consignas político-religiosas del panislamismo son suplantadas por reivindicaciones políticas concretas.”
Ya antes del IV Congreso, el presidente de la IC, Grigorii Zinóviev, había declarado en el I Congreso de Trabajadores del Lejano Oriente que “la división del programa de los partidos comunistas entre un programa mínimo y un programa máximo...debe ser considerada como válida en el futuro inmediato, particularmente para los países del Lejano Oriente, en la medida que la próxima etapa del desarrollo de estos países es el derrocamiento democrático y la organización de clase —política y económica— independiente del proletariado” (“Tesis sobre las tareas de los comunistas en el Lejano Oriente”, enero de 1922).
Cuando el miembro del Comité Central bolchevique y futuro opositor de izquierda A.A. Ioffe fue comisionado para encabezar una misión diplomática soviética para negociar con el Guomindang (Partido Nacionalista—GMD) de Sun Yat-sen, buscó atenerse a la posición principista adoptada por el II Congreso contra las políticas que estaba impulsando el emisario del Comité Ejecutivo de la IC (CEIC) en China. En una carta del 22 de julio de 1922 al Politburó del Partido Comunista Ruso, Ioffe escribió:
“Nuestra política en China, como en todo el mundo, debe buscar sobre todo los fines de la revolución proletaria mundial… En la política interna de China, conducir una línea para la liberación nacional y la unificación de China, y la creación de una república china unida y verdaderamente independiente y libre-democrática (¿soviética?)… Apoyar al Partido Comunista Chino (PCCh) incluso más [que a Sun Yat-sen], sin temerle a su cercanía abierta con la embajada. Independientemente de la debilidad de este partido, considerar necesaria su completa independencia, y completamente incorrectos los esfuerzos de ciertos agentes del CEIC de la IC de fundir la organización de este partido con el partido de Sun Yat-sen.”
—traducido de Bol’shevistskoe rukovodstvo, Perepiska [Dirigencia bolchevique, Correspondencia], 1912-1927 (Moscú: ROSSPEN, 1996)
El agente del CEIC al que Ioffe se refería era G. Maring (Henricus Sneevliet), un comunista holandés que había orquestado la entrada del PKI al Sarekat Islam. En agosto de 1922, Maring le impuso al joven PCCh una entrada parcial al GMD. Maring estaba apoyado por el CEIC. Sin una alternativa al curso de Maring, y en un esfuerzo por presionar a Sun Yat-sen a que actuara contra los imperialistas en China, en enero de 1923 Ioffe firmó un “pacto de no agresión” con el GMD que rechazaba intentos de introducir el comunismo en China. Ese agosto, una resolución del Politburó propuesta por Stalin y que asignaba a Mijaíl Borodin como Asesor Político de Sun afirmaba: “Instruir al camarada Borodin para que su trabajo con Sun Yat-sen esté guiado por los intereses del movimiento de liberación nacional de China, y que no se distraiga con el objetivo de implantar el comunismo en China” (énfasis añadido). Stalin se salió con la suya. En su tercera conferencia nacional ese año, el PCCh votó por convertir su entrada parcial en una entrada completa y resolvió que “el GMD debe ser la fuerza central de la revolución nacional y debe asumir su dirigencia.”
Para cuando tuvo lugar el IV Congreso de la IC, Lenin estaba cada vez más marginado por la enfermedad y una “Troika” (triunvirato) anti-Trotsky se había formado con Stalin, Zinóviev y Lev Kámenev para ponerse al frente del Partido Comunista soviético y la IC. Los cinco miembros del Comité Central del PCCh se habían opuesto inicialmente a la entrada en el GMD. Sus objeciones deberían haberse discutido y debatido plenamente al interior de la Comintern. Pero estas diferencias se mantuvieron ocultas a los oponentes de esta camarilla burocrática que se estaba cristalizando en la cima del estado soviético y la Comintern.
De todas formas, Trotsky se opuso a la línea de la Troika de entrada al GMD cuando llegó el momento de votarla en el Politburó en 1923 y en adelante. Si bien expresó abiertamente su oposición a la Troika sólo dentro del Politburó, al mismo tiempo Trotsky se distinguió públicamente por advertir a los comunistas de Oriente contra mezclar sus programas con el nacionalismo de partidos como el GMD. Se opuso a la concepción de partidos de dos clases “obrero-campesinos” o “granjero-laborista” promovida por Zinóviev y Stalin para Estados Unidos, Polonia y otros países —con efectos desastrosos— e insistió en que el Guomindang era un partido burgués.
El “socialismo en un solo país”: Una “teoría” para la traición
Cuando Lenin se hubo recuperado de su ataque de apoplejía en el otoño de 1922, se horrorizó al enterarse de que las presiones de la creciente capa burocrática en el estado y el partido soviéticos estaban encontrando cada vez más expresión en el Politburó. Entonces colaboró con Trotsky para que se rechazara una propuesta de Stalin y otros de debilitar el monopolio sobre el comercio exterior, un baluarte crucial de la economía colectivizada. Luego, Lenin decidió consumar un bloque con Trotsky para retirar a Stalin de su puesto de Secretario General en el XII Congreso del Partido de abril de 1923, en buena medida debido a una política abusiva, que apestaba a chovinismo gran ruso, impulsada por Stalin y sus compinches hacia las nacionalidades no rusas del Cáucaso. Pero Lenin fue atacado una vez más por la enfermedad en marzo de 1923, ante lo cual Trotsky dio un paso atrás y no libró una lucha tajante. Con la Troika al mando, el XII Congreso dedicó un punto especial del orden del día a darle la bienvenida a sus filas al viejo economicista y menchevique Aleksandr Martínov.
Martínov llegaría a ser una parte central en la lucha de la Troika contra Trotsky respecto a China. Fue Martínov, por ejemplo, quien acuñó la caracterización del GMD como un “bloque de cuatro clases” (obreros, campesinos, pequeña burguesía y burguesía nacional), que se usó para justificar la liquidación del PCCh dentro de ese partido nacionalista burgués. Como habría de notar Trotsky en “¿Quién dirige hoy la Internacional Comunista?” (septiembre de 1928):
“Martínov no solamente se ha infiltrado en el partido, sino que también se ha convertido en uno de los principales inspiradores de la Internacional… se han acercado y se han rebajado únicamente a causa de su lucha contra el ‘trotskismo’. En este aspecto no le ha sido necesaria ninguna reeducación; ha continuado atacando la ‘revolución permanente’ como en los veinte años anteriores.”
Pocos meses después del XII Congreso del Partido, en 1923 vino la derrota de la revolución en Alemania, que tuvo enormes consecuencias a escala mundial. El fracaso en Alemania se debió a la incapacidad de la Internacional Comunista dirigida por Zinóviev y a la ausencia en Alemania de un Partido Comunista suficientemente templado: el KPD alemán se adaptó a la socialdemocracia y, en octubre, incluso entró en gobiernos regionales burgueses dirigidos por la socialdemocracia (ver: “Rearmando al bolchevismo—Una crítica trotskista de Alemania 1923 y la Comintern”, Spartacist [edición en español] No. 31, agosto de 2001). La ola revolucionaria de posguerra, que ya para 1921 estaba retrocediendo, se detuvo, y el orden burgués global se estabilizó. En la Rusia soviética, los obreros habían estado siguiendo intensamente el curso de la revolución obrera alemana. Su derrota tuvo entre los obreros soviéticos un enorme efecto desmoralizador, prolongando el aislamiento del estado obrero y ayudando a pavimentar el camino a la usurpación del poder político del proletariado por la naciente burocracia soviética.
Las elecciones a la XIII Conferencia del Partido de enero de 1924 estuvieron arregladas para no permitir más que tres representantes del laxo agrupamiento de oposicionistas asociados a Trotsky, pese a su amplio apoyo en los centros urbanos y el Ejército Rojo. El “trotskismo” fue condenado como una herejía antitética al leninismo. Lenin murió el 21 de enero, al día siguiente de enterarse del resultado de la Conferencia. Después de enero de 1924, la gente que gobernaba la URSS, la forma en que era gobernada y los fines para los que se le gobernaba cambiaron. En el otoño de 1924, Stalin generalizó la aversión de la burocracia conservadora hacia el programa proletario, revolucionario e internacionalista de la Revolución de Octubre con su “teoría” de que el socialismo —una sociedad basada en un nivel de productividad cualitativamente más alto en la que las clases han desaparecido y el estado se ha desvanecido— se puede construir en un solo país, incluso si éste era la económicamente devastada Rusia.
El “socialismo en un solo país” fue un programa de retirada y una promesa falsa de la estabilidad que la sociedad soviética añoraba tras años de guerra, revolución y pobreza; cristalizaba el estado de ánimo de conservadurismo que afectó no sólo al partido soviético, sino a los jóvenes partidos comunistas de Occidente ante la reestabilización del capitalismo mundial; negaba la teoría y la práctica no sólo de Lenin y el Partido Bolchevique, sino también de Marx y Engels, que siempre habían sido explícitos respecto a que el socialismo sólo podría triunfar como sistema mundial.
El “socialismo en un solo país” fue la bandera bajo la cual el estalinismo traicionó incontables oportunidades revolucionarias. Pero la transformación de la IC de un instrumento de la revolución socialista mundial en una agencia de maniobras diplomáticas no ocurrió de la noche a la mañana. Durante la década de 1920, Zinóviev, y luego Stalin, experimentaron con diversas coaliciones con fuerzas burguesas, que terminaron llevando al asesino sabotaje de la Segunda Revolución China de 1925-27. Para 1933, la Comintern de Stalin no pudo despertar ante lo que Trotsky llamó “el trueno del fascismo”: la victoria de los nazis de Hitler sin que el poderoso movimiento obrero alemán hubiera disparado un solo tiro. Cuando esta catástrofe, producto directo de la política de Stalin, no ocasionó indignación dentro de las filas de la III Internacional, ni siquiera desacuerdos internos significativos, Trotsky llegó a la concusión de que la IC había demostrado estar completamente muerta como fuerza para la revolución. Para 1935 ya había codificado explícitamente un programa de colaboración de clases (el Frente Popular) y había desempeñado un agresivo papel contrarrevolucionario en la Guerra Civil Española para apuntalar el dominio burgués. La Comintern estalinizada era, en efecto, como la describió Trotsky, “el gran organizador de derrotas”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/29/pr2.html
submitted by ShaunaDorothy to Espartaco [link] [comments]


2016.05.28 12:09 ShaunaDorothy Contra la ofensiva oscurantista de la iglesia y el PAN: ¡Aborto libre y gratuito! (Verano de 2007)

https://archive.is/zWVHG
Espartaco No. 28 Verano de 2007
¡Ninguna ilusión en AMLO y el PRD burgués! ¡Liberación de la mujer mediante la revolución socialista!
El 24 de abril, la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México, dominada por el PRD, aprobó cambiar los códigos legales de la ciudad para permitir el aborto a quien lo solicite, un derecho democrático elemental, durante las primeras doce semanas del embarazo. Esto da al Distrito Federal no sólo las leyes sobre el aborto más liberales de América Latina fuera de Cuba y Puerto Rico, sino que, al proporcionarlo gratuitamente a los residentes de la ciudad en los hospitales públicos, hace al aborto mucho más accesible que en EE.UU. y la mayor parte de Europa. Algunos investigadores estiman que las complicaciones en abortos ilegales, que han matado a unas mil 500 mexicanas cada año, representan la principal causa de muerte para mujeres entre 15 y 39 años de edad en América Latina y el Caribe. La reforma del aborto es una conquista importante para todas las mujeres, pero tendrá un impacto particular en la vida de las obreras, las pobres y las jóvenes que no tenían los medios para obtener abortos seguros viajando a otros países o pagando un elevado precio para obtener uno ilegalmente en instalaciones decentes. Sin embargo, la ley incluye penas de tres a seis meses de prisión para las mujeres que reciban un aborto después de las primeras doce semanas, y de uno a tres años de prisión a quienes lo practiquen. Nosotros decimos: ¡Abajo todas las penas! ¡Aborto libre y gratuito en todo México! ¡Abajo el límite de doce semanas!
Como comunistas revolucionarios, el Grupo Espartaquista de México, sección de la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista), apoya esta reforma y toda conquista obtenida para las mujeres, sin importar cuán parcial sea. El 19 de abril, la Juventud Espartaquista llevó a cabo un mitin en la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM llamando por “¡Aborto libre y gratuito! ¡Liberación de la mujer mediante la revolución socialista!”, uno de los muy pocos eventos izquierdistas en favor de los derechos de aborto llevados a cabo en la universidad esta primavera. Nuestros camaradas explicaron la perspectiva marxista para acabar con la opresión de la mujer, llamaron a los estudiantes y obreros a movilizarse en apoyo de la reforma del aborto y advirtieron contra las ilusiones en el PRD.
La destrucción de la URSS, el primero y más poderoso estado obrero del mundo, ha traído una ofensiva global contra los estándares de vida y los derechos democráticos elementales de la clase obrera y los oprimidos, así como un clima ideológico dominado por la creencia generalizada en la “muerte del comunismo” y un resurgimiento del fanatismo religioso. Donde existen los derechos de aborto, como en EE.UU. —gobernado por la pandilla de fanáticos religiosos de Bush—, han estado bajo ataque constante tanto por parte de los republicanos como de los demócratas; cada vez es más difícil obtener un aborto, especialmente para las mujeres pobres.
México no ha sido, por supuesto, una excepción a esta ofensiva burguesa, con dos décadas de políticas antiobreras neoliberales que han devastado el nivel de vida de la clase obrera. Además, durante los últimos siete años, el gobierno del PAN ha combinado sus políticas privatizadoras y abiertamente a favor de los imperialistas estadounidenses con la ideología derechista religiosa. Recientemente, el país ha sido sacudido por huelgas poderosas y combativas, así como por movilizaciones masivas de la clase obrera, los pobres y los oprimidos por la satisfacción de sus necesidades más apremiantes y en defensa de conquistas ganadas a través de fuertes luchas. La burguesía misma está altamente polarizada, y la diferenciación se da respecto a cuestiones sociales tanto como económicas. El PRD nacionalista burgués de López Obrador trata de cooptar y desactivar el descontento obrero mediante concesiones. Es en este contexto que se ha dado la reforma del aborto, originalmente redactada por el PRI y aprobada gracias al apoyo del PRD.
El aborto, que da a las mujeres cierto control sobre la decisión de tener hijos o no, es una cuestión política explosiva. En México, con la segunda población católica más grande del mundo después de Brasil, la medieval Iglesia Católica ha desempeñado un papel político cada vez mayor, especialmente desde que Vicente Fox del PAN asumió la presidencia en el año 2000. Desde el momento en que fue propuesta, la reforma ha ocasionado un indignado tumulto entre las fuerzas oscurantistas y derechistas que alientan a las capas más violentamente atrasadas de la población y representan una amenaza mortal a las mujeres, los izquierdistas, los obreros, los homosexuales y los indígenas. El gobierno del PAN y la Iglesia Católica unieron fuerzas en una campaña reaccionaria y antimujer contra la propuesta. Despotricaron desde los púlpitos de la televisión nacional, curas y monjas se manifestaron por las calles de la Ciudad de México y el mismísimo Vaticano lanzó risibles amenazas de excomunión. Después de que la Asamblea Legislativa aprobó la reforma, hubo un ataque renovado, ahora con la grotescamente mal llamada Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y la Procuraduría General de la República (PGR) como punta de lanza para desafiar la nueva ley como anticonstitucional, ¡con la PGR argumentando que un embrión es sujeto de derecho! Nosotros decimos: ¡Por la separación de la iglesia y el estado!
Al apoyar esta reforma, no otorgamos ninguna confianza en absoluto al PRD ni al PRI, partidos del capital tanto como el PAN. Las reformas bajo el capitalismo no sólo son parciales sino también reversibles. La opresión de la mujer es un componente necesario del capitalismo, y no puede ser desenraizado mediante reformas sino sólo a través del derrocamiento revolucionario del sistema de explotación basado en la propiedad privada. Luchamos por construir un partido proletario leninista-trotskista para dirigir la lucha por una revolución socialista que comenzaría a sentar la base para la genuina emancipación de la mujer junto con la emancipación de la clase obrera y de todos los oprimidos.
La base material de la opresión de la mujer
Los marxistas consideramos que la institución de la familia, un componente necesario del régimen de la propiedad privada, es la principal fuente de la opresión especial de la mujer. La familia no es una institución inmutable y sempiterna, sino una relación social sujeta al cambio histórico. En la antigua sociedad de cazadores-recolectores existía la igualdad entre hombres y mujeres, donde la necesaria división del trabajo, basada en el papel de la mujer de procrear hijos, no involucraba subordinación alguna con base en el sexo, y el linaje se trazaba por la línea materna. En su obra clásica El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado (1884), Friedrich Engels (usando información disponible en aquel entonces) trazó el origen de la institución de la familia y del estado a la división de la sociedad en clases. El desarrollo de la tecnología —la agricultura, la metalurgia, la domesticación de los animales y otros avances revolucionarios— permitieron la existencia de un excedente allende lo necesario para la subsistencia mínima que caracterizaba a las sociedades de cazadores-recolectores, haciendo posible la existencia de una clase dominante ociosa. El estado surgió para asegurar el dominio de esa clase por la fuerza. La centralidad de la familia fluyó de su papel en la herencia de la propiedad sobre la línea paterna, que requirió la monogamia sexual de la mujer y su subordinación social. Engels describe la victoria de la propiedad privada sobre la propiedad comunal natural primitiva como “la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo”.
La sociedad capitalista está dividida en dos clases principales: la burguesía, que posee los medios de producción, y el proletariado, que vende su fuerza de trabajo para crear la riqueza y mantener a la sociedad funcionando. Para las masas obreras y los pobres, que no tienen riqueza alguna que legar a las nuevas generaciones, la familia sirve para alimentar y vestir a los obreros y criar a la siguiente generación. Engels señala: “La familia individual moderna se funda en la esclavitud doméstica franca o más o menos disimulada de la mujer, y la sociedad moderna es una masa cuyas moléculas son las familias individuales.” Aún hoy la institución de la familia desempeña un papel económico y social, y ésa es la base de la opresión de la mujer. Así, la lucha por la liberación de la mujer es una parte estratégica de la lucha por el socialismo y sólo puede llevarse a cabo mediante la revolución socialista.
Nuestra perspectiva no es la redivisión de las tareas domésticas dentro de la familia, sino la transferencia del trabajo doméstico entero a la esfera pública. Para liberar a la mujer, la institución de la familia como unidad económica de la sociedad no puede ser abolida, sino que ha de ser remplazada, con cocinas, guarderías y lavanderías comunales. La dictadura del proletariado, en la medida en que tenga suficientes recursos a su disposición, inmediatamente cambiará la condición concreta de la mujer en particular, más allá de los efectos liberadores generales de la revolución, y mucho más allá de hacer a la mujer y el hombre iguales ante la ley.
La opresión de la mujer no se reduce a una cuestión de ideología atrasada y la negación de derechos democráticos. La ideología machista es propagada para justificar la opresión económica y la subyugación concretas de la mujer. El aborto es restringido para afianzar la institución de la familia, cuyo papel social, junto con otras instituciones como la iglesia, es enseñar el respeto a la autoridad, actuar como una fuerza conservadora, controlar a la población (especialmente a la juventud) e imponer una moralidad que proscribe cualquier cosa que se desvíe del ideal de la familia —desde las relaciones sexuales premaritales hasta las homosexuales—. La sexualidad juvenil, aunque algunos no quieran admitirlo, es un hecho biológico. Las adolescentes se embarazarán y necesitarán abortos. ¡Por anticonceptivos y aborto libres y gratuitos! ¡Abajo los requisitos de consentimiento paterno! ¡Plenos derechos democráticos para los homosexuales! Nos oponemos a las leyes sobre la edad de consentimiento a través de las cuales el estado capitalista dicta a qué edad uno (típicamente la mujer) puede o no decidir tener relaciones sexuales. Estamos contra las leyes contra “crímenes sin víctimas”, como las relaciones sexuales consensuales, la pornografía y el uso de drogas.
En México, donde la mitad de la población vive en la pobreza incluso según cifras oficiales, la influencia embrutecedora de la familia adquiere una importancia aun mayor como un medio de supervivencia económica, especialmente para jóvenes adultos que no pueden conseguir un empleo decente, para los ancianos que tratan de sobrevivir con una pensión miserable —si es que la tienen— y para las mujeres que se ven forzadas a permanecer en matrimonios pese a su voluntad por la simple razón de que no podrían sobrevivir por sí solas, especialmente si tienen hijos. ¡Por guarderías gratuitas las 24 horas!
La mujer y la revolución permanente en México
En toda sociedad, el grado de la emancipación de la mujer es un indicador preciso de la emancipación general. Muchos aspectos de la naturaleza antimujer de la sociedad mexicana son conocidos en todo el mundo. Ciudad Juárez es tristemente célebre por los cientos de asesinatos de obreras; las víctimas son generalmente jóvenes y a menudo mutiladas sexualmente. En marzo, Ernestina Ascencio, una indígena de 73 años de edad, fue violada y matada por elementos del Ejército Mexicano en Veracruz, ¡y Calderón tuvo el descaro de declarar que había muerto de gastritis! La policía abusó sexualmente y violó a mujeres arrestadas durante la brutal ocupación del pueblo de Atenco en mayo de 2006.
Pero gran parte de las espantosas condiciones de la mujer en México no llegan a los encabezados porque son simplemente cosa de todos los días. La violencia contra la mujer ocurre en el 60 por ciento de los hogares. La discriminación abierta en las contrataciones es la norma. Las mujeres usualmente son relegadas a los trabajos más repetitivos y peligrosos de la industria, especialmente en las maquiladoras, son sometidas a procedimientos degradantes como pruebas de embarazo regulares y ganan menos que los hombres por el mismo trabajo. Al mismo tiempo, al integrarse a la industria, las mujeres obtienen cierta independencia económica y se han convertido en un componente poderoso y vibrante del proletariado. Nosotros decimos: ¡Salario igual por trabajo igual! ¡Sindicalizar a los no sindicalizados!
Las condiciones de la mujer indígena son particularmente brutales y degradantes, con la intersección de mayor pobreza y tradiciones atrasadas. En algunas regiones, ¡todavía se vende a las jóvenes en matrimonio! En algunos casos las mujeres no hablan a hombres que no pertenecen a la familia. Las mujeres indígenas típicamente viven en hogares campesinos pobres o en asentamientos urbanos miserables. El 34.5 por ciento de los hogares en municipios indígenas no tiene agua entubada y el 21.1 por ciento no tiene electricidad. La tasa de analfabetismo para las mujeres a partir de los quince años de edad que viven en hogares indígenas es un asombroso 32.2 por ciento, mientras que para los hombres es el 19.4 por ciento, y en hogares no indígenas es de 6.7 por ciento, con una mínima diferenciación entre sexos.
Especialmente en el Distrito Federal y otros grandes centros urbanos, un sector importante de la población, que viene principalmente de la pequeña burguesía, no hace suya la ideología fundamentalista católica del PAN. Encuestas recientes muestran que, a diferencia de lo que sucede a nivel nacional, son más los que apoyan la reforma que los que se oponen (aunque por un margen pequeño). En manifestaciones sindicales y del PRD, si bien algunos rechazan nuestro periódico cuando señalamos nuestra posición sobre el aborto, otros —especialmente estudiantes y jóvenes obreras— lo adquieren precisamente por esa posición. Encontramos una receptividad particularmente buena entre las enfermeras, probablemente bien enteradas de las consecuencias de los abortos ilegales, quienes se movilizaron contra el desmantelamiento del seguro social. En mayo, en una refrescante muestra de irreverencia, una gran parte de las 20 mil personas desnudas que posaban para la fotografía de Spencer Tunick en el Zócalo —justo enfrente de la Catedral Metropolitana en una mañana de domingo— corearon “¡Norberto Rivera, el pueblo se te encuera!”
Este sector socialmente más liberal representa una base importante de apoyo al PRD, y es a él que este partido apela a través de la reforma del aborto, las sociedades de convivencia (generalmente entendidas como matrimonios homosexuales) y las propuestas de legalizar la prostitución. Pero las ilusiones en el PRD como amigo de los trabajadores y de los oprimidos son suicidas. La clase capitalista en su conjunto, independientemente de sus posturas coyunturales, se opone al acceso gratuito y libre al aborto sin restricciones porque les da a las mujeres cierta libertad respecto a la subordinación total a la estructura familiar. Está en el interés de la clase obrera retomar la lucha contra la opresión de la mujer en contraposición a la burguesía.
El México neocolonial es un país de desarrollo desigual y combinado, donde los métodos más modernos de producción capitalista coexisten con los métodos agrícolas más arcaicos y la ausencia casi total de infraestructura, particular pero no exclusivamente en el campo. Un obstáculo fundamental para hacer realidad el aborto libre y gratuito, no sólo en la Ciudad de México sino a lo largo y ancho del país, es la escasez de instalaciones de atención médica de calidad y personal capacitado, ahora agravada por los ataques del gobierno federal del PAN al seguro social. Nosotros decimos: ¡Abajo la “reforma” al seguro social! ¡Atención médica gratuita y de calidad para todos!
Los recursos materiales para la plena integración de la mujer en el proceso productivo, para empezar a sentar la base de la emancipación de la mujer, para liberar a los campesinos y los indígenas de sus ancestrales miseria, aislamiento e ignorancia, simplemente no existen y no pueden obtenerse sino a través de una revolución socialista que se extienda internacionalmente. En nuestra lucha por la revolución socialista, nos guiamos por la perspectiva de la revolución permanente formulada por León Trotsky. En la época imperialista, las tareas asociadas con las revoluciones democrático-burguesas (como la Revolución Francesa de 1789), tales como la emancipación nacional, la revolución agraria y la democracia política, sólo pueden ser llevadas a cabo mediante la dictadura del proletariado apoyada por el campesinado y los pobres urbanos. Así, las aspiraciones democráticas de las masas —desde el derecho al voto (que fue pisoteado por el intento de desafuero contra López Obrador y el fraude electoral) hasta la igualdad legal de la mujer— son fuerzas motrices de la revolución socialista. Para México, el derrocamiento de la brutal burguesía imperialista estadounidense por parte de la poderosa clase obrera multirracial al norte del Río Bravo será una cuestión urgente de vida o muerte. ¡Por lucha de clases conjunta en EE.UU. y México!
El PRD procura conducir estas justas aspiraciones al callejón sin salida de la política capitalista, apenas velada con los harapos de la democracia burguesa. A través de la ideología nacionalista burguesa, también procura borrar la división de la sociedad en clases, impulsando la mentira de que todos los mexicanos deben “mantenerse unidos” por el bien del país. Esto es un vil engaño. No sólo son los intereses del proletariado y de la burguesía irreconciliables, sino que, además, las débiles burguesías tercermundistas están inextricablemente atadas a sus amos imperialistas y son totalmente incapaces de romper con ellos para desempeñar cualquier papel revolucionario. En el mejor de los casos, procuran renegociar los términos de su propia subordinación a los imperialistas y, en el proceso, desactivar las luchas del poderoso proletariado. Cuando la ideología nacionalista no basta, el PRD no duda en desatar la fuerza represiva entera del estado capitalista, como lo ha hecho tantas veces en el pasado.
La Revolución Rusa señaló el camino a la liberación de la mujer
La revolución permanente de Trotsky fue vindicada en la práctica por la Revolución Rusa. En octubre de 1917, los bolcheviques de Lenin y Trotsky dirigieron a la clase obrera al poder mediante una revolución socialista en el atrasado y abrumadoramente campesino imperio zarista, derrocando el capitalismo y estableciendo la dictadura del proletariado sobre la base de la propiedad colectiva. La economía —ya no centrada en la producción de ganancias— se administraba bajo la democracia obrera a través de los soviets, o consejos, de diputados obreros, soldados y campesinos. La Revolución Rusa dio pasos importantes hacia los objetivos liberadores del comunismo. Representó enormes conquistas para todos los oprimidos y especialmente para la mujer. La Rusia soviética legalizó el aborto y decretó leyes que hacían del matrimonio y el divorcio simples procedimientos civiles, aboliendo la categoría de “ilegitimidad” de los hijos y toda discriminación contra los homosexuales.
El estado dio pasos hacia el remplazo de la esclavitud doméstica de la mujer mediante el establecimiento de comedores, lavanderías y guarderías para permitir a todas las mujeres ingresar al empleo productivo. Estas medidas minaron la institución de la familia y señalaron el camino hacia la liberación de la mujer. Tras la revolución, la ya de por sí atrasada economía fue aún más devastada brutalmente por la Guerra Civil —incluyendo la invasión por parte de catorce potencias capitalistas—. La joven república soviética simplemente carecía de los recursos materiales para remplazar el papel económico de la familia y alcanzar la liberación de la mujer.
Las condiciones de pobreza extrema y aislamiento de la Rusia soviética, debidas a la derrota de oportunidades revolucionarias para extender el poder obrero a Europa Occidental, especialmente a Alemania en 1918 y de nuevo en 1923, dieron pie al ascenso de la casta burocrática dirigida por Stalin, que usurpó el poder político de la clase obrera en 1923-24 y traicionó el propósito revolucionario del Partido Bolchevique y la Internacional Comunista de Lenin y Trotsky. La burocracia estalinista convirtió el aislamiento de la Unión Soviética de una profunda derrota a una “victoria” retórica con la doctrina nacionalista y antimarxista del “socialismo en un solo país”. Similarmente, la nueva casta gobernante, en lugar de reconocer la incapacidad material del país de establecer relaciones socialistas, recogió los pedazos de la familia burguesa y la declaró el fundamento sagrado del “socialismo triunfante”, justificando así el revocamiento de muchas conquistas para las mujeres.
La usurpación estalinista del poder constituyó una contrarrevolución política y no social, y transformó a la URSS en un estado obrero burocráticamente degenerado. Mediante su economía colectivizada y planificada, la URSS mantuvo las conquistas fundamentales de la Revolución de Octubre que, a pesar de la mala administración burocrática, condujeron a la transformación de la Unión Soviética en una potencia económica y militar capaz de hacer un contrapeso al imperialismo estadounidense. Hace dos décadas, la URSS tenía guarderías financiadas por el estado, las mujeres tenían plenos derechos de aborto, acceso a una amplia gama de oficios y profesiones y un alto grado de igualdad económica con sus compañeros hombres. En suma, la mujer tenía un estatus que en muchos aspectos era mucho más avanzado que en las sociedades capitalistas actuales. Luchamos hasta en las últimas barricadas por la defensa militar incondicional de la Unión Soviética y los estados obreros burocráticamente deformados de Europa Oriental contra el ataque imperialista y la contrarrevolución interna, y llamábamos por revoluciones políticas proletarias para echar a las burocracias estalinistas y regresar al camino de Lenin y Trotsky.
La Unión Soviética, rodeada y golpeada por los imperialistas durante siete décadas, minada y finalmente vendida por los herederos de Stalin, fue destruida por la contrarrevolución capitalista en 1991-92, devastando la economía, lanzando a grandes masas a la calle en busca de medios de subsistencia —con las mujeres y los niños como las primeras víctimas de la contrarrevolución— y estimulando sangrientas guerras fratricidas entre los antiguos pueblos soviéticos. La destrucción final de la Unión Soviética condicionó un profundo retroceso en la conciencia del proletariado. El nuestro es el primer periodo desde la Comuna de París de 1871 en el que el grueso de los obreros en lucha no identifica sus sentidas necesidades inmediatas con los ideales y el programa de la revolución socialista.
¡Por un partido de vanguardia leninista-trotskista, el tribuno del pueblo!
Al carecer el proletariado de interés alguno en la preservación del orden burgués, su misión histórica es la emancipación universal. Sin embargo, en toda sociedad la ideología dominante es la ideología de la clase dominante. En los países de desarrollo capitalista atrasado, la aguda degradación de la mujer está profundamente enraizada en la “tradición” precapitalista y el oscurantismo religioso. El grueso del proletariado mexicano hoy día está imbuido en la ideología machista, el racismo antiindígena y antinegro y el antisemitismo, que los capitalistas usan para mantener a la clase obrera dividida e inconsciente de su poder social e intereses históricos.
Un partido leninista-trotskista de vanguardia —el instrumento fundamental para dirigir a la clase obrera en una revolución socialista— sólo puede forjarse en la lucha contra la influencia de la ideología burguesa. Luchamos por que la clase obrera retome la lucha por los derechos de la mujer y se erija como el caudillo de todos los oprimidos como una parte esencial de la batalla contra el capitalismo. No tenemos ilusiones en que esta tarea será fácil, pero es la única manera de liberar a la humanidad de las cadenas de la explotación y la opresión. La victoria del proletariado a escala mundial pondría una abundancia material inimaginable al servicio de las necesidades humanas, sentaría la base para la eliminación de las clases sociales y la erradicación de la desigualdad social basada en el sexo, la abolición del significado social de raza, nacionalidad o etnia. Por primera vez, la humanidad tomará las riendas de la historia y controlará su propia creación, la sociedad, liberando el potencial humano a un nivel nunca antes imaginado e impulsando una ola monumental de avance de la civilización.
Como los bolcheviques antes que nosotros, rechazamos el concepto degradante, abrazado por gran parte de la seudoizquierda mexicana, de que la liberación de la mujer es “trabajo de mujeres”; es una parte integral de nuestro programa, por la que lucha nuestra organización internacional entera. En tajante contraste, la izquierda se adapta a la sociedad machista y a menudo se regodea en repugnantes muestras de ideología burguesa atrasada. En nuestro mitin del 19 de abril polemizamos en contra de la práctica común de activistas de usar epítetos misóginos y homófobos como insultos contra funcionarios de gobierno o reaccionarios derechistas. Nuestra denuncia pública de esta práctica por parte del colectivo estudiantil de la UNAM, Rebeldía, entre otros, le puso furioso. En una reacción más violenta, un miembro de la seudotrotskista Liga de Trabajadores por el Socialismo-Contracorriente (LTS-CC) atacó físicamente a uno de nuestros camaradas que denunció su uso de un vil epíteto homófobo en la manifestación en Tlatelolco conmemorando el 2 de Octubre en 2001 (ver volante de la Juventud Espartaquista “La LTS conmemora la masacre de Tlatelolco con epítetos antihomosexuales y puñetazos para los comunistas”, octubre de 2001).
El populismo radical del EZLN: Ninguna respuesta para los oprimidos
Muchos jóvenes que sienten indignación ante la horrible opresión de los indígenas miran hacia los zapatistas en busca de dirección, pero no obtendrán de ellos la liberación de la mujer ni cualquier cosa que se parezca a una revolución. Cuando surgió el EZ en 1994, explícitamente rechazó la lucha por la revolución proletaria y Marcos regularmente rechaza el legado de Lenin. Su “Ley Revolucionaria de Mujeres” de 1993 afirma una serie de derechos democráticos elementales para las mujeres, pero según la propia opinión de los zapatistas durante su encuentro en Oventik en diciembre de 2006, publicada en su sitio de internet oficial, “no hay una política sobre el aborto en el territorio zapatista”. No es pues de sorprender que Marcos haya mantenido un conspicuo silencio en el calor de la presente polarización. El programa del EZLN está enteramente circunscrito en los marcos del capitalismo y la democracia burguesa; está por reformas, como una nueva constitución, sin tocar el régimen de la propiedad privada, que es la base de la opresión de la mujer. Los zapatistas son simplemente otra manifestación del nacionalismo populista tradicional latinoamericano con una cierta base entre el campesinado; necesariamente y a pesar de sus críticas coyunturales al PRD, se mantiene en la órbita de este partido.
La idealización de la cultura y la economía campesinas tradicionales, como en el caso de los “Caracoles” zapatistas, significa idealizar la miseria y el atraso y retener la estructura familiar. Para el campesinado, la familia es la unidad económica de la agricultura a pequeña escala. Los intereses de clase de los campesinos se basan en la propiedad privada de la tierra y el campesinado es incapaz de reorganizar la economía sobre una base colectivista. Su influencia conservadora sólo puede ser vencida mediante la dirección de los obreros que participan en la producción socializada en la industria.
Lo que se necesita para poner fin a la miseria de los indígenas y el campesinado en general es la introducción de tecnología moderna en el campo: tractores, fertilizantes e irrigación junto con escuelas, hospitales, caminos y transportes. Este objetivo sólo puede alcanzarse mediante la revolución socialista y la implementación de una economía colectivizada y planificada internacionalmente.
El feminismo y el seudomarxismo: Obstáculos para la liberación de la mujer
Cualquier lucha que no presente un reto a la base material de la opresión de la mujer no liberará a las mujeres. El feminismo es una ideología burguesa que plantea que la fuente de la opresión de la mujer está en las ideas, igualando la lucha por su liberación con la lucha por sus derechos democráticos, es decir, por la igualdad con los hombres bajo el capitalismo. Así, el feminismo se opone a la posibilidad de liberar a las masas de obreras en la realidad mediante el derrocamiento del sistema económico que es la base de su opresión, y en cambio presenta la división entre hombres y mujeres como la principal división en la sociedad. El objetivo del feminismo burgués es permitir a las mujeres burguesas y pequeñoburguesas ingresar al club masculino del poder y el privilegio, como un enemigo del proletariado.
Rechazando el aborto como un derecho democrático elemental, la popular feminista burguesa Marta Lamas escribe que “Todas las personas estamos a favor de que se acaben los abortos, el problema es que para que eso suceda hay quienes piensan que se tienen que penalizar y otras personas pensamos que se tiene [sic] que despenalizar” (citado en La Jornada, 12 de abril). Ante la ofensiva reaccionaria antiaborto, el PRD y los feministas burgueses abrazan moralista y defensivamente la idea diseñada para inducir miedo y sentimientos de culpa de que el aborto es peligroso y traumático. Llevado a cabo bajo condiciones sanitarias apropiadas y por personal capacitado, el aborto es, de hecho, un procedimiento médico muy sencillo y seguro. Gran parte de la susceptibilidad respecto al aborto viene de la idea, inventada por la Iglesia Católica, de que el feto es un ser humano dotado de alma, y por lo tanto el aborto está mal. Como materialistas, rechazamos la idea del alma.
La LTS-CC escribió un artículo significativamente titulado “Anticonceptivos para no abortar y aborto libre, seguro y gratuito para no morir” (Estrategia Obrera No. 59, 25 de abril de 2007). Escribe, de manera similar a Marta Lamas, que “el fondo del debate no es abortar por abortar, decisión a la que ninguna mujer quiere llegar...” La posición de la LTS-CC comparte la perspectiva política liberal entera del feminismo. Su artículo ni siquiera menciona la revolución socialista, implicando que la opresión de la mujer puede ser combatida exitosamente dentro de los marcos del capitalismo. Tampoco dice una sola palabra de crítica al PRD burgués. Su posición es fundamentalmente sectoralista, negando la posibilidad de que la conciencia trascienda la experiencia personal de la opresión, y renunciando a la lucha leninista-trotskista de unir a todas las capas oprimidas de la sociedad tras el poder de la clase obrera. Así, sus argumentos están dirigidos sólo a las mujeres, denunciando a la iglesia por impedir que “la mujer [sin mención alguna de los hombres] rompa con la ideología machista y opresora” y termina con un llamado por un Encuentro Nacional de Mujeres para discutir demandas de género y clase. Si bien sería absurdo pensar que las mujeres son inmunes a los efectos de la ideología burguesa en cualquiera de sus formas, incluyendo la ideología misógina, la tarea de una dirección revolucionaria es combatir la ideología racista, sexista, homófoba y antiinmigrante entre la clase obrera y la sociedad en general.
Ahora que los derechos de aborto se han convertido en una causa popular entre los intelectuales pro-PRD, el Grupo Internacionalista (GI), otra organización supuestamente trotskista, finalmente ha publicado un artículo sobre el tema en El Internacionalista, tras más de una década de existencia en México (“¡Por el aborto libre y gratuito!”, El Internacionalista No. 6, mayo de 2007). A través de su artículo —que pretende ser una exposición ortodoxa del marxismo sobre la cuestión de la mujer— ¡no hay una sola mención ni mucho menos una advertencia contra las ilusiones masivas en el PRD, ahora fortalecidas por el hecho de que este partido ha sido el principal responsable de la reforma del aborto en la Ciudad de México!
El GI se acomoda al populismo radical pequeñoburgués y, lógicamente, sus pretensiones de guiarse por la revolución permanente se reducen a una oración abstracta y carente de significado en el último párrafo de su escrito, totalmente divorciada del resto del artículo. En la práctica rechaza la aplicación concreta de esta teoría. La contradicción entre su adherencia formal al trotskismo y su práctica de ir a la cola del populismo lo lleva a zigzaguear. Así, durante el “tortillazo” de enero pasado rechazó la lucha por subsidios para poner las tortillas al alcance de todos, renunciando a la lucha por reformas parciales bajo el capitalismo y dando la espalda a las necesidades más elementales de las masas obreras y pobres. Ahora que sí apoya la reforma perredista del aborto, ¡virtualmente omite cualquier crítica de los populistas burgueses que están detrás de ella!
¡Por nuevas revoluciones de Octubre!
Lenin forjó el Partido Bolchevique con el entendimiento de que “El ideal del socialdemócrata no debe ser el secretario de trade-union [sindicato], sino el tribuno popular, que sabe reaccionar contra toda manifestación de arbitrariedad y de opresión, dondequiera que se produzca y cualquiera que sea la capa o la clase social a que afecte.” Los espartaquistas estamos comprometidos con el forjamiento de tales partidos internacionalmente, las palancas fundamentales para hacer realidad un futuro comunista mediante revoluciones socialistas alrededor del mundo. En la lucha por nuevas revoluciones de Octubre, las palabras de Trotsky de 1924, dirigidas a las mujeres de Oriente, son perfectamente aplicables a México y todo el mundo semicolonial: “No habrá mejor comunista en el Oriente, ni mejor luchador por las ideas de la revolución y por las ideas del comunismo, que una mujer obrera despertada.”
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/28/aborto.html
submitted by ShaunaDorothy to Espartaco [link] [comments]


2016.05.24 03:40 ShaunaDorothy Amenaza de represión masiva ante repudio a dudosa victoria electoral del PAN - Los ataques del PAN contra los obreros y oprimidos y la lucha por la revolución socialista ¡Romper con AMLO y el PRD burgués! ¡Forjar un partido obrero revolucionario internacionalista! (2 - 2) (Septiembre de 2006)

https://archive.is/yuzVP
La revolución permanente: Una perspectiva para la emancipación de explotados y oprimidos
Los sentidos anhelos democráticos de las masas, como la emancipación nacional y la democracia política, no pueden ser satisfechos bajo el capitalismo. No existe, en la era de la decadencia imperialista, ninguna ala “progresista” de la burguesía, capaz siquiera de romper con los imperialistas. Los marxistas revolucionarios, basados en la perspectiva trotskista de la revolución permanente, no tenemos un programa democrático distinto de uno socialista. En la lucha por demandas democráticas, oponemos el proletariado a la burguesía por el simple hecho de que estas demandas sólo son realizables bajo la dictadura del proletariado y, de hecho, son aquéllas una fuerza motriz para la revolución socialista.
En efecto, sólo la revolución socialista, es decir, la toma del poder por la clase obrera dirigida por el partido obrero revolucionario, arrastrando tras de sí a las masas campesinas y pequeñoburguesas urbanas depauperadas, puede conseguir la genuina emancipación nacional mediante la expropiación de la burguesía nacional, el repudio de la deuda externa y la extensión de la revolución internacionalmente, en particular y obviamente al coloso imperialista estadounidense. De igual forma, la revolución socialista remplazaría la democracia burguesa, que en realidad no es sino una burla y una trampa para los obreros y los pobres, con la genuina democracia para los explotados y los oprimidos, donde los obreros y los campesinos pobres dirigirían los destinos del país a través de los soviets o consejos. La dictadura del proletariado apoyada por el campesinado significa pues la abolición de la propiedad privada, la colectivización y centralización de la economía entera, planificándola para satisfacer las necesidades de la población, bajo la hegemonía política de la clase obrera, y la formación de un estado obrero, es decir, en palabras de Engels, destacamentos especiales de hombres armados para defender este nuevo modo de producción contra la burguesía. La dictadura del proletariado sentaría las bases para el socialismo —que se basa en la abundancia generalizada— y para la emancipación de todos los oprimidos: las mujeres, los campesinos pobres, los homosexuales, los indígenas. Lenin explicó en 1916 (“Respuesta a P. Kíevski”):
“El socialismo conduce a la extinción de todo estado, por consiguiente, también de toda democracia; pero el socialismo puede realizarse solamente a través de la dictadura del proletariado, que combina la violencia contra la burguesía, es decir, contra la minoría de la población, con un desarrollo total de la democracia, es decir, la participación, verdaderamente igualitaria y verdaderamente universal de toda la masa de la población, en todos los asuntos del estado y en todos los complejos problemas referentes a la liquidación del capitalismo.”
¿Por qué es necesaria la hegemonía de la clase obrera? Es cierto que todos los pobres luchan, en uno u otro momento, contra depredaciones particulares ocasionadas por el capitalismo. Pero los campesinos, por ejemplo, luchan por tierra, por vender sus productos al mayor precio posible con el menor costo de producción, etc. En los excepcionales casos en que triunfan, se convierten en pequeños productores que explotan mano de obra. Su interés objetivo está pues en la propiedad privada de la tierra. Aisladas de la clase obrera, sus luchas, por más justas que puedan ser, no irán más allá de los marcos del capitalismo. En cambio, la clase obrera no lucha por conseguirle mercados al patrón, ni por su operación más “rentable”. Lucha colectivamente contra los patrones por mejores salarios, prestaciones y condiciones de trabajo. Los obreros no tienen más que su propia fuerza de trabajo para subsistir, y producen la riqueza de la sociedad colectivamente. Por ello, no tienen como clase ningún interés objetivo en el mantenimiento de la propiedad privada, y su posición estratégica en la industria moderna les da el inmenso poder social de paralizar la economía entera. Además, la clase obrera comparte intereses al nivel mundial. Así, la clase obrera es la única con el interés objetivo de destruir el capitalismo a través de las fronteras nacionales, y su emancipación de las cadenas del capitalismo lleva la semilla de la emancipación de la humanidad entera.
Ahora bien, la lucha económica de la clase obrera, por sí misma, tampoco va más allá de los marcos del capitalismo, sino que se limita a luchas contra patrones individuales para renegociar los términos de la explotación capitalista. Por ello, la conciencia sindical sigue siendo conciencia burguesa. Es necesario introducir la conciencia revolucionaria en la clase obrera: el entendimiento de su propia misión histórica de emancipación universal, y para ello se necesita un partido leninista-trotskista que, armado con la experiencia histórica de la lucha de clases, combata toda influencia ideológica de la burguesía en el proletariado y dirija a las masas en el derrocamiento del estado capitalista.
Para los revolucionarios mexicanos es de extrema importancia combatir la ideología del nacionalismo burgués: el mito de la “unidad” entre explotados y explotadores conacionales y la consecuente aberración chovinista a los extranjeros, como si más allá del Río Bravo no existieran las clases sociales. El futuro de un México obrero dependería, en un sentido muy inmediato, del apoyo de nuestros hermanos de clase estadounidenses, en especial de las doblemente oprimidas masas negras. El internacionalismo proletario no es una vacua declaración de buenas intenciones, sino un reflejo de la realidad económica del imperialismo y una necesidad política para el proletariado. Es fundamental combatir el chovinismo racista que impulsan los gobernantes capitalistas en México tanto como en EE.UU. para mantener enfrentados a los negros con los millones de inmigrantes latinoamericanos, que constituyen un puente humano clave para el proletariado. De ahí la importancia de nuestra campaña por la libertad de Mumia Abu-Jamal, ese activista estadounidense por los derechos de los negros, conocido como “la voz de los sin voz”, sentenciado a muerte en un proceso totalmente amañado y racista. Ésta, entre otras muchas causas, además de su justeza intrínseca, proporciona un vehículo concreto para combatir el chovinismo y estrechar los vínculos entre los obreros del mundo.
Los bolcheviques mostraron el camino
La Revolución de Octubre de 1917 —que confirmó plenamente la revolución permanente de Trotsky— es la experiencia fundamental para los revolucionarios. A principios del siglo XX había una discusión clave para comprender qué tipo de revolución sería la rusa. Las diferencias entre los distintos grupos llevarían al cabo del tiempo a que se enfrentaran, literalmente en las barricadas de la revolución, bolcheviques y mencheviques, mientras que Trotsky se unió a los primeros.
Los mencheviques contraponían las tareas democráticas de la venidera revolución en el atrasado imperio zarista con la revolución socialista en un esquema que se conoce como la “revolución por etapas”. En otras palabras, sostenían que la revolución debería conducir a la burguesía al poder y habría que esperar el pleno desarrollo del capitalismo para entonces hablar de revolución socialista, en algún futuro indeterminado; así, explícitamente subordinaban el proletariado a la burguesía liberal. Los bolcheviques de Lenin descartaban cualquier capacidad revolucionaria de la mezquina burguesía rusa y asignaban el papel dirigente al campesinado y el proletariado a través de una fórmula algebraica, la “dictadura democrática del proletariado y el campesinado”, que no preveía aún la relación entre estas dos clases, es decir, no afirmaba de antemano cuál de las dos sería hegemónica. Desde 1905, con base en la experiencia de esa primera Revolución Rusa, Trotsky señaló que toda la historia del desarrollo capitalista mostraba que el campesinado era incapaz de desempeñar un papel revolucionario independiente. Observó que, en las condiciones de la Rusia del siglo XX, sólo el proletariado podía desempeñar ese papel revolucionario dirigente. Que la revolución tendría fines democrático-burgueses nadie cuestionaba, pero la clase obrera no podría detenerse ante las tareas puramente democráticas, sino que tendría que pasar inmediatamente a las socialistas —esencialmente, la abolición de la propiedad privada y la planificación económica—, adquiriendo así la revolución su carácter “permanente”.
Esto fue exactamente lo que sucedió en 1917. Pero, por supuesto, no sucedió mecánicamente. Fue necesaria una lucha continua por parte del Partido Bolchevique en los soviets y, de hecho, incluso dentro del partido mismo, especialmente por parte de Lenin y de Trotsky, para resistir la presión de las capas más atrasadas del proletariado hacia la adaptación a la “democracia” burguesa y, finalmente, para movilizar a la clase obrera hacia el derrocamiento revolucionario del orden burgués. La Revolución de Febrero de 1917, llevada a cabo totalmente por la clase obrera, condujo a la abdicación del zar y a la formación de una república burguesa, comandada por el Gobierno Provisional, que cambió varias veces de dirigentes en el curso de apenas unos meses. La oposición tajante de Lenin al gobierno burgués, en contraste con el conciliacionismo de los mencheviques y populistas socialrevolucionarios (un partido basado en el campesinado), pavimentó el camino para la toma del poder.
Al principio, la dirigencia bolchevique en Rusia (Lenin estaba aún en el exilio) se adaptó al gobierno burgués, especialmente Stalin, quien sostenía en marzo de 1917:
“Es menester sostener la acción del Gobierno provisional, mientras éste dé satisfacción a las reivindicaciones de la clase obrera y de los campesinos revolucionarios en la revolución en curso.”
Este “apoyo crítico” a un gobierno burgués es esencialmente por lo que propugnan hoy quienes siguen al PRD “desde la izquierda”.
Al regresar a Rusia, Lenin llevó a cabo una lucha tajante dentro del Partido Bolchevique para cambiar radicalmente su orientación. Lenin explicó en sus “Tesis de Abril” de 1917:
“Ningún apoyo al Gobierno Provisional; explicar la completa falsedad de todas sus promesas, sobre todo de la renuncia a las anexiones [territoriales a raíz de la Primera Guerra Mundial interimperialista]. Desenmascarar a este gobierno, que es un gobierno de capitalistas, en vez de propugnar la inadmisible e ilusoria ‘exigencia’ de que deje de ser imperialista...
“No una república parlamentaria...sino una república de los Soviets de diputados obreros, braceros y campesinos en todo el país, de abajo arriba.”
Aunque el Partido Bolchevique nunca adoptó formalmente la teoría de la revolución permanente, la perspectiva de Lenin, abandonando su vieja consigna de la “dictadura democrática de obreros y campesinos”, confluía exactamente con la de Trotsky.
Movilizando al campesinado pobre, que representaba un 80 por ciento de la población, tras el proletariado industrial, la Revolución de Octubre de 1917 abolió la propiedad privada, es decir, colectivizó la economía, centralizándola y planificándola bajo la democracia obrera, para avocarla a la satisfacción de las necesidades de la población. Estableció también el monopolio estatal del comercio exterior, para contrarrestar la rapiña económica de las potencias imperialistas. Sobre esta base proletaria, resolvió las cuestiones democráticas que ningún gobierno burgués hubiera podido resolver. El joven régimen soviético otorgó plenos derechos a las mujeres —incluido el aborto libre y gratuito—, abolió la propiedad privada sobre la tierra, desconoció la inmensa deuda externa zarista, otorgó plenos derechos a los homosexuales, etc. En breve, sentó las bases para la transformación de Rusia de un país atrasadísimo, baluarte histórico de la reacción, en una potencia económica, científica y militar y en un modelo a seguir para los explotados y oprimidos del mundo.
Los bolcheviques sabían que su revolución sólo podía sobrevivir con la ayuda del proletariado de Europa occidental, y veían la Revolución Rusa como un preludio de la revolución proletaria en Occidente. En 1919 lograron dar realidad organizativa a su lucha constante por el forjamiento de un partido mundial para la revolución socialista mediante la fundación de la Internacional Comunista o III Internacional. Pero la Revolución Rusa se vio aislada debido a la derrota de revoluciones en Europa occidental ante el sabotaje de la socialdemocracia y la inexperiencia de los jóvenes partidos comunistas. Además, la economía y la clase obrera rusa misma estaban devastadas tras la masacre imperialista de la Primera Guerra Mundial y, posteriormente, la Guerra Civil, donde las intentonas burguesas e imperialistas por derrocar el régimen soviético fueron derrotadas al costo de millones de vidas de obreros y campesinos, incluyendo a gran parte del proletariado revolucionario que llevó a cabo la Revolución de Octubre. Esto dio pie al surgimiento y la consolidación de la casta burocrática estalinista, que abandonó el programa bolchevique e impuso en su lugar el mito reaccionario de la “coexistencia pacífica” con el imperialismo y el dogma antimarxista del “socialismo en un solo país”, traicionando oportunidades revolucionarias alrededor del mundo. Al final, los herederos de Stalin regresaron la Unión Soviética a los imperialistas en la contrarrevolución de 1991-92. Los espartaquistas defendimos incondicionalmente contra el imperialismo y la contrarrevolución a la URSS y los estados obreros nacidos burocráticamente deformados de Europa oriental hasta el final, al tiempo que luchábamos por una revolución política proletaria que echara a las burocracias dirigentes e instaurara la genuina democracia obrera soviética. La misma política aplicamos hoy a los estados obreros deformados de Corea del Norte, Cuba, China y Vietnam.
La LTS: “Profundizar y extender” la lucha perredista
El nítido contraste entre nuestras posiciones y las de otros grupos de la izquierda ayudará a esclarecer el contenido del trotskismo genuino. La mayoría de los grupos que se reclaman marxistas se han adaptado, de una u otra forma, al perredismo, justificando su política con variaciones de la trillada frase de “acompañar a las masas en su experiencia”. Lo que la clase obrera necesita no es compañía, como si se tratara de un enamorado nostálgico; lo que necesita es una dirección revolucionaria.
Tomemos primero el caso de la Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS). Para poner las cosas en su justo contexto, lo fundamental al discutir el programa de este grupo es recordar que apoyaron la contrarrevolución capitalista en la URSS y Europa oriental, y hoy sostienen que China es capitalista, desembarazándose así de la defensa de la Revolución de 1949. ¿Qué tipo de trotskistas apoyan una contrarrevolución capitalista? La respuesta es muy sencilla: ninguno. En México, la LTS se ha sumado a la campaña perredista por llevar a AMLO al poder. Esto no debería ser una sorpresa. Antes de las elecciones llamaban a no votar por AMLO ni por el PRD, pero, al mismo tiempo, se sumaron explícitamente a “la otra campaña” zapatista, cuyo programa no es más que una versión pequeñoburguesa del populismo nacionalista burgués del PRD, totalmente circunscrita a los marcos del capitalismo, y que trata de empujar a éste hacia la izquierda. Como escribimos en Espartaco No. 25 (primavera de 2006):
“Los espartaquistas nos solidarizamos con la lucha del campesinado indígena contra las ancestrales opresión y miseria y llamamos a los obreros a defender al EZ contra la represión estatal y paramilitar. Sin embargo, no abrazamos el zapatismo, sino el programa del marxismo revolucionario —dos perspectivas del mundo contrapuestas—.”
En el número más reciente de su periódico, Estrategia Obrera No. 52 (30 de julio de 2006), la LTS sostiene que “Como socialistas debemos hacernos parte de este movimiento democrático de las masas. Solo [sic] evitando toda posición sectaria podremos marcar sus limitaciones apostando a que tome un curso independiente del PRD.” Según ellos, es “sectario” no sumarse al movimiento perredista, es decir, burgués, por sentar a AMLO en la famosa silla. Y sin embargo, ¡balbucean sobre la “independencia política y organizativa del PRD y de AMLO”! Retomando el llamado perredista, afirman que “debemos ir más allá del llamado del PRD a conformar ‘comités de difusión’, ya que es insuficiente y limitado. Los comités deben darse como objetivo profundizar y extender la organización y la lucha concurriendo a las colonias, las fábricas y los centros de trabajo y de estudio...” ¡Pero el propósito de estos “comités de difusión” es extender la popularidad del caudillo López Obrador! En realidad, como los zapatistas, el objetivo de la LTS es imprimir un curso más “combativo” al PRD.
En una polémica contra el Partido Obrero Socialista (POS, que se dedicó durante el último par de años a juntar firmas para obtener su “registro”, es decir, un jugoso subsidio del estado capitalista, y, como era de esperarse, conservarlo es lo único que parece importarle), la LTS sostiene:
“Partimos de la definición de Trotsky, en cuanto a que las demandas democráticas pueden ser un motor de la movilización en tanto conserven su fuerza vital, lleven a confrontar con la dominación burguesa y no sean una trampa. Es por eso que, mientras apoyamos la justa demanda de conteo voto por voto, decimos que las instituciones del régimen no garantizarán una ‘institución electoral transparente’ favorable a los trabajadores, ni mucho menos comicios verdaderamente democráticos. Es por eso que luchamos por una Asamblea Constituyente libre y soberana...”
Esto es una vulgar tergiversación de la perspectiva trotskista de la revolución permanente. Las protestas recientes, por sí mismas, no “llevan a confrontar con la dominación burguesa”, sino que se basan totalmente en el apoyo al PRD burgués, lo cual es ciertamente una trampa. No se trata de combatir ilusiones en una “institución electoral transparente” (¡el IFE!), que en realidad ni siquiera los perredistas tienen (aunque tal vez el POS sí, habiendo adquirido gran aprecio por sus puntuales tortibonos), sino las ilusiones en el PRD. En realidad, las demandas democráticas de la población son una fuerza motriz para la revolución socialista sólo en la medida en que la vanguardia obrera logra oponer el proletariado a la burguesía en la lucha por las mismas.
La LTS termina su polémica:
“Lamentablemente, el POS no plantea que sólo una Asamblea Constituyente basada en la movilización revolucionaria de las masas democratizará el país y le adjudica a las instituciones la capacidad de reformarse en favor de los trabajadores y campesinos.”
Cual cura de pueblo, la LTS condena al infierno a sus feligreses por el pecado que ambos comparten; asignar a una asamblea constituyente, es decir, un parlamento burgués, la democratización del país en favor de los explotados y oprimidos significa precisamente adjudicarle al régimen capitalista “la capacidad de reformarse en favor de los trabajadores y campesinos”.
El GI: Centristas en un mundo raro
Mención aparte merece el Grupo Internacionalista (GI), formado hace una década por ex espartaquistas desertores del trotskismo. El GI vive, como dice la canción, en un mundo raro. Desorientado por la contrarrevolución en la URSS se ha dedicado fervorosamente a negar que la contrarrevolución haya tenido algún efecto significativo en la conciencia de la clase obrera, esencialmente, que nada ha cambiado en las luchas sociales desde los años 70 o incluso más atrás. Esto los ha llevado a adaptarse a fuerzas de clase ajenas al proletariado, buscando atajos a la construcción de un partido leninista-trotskista de la vanguardia obrera.
En México, la política del GI se caracteriza por su renuncia a la perspectiva de la revolución permanente y por su adaptación a la conciencia actual de la clase obrera. Según ellos, el principal obstáculo en México a la revolución obrera es un fantasmagórico “frente popular” en torno al PRD. El “frente popular” es un término acuñado por los estalinistas para encubrir la subordinación de los partidos comunistas alrededor del mundo a las burguesías nativas, siguiendo el esquema menchevique de la “revolución por etapas”. El frente popular no es una táctica, sino el mayor de los crímenes, que ha conducido a derrotas sangrientas de la clase obrera. Pero no es sinónimo de toda y cualquier forma de colaboración de clases. Se refiere a la subordinación política de los partidos de masas de la clase obrera a los capitalistas, generalmente con el propósito de administrar el estado burgués. En México nunca ha existido tal partido de la clase obrera, ni siquiera un partido obrero-burgués reformista al estilo del laborismo británico. La clase obrera mexicana, desde su etapa inicial en los años 20, ha estado atada a las alas nacional-populistas de la burguesía, y no ha llegado al entendimiento de la necesidad de su propio partido —es decir, a una conciencia de clase elemental—.
El GI invoca la existencia de un frente popular en torno al PRD para embellecer la conciencia actual de la clase obrera, negando el obstáculo ideológico fundamental del nacionalismo burgués y las ilusiones en la reforma democrática del estado capitalista. El GI es incapaz de lidiar con el hecho de que los obreros ven al PRD burgués como su dirección.
Así, el ascenso del populismo y la polarización social en México han empujado al desorientado GI cada vez más lejos en su abandono del trotskismo. El GI rechaza la lucha por la defensa de derechos democráticos, renunciando así a la revolución permanente. En su más reciente publicación (El Internacionalista/Edición México No. 2, agosto de 2006), este grupo centra una polémica contra nosotros en el hecho de que nos opusimos al desafuero de López Obrador el año pasado. Ellos, en los hechos, apoyaron los designios de Fox, pues se oponen “al fuero ejecutivo, que exime a los gobernantes capitalistas de ser enjuiciados por sus actos oficiales (a diferencia del fuero parlamentario, que tiene el propósito [¡!] a [sic] proteger a los legisladores de la intimidación gubernamental).” Así, según la lógica del GI, al despojar al populista López Obrador del fuero, ¡el neocristero Fox estaba llevando a cabo una medida realmente democrática!
Nosotros no tomamos posición sobre tales preceptos de la legislación burguesa en abstracto, sino con base en los intereses de la clase obrera en cada caso concreto. Como explicamos en un volante del 7 de abril de 2005:
“Los comunistas...nos oponemos al desafuero de Andrés Manuel López Obrador, sin darle ningún apoyo político. El intento de Fox y sus cómplices del PRI por impedir que un candidato nacionalista burgués contienda en las elecciones es un golpe contra los derechos democráticos de la población... Al oponernos al desafuero defendemos el derecho de nuestra clase a organizarse y a luchar contra el conjunto de la clase capitalista.”
—“¡Abajo el desafuero de López Obrador! ¡Romper con el PRD y los demás partidos de la patronal! ¡Por la independencia política de la clase obrera!”
Los argumentos del GI respecto al fuero en sí mismo, abstraído de las condiciones reales del ataque foxista, no son más que una absurda excusa para justificar el hecho de que le dieron la espalda a la lucha en defensa de los derechos democráticos de la población. La línea que pretende presentar como “archirradical” (presumiblemente para adaptarse a la política del medio estudiantil zapatista de la UNAM) es en realidad profundamente derechista, y no es coincidencia que las grotescas contorsiones que se ve obligado a hacer para justificarla acaben lavándole la cara a Fox mismo.
Un precedente fundamental para este tipo de ataques derechistas viene precisamente de la Revolución Rusa de 1917. El dirigente del último Gobierno Provisional burgués, el populista Aleksandr Kerensky, trató de fraguar un golpe de estado contra los soviets al lado del archirreaccionario general Kornílov. Ante la impotencia de aquél, en agosto-septiembre Kornílov terminó llevando a cabo su intentona no sólo sin Kerensky, sino de hecho contra él y contra los soviets. Los bolcheviques hicieron un bloque militar con Kerensky contra Kornílov sin aflojar un milímetro su oposición al primero. Lenin argumentó dentro del Partido Bolchevique:
“¿En qué consiste, pues, nuestro cambio de táctica después de la rebelión de Kornílov?
“En que cambiamos la forma de nuestra lucha contra Kerensky. Sin aflojar un ápice nuestra hostilidad hacia él, sin renunciar a la tarea de derrocar a Kerensky, decimos: hay que tener en cuenta la situación actual. No vamos a derrocar a Kerensky ahora. Encararemos de otra manera la tarea de luchar contra él, o más precisamente, señalaremos al pueblo (que lucha contra Kornílov) la debilidad y las vacilaciones de Kerensky. Eso también se hacía antes. Pero ahora pasa a ser lo fundamental; en esto consiste el cambio.”
El GI niega vociferantemente que esta experiencia tenga alguna validez hoy día. En esencia, argumenta que la campaña del desafuero no era más que una rencilla interburguesa en la que la clase obrera no tenía lado y afirmaba hace más de un año de la manera más estúpida: “Cuando la LCI hoy dice defender los derechos democráticos al apoyar la inmunidad legal de López Obrador [¡!], cuando pretende que los imperialistas favorecen a Fox sobre AMLO, están repitiendo la propaganda electoral del PRD y participando en su campaña” (El Internacionalista No. 5, mayo de 2005). Cuesta trabajo pensar que el GI cree sus propias palabras. En su nuevo artículo afirma:
“Pero si la lucha trasciende el ámbito del circo electoral, si el estado capitalista proclama a un ganador por medio de un fraude masivo, imponiendo al candidato de un régimen que sólo puede mantenerse en el poder mediante la represión de mano dura, si en lugar de gigantescas pejemarchas hay protestas masivas en contra de acciones que apunten en la dirección de una dictadura militar policíaca, los revolucionarios proletarios deben convocar a una movilización proletaria en contra de la amenaza bonapartista.”
Para este propósito, el GI lanza también llamados por “comités de defensa obrera” y por la preparación de una “huelga nacional contra el gobierno asesino” en antelación a lo que ven como una inminente “guerra civil”, al tiempo que señala con un dedo acusador a quienes llaman por “defender el voto”. Ciertamente, la profunda polarización actual y la división dentro de la burguesía misma plantean la amenaza de la represión generalizada. Al GI le ha tomado más de un año, con manifestaciones de millones de personas y constantes ataques y amenazas foxistas, reconocer este hecho. El punto es que la lucha en defensa de los derechos democráticos de la población no se contrapone a la defensa de la clase obrera contra una amenaza bonapartista; en realidad, son una y la misma cosa. Los obreros mexicanos no son indiferentes al resultado de la presente disputa entre sus gobernantes. Si López Obrador ganó la elección, los comunistas defendemos su derecho democrático a asumir el cargo. Pero no sumamos nuestras fuerzas al bloque político perredista, sino que defendemos los derechos democráticos por medios proletarios.
En 1916, el bolchevique Iuri Piátakov (P. Kíevski) descartaba la lucha por demandas democráticas como una desviación de la lucha por el socialismo. Lenin le respondió:
“El capitalismo en general y el imperialismo en particular trasforman la democracia en una ilusión, y al mismo tiempo, el capitalismo engendra aspiraciones democráticas en las masas, crea instituciones democráticas, agudiza el antagonismo entre la negación imperialista de la democracia y la aspiración de las masas a la democracia. El capitalismo y el imperialismo pueden ser derrocados solamente por la revolución económica. No pueden ser derrocados por trasformaciones democráticas, aun las más ‘ideales’. Pero un proletariado, no educado en la lucha por la democracia, es incapaz de realizar una revolución económica.”
—“Respuesta a P. Kíevski”
Descartar las aspiraciones democráticas de las masas significa pues rechazar la revolución permanente y, por tanto, la lucha por el socialismo. En realidad, las posturas supuestamente “archirradicales” del GI son un mero artilugio para esconder su adaptación al PRD. En efecto, el GI necesita mucha desvergüenza para hablar de “comités de defensa obrera” que, según ellos, serían la generalización de las luchas de los obreros de Sicartsa y los maestros de Oaxaca: ¡el GI ni siquiera defendió al sindicato minero ante el ataque estatal! Acorde con su adaptación perredista, este grupo sostiene que los sindicatos afiliados al PRI —como el sindicato minero— no son organizaciones obreras, sino “el enemigo de clase” (El Internacionalista/Edición México No. 1, mayo de 2001) —lo cual, por cierto, también atañería al SNTE y su Sección 22 en Oaxaca—. Por extraña coincidencia, según ellos los únicos sindicatos obreros en México son los sindicatos atados al PRD. Así, en sus publicaciones recientes han dedicado páginas y páginas a dos columnas a documentar las traiciones de las burocracias presentes y pasadas del sindicato minero para justificar el vergonzoso hecho de que ni siquiera fueron capaces de defenderlo en medio de una dura lucha de clases.
La política del GI es fundamentalmente impresionista, guiada por lo que es popular en el momento y encubriendo sus posturas derechistas con hueca fraseología “ortodoxa”. En noviembre de 2000, el GI retrataba al populista venezolano Hugo Chávez como un mero títere de la bolsa de Caracas y de los imperialistas y minimizaba los peligros de una intervención imperialista estadounidense, así como los lazos orgánicos de la federación sindical CTV con la burguesa Acción Democrática (AD) y sus contactos históricos con los frentes “laborales” de la CIA en Latinoamérica. En aquel entonces, el GI no describía a la CTV como corporativista, a diferencia de su línea sobre los sindicatos afiliados al PRI en México. Durante más de dos años el GI mantuvo un silencio sepulcral ante los frecuentes “paros” patronales contra el gobierno de Chávez, e incluso ante el intento de golpe “made in USA” de abril de 2002. Finalmente, habiendo olfateado hacia dónde sopla el viento, a partir del otoño pasado el GI se ha apresurado a ubicarse en el flanco izquierdo del club de fans de la Revolución Bolivariana, y ahora embellecen a la UNT —una central sindical establecida bajo la tutela de Chávez— al tiempo que consignan a la CTV al basurero.
El GI nos acusa de que “la lógica de [nuestra] política del año pasado debería llevar al GEM a unirse a la LTS y otras organizaciones en la cauda del movimiento ‘antifraude’.” “La lógica de la política” del GEM está dictada por la perspectiva de la revolución permanente. No se puede decir lo mismo del GI. No es casualidad que este grupo se ha rehusado consistentemente, tanto en 2005 como en 2006, a distribuir su propaganda en las inmensas movilizaciones perredistas, a las que asistieron al menos decenas de miles de obreros y jóvenes. Las pretenciosas afirmaciones del GI de que ellos y sólo ellos han “nadado contra la corriente” ante la polarización social que vive el país son una triste broma. En realidad, son incapaces de combatir las ilusiones de la clase obrera en el populismo, invocando en cambio fantasmagóricos “frentes populares” y descartando a gran parte de los contingentes pesados del proletariado por estar afiliados al partido burgués equivocado.
¡Reforjar la IV Internacional!
El 30 de julio, un pequeño equipo de espartaquistas distribuía su prensa trotskista en el Hemiciclo a Juárez, entre dos millones de férreos partidarios de López Obrador. Cuando éste empezó a hablar (a través de las “megapantallas”), uno de los manifestantes, subido a un poste, gritó a los demás: “¡Cállense, que está hablando el jefe!” Siguió un silencio casi absoluto, interrumpido sólo por los vivas tras su discurso. Esto debería dar una idea de lo que significa en realidad “nadar contra la corriente”, en el curso de la lucha por ganar gente a la perspectiva del marxismo revolucionario. Aquel día distribuimos más de un centenar de ejemplares de Espartaco a los obreros y jóvenes más abiertos a la propaganda marxista.
La sociedad mexicana parece un polvorín a punto de estallar, pero he aquí el problema fundamental: el proletariado está fuertemente atado ideológicamente al PRD burgués. Es necesario intervenir en la lucha de clases y social con el programa del marxismo revolucionario, luchando por romper esas ataduras. Sólo así se podrá construir un partido leninista-trotskista para dirigir a la clase obrera al poder. A la que nos hemos comprometido es una tarea enorme. Romper las cadenas ideológicas que atan a la clase obrera a sus explotadores significará muchos años de trabajo arduo. Pero no hay otro camino.
Trotsky escribió en el documento de fundación de la IV Internacional:
“Mirar la realidad de frente, no ceder a la línea de menor resistencia; llamar al pan pan y al vino vino; decir la verdad a las masas, por amarga que sea; no tener miedo de los obstáculos; ser exacto tanto en las cosas pequeñas como en las grandes; basar el programa propio en la lógica de la lucha de clases; ser audaz cuando llega la hora de la acción: tales son las reglas de la IV Internacional.”
Tales son también las reglas que rigen el programa y el actuar de los espartaquistas. Como sección de la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista), luchamos por reforjar la IV Internacional de Trotsky sin otro interés, sin otro objetivo que dirigir al proletariado a la toma del poder estatal mediante la revolución socialista.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/26/pan.html
submitted by ShaunaDorothy to Espartaco [link] [comments]


2016.05.21 23:15 ShaunaDorothy Los ataques derechistas de Fox y las tareas de la clase obrera: ¡Romper con AMLO y el PRD! ¡Forjar un partido obrero! (2 - 2) (verano de 2005)

https://archive.is/XBIt5
Un proyecto alternativo de subordinación
En su libro Un proyecto alternativo de nación, que en realidad es poco más que una gran colección de lugares comunes y sueños de opio sobre cómo México se convertirá en un paraíso de justicia social una vez que el PRD dirija sus destinos, AMLO presenta una serie de propuestas para resolver uno de los problemas más añejos y candentes del país: la tierra. Pero su programa para “reactivar el campo” es una burda broma. El objetivo es “armonizar y apoyar, al mismo tiempo, la producción de autoconsumo, la producción para el mercado interno y la producción para exportar”. ¿Cómo lograrlo?:
“Habría que promover el fortalecimiento de la economía de autoconsumo en las comunidades. El propósito es que, con pequeños apoyos, se fomenten las actividades productivas tradicionales...
“Hay casos excepcionales en comunidades indígenas donde todavía se produce casi todo lo que se consume. Está también, por ejemplo, lo que históricamente ha sucedido en pueblos como los de Tlaxcala donde los campesinos, en pequeñas porciones de tierra, cultivan maíz, con buena productividad, y tienen en sus patios borregos, chivos, vacas y el telar dentro de la casa.”
¡A los campesinos tlaxcaltecas les va tan bien que arriesgan su vida para emigrar en masa a EE.UU.! Además, AMLO dice: “La acción gubernamental que proponemos debe orientarse al otorgamiento de créditos a la palabra, para la compra de animales, granos y semillas, materiales de trabajo, insumos y todo aquello destinado a fortalecer las actividades productivas y las tecnologías tradicionales.” ¿Qué significa “tecnologías tradicionales”? ¿Bueyes famélicos para jalar arados? ¿Lodo para construir chinampas?
La agricultura mexicana, en gran parte de autoconsumo, no puede competir con las grandes plantaciones industrializadas estadounidenses, que además abarcan inmensas extensiones de tierra fértil que simplemente no existen en México. Para dar un ejemplo de las enormes diferencias, aquí hay un tractor por cada 100 personas involucradas en la agricultura, mientras que en Estados Unidos hay 1.5 tractores por cada trabajador rural. Hacer productivo al campo mexicano no requiere “tecnología tradicional” sino tecnología moderna: tractores, sistemas de riego, plantas procesadoras, fertilizantes y educación científica para los campesinos. Pero ésta es una meta imposible en el marco del capitalismo subdesarrollado; para hacerla realidad se necesita una revolución obrera apoyada por la guerra campesina, expropiando a la burguesía y a los latifundistas. Esta perspectiva no puede estar separada de la lucha por la extensión de la revolución al coloso del Norte, que haría posible obtener la tecnología necesaria para sacar al campo y sus habitantes del atraso y la miseria.
La emancipación nacional que las masas añoran y AMLO promete supone una economía industrial moderna. Pero el capitalismo mexicano no puede desembarazarse del imperialismo. En cuanto a la industria maquiladora, AMLO sostiene:
“Proponemos un trato directo con empresarios para detener la emigración de las maquiladoras. Es cierto que en China o en otras partes del mundo hay más ventajas comparativas, sobre todo por el bajo costo que representa la mano de obra, pero es posible ofrecer otros incentivos y revalorar la importancia que reviste la cercanía de nuestro país con el mercado más grande del mundo.”
La única forma de hacer competitiva la industria maquiladora es abaratar aún más la mano de obra, ofrecer mayores ventajas fiscales a los inversionistas chupasangre y continuar el régimen laboral draconiano establecido por los llamados “contratos de protección”.
¡Por la revolución obrera!
Las políticas reaccionarias del PRD no son el resultado de una traición encubierta ni de la corrupción de tal o cual dirigente, sino la consecuencia lógica e ineludible de su carácter de clase. En un país capitalista atrasado y dependiente como México —en el que la clase dominante nacional depende abrumadoramente de los créditos y la inversión de sus amos en Estados Unidos— toda alternativa política que, como el PRD, plantee la conservación del capitalismo mexicano, es decir, que defienda en última instancia el dominio y los intereses de algún ala de la burguesía nacional, se verá obligada a rechazar en los hechos las reivindicaciones democráticas que promete. Así, enfrentando en su propio territorio un proletariado moderno y socialmente poderoso y un vasto campesinado descontento, en última instancia la burguesía nacional es mucho más hostil a “sus propias” masas que a sus amos estadounidenses. Independientemente de su retórica, no existe un ala antiimperialista de la burguesía. Lo único que pueden plantear los nacionalistas burgueses es negociar de mejor manera los términos de su propia subordinación al imperialismo y de la consecuente cancelación de los derechos democráticos de su población. El PRD ni siquiera se opone al TLCAN, que por naturaleza es un “tratado” para la rapiña unilateral de la economía mexicana por los imperialistas, sino que sólo lo quiere “renegociar”.
La vinculación inseparable de las amplias reivindicaciones democráticas no resueltas con la lucha internacional y socialista del proletariado está en el centro de la teoría de la revolución permanente de León Trotsky. En una de sus “Tesis Fundamentales” de la revolución permanente, explicó:
“Con respecto a los países de desarrollo burgués retrasado, y en particular de los coloniales y semicoloniales, la teoría de la revolución permanente significa que la resolución íntegra y efectiva de sus fines democráticos y de su emancipación nacional tan sólo puede concebirse por medio de la dictadura del proletariado, empuñando éste el Poder, como caudillo de la nación oprimida y, ante todo, de sus masas campesinas.”
El campesinado, sumido en las regiones más remotas y atrasadas, es parte de la heterogénea capa que los marxistas llamamos pequeña burguesía. Los campesinos sin tierras se encuentran reducidos, en el mejor de los casos, a la producción de autoconsumo y carecen de poder social. Los minifundistas compiten entre sí por colocar sus productos en el mercado. Su interés se encuentra en la propiedad privada de la tierra. Por ello, el campesinado es incapaz de reorganizar la sociedad, de desempeñar un papel revolucionario independiente. El campesinado actual es producto del rezago inherente al capitalismo tercermundista; lucha contra las grandes plantaciones mecanizadas, cuyo avance convierte a muchos campesinos en proletarios rurales. Los comunistas tomamos lado con los campesinos en sus luchas contra los latifundistas y el gobierno y buscamos ganar su apoyo a la revolución socialista, pero entendemos que, en tanto que lucha por mantener su existencia contra el capitalismo industrial moderno, el campesinado pretende echar atrás la rueda de la historia. El campesinado pobre, todavía compuesto por millones de personas, puede desempeñar un papel importante en la revolución, pero éste estará necesariamente subordinado a la dirección del proletariado industrial urbano.
La clase obrera o proletariado es la encargada de echar a andar, colectivamente, todos los engranajes de la economía industrial moderna —las fábricas, las comunicaciones, los transportes—. Al no poseer más que su propia fuerza de trabajo, la clase obrera no tiene interés en la continuidad del régimen de la propiedad privada; su interés histórico está en la abolición de la propiedad privada de los medios de producción, la cual pondría la economía entera al servicio de las necesidades humanas y sentaría la base fundamental para erradicar la explotación, la opresión y la miseria. Por ello, la clase obrera es la única clase genuinamente revolucionaria de nuestra época capaz de dirigir a los campesinos, las masas urbanas empobrecidas y todos los oprimidos en la lucha por su emancipación.
La Revolución Rusa señala el camino hacia adelante en México. En efecto, la perspectiva trotskista fue confirmada en la práctica por la Revolución Bolchevique de Octubre de 1917. En esa fecha la clase obrera rusa tomó en sus manos las tareas de la revolución democrática que el régimen burgués no había podido resolver: liberó a su país del yugo imperialista al desconocer la deuda externa contraída por el zar y la burguesía, sentó las bases para la emancipación de la mujer y dictó leyes prohibiendo todo tipo de discriminación contra homosexuales y minorías étnicas. También abolió la propiedad privada sobre la tierra y llamó al campesino pobre a emprender una revolución agraria que destruyera el latifundio y los restos del peonaje feudal. Pero para hacer esto realidad fue necesario emprender la expropiación de los medios de producción y establecer una economía colectivizada y planificada, así como el monopolio estatal del comercio exterior. En lugar del parlamentarismo burgués, la Revolución Rusa instauró la democracia obrera a través de los soviets, consejos de diputados obreros y soldados encargados de dirigir la economía y la sociedad entera. Esto es lo que significó un gobierno obrero: el gobierno basado en el proletariado y apoyado por el campesinado. Estas medidas sentaron las primeras bases para la reorganización socialista de la sociedad. Ciertamente, con el grado de interpenetración de la economía moderna, y como lo mostró el ejemplo de la Unión Soviética, ningún país puede crecer aislado del intercambio mundial. Así, desde su nacimiento mismo, un partido revolucionario victorioso en un país atrasado —y más en uno que comparte una frontera con EE.UU.— tendría que luchar, como parte de un solo partido internacional, por la revolución proletaria dentro del monstruo imperialista estadounidense y a escala internacional. De hecho, sólo el triunfo de la revolución obrera en EE.UU. podría asegurar la genuina emancipación nacional de México. La clase obrera multirracial estadounidense, en particular su estratégico componente negro, es potencialmente el aliado más poderoso de los obreros mexicanos. Como escribieron recientemente nuestros camaradas estadounidenses en un artículo denunciando las atrocidades racistas de los paramilitares “Minutemen” y exigiendo plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes:
“Una defensa efectiva de la clase obrera requiere un programa internacionalista que exprese los intereses de clase comunes en ambos lados de la frontera trazada cuando EE.UU. robó de México en 1848 gran parte del actual suroeste estadounidense. La lucha por los derechos de los inmigrantes debe verse como parte de la lucha contra todas las formas de opresión. En EE.UU. esto significa una lucha contra la opresión de los negros, la piedra angular del capitalismo estadounidense. Los obreros deben luchar contra los intentos de los gobernantes capitalistas de enfrentar a un grupo oprimido contra otro, como la reciente declaración grotesca del presidente derechista mexicano Vicente Fox de que los trabajadores mexicanos ‘hacen el trabajo que ni siquiera los negros quieren hacer en EE.UU.’”
Los millones de obreros y campesinos mexicanos y centroamericanos que emigran “ilegalmente” a EE.UU., sorteando toda clase de peligros, carecen de derechos y se ven obligados a tomar los trabajos más arduos y peor pagados. Pero al racista e hipócrita Fox no podrían importarle menos los trabajadores mexicanos y los negros. ¡Por lucha de clases conjunta en México y EE.UU. contra los gobernantes capitalistas!
La LTS: Reformismo “Libre y Soberano”
Dentro de los que se reclaman “trotskistas”, la Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS) se opuso a los ataques antidemocráticos del PAN y el PRI sin dejar de enfatizar correctamente su denuncia tanto del PRD como partido burgués como de los grupos “socialistas” que colaboran con éste (Estrategia Obrera No. 43, 16 de abril de 2005). Sin embargo, el fin estratégico al que la LTS vincula su posición sobre el desafuero es explícitamente reformista y no revolucionario: que las masas mexicanas se movilicen para “imponer una Asamblea Constituyente Libre y Soberana en la que se discutan las grandes demandas de las mayorías obreras y campesinas del país”. Esta asamblea constituyente estaría abierta “no sólo al PRD y a AMLO sino también al conjunto de las organizaciones sociales, sindicales y de izquierda”, y “discutiría” cuestiones democráticas candentes como la “reforma agraria radical”, “empleo y salarios dignos”, el dejar de pagar la deuda externa y la cancelación de “todos los tratados, como el TLC, que nos subordinan al imperialismo norteamericano” (Ibíd.). La LTS asigna a una asamblea constituyente, es decir, un cuerpo parlamentario burgués —¡prometiendo de antemano que incluiría al PRD!—, la tarea de resolver las justas aspiraciones de las masas. Echando por la borda la revolución permanente, el plan de la LTS no menciona ni de pasada que la solución de estas cuestiones requiere la revolución socialista: la implantación de una economía colectivizada y planificada y la lucha por extender el poder obrero a nivel internacional.
Para los comunistas, el llamado por una asamblea constituyente —es decir, una asamblea legislativa dentro del marco de la democracia burguesa— se justifica en situaciones en las que las leyes vigentes no formalizan ni siquiera las libertades democráticas más básicas (como es el caso de las dictaduras militares o bajo gobiernos democrático-burgueses no consolidados como el “Gobierno Provisional” ruso de febrero de 1917). En esos casos, este llamado puede usarse para vincular las aspiraciones concretas e inmediatas de la gente con la necesidad de la lucha por la revolución socialista: es, pues, una “consigna de transición” de la conciencia espontánea de las masas a la conciencia revolucionaria. Sin embargo, si este llamado se usa, como lo hace la LTS, como un medio para simplemente “mejorar” la democracia capitalista existente en un país atrasado, funciona exactamente como lo opuesto, consolidando la ilusión de que la democracia capitalista es susceptible a mejorías cualitativas. Vincular las aspiraciones de las masas a una democracia más plena no con la lucha por la revolución socialista sino con una “Asamblea Constituyente Libre y Soberana” implica un programa “de transición” de la lucha espontánea de las masas...al reformismo consciente.
El GI: De la ruptura con el trotskismo a la ruptura con la realidad
Pero sin duda el más pintoresco de los grupos seudotrotskistas es el (mal) llamado Grupo Internacionalista (GI), cuyo núcleo dirigente está formado por antiguos miembros de nuestra organización. Durante años nos han acusado estridentemente de “abstencionismo” y “propagandismo abstracto”, mientras que ellos prometen encontrar el camino hacia las masas. Habiendo roto, en los hechos, con el marxismo revolucionario, para justificar su existencia el GI se deshizo primero de la honestidad básica, pero ahora también ha tenido que romper con la realidad.
En su más reciente publicación en español (El Internacionalista No. 5, mayo de 2005) este grupúsculo se jacta de la más absoluta indiferencia frente a la campaña jurídica contra López Obrador. Lo extraordinario del caso es que, en el mismo artículo, el propio GI asegura que defiende “el elemental derecho democrático de que cualquier partido político se presente en las elecciones con los candidatos que decida” y reconoce que:
“Lo que [el gobierno de Fox y el PRI] quieren es que, una vez que esté sujeto a proceso penal, según Artículo [sic] 111 de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos, ‘AMLO’ carezca del derecho a participar en las elecciones.”
¿Cómo explican esa contradicción evidente? Pues con este absurdo argumento, que dan inmediatamente después:
“Pero pasarán meses hasta que esto se concrete. En este momento, [López Obrador] ni siquiera es candidato del PRD (hay otros, incluyendo el sempiterno candidato perredista Cuauhtémoc Cárdenas, que disputan la candidatura), y ningún partido ha presentado, ni mucho menos inscrito, a su abanderado... En caso de que Fox y el PRI se atrevan a realizar su locura...entonces defenderíamos el derecho de López Obrador a presentarse como candidato presidencial...
“...hasta ahora no se ha negado el derecho de AMLO de presentar su candidatura. Pretender lo contrario es entrar de plano en la jugada electorera del PRD...”
¿O sea que el GI sólo defendería los derechos democráticos de un candidato oficial del PRD? ¡Vaya criterio marxista! En realidad, la “locura” de Fox y el PRI que el artículo del GI situaba en un futuro hipotético (“en caso de que se atrevan...”) ya llevaba más de quince días de haber llegado a su punto culminante (el desafuero) para cuando el GI fechó este artículo (25 de abril de 2005). No deja de ser cómico que apenas dos días después de la fecha de este artículo, y tres días antes de la fecha del periódico en que aparece por primera vez, el propio Fox reconoció implícitamente que sí estaba atentando contra los derechos políticos de López Obrador, y dio marcha atrás. Al negar que el ataque a los derechos democráticos era ya una realidad vigente, los charlatanes del GI hubieran entrado en un bloque de facto con el gobierno foxista...de no ser porque llegaron demasiado tarde. Pero tal vez el depuesto procurador, el general Macedo de la Concha, todavía aprecie sus argumentos.
El GI nos regaña también por oponernos al desafuero de AMLO porque el fuero de funcionarios del poder ejecutivo, sostiene, es una “medida antidemocrática”. Para justificar su negativa a defender un derecho democrático elemental en lo concreto, el GI recurre a abstracciones democráticas. Nosotros tomamos posición contra el desafuero de López Obrador con base en los intereses de la clase obrera en el caso concreto, no en generalizaciones sobre formalidades de la ley burguesa tales como si debería o no la cámara de diputados votar para que se procese a un funcionario cualquiera con base en cualquier acusación. La cuestión es bastante simple: 1) expropiar un predio para construir un acceso a un hospital no es ningún crimen contra el proletariado; 2) la acusación no era más que una patraña antidemocrática del clerical Fox y cía. para deshacerse del nacionalista burgués AMLO como contendiente a la presidencia.
Entendiblemente, muchos jóvenes izquierdistas que están hartos del lodazal de la política capitalista sienten que los revolucionarios nunca deben tomar lado en rencillas “interburguesas” ni oponerse a las injusticias estatales cuando sus víctimas sean políticos capitalistas, ya que, desde el punto de vista moral, estos tipos “se lo merecen”. Estos son los sentimientos a los que el GI apela. Sin embargo, este criterio no ha sido nunca el del marxismo. La labor de los comunistas no es adaptarse a la conciencia existente, sino elevarla, diciendo la verdad con toda su complejidad. La polarización en la sociedad a raíz de la maniobra foxista planteó a quemarropa la aplicación concreta de la revolución permanente. El GI podrá citar al derecho y al revés los escritos de Trotsky pero, al rehusarse a oponerse al ataque de Fox, renuncia a la esencia de la perspectiva trotskista: la lucha por las demandas democráticas de la población en los países subdesarrollados es una fuerza motriz de la revolución socialista. En los hechos, este grupo le da la espalda a los millones de obreros que luchan por sus derechos democráticos.
El GI afirma: “Lejos de que la embestida contra AMLO sea resultado de un complot entre Fox y los imperialistas norteamericanos (como afirman falsamente los seudomarxistas de Militante), en su visita a principios de marzo la mismísima secretaria de estado de EE.UU., la halcona Condoleezza Rice, afirmó que el gobierno de EE.UU. aceptaría con beneplácito un gobierno de izquierda en México. Según reportó Reforma (10 de marzo), ‘Rice descartó que a Estados Unidos le generen preocupación los triunfos electorales y los gobiernos encabezados por políticos de izquierda.’” ¡Que fe tan conmovedora muestra el GI en las promesas del gobierno de Bush! No sabemos qué negociaciones secretas sucedieron entre Fox y sus amos imperialistas. Si por ahora los imperialistas estadounidenses encuentran expedito restringir a Fox por preocupación de que su campaña por el desafuero podría desestabilizar México, sólo alguien muy inocente concluiría que los imperialistas han renunciado a su práctica de muchas décadas de usar a la CIA y otras fuerzas para fomentar las intervenciones militares en América Latina contra regímenes que les displacen.
La poca importancia que el GI da a los muy reales peligros planteados por las provocaciones del gobierno derechista de Fox recuerdan el gentil trato que este grupo dio a los dirigentes de la federación sindical venezolana CTV, quienes están estrechamente ligados a la CIA y han desempeñado un papel activo en los fallidos golpes de estado patrocinados por los imperialistas contra el populista-bonapartista Hugo Chávez. En un artículo de noviembre de 2000, el GI minimizó los peligros de la intervención imperialista en Venezuela y las conexiones entre la CTV y los imperialistas. Su doble discurso es evidente en el hecho de que el GI considera que la corporativista CTV es una federación sindical genuina, mientras que afirma que la igualmente corporativista CTM mexicana (que en ocasiones lleva a cabo huelgas contra los patrones) “representa al enemigo de clase” (El Internacionalista/Edición México, mayo de 2001). Según las concepciones del GI, los únicos sindicatos verdaderos en México son los “independientes”, dirigidos por burócratas afines al PRD. (Ver “El Grupo Internacionalista sobre Venezuela: El oportunismo une las parejas más extrañas”, Espartaco No. 19, otoño-invierno de 2002.) Al tropezar a menudo con la línea de clases y oscilar entre la conciliación de nacionalistas burgueses de izquierda del PRD y la ceguera ante provocaciones derechistas, el GI es incapaz de defender la independencia de clase del proletariado.
El GI también nos acusa de repetir “la propaganda electoral del PRD y unirse a su campaña” por haber escrito en Workers Vanguard (No. 846, 15 de abril), en la introducción a una traducción de nuestro volante del 7 de abril, que Fox es un “añejo aliado de Bush y un favorito de los imperialistas estadounidenses”. El que el GI arremeta contra una afirmación tan obvia es un testimonio de su alejamiento de la realidad. No hace falta ser un marxista para darse cuenta de que Fox es un lamebotas del imperialismo estadounidense, y sus políticas económicas derechistas y atraso religioso oscurantista se identifican con los de la actual administración republicana. El PRD denuncia estos hechos demagógicamente para apuntalar su propia popularidad al tiempo que deja claro a sus amos en el norte que AMLO no es un “Chávez mexicano”, como sostienen sus oponentes en la derecha.
Polemizando contra nosotros, el GI también escribe:
“Tomar partido por López Obrador en contra del ataque de Fox, no importan las salvedades que añaden aparte, es darle apoyo político. Pensamos en casos paralelos: ‘¡Abajo con el ataque de los republicanos contra el presidente Clinton!’ durante el impeachment, por ejemplo. O, ‘¡Abajo con el ataque de Bush contra Gore!’ luego de las elecciones de 2000 cuando la presidencia de EE.UU. fue decidida por un derechista Tribunal Supremo. No importaría cuántas veces se dijera ‘Romper con el Partido Demócrata!’ [sic] esto habría implicado indiscutiblemente dar apoyo político a un sector de la burguesía.”
El GI implica, en retrospectiva, que fue indiferente al ataque derechista de los republicanos contra Clinton. En 1998 los republicanos sometieron a Clinton a un impeachment, similar a un juicio político, por haber mentido sobre sus relaciones sexuales con Monica Lewinsky. Este juicio fue parte de una cruzada moralista reaccionaria —que Clinton mismo había promovido ampliamente— para apuntalar los “valores familiares”. Como escribieron nuestros camaradas estadounidenses entonces en un artículo titulado “La campaña del impeachment amenaza el derecho de todos a la privacía”:
“La campaña para destituir a Bill Clinton de la presidencia por su relación sexual consensual con la antigua empleada de la Casa Blanca, Monica Lewinsky, plantea una amenaza para cada uno de nosotros. Lo que está en entredicho es uno de los más elementales derechos democráticos, el derecho a la privacía, que en la práctica se reduce al derecho a tener una vida sexual privada sin que las autoridades estatales y eclesiásticas se entrometan o espíen. Los políticos y medios de comunicación están persiguiendo a Clinton por la única cosa que ha hecho que no es un crimen desde el punto de vista de la clase obrera.”
—Workers Vanguard No. 697, 25 de septiembre de 1998
En general, una de las marcas más distintivas y únicas del comunismo es la capacidad de distinguir entre la oposición a ataques reaccionarios y el apoyo político a las víctimas de estos ataques. Pero el GI encuentra muy difícil hacer esta distinción.
Norden vs. Norden
El GI tiene en verdad mucho que explicar para justificar su línea. En julio de 1988, ante el evidente fraude electoral que llevó a Salinas a la presidencia por encima de Cuauhtémoc Cárdenas, incluso antes de que se diera a conocer el resultado de las elecciones escribimos en Workers Vanguard, cuyo editor era nada menos que Jan Norden, hoy el principal dirigente internacional del GI:
“Si Cárdenas fue elegido presidente, los marxistas defendemos su derecho a asumir el cargo. Pero no sumamos nuestras fuerzas al bloque político cardenista burgués, sino que defendemos los derechos democráticos de los obreros por medios proletarios.”
—“México: Erupción sobre elecciones”, Spartacist No. 21, octubre de 1988
Ésta fue una posición genuinamente trotskista en contradicción con la actual indiferencia del GI a los mismos derechos democráticos. Los pretextos absurdos que el GI presenta hoy para justificar su posición agnóstica respecto a la intentona de fraude foxista sólo sirven para ocultar deshonestamente su ruptura con esta tradición.
En un caso similar, en 1984 ofrecimos contribuir con un equipo de seguridad compuesto de sindicalistas y partidarios de la Spartacist League para defender la Convención Nacional Demócrata contra crecientes amenazas de ataques por parte de los republicanos del beligerante lunático Reagan. Entonces escribimos: “La profunda diferencia política y de clase entre la Spartacist League y el Partido Demócrata en ninguna manera contradice nuestra posición de que el Partido Demócrata tiene el derecho de reunirse y nominar a sus candidatos” (ver Workers Vanguard No. 358, 6 de julio de 1984). ¿Norden ha cambiado de parecer? Irónicamente, nuestros oponentes seudotrotskistas en aquel entonces nos acusaron de capitular a los demócratas al inventar una “amenaza ficticia” a la Convención Demócrata, como hoy el GI declara inexistente el ataque bonapartista de Fox.
Si bien el caso de AMLO se trata de un ataque jurídico y no un golpe militar, nuestra posición en defensa de derechos democráticos bajo un ataque derechista tiene un precedente fundamental en la lucha de los bolcheviques contra Kornílov en agosto-septiembre de 1917, en la víspera de la Revolución Rusa. En ese entonces Rusia era aún gobernada por el Gobierno Provisional burgués encabezado por Aleksandr Kerensky. El gobierno de Kerensky, carente de una base social, trataba de balancearse entre el proletariado y la burguesía autocrática. El descontento creciente entre los obreros y la oposición de los soviets obreros maniataba al Gobierno Provisional. La burguesía y los monarquistas estaban también hartos de la “inestabilidad” social y la debilidad del gobierno, incapaz de aplastar a los obreros. Bajo estas circunstancias, el general Kornílov —un Pinochet antiguo— se aventuró en un intento de golpe de estado para derrocar al gobierno de Kerensky y aplastar a los soviets. Lenin argumentó por un cambio de táctica: había que luchar con las tropas de Kerensky contra Kornílov, sin dar ningún apoyo político al primero y sin dejar de denunciar el carácter burgués de su gobierno, pues el ataque de Kornílov estaba dirigido, a fin de cuentas, contra las masas. Lenin escribió:
“¿En qué consiste, pues, nuestro cambio de táctica después de la rebelión de Kornílov?
“En que cambiamos la forma de nuestra lucha contra Kerenski. Sin aflojar un ápice nuestra hostilidad hacia él, sin renunciar a la tarea de derrocar a Kerenski, decimos: hay que tener en cuenta la situación actual. No vamos a derrocar a Kerenski ahora. Encararemos de otra manera la tarea de luchar contra él, o más precisamente, señalaremos al pueblo (que lucha contra Kornílov) la debilidad y las vacilaciones de Kerenski. Eso también se hacía antes. Pero ahora pasa a ser lo fundamental; en esto consiste el cambio.”
Según la nueva línea del GI, Lenin estaba dándole apoyo político a Kerensky, “no importa las salvedades que añaden aparte”.
¡Por un partido obrero revolucionario!
Como lo demuestra toda la historia del movimiento obrero, ninguna generación aislada de militantes obreros puede, por sí sola, acumular en carne propia la experiencia suficiente para construir una política propia plenamente desarrollada, y por muy combativa que sea su conciencia espontánea no cuestionará el dominio social de la burguesía y necesariamente tenderá a buscar su complemento político en uno u otro partido capitalista.
Es urgentemente necesario que los obreros más avanzados y los intelectuales radicalizados dispuestos a tomar el lado del proletariado sobre la base de un programa marxista se organicen como tendencia independiente y disciplinada, es decir, como partido. Sólo así podrán combatir al colaboracionismo de clases, al nacionalismo y a todos los demás medios ideológicos con los que la clase dominante encadena y desarma al proletariado. Sólo el marxismo, que encarna la combinación de la más alta cultura de la humanidad con la experiencia de más de un siglo de lucha en el movimiento obrero, puede armar al proletariado con la capacidad de defender sus intereses históricos en el plano político. Por eso, hablar de independencia política de la clase obrera implica necesariamente hablar de forjar un partido obrero revolucionario.
Por ahora, las ilusiones en el burgués López Obrador son dominantes en las conciencias de las masas en lucha, incluyendo a la clase obrera, y mientras eso siga así, por masiva que sea su movilización, estarán condenadas a mantenerse dentro de los marcos estériles de una gigantesca campaña electoral. Sabemos que hoy en día nuestra política revolucionaria no será la más popular en el movimiento de masas, pero cuando en un futuro no tan lejano las masas obreras mexicanas, en lucha por sus propios intereses, encuentren frente a ellas la oposición clasista del PRD burgués y empiecen a considerar alternativas de izquierda, los obreros más conscientes recordarán quiénes defendieron sus derechos democráticos básicos cuando la derecha los tenía bajo ataque en 2005, pero también y sobre todo quiénes se atrevieron a denunciar la naturaleza reaccionaria de López Obrador cuando éste estaba en la cima de su popularidad. Por eso hoy invitamos a los jóvenes y a los trabajadores izquierdistas más conscientes a que consideren seriamente estos argumentos y a que se unan a la lucha del Grupo Espartaquista por construir un partido obrero y revolucionario.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/24/amlo.html
submitted by ShaunaDorothy to Espartaco [link] [comments]


2016.05.21 16:25 ShaunaDorothy Declaración de la LCI para las protestas de Praga contra el FMI y el Banco Mundial ¡Aplastar la explotación imperialista mediante la revolución socialista mundial! (noviembre de 2000)

https://archive.is/feRdA
A continuación publicamos una declaración de la Liga Comunista Internacional, emitida el 16 de septiembre pasado, dirigida a las protestas planeadas contra el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) en Praga ese mismo mes. Las protestas contra la "globalización" se han convertido en un foco de actividad internacionalmente, y han sido objeto de viciosos ataques y terror policiacos, incluyendo arrestos masivos. Exigimos la inmediata liberación de todos los arrestados y el levantamiento de todos los cargos.
Los jóvenes radicalizados atraídos a estas protestas quieren superar el odioso empobrecimiento de las masas en el "Sur Global" que se justifica y forza en nombre del capitalismo del "libre mercado". Sin embargo, los organizadores de la campaña contra la "globalización" buscan encauzar estas preocupaciones y la lucha por la justicia social hacia apelaciones nacional-chovinistas a su propia burguesía.
La demanda principal de la protesta de Seattle fue que la Casa Blanca de Clinton presionara a la OMC para que adoptara y forzara una ley de normas internacionales para el trabajo y el medio ambiente. Además, la protesta estuvo dominada políticamente por la burocracia sindical de la AFL-CIO, que puso en escena una orgía anticomunista contra China y de proteccionismo chovinista. Las manifestaciones en Washington unos meses después se enfocaron en apelaciones liberales a los dirigentes del Banco Mundial para que cancelaran la deuda de los países del "Tercer Mundo".
Los organizadores de estas movilizaciones denuncian molestos al FMI, la OMC y el Banco Mundial por ser antidemocráticos y estar bajo el control de grandes corporaciones "trasnacionales". Al mismo tiempo, apelan a los gobiernos "democráticos" de América del Norte y Europa Occidental. En realidad, el estado capitalista estado u ni dense es el instrumento político fundamental de los bancos de Wall Street, General Motors, Boeing y otros; el estado capitalista alemán cumple el mismo propósito para los bancos de Frankfurt, Daimler-Benz y Siemens; etc. Las instituciones económicas internacionales como el FMI y la OMC están dominadas políticamente por los estados imperialistas principales, mientras que se convierten cada vez más en una arena de conflictos entre ellos.
En México, entre los principales porristas del "espíritu de Seattle" se encuentran la Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS) y su grupo juvenil Contracorriente. En su periódico Estrategia Obrera núm. 14 (octubre de 2000) ensalzan las manifestaciones como "una nueva vanguardia anticapitalista" sin mencionar una sola palabra sobre sus ilusiones en el imperialismo "democrático" ni sobre la contrarrevolución capitalista que ha dado pie a la embestida burguesa antiproletaria a nivel mundial. La LTS apoyó esos movimientos contrarrevolucionarios en Europa Oriental y la URSS sin cuyo triunfo, para empezar, no se habrían reunido el FMI y el BM en Praga, capital del antiguo estado obrero checoslovaco. Con una verborrea nacionalista tercermundista antiestadounidense, el artículo de la LTS no menciona ni por equivocación al enemigo principal de los obreros y jóvenes radicalizados en México: la burguesía mexicana lacaya de los imperialistas.
En oposición fundamental a los principales impulsores seudoizquierdistas del "imperialismo de los derechos humanos", la Liga Comunista Internacional lucha por la liberación de los obreros, campesinos y otros trabajadores, de la explotación, la pobreza y la degradación social mediante revoluciones proletarias tanto en los centros imperialistas como contra sus lacayos en los países neocoloniales, estableciendo así la base para una economía socialista planificada internacional.
¿"Convertir a Praga en Seattle"? ¡Si no hubiera sido por la contrarrevolución que destruyó Europa Oriental y la antigua Unión Soviética hace una década, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional no se estarían reuniendo en Praga! La "revolución de terciopelo" desmembró a Checoslovaquia y ahora el pueblo trabajador, las mujeres y las minorías nacionales y étnicas sufren la cruda explotación, el empobrecimiento y las depredaciones del mercado capitalista. En cuanto a las ilusiones de "libertad", hoy las fuerzas policiacas especialmente entrenadas por el FBI estadounidense y apoyadas por la OTAN amenazan las manifestaciones obreras e izquierdistas con un reforzamiento brutal de la "ley y el orden" de los banqueros imperialistas.
A pesar de toda la palabrería sobre la preocupación por las masas trabajadoras, el llamado oficial para un "día global de acción" en Praga no dice nada sobre el tratamiento de choque capitalista que llevó a una precipitación en la expectativa de vida y devolvió la hambruna a Rusia, echó hacia atrás el derecho de las mujeres al aborto a lo largo de Europa Oriental y dio pie a la emergencia de una plaga parda de terror fascista dirigida especialmente contra inmigrantes y romaníes (gitanos). La guerra de los Balcanes del año pasado hundió a Serbia en una devastación peor que la de los nazis de Hitler. El resultante desastre económico, social y ecológico tampoco mereció mención en el manifiesto oficial para Praga. ¿Por qué sucede esto? Porque los supuestos izquierdistas que organizaron la protesta "antiglobalización" de este año son principalmente la mismísima gente que apoyó la guerra imperialista contra Serbia a nombre de la preocupación "humanitaria" por los albaneses kosovares. Son también los mismos "izquierdistas" que se unieron a sus propios gobernantes capitalistas para luchar por la destrucción de la Unión Soviética y los estados obreros deformados de Europa Oriental y quienes apoyaron la elección de la sangrienta camarilla de falsos "socialistas", "ex comunistas" y dirigentes "laboristas" que actualmente gobiernan la Europa capitalista.
Nosotros, camaradas de la Liga Comunista Internacional (LCI), estamos orgullosos de luchar por el auténtico comunismo de los bolcheviques de Lenin y Trotsky. Nuestra perspectiva es proletaria, revolucionaria e internacionalista. Reconocemos que el conflicto fundamental en la sociedad es la lucha del trabajo contra el capital. Debido a su papel central en la producción, el proletariado tiene el poder social para tirar a los explotadores capitalistas y a todo su sistema de explotación de clase, la opresión racial, sexual y nacional y la guerra imperialista. El proletariado tiene el poder y el interés de clase para crear una sociedad —inicialmente un estado obrero— sobre la base de la propiedad colectiva y una economía racional e internacionalmente planificada, llevando a una sociedad comunista sin clases y a la extinción del estado. Alcanzar esta meta requiere de la construcción de un partido leninista-trotskista igualitario internacional. Luchamos por convertirnos en el partido capaz de dirigir revoluciones socialistas internacionales.
Sostener las conquistas proletarias ya arrebatadas a la clase capitalista es parte integral de nuestra lucha. Es por eso que nosotros los trotskistas luchábamos por la defensa militar incondicional de la Unión Soviética y de los estados obreros deformados de Europa Oriental contra el ataque imperialista y la restauración capitalista. Con todos los recursos a nuestro alcance, luchamos en 1989-90 en la RDA [Alemania Oriental] por dirigir una revolución política obrera, manteniendo las formas de propiedad colectiva y reemplazando a los falsos dirigentes estalinistas por un gobierno de consejos obreros. Esto pudo haber sido la guía para la resistencia contra la restauración capitalista a lo largo de Europa Oriental y para la revolución socialista proletaria en occidente. La LCI luchó de nuevo por despertar a los obreros soviéticos para preservar y extender las conquistas de la Revolución Rusa de 1917, que había sido asquerosamente traicionada por décadas de falsa dirección estalinista, pero que no fue derrocada hasta 1991-92. Hoy, el destino del estado obrero deformado chino y la vida de miles de millones de trabajadores en China, a lo largo de Asia y alrededor del mundo, penden en la balanza. Luchamos por la defensa militar incondicional del estado obrero chino contra las renovadas maquinaciones militares e intromisiones económicas imperialistas. Las conquistas de la Revolución China de 1949 están amenazadas por las "reformas" económicas de mercado de los estalinistas chinos, pero estos ataques también han engendrado una revuelta proletaria significativa. Es necesario un partido trotskista para dirigir al proletariado a la victoria mediante una revolución política obrera para preservar y extender las conquistas de la Revolución China de 1949.
Las devastadoras consecuencias mundiales de la contrarrevolución capitalista también destruyeron las teorías antimarxistas del "capitalismo de estado", adoptadas por la Tendencia Socialista Internacional del fallecido Tony Cliff y los estrafalarios y siempre cambiantes "ideólogos" de la Liga por una Internacional Comunista Revolucionaria (LICR, o sea Workers Power) y otros renegados del marxismo (ver "La bancarrota de las teorías sobre ‘una nueva clase’", Spartacist [edición en español] núm. 30, primavera de 2000). Según los cliffistas, la contrarrevolución en la antigua URSS fue simplemente un "paso a un lado" de una forma de capitalismo a otra. Su antisovietismo rabioso de la Guerra Fría se expresó en aquel momento: "El comunismo colapsó.... Es un hecho que debe regocijar a todo socialista." (Socialist Worker, [Gran Bretaña], 31 de agosto de 1991).
Hoy, el proletariado fue arrojado hacia atrás en todo el mundo, y los imperialistas de EE.UU., sin el freno del poderío militar soviético, pueden andar sin miramientos por todo el planeta, utilizando algunas veces a la Organización de las Naciones Unidas como hoja de parra, en volviendo intervenciones militares globales en el manto del "humanitarismo". Los imperialismos rivales, especialmente Alemania y Japón, sin la restricción de la unidad antisoviética de la Guerra Fría, buscan aplacar sus propios apetitos por controlar los mercados mundiales y proyectar concomitantemente su poder militar. Estos intereses nacionales en conflicto llevaron a la ruptura de las pláticas de la OMC en Seattle el año pasado. Estas rivalidades interimperialistas demarcan guerras futuras con armas nucleares, lo cual amenaza con extinguir la vida en el planeta.
Así, la tarea de quitar el poder a los explotadores capitalistas es ahora más urgente que nunca. Sin teoría revolucionaria no puede haber movimiento revolucionario. Hoy, las premisas básicas del marxismo auténtico deben ser motivadas contra la falsa identificación prevaleciente del colapso del estalinismo con el fracaso del comunismo. El dominio estalinista no era comunismo, sino su perversión grotesca. La burocracia estalinista, una casta parasitaria empotrada sobre el estado obrero como la burocracia asentada sobre un sindicato, surgió en el estado obrero degenerado soviético bajo condiciones de atraso económico y aislamiento debido al fracaso por extender la revolución a cualquiera de los países capitalistas avanzados. Los estalinistas dijeron que construían el "socialismo en un solo país", algo imposible, como explicó León Trotsky (y Marx y Engels antes que él), ya que el socialismo es necesariamente de extensión internacional. El "socialismo en un solo país" fue una justificación para vender revoluciones internacionalmente para aplacar al imperialismo mundial. Como lo explicó de manera brillante Trotsky en La revolución traicionada (1936), las contradicciones de la sociedad soviética no podían durar por siempre: "¿Devorará el burócrata al estado obrero, o la clase obrera lo limpiará de burócratas?" Esa contradicción se resolvió amargamente por la negativa.
Marxismo contra anarquismo y "globalización"
La gente que se llama a sí misma "anarquista" reúne una gama que va desde los golpeadores pequeñoburgueses derechistas que odian a la clase obrera y atacan a los comunistas, hasta revolucionarios subjetivos que se solidarizan con el proletariado y buscan genuinamente derrocar a la burguesía. En el último caso, el atractivo del anarquismo es un rechazo saludable al reformismo parlamentario de los socialdemócratas, los ex estalinistas y los falsos izquierdistas que promueven y mantienen el orden capitalista. De hecho, por oponerse a los falsificadores reformistas del marxismo, el mismo Lenin fue denunciado como anarquista. Cuando el líder bolchevique llegó a Rusia en abril de 1917 y llamó por una revolución obrera para derrocar al gobierno provisional capitalista, los mencheviques denunciaron a Lenin como "un candidato... ¡al trono de Bakunin!" (Sujánov, The Russian Revolution, 1917: A personal record [La Revolución Rusa, 1917: Un registro personal, 1984]). (Bakunin era el líder anarquista de la I Internacional). Como lo puso Lenin en El estado y la revolución: "Los oportunistas de la socialdemocracia actual tomaron las formas políticas burguesas del estado democrático parlamentario como límite del que no podía pasarse y se rompieron la frente de tanto prosternarse ante este ‘modelo’, considerando como anarquismo toda aspiración a romper estas formas."
No es sorprendente que haya algún resurgimiento de las creencias anarquistas, fertilizadas por el triunfalismo burgués multilateral de que "el comunismo ha muerto". La Revolución Rusa redefinió a la izquierda internacionalmente y su desmantelamiento final tiene un efecto similar a la inversa. Cuando el nuevo estado obrero era en los hechos un faro para la liberación, en el clímax de los levantamientos revolucionarios internacionales fomentados por la Revolución Rusa, los mejores de los militantes anarquistas y sindicalistas (por ejemplo James P. Cannon, Víctor Serge y Alfred Rosmer) se convirtieron en luchadores dedicados y disciplinados por el comunismo de Lenin y Trotsky. Antes de su ruptura final con el marxismo, Serge el anarquista increpó a los socialdemócratas, que llevaron a los obreros a la carnicería imperialista de la Primera Guerra Mundial y viajó a la Rusia soviética a apoyar al nuevo estado obrero. En el curso de la lucha contra los revanchistas contrarrevolucionarios (a quienes algunos anarquistas apoyaron de manera criminal), Serge se unió al Partido Bolchevique y escribió a sus amigos anarquistas franceses para motivar al comunismo contra el anarquismo:
"¿Qué es el Partido Comunista en épocas de revolución? Es la élite revolucionaria, poderosamente organizada, disciplinada, obedeciendo a una dirección congruente, avanzando hacia una sola meta claramente definida por los caminos trazados para ésta, mediante una doctrina científica. Siendo una fuerza tal, el partido es el producto de la necesidad; es decir, son las leyes de la historia misma. Esa élite revolucionaria que en época de violencia permanece desorganizada, indisciplinada, sin una dirección congruente y abierta a impulsos variables o contradictorios, se dirige al suicidio. No es posible ningún punto de vista contrario a esta conclusión."
—La vie ouvrière, 21 de marzo de 1922; reimpreso en The Serge-Trotsky Papers [Los archivos de Serge-Trotsky], Cotterill, ed. (1994)
La difusa popularidad del "anarquismo" entre la juventud actual es por sí misma un reflejo del retroceso en la conciencia política en el nuevo periodo político que comenzó con la derrota colosal que fue la contrarrevolución capitalista en la URSS y en Europa Oriental. En el fondo, el anarquismo es una forma de idealismo democrático radical que apela a la supuesta bondad innata, incluso de los imperialistas más rapaces, para servir a la humanidad. La Liga de los Justos (que cambió de nombre a Liga de los Comunistas alrededor del ingreso de Karl Marx en 1847) tenía como consigna principal "Todos los hombres son hermanos". Observando que había algunos hombres de los que no era ni quería ser hermano, Marx convenció a sus camaradas de cambiar la consigna a "¡Proletarios de todos los países, uníos!"
Históricamente, el anarquismo ha probado ser un obstáculo colaboracionista de clase para la liberación de los oprimidos. Uniéndose a los Ejércitos Blancos contrarrevolucionarios, algunos anarquistas saludaron el levantamiento de Kronstadt contra la Revolución Rusa, y Kronstadt sigue siendo una piedra de toque anticomunista para los anarquistas de hoy. Durante la Guerra Civil española, los anarquistas se convirtieron en ministros del gobierno del frente popular que desarmó y reprimió la lucha armada de los obreros contra el capitalismo, abriendo el camino a las décadas de dictadura franquista.
Hoy, las diferencias fundamentales entre el marxismo revolucionario y el idealismo liberal anarquista también se pueden ver en las protestas contra la "globalización". La noción de que las grandes corporaciones capitalistas trascienden actualmente el sistema de estado-nación y dominan el mundo a través de instituciones como el FMI y la OMC es falsa hasta la médula. La "globalización" es una versión actual de la idea del "ultraimperialismo" propuesta por el socialdemócrata alemán Karl Kautsky, quien arguyó que los capitalistas de diferentes países pueden resolver sus conflictos de intereses con medios pacíficos (incluso democráticos). Como señalamos en nuestro folleto Imperialism, the "Global Economy" and Labor Reformism [El imperialismo, la "economía global" y el reformismo obrero]: "Las firmas llamadas multinacionales o trasnacionales no operan por encima ni independientemente del sistema de estado-nación; más bien, dependen vitalmente de sus estados burgueses nacionales para proteger sus inversiones más allá de sus fronteras de la oposición popular y de los estados capitalistas rivales. De allí que los estados imperialistas deben mantener poderosas fuerzas militares y la correspondiente base industrial doméstica."
Muchas organizaciones que apoyan la movilización de Praga piden un "control democrático" del FMI o del Banco Mundial para mejorar las condiciones de la gente del "Sur Global" (Asia, África y América Latina). El PDS alemán (Partido del Socialismo Democrático) argumenta que el trabajo del FMI y del Banco Mundial debe hacerse más transparente y está por una Organización de las Naciones Unidas genuinamente internacional. Hemos llamado "imperialismo de los derechos humanos" a estas apelaciones a la acción, en nombre de los obreros y de los oprimidos, a los opresores y amos directos imperialistas. No sólo son absurdas, sino que estas apelaciones a que el imperialismo se vuelva de alguna manera más responsable y humanitario, son reaccionarias porque crean ilusiones mortales en que la dictadura de la burguesía en sus adornos "democráticos" pueden de alguna manera ser el agente del cambio social a favor de los obreros y de los oprimidos. Esta mentira ata a los explotados a sus explotadores y traza un callejón sin salida para la lucha social.
La idea de que una Organización de las Naciones Unidas "global" puede actuar a favor de los intereses de la humanidad es una mentira que enmascara los mecanismos económicos del imperialismo capitalista. El imperialismo no es una política basada en "malas ideas", sino que es integral para el funcionamiento del sistema basado en la propiedad privada, la extracción de ganancias y la necesidad del capitalismo de conquistar nuevos mercados. Como explicó Lenin respecto a la antecesora de la ONU, la Liga de las Naciones: "Resultó que la Liga de las Naciones no existe, que la alianza de las potencias capitalistas es puro engaño y que, en realidad, es una alianza de asaltantes, cada uno de los cuales trata de arrebatar algo al otro.... La propiedad privada es un robo, y un Estado basado en la propiedad privada es un Estado de asaltantes que hacen la guerra para el reparto del botín." (Discurso en la conferencia de presidentes de comités ejecutivos de distritos, subdistritos rurales y aldeas de la provincia de Moscú", 15 de octubre de 1920).
La primera intervención de la ONU (1950-53) fue una "acción policiaca" contra los estados obreros deformados norcoreano y chino, masacrando a hasta cuatro millones de corea nos. Una década después, la intervención militar asesina en el antiguo Congo Belga fue dirigida bajo los auspicios de la ONU e incluyó el asesinato del nacionalista de izquierda Patrice Lumumba. En el extremo izquierdo del espectro anarquista aparece un artículo en la "página de internet A-Infos" anarquista, que sobresale entre los constructores de la manifestación de Praga por su aguda oposición a rogarle al enemigo de clase que actúe con moralidad y "cancele la deuda del Tercer Mundo". Llaman a aplastar al FMI y al Banco Mundial, y proponen: "Las demandas directas se colocarán no sobre los apaciguadores y compañía, sino sobre las organizaciones obreras y sus direcciones reformistas para desechar al FMI-Banco Mundial y para cancelar la deuda trillonaria ¡YA!" Pero el mundo no se cambiará mediante consignas lanzadas en una gran manifestación o incluso en una gran huelga, y las direcciones reformistas a las que llaman apoyan al imperialismo capitalista. ¿Cómo llegamos entonces del capitalismo al socialismo? Esa es la pregunta para la cual el anarquismo no tiene respuesta.
La teoría marxista y el modelo de los bolcheviques de Lenin dirigiendo a la clase obrera al poder estatal en la Revolución Rusa de octubre de 1917 es la única solución revolucionaria. Los obreros no pueden tomar la maquinaria del estado capitalista y "reformarla" en el interés de los oprimidos. Deben luchar por el poder, aplastando al estado capitalista y creando un estado obrero –una dictadura del proletariado— que aplastará la resistencia contrarrevolucionaria de los antiguos gobernantes capitalistas. Los bolcheviques de Lenin cancelaron la deuda acumulada por el zar y la burguesía rusa al tomar el poder y negarse a pagarla. Esto fue parte de la perspectiva revolucionaria internacionalista de los bolcheviques; contra el apaciguamiento del imperialismo, lucharon por extender el Octubre ruso a una revolución socialista mundial. Entendieron que no podía construirse el socialismo en un solo país.
Contra los aspectos reaccionarios predicados por los anarquistas tradicionales como Prudhon y de los que hoy hacen eco los "verdes" pequeñoburgueses, de que los trabajadores no deben aspirar al bienestar, sino que deben vivir en una existencia espartana comunal, nosotros los marxistas luchamos por la eliminación de la escasez, por una sociedad donde los trabajadores disfruten los frutos de su trabajo que hoy expropian los capitalistas. Decirle a los trabajadores que "aprieten el cinturón" es, de hecho, el programa del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, mediante las políticas hambreadoras de "austeridad" impuestas a las masas del "Tercer Mundo". En nombre de "defender al medio ambiente", los partidos verdes que están ahora en las coaliciones gobernantes en Alemania y en Francia son aún más agresivos que los socialdemócratas imponiendo la "austeridad" capitalista. Frente a las recientes protestas masivas contra los precios extorsionados del combustible, los verdes franceses se opusieron a la concesión del primer ministro socialista de reducir el impuesto al combustible en un 15 por ciento.
En contraste con el impulso anarquista/verde de detener el avance técnico y reducir el nivel de consumo, nosotros los marxistas tomamos el lado de Big Bill Haywood, un dirigente de los IWW (Obreros Industriales del Mundo, conocidos como los "Wobblies"). Cuando un camarada le reprochó que fumara un buen puro, respondió: "¡Nada es demasiado bueno para el proletariado!" Los marxistas reconocemos que la historia del progreso humano ha sido una lucha por dominar a las fuerzas de la naturaleza. El desarrollo de la agricultura y la domesticación de animales fue una incursión exitosa dentro de la "ecología natural" del planeta, que creó un excedente social, abriendo un camino hacia delante partiendo de la breve y brutal lucha por la subsistencia diaria en la sociedad humana temprana. Para extender a las masas empobrecidas del "Tercer Mundo" todas las cosas de las que gozan los izquierdistas pequeñoburgueses occidentales —electricidad, escuelas, agua limpia potable, medicinas, transporte público, computadoras— se requiere un gigantesco avance en la capacidad industrial y técnica. Ese avance requiere de una revolución internacional victoriosa dirigida por una vanguardia revolucionaria consciente, para hacer consciente a la clase obrera de su misión y para arrebatarla del grillete de los reformistas y seudorrevolucionarios, lacayos del capitalismo.
Es precisamente el servicio leal de los "verdes" nacionalistas burgueses a la clase dominante lo que los lleva a ignorar los más grandes desastres ecológicos del planeta. Así, Joschka Fisher, el ministro verde de asuntos exteriores del IV Reich, apoyó el bombardeo a Serbia de manera vociferante. Los Balcanes están ahora asolados por las cápsulas de uranio residuales y el agua envenenada, y la destrucción de la infraestructura industrial y social moderna significa que la verdadera cuenta de muertos de la guerra de los Balcanes será engrosada por muchos años. Con "verdes" como estos, ¿quién necesita al Doctor Insólito, a I.G. Farben o a la Dow Chemical Company?
De la misma manera, la Guerra del Golfo contra Irak en 1991 destruyó una de las sociedades más avanzadas en la región. Hace diez años, la tasa de mortandad infantil en Irak estaba entre las más bajas del mundo y hoy es la mayor; una sociedad cuya avasalladora mayoría sabía leer y escribir y tenía acceso al servicio médico, ahora muere literalmente de hambre, gracias al bloqueo continuo de la Organización de las Naciones Unidas. Los llamados "izquierdistas" que se opusieron a la guerra devastadora contra Irak contrapusieron las sanciones de la ONU como una alternativa "humanitaria". La LCI se opuso a las sanciones como un acto de guerra que ha matado a más gente que las bombas. El apoyo de la falsa izquierda a los sangrientos crímenes del "imperialismo de los derechos humanos" es la única explicación del estruendoso silencio sobre estas cuestiones en cualquier propaganda oficial para las protestas "anti-globalización" en Seattle, Washington D.C. y Praga. La LCR francesa llamó abiertamente por una intervención militar imperialista en Kosovo bajo el control de la OCSE [Organización para la Cooperación y la Seguridad Europea] o de la ONU (Rouge, 1º de abril de 1999). La LICR (Workers Power) hizo campaña abiertamente por la derrota de las fuerzas serbias ante el ELK, herramienta del imperialismo de la OTAN; compartió una plataforma en Londres con entusiastas del bombardeo de la OTAN y celebró el retiro de las fuerzas serbias, proclamando estúpidamente que "en la secuela de la victoria de la OTAN en Kosovo una situación prerrevolucionaria está madurando" ("La lucha por derrotar a Milosevic en Serbia", 11 de agosto de 1999, declaración de la LICR).
En contraste, la LCI luchó en todas partes por la defensa militar de Serbia contra el imperialismo de EE.UU./ONU/OTAN, sin dar ni un miligramo de apoyo político al chovinista serbio Milosevic, de la misma forma en la que anteriormente luchamos por movilizar al proletariado en la Guerra del Golfo por la derrota del imperialismo y tomamos abiertamente la defensa de Irak (ver la declaración de la LCI sobre la guerra en los Balcanes, abril de 1999 en Spartacist [núm. 30]). Los internacionalistas revolucionarios luchan por la derrota de "su propia" burguesía y por la defensa de las víctimas de la guerra imperialista. La orgía de socialchovinismo de los supuestos izquierdistas es un reflejo directo de su apoyo a los gobiernos europeos que impulsaron la Guerra de los Balcanes. Hace dos años, el SWP británico [el cliffista Socialist Workers Party] hizo una campaña a favor de y se declaró a sí mismo "por encima de la luna" por la elección de Tony Blair, quien era el más grande halcón de la OTAN en Europa. Mientras que posaban a la izquierda en la guerra en los Balcanes contra la cobarde multitud del "pobrecito Kosovo", el SWP mostró su juego en su repugnante apoyo al "Nuevo" Laborismo de Tony Benn, cuya oposición a la guerra estuvo empapada del antiamericanismo chovinista de la "Pequeña Inglaterra". ¡Argüir que los cerdos imperialistas de Europa deben dirigir directamente la guerra en lugar de los estadounidenses difícilmente es un movimiento contra la guerra!
Al extremo derecho de este espectro nacionalista están los fascistas. El año pasado, los nazis alemanes marcharon contra la guerra en los Balcanes con consignas como "¡Ni una gota de sangre alemana por los intereses extranjeros!" El antiamericanismo nacionalista con el que el movimiento europeo contra la "globalización" se empapa profundamente, se transforma en fascismo abierto. Las organizaciones fascistas checas planean montar una provocación para su programa genocida en Praga el 23 de septiembre.
En el crisol de la primera guerra de importancia en Europa en cincuenta años, los falsos "trotskistas" demostraron ser productos en descomposición de la "muerte del comunismo". Hoy compiten por la posición para arrebatar el control del "movimiento antiglobalización". Sólo un tonto puede confiar en que los grupos que ayudaron a llevar a los actuales gobiernos capitalistas europeos al poder puedan ahora luchar contra estos gobiernos, sus bancos e instituciones en el interés de los oprimidos. Lejos de ser una alternativa marxista al anarquismo, los seudotrotskistas son oponentes activos del marxismo revolucionario encarnado en el programa y la prácticas de la LCI.
Las bases materiales del oportunismo y el chovinismo nacional
La ideología burguesa —por ejemplo el nacionalismo, el patriotismo, el racismo y la religión— penetra dentro de la clase obrera centralmente a través de la agencia de los "lugartenientes del capital dentro del movimiento obrero", las burocracias sindicales parasitarias basadas en un estrato superior privilegiado de la clase obrera. Si no son reemplazados por una dirección revolucionaria, estos reformistas dejarán a la clase obrera indefensa frente a los ataques capitalistas y permitirán que se destruya a las organizaciones del proletariado, o las dejarán impotentes al atar crecientemente a los sindicatos al estado capitalista. En su trabajo de 1916, El imperialismo, fase superior del capitalismo, Lenin explicó:
"La obtención de elevadas ganancias monopolistas por los capitalistas de una de las numerosas ramas de la industria, de uno de los numerosos países, etc., da a los mismos la posibilidad económica de sobornar a ciertos sectores obreros, y, temporalmente, a una minoría bastante considerable de los mismos, atrayéndolos al lado de la burguesía de una determinada rama industrial o de una determinada nación contra todas las demás. El antagonismo cada día más intenso de las naciones imperialistas, provocado por el reparto del mundo, refuerza esta tendencia. Es así como se crea el lazo entre el imperialismo y el oportunismo... Lo más peligroso en este sentido son las gentes [como el menchevique Mártov] que no desean comprender que la lucha contra el imperialismo, si no se haya ligada indisolublemente a la lucha contra el oportunismo, es una frase vacía y falsa."
El chovinismo nacional y la cobarde capitulación de los organizadores de un movimiento contra la "globalización" son abundantemente evidentes. Así, los organizadores sindicales de la protesta de Seattle contra la OMC se unieron a las fuerzas anticomunistas de extrema derecha, denunciando el "trabajo esclavizado" en los estados obreros deformados chino y vietnamita. Se arrojó acero chino a la bahía y los letreros proclamaban "Primero la gente, no China". Ilustrando por qué Trotsky describió a la burocracia obrera norteamericana como la herramienta ideal de Wall Street para el dominio imperialista de América Latina, las cúpulas sindicales norteamericanas hicieron una campaña para vetar a los camioneros mexicanos de trabajar en EE.UU. No por nada, en América Latina la AFL-CIO es popularmente conocida como la "AFL-CIA". ¡Increíblemente, la Rifondazzione Comunista italiana y los seudotrotskistas del agrupamiento Proposta sostienen a la "dirección" de la AFL-CIA como un modelo a imitar para los trabajadores europeos (véase Proposta núm. 27, enero de 2000)!
Antes de Praga, el SWP británico trabajó poderosamente en la promoción de una manifestación sindical laborista en defensa de salvar los empleos británicos de la fábrica automotriz Rover. Esta manifestación fue un mar de banderas inglesas y de virulento chovinismo antialemán que pone a los obreros británicos contra los alemanes y ata a los primeros a la clase dominante británica. Consignas como "La Gran Bretaña ganó dos guerras mundiales—ganemos la tercera" dan una probada del veneno. Después de lo sucedido en Rover, el SWP se enterró en una campaña a favor de Ken Livingstone a la alcaldía de Londres; un político laborista que fue un vociferante exponente del terror imperialista contra Serbia y desató a la fuerza policiaca en casa. Cuando los manifestantes anarquistas profanaron irreverentemente los símbolos del imperialismo británico en una protesta del Día del Trabajo en Londres, el SWP se alejó por temor de avergonzar a su candidato a la alcaldía de Londres, el "Rojo" Ken Livingstone. Livingstone endosó la represión policiaca a los manifestantes del Día del Trabajo, muchos de los cuales continúan languideciendo en prisión o enfrentan cargos.
En Francia, José Bové dirige masas en protesta contra McDonald’s y las incursiones de la comida rápida norteamericana dentro del pala dar francés. Nuestro interés es organizar a las fuerzas laborales terriblemente mal pagadas en estas cadenas de comida rápida, sin importar cuál sea su propiedad nacional o su "cuisine". Además, si las preferencias culturales o culinarias son sinónimo de "imperialismo"; entonces, para las pocas luces de Bové, mejor preocupémonos por los italianos, porque la gente adora la pizza y ahora se vende en todas partes desde las Islas Aleutianas hasta el Amazonas. ¡¿O fue "imperialismo" cuando una máquina particular alemana, o sea, la imprenta, conquistó el mundo e hizo posible la alfabetización masiva?!
Hablando más en serio, el chovinismo nacional y el oportunismo de las cúpulas obreras de la falsa izquierda envenenan la conciencia de clase y la solidaridad entre los obreros al fomentar las divisiones religiosas, nacionales y étnicas. En años recientes, esto ha alcanzado un grado febril en el frenesí antiinmigrante. Esto amenaza la unidad y la integridad del proletariado como clase para resistir los ataques de los capitalistas y su estado. Como se señaló en la declaración de principios de la LCI (Spartacist [edición en español] núm. 29, otoño-invierno de 1998):
"El capitalismo moderno, es decir, el imperialismo, que alcanza todas las regiones del planeta, en el curso de la lucha de clases y conforme la necesidad económica lo exige, introduce al proletariado por sus estratos más bajos nuevas fuentes de mano de obra más barata, principalmente inmigrantes de otras regiones del mundo, más pobres y menos desarrolladas; trabajadores con pocos derechos que son considerados más desechables en tiempos de contracción económica. Así, el capitalismo, en forma continua crea estratos diferentes entre los obreros; mientras, simultáneamente, amalgama obreros de muchas tierras diferentes."
En el acuerdo Schengen, las potencias europeas cerraron sus fronteras a los inmigrantes, muchos de los cuales huyeron de la destrucción contrarrevolucionaria de Europa Oriental. Las políticas racistas antiinmigrantes de los socialdemócratas actualmente en el gobierno hacen eco a la demagogia de los nazis de "el barco está lleno" y ciertamente alimentan el terror fascista. Mientras tanto, los gobiernos socialdemócratas de frente popular a lo largo de Europa (gobiernos de coalición que involucran a partidos obreros reformistas y a partidos burgueses) arrullan peligrosamente a los obreros con ilusiones parlamentarias de que los socialdemócratas, cuyas propias políticas han pavimentado el camino a los fascistas, "prohibirán" a los fascistas. Tales prohibiciones han servido históricamente sólo para retocar la imagen de la misma burguesía que recurre al fascismo cuando ve amenazado su dominio. Históricamente, tales prohibiciones contra los "extremistas" se han utilizado contra la izquierda, no contra la derecha. En Alemania, en el periodo inmediato de la posguerra, en 1952, se prohibió un pequeño partido neonazi para retocar cosméticamente las credenciales "democráticas" de los herederos del III Reich, quienes reconstruyeron a la Alemania capitalista bajo los auspicios del imperialismo estadounidense. El verdadero propósito fue "justificar" una prohibición constitucional contra el Partido Comunista Alemán en 1956. Exigimos: ¡Plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes! ¡Ninguna con fianza en el estado burgués! ¡Por movilizaciones obreras y de minorías para detener a los fascistas!
El partido es el instrumento de la revolución socialista
El partido leninista es el instrumento para llevar la conciencia revolucionaria al proletariado, para organizar las luchas proletarias y guiarlas a la consolidación victoriosa en una revolución socialista. Un partido revolucionario debe luchar contra todos los casos de injusticia social y contra todas las manifestaciones de opresión. Es central a nuestra tarea el combatir todos los casos de opresión a las mujeres y "toda la antigua basura" que ha regresado con el oscurantismo religioso, los ataques contra los derechos al aborto y el fanatismo antigay. Soldar la audacia de la juventud al poder social del proletariado es crucial a la lucha por una nueva sociedad socialista.
Nuestro objetivo es una dirección revolucionaria cuyos cuadros deben probarse y entrenarse en la lucha de clases. El camino hacia delante es que las ahora pequeñas fuerzas adheridas al programa de Lenin y Trotsky forjen partidos con la experiencia, la voluntad revolucionaria y la autoridad entre las masas para dirigir revoluciones proletarias exitosas. Nada menos que una IV Internacional trotskista reforjada será suficiente para la tarea de dirigir a los obreros y a los oprimidos a la victoria del socialismo mundial. No tenemos ilusiones en que éste será un camino fácil y reconocemos que la posesión de la tecnología para un holocausto nuclear por una clase dominante irracional y genocida acorta las posibilidades: no queda mucho tiempo.
Nos guiamos por el programa y las prácticas del comunismo auténtico. Como escribió Trotsky en "La agonía del capitalismo y las tareas de la IV Internacional" (1938):
"Mirar la realidad de frente, no ceder a la línea de menor resistencia; llamar al pan pan y al vino vino; decir la verdad a las masas, por amarga que sea; no tener miedo de los obstáculos; ser exacto tanto en las cosas pequeñas como en las grandes; basar el programa propio en la lógica de la lucha de clases; ser audaz cuando llega la hora de la acción: tales son las reglas de la IV Internacional."
¡Únete a la Liga Comunista Internacional!
http://www.icl-fi.org/espanol/oldsite/PRAGUE.HTM
submitted by ShaunaDorothy to Espartaco [link] [comments]


2016.05.21 16:21 ShaunaDorothy Declaración de la Liga Comunista Internacional - ¡Derrotar al imperialismo mediante la revolución obrera—Defender a Serbia! (abril de 1999) (2 - 2)

https://archive.is/rbNL0
Ya en el número de abril-mayo de su Socialist News, el SLP no dice nada sobre derrotar al imperialismo, deja entrever un llamado a las tropas terrestres (“Ni Clinton ni Blair tienen ninguna intención de poner a sus soldados en Kosovo del lado del Ejército de Liberación de Kosovo”) ¡y llama al “secretario general de la ONU, Kofi Annan, al primer ministro Ruso, Yevgeni Primacov y al Papa a idear una forma de negociaciones de paz que detengan el bombardeo”! ¡Hablan de una alianza impía —el Papa, quien fue un operativo clave para la contrarrevolución de Solidarnosc en Polonia; el jefe de la ONU, quien invadió Haití y Somalia y hambrea a Irak y el Primer Ministro de la Rusia “postsoviética” capitalista— que el SLP busca que nos traiga la paz! La oposición de Scargill a la Solidarnosc financiada por el vaticano, fue empleada por el gobierno de Tatcher como una punta de lanza rompe sindicatos contra Scargill y los mineros británicos, antes y durante su huelga de 1984-85.
Los miembros del SLP que se quieran oponer al imperialismo británico deben entender que la tradición política del “viejo laborismo” a la que el SLP desea vívidamente volver es todo menos antiimperialista. La “izquierda” nacionalista de la “pequeña Inglaterra” del Partido Laborista previo a Blair estuvo del lado de su propio imperialismo de la India a Irlanda, hasta la “prueba de virginidad” a las mujeres asiáticas que buscaban ser admitidas en la Gran Bretaña. La línea del laborismo es el así llamado camino parlamentario al socialismo —como si la clase dominante entregara el poder estatal al proletariado después de una elección democrática—; mientras tanto, buscan participar en la administración “humana” del sistema capitalista. No se puede luchar contra la guerra imperialista sin una lucha revolucionaria contra el sistema capitalista que transpira guerra.
La clase obrera debe luchar contra la opresión nacional y racial
Bajo Lenin y Trotsky, los bolcheviques dirigieron a la masa trabajadora rusa a aplastar exitosamente al estado capitalista en octubre de 1917. Los bolcheviques sacaron a la Rusia revolucionaria de la masacre imperialista, y fundaron la Internacional Comunista con el propósito de extender la revolución mundialmente.
Pero, contrario a lo que pasó en Rusia, la aguda oportunidad revolucionaria presentada por la Primera Guerra Mundial no llevó al proletariado a derrocar a la burguesía en Europa Occidental. La principal responsabilidad de ello yace en la socialdemocracia. Estos sabuesos de la contrarrevolución sirvieron bien a sus amos burgueses, masacrando revolucionarios como los comunistas alemanes Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg. La presión del cerco imperialista sobre el económicamente atrasado estado soviético; la devastación de la clase obrera rusa en la guerra civil, que aplastó a las fuerzas contrarrevolucionarias rusas e imperialistas y el fracaso de la extensión de la revolución proletaria, montaron el escenario para la contrarrevolución política en 1924 (el termidor) en el que el poder político fue usurpado por una casta parasitaria nacionalista encabezada por Stalin y sus herederos. Su falso dogma de “construir el socialismo en un solo país” significó en la práctica una acomodación al imperialismo. El programa estalinista de colaboración de clase ha llevado a la derrota de revoluciones obreras incipientes desde China en 1925-27 hasta España en 1936-39, hasta Italia en 1943-45 y Francia en mayo de 1968. Habiendo destruido la conciencia revolucionaria internacionalista del proletariado soviético, la burocracia estalinista devoró finalmente al estado obrero, introduciendo la contrarrevolución capitalista en 1991-92.
El presidente imperialista de EE.UU., Jimmy Carter, realizó la Segunda Guerra Fría bajo la rúbrica de los “derechos humanos”. Hoy, el imperialismo de los “derechos humanos” es el lema de los imperialistas y sus seguidores para justificar sus metas de guerra. Durante la Primera Guerra Mundial, la Gran Bretaña y Francia justificaron su guerra contra Alemania en el nombre de la liberación de Bélgica, mientras que Alemania clamaba luchar por la liberación de Polonia de Rusia. Lenin ridiculizó salvajemente esta farsa burguesa. Mientras que apoyaba fuertemente el derecho de Polonia a la autodeterminación, discutía que levantar esta consigna en el contexto de una guerra imperialista sólo podría significar “caer...en un bajo servilismo ante una de las monarquías imperialistas” (“Balance de una discusión sobre el derecho de las naciones a la autodeterminación”, julio de 1916).
Hoy que las burguesías aúllan sobre el “pobrecito Kosovo”, perpetúan numerosas instancias de opresión nacional y racial, incluso en Europa Occidental. La burguesía francesa oprime y expulsa a miles de norafricanos y a otros sans papiers de “la belle France”. Alemania ha deportado a kurdos a la represión segura y a la probable muerte en Turquía, mientras que los refugiados bosnios fueron víctimas de las deportaciones masivas realizadas por el IV Reich. Italia hundió un barco de refugiados albaneses en alta mar. Las poblaciones roma y sinti son brutalmente atormentadas a lo largo de la Europa “socialista”.
La represión del pueblo vasco expone lo que significa la “unión europea” capitalista: la coordinación transnacional de terror estatal-policíaco contra los pueblos oprimidos que luchan por su liberación. ¡Exigimos la libertad para los nacionalistas vascos en las prisiones francesas y españolas, y llamamos por el derecho a la autodeterminación de los vascos, tanto al norte como al sur de los Pirineos!
La LCI lucha por la salida inmediata incondicional de las tropas británicas de Irlanda del Norte como parte de la lucha por una república obrera irlandesa dentro de una federación socialista de las Islas Británicas. En esta situación de pueblos interpenetrados, en la que la minoría católica es actualmente oprimida dentro del estado naranjista protestante, reconocemos que no hay solución equitativa a la opresión nacional fuera de la movilización del proletariado a lo largo de las Islas Británicas, por el derrocamiento revolucionario del imperialismo británico, aplastando al estado naranjista en el norte así como al estado clericalista católico del sur.
Mientras gritan sobre Milosevic, los imperialistas callan la opresión —incluyendo transferencias de población masivas forzadas— de kurdos en Turquía. El gobierno de Turquía, el bastión suroriental de la OTAN, ha realizado una guerra de 14 años en contra de la población kurda oprimida, que ha llevado a unos 30 mil a la muerte; ha destruido totalmente a 3,500 pueblos y forzado a más de tres millones de kurdos a huir de sus hogares. Es notable que el líder del pequeñoburgués nacionalista Partido Obrero del Kurdistán (PKK), Abdullah Ocalan fue tomado por la CIA y todos los países europeos le negaron el asilo al tiempo que en Alemania el PKK es ilegal. Nosotros decimos: ¡Libertad para Ocalan! ¡Abajo la persecución de los militantes kurdos! ¡Por una república socialista del Kurdistán Unido!
La faceta doméstica del nacionalismo burgués es el agudo incremento del racismo dirigido contra las comunidades europeas de inmigrantes de piel oscura y de Europa Oriental, que enfrentan las deportaciones masivas y la violencia estatal y fascista. Los inmigrantes que ya no son necesarios como “trabajadores huéspedes” para el trabajo sucio con salarios bajos son expulsados, mientras que la segunda generación, sobre todo los jóvenes, son vistos con menosprecio por los gobernantes: sin trabajo y sin futuro para estos jóvenes, la clase dominante les teme como un detonador a punto de explotar. A lo largo de Europa, los regímenes capitalistas administrados por supuestos “socialistas” desatan a sus policías para atemorizar a los jóvenes de las minorías; mientras que en la Gran Bretaña de Blair la opresión a los negros y a los asiáticos se ha vuelto una vergüenza tan aguda que el gobierno se vio forzado a reconocer el “racismo institucionalizado” en la policía.
La opresión racista está íntimamente ligada al mecanismo de la explotación capitalista. Los regímenes socialdemócratas y los gobiernos de frente popular (coaliciones que atan a los partidos de la clase obrera a la burguesía en el gobierno) han sido puestos en las oficinas de gobierno desde el colapso de la Unión Soviética, con el propósito expreso de destruir al “estado benefactor”. Los gobernantes capitalistas ya no sienten la obligación de mantener un alto nivel de vida para los obreros occidentales que compita con las prestaciones sociales de las economías planificadas de los estados obreros deformados de Europa Oriental que surgieron de la victoria del Ejército Rojo en la Segunda Guerra Mundial. Ya que la burguesía busca incrementar la tasa de explotación, los inmigrantes no son sólo el blanco para la deportación, sino que son usados como chivos expiatorios para el desempleo y el empobrecimiento. El racismo antiinmigrantes es el filo cortante de los ataques contra toda la clase obrera. Los intereses de la clase obrera y de las minorías deben avanzar juntos, o caerán por separado. El movimiento obrero debe luchar por plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes y refugiados para defenderlos de la represión derechista.
Junto a la intensificación de las guerras de las burguesías en contra de sus propias masas trabajadoras, la derrota final de la Revolución de Octubre ha intensificado la reacción social, y como siempre, la mujer está entre los primeros blancos. La contrarrevolución capitalista en la antigua Unión Soviética y en la Europa Oriental ha pauperizado a las mujeres, sacándolas de los trabajos y llevándolas de regreso a la tiranía del “Kinder, Kirche, Küche” (“niños, iglesia, cocina”). A lo largo de Europa Occidental y de Norteamérica, el derecho al aborto está bajo un ataque concertado, mientras que en el así llamado “Tercer Mundo” (pero no sólo ahí), las fuerzas religiosas fundamentalistas están en una escalada de terror antimujer, buscando apuntalar cualquier tipo de obstáculo social y familiar para la emancipación de las mujeres.
La falsa izquierda difunde la ilusión de que poner a los socialdemócratas en el poder es una manera de “luchar contra la derecha” y contra los fascistas. Esto es una evidente mentira. Estos gobiernos capitalistas han perseguido sin descanso a los inmigrantes, mientras protegen a las bandas fascistas que esparcen su terror asesino. Apelar al racista estado burgués para que vete a los fascistas es sencillamente suicida e incrementa el arsenal de la represión estatal, que invariablemente se empleará contra la izquierda, no contra la derecha. ¡Luchamos por movilizar el poder social del proletariado organizado a la cabeza de todos los oprimidos para aplastar las provocaciones fascistas!
Los proletarios de piel oscura de Europa Occidental no son sólo víctimas indefensas, sino un componente importante de las fuerzas de la clase obrera, capaz de destruir al racista sistema capitalista. Sin embargo, para movilizar el poder del proletariado integrado se requiere una lucha política contra las direcciones socialdemócratas parlamentarias y sindicales que son las correas de transmisión del veneno racista en la clase obrera, y cuyas políticas procapitalistas han simplemente perpetuado las condiciones de empobrecimiento masivo y disparidad que sirven como terreno de cultivo para el fascismo. Sólo el compromiso activo en las luchas sociales urgentes contra la opresión racial y la represión puede sentar las bases para la unidad del proletariado multiétnico contra la burguesía. Pero los “dirigentes” del movimiento obrero persiguen la política opuesta al organizar, por ejemplo, policías racistas dentro de los sindicatos. ¡Los policías no son trabajadores! Exigimos: ¡Fuera policías de los sindicatos!
Para aplastar de una vez por todas a los fascistas Äpandillas armadas que el capital mantiene en reserva para utilizarlas contra la clase obrera— se requiere la revolución socialista. Pero los falsos izquierdistas, quienes siguen políticamente a los partidos socialdemócratas obrero-burgueses más grandes, son totalmente incapaces de dar un ataque intransigente contra el sistema capitalista. Es instructivo que la plataforma electoral del bloque de LO-LCR en las elecciones para el parlamento europeo ni siquiera menciona la palabra “socialismo”, por no mencionar “revolución”. Para estos tímidos reformistas, el programa máximo es volver a los viejos tiempos del “estado benefactor” Ä¡el programa de la socialdemocracia!—. El que la mayoría de los que alguna vez hablaron a favor de la IV Internacional, fundada por León Trotsky y destruida por el revisionismo, se hayan convertido en voceros de las políticas de la II Internacional, ¡a la que la heroica Rosa Luxemburg describió con exactitud como “un cadáver maloliente” desde tiempos de la Primera Guerra Mundial!, es una medida del retroceso de la conciencia del proletariado a partir de la destrucción de la URSS. En aguda distinción con estos seudotrotskistas, que se conforman abiertamente con el dominio capitalista, luchamos por nuevas revoluciones de Octubre, ¡lo que requiere el reforjamiento de la IV Internacional como un partido mundial de la revolución socialista!
¡Abajo Maastricht! ¡Por una Europa obrera!
Antes un apéndice diplomático a la alianza antisoviética de la OTAN, hoy la Unión Europea es un adjunto inestable para las prioridades económicas, militares y políticas de los capitalistas europeos, dirigido contra los obreros de Europa y los inmigrantes no europeos, así como contra los principales rivales imperialistas de Alemania: los EE.UU. y Japón. Con Alemania como su componente más fuerte, la Unión Europea es también una arena en la que se expresan los intereses fundamentalmente conflictivos de los principales estados burgueses europeos.
Dado que el capitalismo está organizado sobre la base de estados nacionales particulares, siendo él mismo la causa de repetidas guerras imperialistas para redividir al mundo, es imposible cohesionar un estado burgués paneuropeo. La idea de un “superestado” europeo progresista, como la que predican Jospin, Schröder y otros, es una mentira descarada. Como Lenin observó hace mucho, unos Estados Unidos de Europa capitalistas son imposibles o reaccionarios:
“Por supuesto que los acuerdos temporales entre los capitalistas y entre las potencias son posibles. En este sentido también lo son los Estados Unidos de Europa, como acuerdo entre los capitalistas europeos... ¿sobre qué? Sólo la forma de aplastar en común el socialismo en Europa y defender en común las colonias de las que se han apoderado por la violencia, contra Japón y Norteamérica.” (“La consigna de los Estados Unidos de Europa”, agosto de 1915)
En contraste, Workers Power de hecho sostiene que la UE es progresista, o potencialmente progresista, con el argumento de que “hasta cierto punto, los trabajadores europeos estarán mejor armados para luchar a escala continental después de la implementación de los términos de Maastricht” (Workers Power, junio de 1992). Así, WP se convierte en el vocero de la Europa “unida” capitalista. Como Trotsky escribió de los centristas de su tiempo: “Pero es ley que los que temen romper con los social-patriotas se transforman inevitablemente en sus agentes.” (“Lecciones de Octubre”, 4 de noviembre de 1935) En una parodia de cretinismo parlamentario, ¡WP incluso llama por una asamblea constituyente de toda Europa!
Similarmente, LO tiene una posición abstencionista sobre Maastricht. En realidad, estos grupos actúan como demócratas de izquierda, tratando de poner una cara “democrática” a la reacción capitalista. Nosotros estamos con Lenin. La “unidad” de la UE ha estado dirigida contra el proletariado y los oprimidos: lluvia de bombas contra Yugoslavia, vigilancia de fronteras contra inmigrantes “ilegales”, la entrega de Ocalan a las cámaras de tortura en Turquía.
Una declaración para el parlamento europeo emitida por el SLP de Scargill llama por sacar a Gran Bretaña de la Unión Europea. Titulada “Vote por nosotros en la UE para sacarnos de ella”, la declaración presenta a la UE y al Tratado de Maastricht como la causa principal del creciente desempleo y el empeoramiento general de las condiciones económicas. Esto obscurece el hecho de que, con o sin el Tratado de Maastricht, el principal enemigo de los obreros de cada país es su “propia” burguesía. La Gran Bretaña de Thatcher fue la pionera en el desmantelamiento del “estado benefactor”, años antes de que hubiera alguna discusión seria sobre una moneda europea común. Nuestra oposición a la UE se basa en una perspectiva internacionalista proletaria, no en el proteccionismo nacionalista del SLP. Sólo el derrocamiento del capitalismo mediante la revolución obrera y el establecimiento de unos Estados Unidos Socialistas de Europa, como parte de una sociedad socialista mundial, pueden sentar la base para el desarrollo de los recursos productivos que genuinamente beneficiarán a la humanidad.
¡Reforjar la IV Internacional!
Impactada agudamente por el colapso económico asiático, la economía japonesa ha sufrido su mayor crisis en 50 años. El imperialismo japonés, por su parte, ha reaccionado con un intento agresivo de restaurar el militarismo burgués. Cuando los EE.UU. y sus aliados de la OTAN comenzaron su cortina de misiles crucero y bombas contra Serbia, la marina japonesa disparó contra dos buques sospechosos de ser espías norcoreanos. Esta es apenas la segunda vez desde el periodo de la posguerra que la marina dispara sus armas, siendo la otra en 1953 contra la URSS cerca de Hokkaido.
Una declaración del Grupo Espartaquista de Japón (GEJ) señaló:
“Aunque endosa la masacre de EE.UU./OTAN contra los serbios, la clase dominante japonesa está bien consciente de que el papel del imperialismo estadounidense como el principal policía mundial se dirige también contra ella, la principal rival imperialista de los EE.UU. en el pacífico. Desde la destrucción de la Unión Soviética, el tratado de seguridad Japón-EE.UU. se ajusta cada vez menos a los verdaderos intereses de la burguesía japonesa. Teniendo ya el segundo más grande gasto militar en el mundo, el imperialismo japonés empuja las guías militares revisadas para preparar sus propios ejército y marina listos para la batalla.”
Afirmando “Ni un hombre, ni un yen para el ejército imperialista”, el GEJ enfatizó que la lucha contra la guerra imperialista no puede conducirse de manera separada y aparte de la lucha de clases:
“Los trabajadores japoneses deben unirse a los trabajadores desde Indonesia y las Filipinas en la lucha por un Asia socialista, en la defensa militar incondicional de China, Corea del Norte y Vietnam contra el ataque imperialista y por la revolución política proletaria. Lo que se necesita es un partido proletario intransigente para dirigir a la clase obrera al poder estatal.”
La aguda escalada de las rivalidades interimperialistas, reflejada en el crecimiento del militarismo burgués en los EE.UU., Europa y Japón, expresa una ley fundamental del imperialismo. El imperialismo no es una política que pueda hacerse más humana, como los liberales y los reformistas sostienen, sino la “fase superior del capitalismo”, como Lenin la definió: “El imperialismo es el capitalismo en la fase de desarrollo en la cual ha tomado cuerpo la dominación de los monopolios y del capital financiero, ha adquirido una importancia de primer orden la exportación de capital, ha empezado el reparto del mundo por los trusts internacionales y ha terminado el reparto de todo el territorio del mismo entre los países capitalistas más importantes.”
Lenin polemizó tajantemente contra la teoría del “ultraimperialismo” de Kautsky, hoy resucitada como la “globalización”, que sostenía que las grandes potencias capitalistas podían acordar pacíficamente la explotación conjunta del mundo mediante el capital financiero unido a nivel internacional. Lenin afirmó, al contrario, que “bajo el capitalismo no se concibe otro fundamento para el reparto de las esferas de influencia, de los intereses, de las colonias, etc., que la fuerza de los participantes en el reparto, la fuerza económica general, financiera, militar, etc.” El pequeño número de potencias imperialistas están envueltas en una lucha implacable por mejorar su posición relativa de competencia incrementando la tasa de explotación de su clase obrera nacional, saqueando al mundo colonial y semicolonial y tomando mercados a costa de sus rivales. Así, está sentada la base para nuevas guerras para redividir al mundo según las fuerzas relativas cambiantes de los imperialistas. Como Lenin afirmó: “las alianzas ‘interimperialistas’ o ‘ultraimperialistas’ en la realidad capitalista, y no en la vulgar fantasía pequeñoburguesa de los curas ingleses o del ‘marxista’ alemán Kautsky —sea cual fuera su forma: una coalición imperialista contra otra coalición imperialista, o una alianza general de todas las potencias imperialistas— no pueden constituir, inevitablemente, más que ‘treguas’ entre las guerras.” (Lenin, El imperialismo, fase superior del capitalismo)
El punto de vista sostenido por falsos izquierdistas como Workers Power de que un superestado capitalista europeo se puede construir con medios pacíficos es simplemente una variante moderna de la teoría de Kautsky. Otra variante es la perspectiva de que la existencia de armas nucleares restringirá a los capitalistas imperialistas —al menos a los imperialistas “democráticos”Ä de recurrir a una nueva guerra mundial. En una polémica contra el Comité por una Internacional Obrera de Peter Taaffe, señalamos que esto
muestra una conmovedora fe en los imperialistas democráticos, quienes arrojaron por nada bombas atómicas contra sus ya derrotados enemigos al final de la Segunda Guerra Mundial. Los “izquierdistas” de hoy, que esperan racionalidad y restricción de los gobernantes capitalistas, deliberadamente tienen memorias cortas: quienes bombardearon Vietnam tienen poca racionalidad y aún menos escrúpulos.
Existe un elemento de fatuosidad en la suposición de parte de la burguesía estadounidense de que la debilidad y endeudamiento de Rusia le impedirá intervenir militarmente. La Rusia de los zares no era fuerte cuando decidió movilizarse contra Austria (y, por lo tanto, Alemania) en la Primera Guerra Mundial. Ninguno de los combatientes se detuvo ante tan “racional” cálculo; todos esperaban que la guerra terminara en unos cuantos meses. Es así como empiezan las guerras, y, en este aspecto, nuestros oponentes centristas son tan tontos como las burguesías a las que siguen. No estamos enfrentándonos a un sistema social racional, sino al imperialismo. Sólo la revolución socialista mundial puede salvar al mundo de un resultado bárbaro.
Escribiendo en la secuela de la llegada de Hitler al poder, el líder revolucionario ruso y fundador de la IV Internacional, León Trotsky, escribió: “La catastrófica crisis comercial, industrial, agraria y financiera, la ruptura de los lazos económicos internacionales, la decadencia de las fuerzas productivas de la humanidad, la insostenible agudización de las contradicciones entre las clases y entre las naciones señalan el ocaso del capitalismo y confirman la caracterización leninista de que la nuestra es una era de guerras y revoluciones.” El concluyó “La guerra y la IV Internacional” (1934) afirmando que: “Es indiscutible que en nuestra época sólo la organización que se apoye en principios internacionales y forme parte del partido mundial del proletariado podrá echar raíces en terreno nacional. ¡Ahora la lucha contra la guerra significa la lucha por la Cuarta Internacional!” Buscamos llevar adelante el trabajo iniciado por el camarada Trotsky: ¡Reforjar la IV Internacional!
http://www.icl-fi.org/espanol/oldsite/SERBIA.HTM
submitted by ShaunaDorothy to Espartaco [link] [comments]


2016.05.21 15:42 ShaunaDorothy Declaración de la Liga Comunista Internacional - ¡Derrotar al imperialismo mediante la revolución obrera—Defender a Serbia! (abril de 1999) (1 - 2)

https://archive.is/rbNL0
Aunque las polémicas contenidas en esta Declaración se refieren a grupos seudosocialistas europeos, estas pueden ser aplicadas a grupos mexicanos como el reformista Partido Obrero Socialista y la centrista Liga de Trabajadores por el Socialismo (hermana menor del PTS argentino) que toman el lado del ELK de Kosovo y la OTAN, rehusándose a defender a Serbia —es decir, Clinton pone las bombas y el POS y la LTS la demagogia “socialista”. Por otro lado, están los estalinoides de la Tecla Indómita y liberales de La Nave Va que se oponen a los bombardeos imperialistas pero desde una perspectiva meramente nacionalista y reformista.
La guerra imperialista contra Serbia es ya la mayor conflagración militar en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Habiendo golpeado a Serbia por semanas con bombas y misiles crucero, hay un crescendo progresivo entre los imperialistas occidentales para una invasión a gran escala de los restos de la república de Yugoslavia dominada por Serbia. Una vez más los Balcanes se han convertido en el barril de pólvora de Europa, llevándonos a todos un paso más cerca de una nueva guerra mundial. Como internacionalistas proletarios luchando por construir un partido mundial de la revolución socialista, la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista) dice: ¡Derrotar al imperialismo mediante la revolución obrera! ¡Defender a Serbia contra el ataque de los EE.UU. y la OTAN! ¡Abajo con las sanciones económicas de las Naciones Unidas! ¡Todas las tropas de EE.UU., la ONU y la OTAN, fuera de los Balcanes!
Una declaración fechada el 25 de marzo de la Spartacist League/U.S. afirmó:
“Cada golpe contra el imperialismo estadounidense en los Balcanes ayudará a debilitar al enemigo de clase, proveyendo así una abertura para que la clase obrera y los oprimidos luchen contra el torrente de ataques asestados por Wall Street y sus agentes políticos, los partidos Demócrata y Republicano. Luchamos por construir el partido obrero revolucionario multirracial, forjado en el crisol de la lucha de clases, que es el instrumento necesario para dirigir a la clase obrera hacia el derrocamiento de este sistema entero basado en el racismo, la explotación y la guerra a través de una revolución socialista que le arranque la industria y el poder a un pequeño puñado de individuos asquerosamente ricos y cree una economía socialista igualitaria.”
En Europa, los brutales ataques imperialistas a Serbia están siendo llevados a cabo por gobiernos capitalistas encabezados por socialdemócratas y exestalinistas. Como el historiador militar Clausewitz dijo una vez, la guerra es la continuación de la política por otros medios. Habiendo demostrado su lealtad a la burguesía en casa al imponer la austeridad capitalista racista, hoy los socialdemócratas son incluso más vigorosos que sus predecesores de derecha haciendo el trabajo sucio del imperialismo en el extranjero. El Berliner Zeitung (25 de marzo) observó: “que un gobierno roji-verde haya mandado unidades del Bundeswehr a una intervención militar por primera vez desde la fundación de la República Federal ha salvado al país de un improductivo conflicto ideológico y político.” Al principio de la guerra las secciones de la Liga Comunista Internacional publicaron inmediatamente declaraciones desenmascarando la propaganda de guerra imperialista y buscando movilizar a los trabajadores del mundo contra sus “propias” burguesías.
La destrucción del estado obrero degenerado soviético dio paso a un agudo incremento en las guerras regionales y en las aventuras militares imperialistas, mientras un nuevo nacionalismo virulento se volvía el motor de la contrarrevolución. Los conflictos interimperialistas, previamente mantenidos a raya por la necesidad de una alianza antisoviética común estallaron de nuevo. Bajo la superficie de la actual unidad de los “aliados” de la OTAN en el bombardeo a Serbia se encuentran rivalidades imperialistas fundamentales en aumento, expresadas en la creciente guerra comercial entre EE.UU. y Europa, al igual que Japón. El mundo post-soviético se parece cada vez más al mundo de antes de 1914. Fueron las maquinaciones imperialistas atizando los odios nacionalistas en los Balcanes las que llevaron directamente a la Primera Guerra Mundial.
Hoy, el bombardeo de la OTAN es un detonador para una conflagración internacional más grande y todavía más sangrienta, que potencialmente arrastraría a Grecia, Turquía y Rusia. Mientras actúa como un policía blando para la OTAN, la denuncia de la Rusia capitalista del ataque militar de EE.UU. y la OTAN en Serbia está en línea con sus ambiciones de afirmarse como un poder imperialista regional. Tanto Rusia como EE.UU. tienen arsenales nucleares enormes, y EE.UU. ya ha mostrado su disposición de utilizar estas armas con la incineración nuclear de Hiroshima y Nagasaki en 1945. ¿Quién puede imaginar que los franceses, los ingleses o los israelíes serían algo más restringidos? El capitalismo es un sistema irracional, y el ímpetu demente de obtener ganancias y poder inherente a este sistema llevará inevitablemente a una tercera guerra mundial nuclear si no es detenido mediante la revolución proletaria internacional.
Los imperialistas hacen llover terror sobre Yugoslavia
La guerra de la OTAN contra Serbia no tiene nada que ver con los “derechos humanos” o la defensa de la población albanesa de Kosovo contra la “limpieza étnica”. Esta guerra no se trata de los albano-kosovares, es una guerra de dominación hecha para realizar los planes estadounidenses a largo plazo de insertar una presencia militar substancial de EE.UU. y la OTAN en Serbia domando o desplazando, si es necesario, a Milosevic. ¿Desde cuándo se preocupan los imperialistas por los pueblos oprimidos? Cientos de miles de inmigrantes son deportados cada año por los gobiernos europeos. De hecho, estos mismos gobiernos entraron en virtual frenesí al pensar que tendrían que abrir sus fronteras a los refugiados de Kosovo.
La LCI sigue la tradición de V.I. Lenin, cuyo “El socialismo y la guerra”, un poderoso manual de internacionalismo proletario escrito en 1915 y circulado clandestinamente entre obreros y soldados a lo largo de Europa, enseña:
“Los partidarios de la victoria del propio gobierno en la presente guerra, lo mismo que los partidarios de la consigna ‘ni victoria ni derrota’, adhieren unos y otros al punto de vista del socialchovinismo. Una clase revolucionaria no puede dejar de desear la derrota de su gobierno en una guerra reaccionaria y no puede dejar de ver que las últimas derrotas militares pueden facilitar su caída.”
Lenin hizo hincapié en que en caso de una guerra imperialista contra una nación pequeña o un pueblo semicolonial, es deber de la clase obrera no sólo luchar por la derrota del “propio” gobierno, sino también defender a las víctimas de la agresión imperialista. En la presente guerra, estamos por la defensa militar de Serbia, sin darle una pizca de apoyo político al régimen de Milosevic. Llamamos por el derecho a la autodeterminación de la población albanesa de Kosovo contra el régimen serbio-chovinista en Belgrado hasta que los separatistas albaneses se convirtieron simplemente en un peón de los designios predadores de la OTAN. Para los marxistas, el derecho democrático de la autodeterminación de los albaneses de Kosovo está ahora necesariamente subordinado a la lucha contra el bombardeo imperialista y la amenaza de invasión.
De hecho, el baño de sangre multilateral nacionalista en los Balcanes fue instigado directamente por los imperialistas en su carrera para destruir a la antigua Yugoslavia a través de la contrarrevolución capitalista. La República Federal Socialista de Yugoslavia nació de la Segunda Guerra Mundial, cuando los partisanos comunistas de Tito lucharon contra la ocupación del Wermatch alemán nazi al igual que contra la Ustasha fascista croata y los monárquicos chetniks serbios. Los partisanos de Tito fueron la única fuerza en Yugoslavia durante la guerra que se opuso al comunalismo. Pero los ideales socialistas y democráticos a los que el régimen de Tito apelaba públicamente fueron enterrados por las deformaciones burocráticas y las limitaciones inherentes al estalinismo, con su programa de construir el socialismo en un solo país. Tito introdujo el “socialismo de mercado”, que abrió a Yugoslavia a la economía imperialista y reforzó las disparidades entre las diversas regiones, alimentando el nacionalismo que resurgía.
Después de la muerte de Tito, la burocracia comenzó a fracturarse a lo largo de líneas nacionales. Milosevic, que promovió las “reformas de mercado” al frente del banco central, comenzó su carrera política apelando al chovinismo por una “ Serbia mayor” particularmente contra los albaneses de Kosovo. En esto, encarnaba el nexo entre la restauración capitalista y el nacionalismo. Pero Milosevic no estaba solo en este sentido. Su contraparte croata, Franjo Tudjman, idolatra a la Ustasha fascista de la Segunda Guerra Mundial —un títere de los nazis alemanes— y el líder bosnio Alija Izetbegovic es un nacionalista rabioso y un reaccionario islámico. Los marxistas se oponen al veneno del nacionalismo y luchan por la unidad clasista de los trabajadores de Serbia, Croacia, Eslovenia, Bosnia, Macedonia, Montenegro y Kosovo para derrocar a todos los sangrientos regímenes nacionalistas de la región, desde Milosevic a Tudjman. ¡Por una Federación Socialista de los Balcanes!
La crisis terminal de la Yugoslavia titoista vino a principios de 1991, cuando los gobiernos nacionalistas de derecha recién electos en Croacia y Eslovenia declararon su secesión del estado federado. Alemania entró en escena para aplanar a sus aliados Europeos para que reconocieran su independencia. EE.UU. se unió entonces a Alemania poniendo todo su peso detrás de una Bosnia independiente bajo la dirección de fuerzas nacionalistas musulmanas. En Croacia, los Estados Unidos y Alemania proveyeron al régimen fascistoide de Tudjman no sólo con grandes cantidades de armamento moderno, sino también con entrenamiento y asesores de alto nivel. Esto le permitió al ejército croata a mediados de 1995, en conjunto con el ataque aéreo de la OTAN, derrotar a las fuerzas serbias. Cientos de miles de serbios fueron expulsados por las fuerzas croatas en el mayor acto individual de “limpieza étnica” de la guerra. Al mismo tiempo, EE.UU. financiaba y armaba secretamente a los asesinos fundamentalistas islámicos en Bosnia incluyendo a los asesinos muyajedin que lucharon contra el ejército soviético en Afganistán.
Euro “socialistas”
La guerra es una prueba decisiva para los revolucionarios. Trotsky insistió en que una posición proletaria en la guerra requería “una ruptura verdadera y completa con la opinión pública oficial sobre la cuestión más candente de la ‘defensa de la patria’.” La falsa izquierda prueba el punto de Trotssky por la negativa. Se unen al grito de guerra imperialista sobre el “pobrecito Kosovo” mientras rechazan la defensa de Serbia, cuyo derecho mismo a la existencia nacional está bajo el ataque de los poderes imperialistas. A pesar de una chapa pacifista de oposición al bombardeo, marchan unidos detrás de los objetivos bélicos de sus propios imperialismos y de los gobiernos socialdemócratas o frentepopulistas, cuyas elecciones apoyaron. El camuflaje: detener el bombardeo de la OTAN; el mensaje: váyanse a la guerra en los Balcanes con tropas terrestres bajo el control de la Unión Europea (UE). Para los izquierdistas de la “muerte del comunismo” de hoy, que hace mucho abandonaron toda convicción en la capacidad revolucionaria del proletariado, ¡los sanguinarios imperialistas —estén bajo la bandera de la ONU, de la UE o de la OTAN— son el medio para llevar los “derechos humanos” a los oprimidos del mundo!
En su propaganda supuestamente “antibélica”, la “izquierda” europea está actuando simplemente como el vocero de sus propias burguesías imperialistas, cuyos intereses ciertamente no son los mismos. “La asociación con la OTAN en la crisis yugoslava es simplemente una capa que cubre las grandes diferencias entre los EE.UU. y sus aliados europeos” dijo un antiguo oficial de la ONU al Chronicle de San Francisco. El mismo artículo (15 de abril) citó a un rango de personas de izquierda a derecha “que veían la intervención en Kosovo como un esfuerzo apenas disfrazado de imponer la voluntad de Washington en el futuro de Europa.” En Francia, el Chronicle notó: “los comentarios en los periódicos son tan constantemente hostiles a EE.UU. que un lector bien podría imaginar que París está en guerra con el Pentágono y no contra el ejército yugoslavo”, mientras el antiguo canciller alemán Helmut Schmidt se quejó de estar “agarrado del cuello por los estadounidenses”.
Así, la “izquierda” abre terreno a su propia clase dominante capitalista: su “antiamericanismo” es un substituto barato y un obstáculo al internacionalismo proletario antiimperialista. Nadando con la corriente de la “opinión pública” burguesa, las consignas de la “izquierda” coinciden con la de los fascistas descarados; por ejemplo, en Alemania los nazis levantan el llamado “¡Ni una gota de sangre alemana por intereses extranjeros!”.
Probablemente los más descarados de los “izquierdistas” pro-guerra sean los antiguos partidos estalinistas, ejemplificados por el PC francés, que está desde luego en el gobierno. Titulado: “Europa y Francia deben participar en la construcción de la paz”, un folleto firmado por el PCF junto con la Ligue Communiste Revolutionnaire (LCR) en Rouen se quejaba de que el bombardeo de la OTAN no se ha desecho de Milosevic: “¡Milosevic aún está en su lugar! ¡Los albaneses están siendo cazados o masacrados! Estos son los primeros resultados de la aventura militar. En contraste, la paz en la región implica apoyo activo y determinado a las débiles fuerzas sociales y democráticas que luchan contra las dictaduras nacionalistas y por los derechos de las minorías étnicas.”
Los falsos trotskistas de la LCR, la organización francesa del Secretariado Unificado (S.U.), son más explícitos al tocar los tambores de guerra en su propia prensa. La LCR llamó abiertamente por la intervención militar imperialista en Kosovo bajo la Organización para la Cooperación y Seguridad de Europa (OSCE) —un bloque militar dominado por Europa— o las Naciones Unidas. En su número del 1§ de abril, Rouge declaró:
“La OTAN no era la única, y sobre todo no la mejor, pieza clave para un acuerdo. Las condiciones para una fuerza policiaca multinacional (compuesta principalmente de serbios y albaneses) podrían ser encontradas bajo el auspicio de la OSCE para hacer cumplir un acuerdo de transición.”
A la semana siguiente una declaración de Rouge llamaba por un acuerdo con Serbia que pudiera ser vigilado por “una fuerza multinacional bajo el control de la ONU”. La ONU —verdaderamente una cueva de ladrones y sus víctimas— ha sido un instrumento del militarismo imperialista desde la guerra de 1950-53 contra el estado obrero deformado de Corea del Norte hasta la masacre de decenas de miles de iraquíes en la guerra de 1991 en el Golfo Pérsico.
El S.U. de Alain Krivine está actuando como el vocero de los intereses del imperialismo francés, contraponiendo a la intervención de la OTAN dominada por EE.UU. el llamado por una fuerza expedicionaria imperialista Europea en los Balcanes. Rifondazione Comunista (RC) en Italia y el PDS en Alemania (al igual que algunos miembros del SPD, como el expresidente del partido, Oskar Lafontaine) promueven mucho el mismo tipo de antiamericanismo. Aunque el gobierno de EE.UU. es la principal potencia militar imperialista, este intento de pintar a los estados imperialistas europeos como más benévolos que los EE.UU. no es sino vil socialpatriotismo. ¿Supuestamente, entonces, la burguesía alemana de Auschwitz es moralmente mejor que su contraparte estadounidense? ¿Y qué hay de la sucia historia del colonialismo francés en Argelia e Indochina o la historia del imperio británico de saqueo y asesinato en Irlanda, el subcontinente indio y el Medio Oriente? Y fue la burguesía italiana la que inventó los campos de concentración en Libia, la que usó por primera vez gas venenoso contra la población etiope y la que llevó a cabo innumerables actos de carnicería en los Balcanes durante la Segunda Guerra Mundial.
La organización seudotrotskista francesa Lutte Ouvrière (LO) tiene una bien merecida reputación por adaptarse a los atrasados prejuicios de la clase obrera al ignorar la opresión especial, ya sea ésta opresión de la mujer, homofobia, racismo o la cuestión nacional en Francia, ya que junto con el resto de la falsa izquierda niega el derecho a la autodeterminación de los vascos en Francia. Pero ellos también se han vuelto repentinamente campeones del derecho a la autodeterminación del pueblo de Kosovo. En una editorial en su número del 9 de abril, el líder de LO Arlette Laguiller escribe: “Si el gobierno francés, al igual que otros gobiernos occidentales, estuviera ayudando realmente a los kosovares, sería evidente y no veríamos las líneas interminables de refugiados que vemos en la TV.” A pesar de su supuesta oposición a los ataques militares de la OTAN, la lógica de esta posición es que los imperialistas deberían intervenir más decididamente y aplastar realmente a los serbios. Satanizando a Milosevic —en vez de a los imperialistas— como el principal enemigo en este conflicto, LO sirve como un apologista de izquierda para la burguesía.
En la misma línea, la minúscula International Bolshevik Tendency (IBT), que desprecia la independencia de Quebec y es notoria de manera más general por su indiferencia ante los derechos de los pueblos oprimidos, como los católicos de Irlanda del Norte, hoy aúlla por la “independencia para Kosovo” —aparentemente sólo luchan por la independencia de aquellos que tienen patrocinio imperialista—.
En Italia, Rifondazione predica confianza en la ONU y llama por una conferencia de potencias capitalistas europeas para resolver la crisis de los Balcanes. RC se revuelca en el antiamericanismo para darle una coartada a su apoyo a su propia clase gobernante. El llamado de RC para cerrar la base aérea de la OTAN en Italia es levantado desde la perspectiva del nacionalismo italiano y en el interés de una Europa capitalista más fuerte dirigida contra sus rivales imperialistas (como EE.UU.). Nosotros los trotskistas apelamos no al estado burgués, sino al proletariado italiano para movilizar acciones obreras contra las bases de EE.UU. y la OTAN, desde las que está siendo lanzada una guerra mortal contra los intereses de todos los trabajadores —serbios, italianos, albaneses y estadounidenses—. Nosotros decimos: ¡Aplastar a la alianza contrarrevolucionaria de la OTAN a través de la revolución obrera!
Un suplemento de cuatro páginas del 10 de abril de Proposta, la flácida “oposición de izquierda” de RC no llama nunca por el retiro inmediato de las tropas italianas de los Balcanes. Proposta apoyó al previo gobierno burgués de “Olivo”/RC que invadió Albania.
El socialchovinismo es la defensa del “interés nacional”; es decir, llamar a la clase obrera a identificarse con los fines imperialistas de la clase dominante capitalista. Significa el abandono explícito de la lucha de clases por parte de los dirigentes sindicales procapitalistas. Así, los burócratas italianos del Cgil-Cisl-Uil retiraron su llamado a una huelga de ferrocarriles apenas estalló la guerra. ¡Los trabajadores serbios no son los enemigos de los trabajadores ferroviarios italianos! ¡El principal enemigo es la burguesía italiana!
Como afirmó Lenin: “El contenido ideológico y político del oportunismo y del socialchovinismo es uno y el mismo: la colaboración de las clases en vez de la lucha entre ellas, la renuncia a los medios revolucionarios de lucha y la ayuda a ‘su’ gobierno en la difícil situación por la que atraviesa, en lugar de la utilización de sus dificultades para la revolución.” Los líderes sindicales reformistas son sobornados con las migajas de las ganancias capitalistas. En Francia los sindicatos obtienen más ingresos del estado y los capitalistas que de sus miembros. Grupos seudoizquierdistas como LO y la LCR emulan esta corrupción política tomando sus subsidios financieros del estado burgués. ¡Pero el que paga las cuentas dicta el compás político! ¡Luchamos por la completa independencia de los sindicatos del estado burgués!
Bajo el impacto de una guerra de gran importancia en Europa, que involucra a las potencias imperialistas, presencíamos el espectáculo de los “revolucionarios” y “los antiimperialistas” de otros tiempos, uniéndose a las marchas proimperialistas de guerra. Los centristas de Workers Power se unieron a la profundamente laborista Alliance for Workers Liberty [Alianza por la Libertad de los Trabajadores] en una marcha de “Ayuda obrera a Kosovo” el 10 de abril, que estaba dominada por banderas de la OTAN y albanesas y con pancartas que gritaban “buena suerte, OTAN” y “OTAN, es ahora o nunca”. La “Ayuda obrera a Kosovo” está moldeada en la “Ayuda obrera a Bosnia”, iniciada en 1993, que, bajo la guisa de proveer ayuda humanitaria a los trabajadores en Bosnia, promovió el apoyo al gobierno Bosnio musulmán y trabajó hombro con hombro con las tropas de la ONU en la guerra fratricida entre serbios, croatas y musulmanes por lo que sirvió como el disfraz para la intervención militar imperialista dirigida en contra de los serbios bosnios.
Una declaración distribuida en una reunión pública el 30 de marzo en la ciudad de Londres por la internacional de WP, la League for a Revolutionary Communist International (LRCI, Liga por una Internacional Comunista Revolucionaria), llamó a defender a los serbios contra el ataque de la OTAN —¡“aunque no en Kosovo al que no tienen el derecho de ocupar”!—. Al mismo tiempo, WP alienta a los separatistas albaneses “a tomar ventaja total del bombardeo imperialista para expulsar a las fuerzas ‘yugoslavas’”, y añaden “si la principal preocupación [de Clinton y de Blair] fueran los kosovares reconocerían su estatidad, y le darían al ELK (Ejército de Liberación de Kosovo) las armas para expulsar a las tropas serbias”. Esto es una descarada apelación a los imperialistas de la OTAN.
Workers Power ha apoyado de hecho cualquier fuerza reaccionaria en los Balcanes (incluso en Serbia) siempre y cuando esté opuesta a Milosevic, el principal enemigo actual de los imperialistas. Así, en junio de 1991 cuando el IV Reich alemán estaba maquinando la destrucción del estado obrero deformado yugoslavo, llamaron por el reconocimiento inmediato de las declaraciones de independencia capitalistas restauracionistas de Eslovenia y de Croacia. Un año después, el afiliado austríaco de WP, el ArbeiterInnenstandpunkt, estuvo involucrado en un “frente unido” con la rama local del Renacimiento Nacional Serbio de Vuk Draskovic, una organización de monarquistas gran serbios y chetniks, en aquel entonces en oposición a Milosevic. Durante los ataques aéreos de la OTAN en 1995, WP se negó incluso en papel a defender a los serbios bosnios en contra del imperialismo.
No podría ser más claro que los falsos izquierdistas son socialchovinistas cuya línea de fondo es apoyar las metas de la guerra imperialista en los Balcanes, pese a las contorsiones teóricas que hacen al tratar de reconciliar su oposición de palabra a la OTAN con su apoyo al separatista Ejército de Liberación de Kosovo, que es ahora un simple peón de la OTAN. En contra de los socialchovinistas de estas épocas, Lenin polemizó contra Karl Kautsky, un líder central del SPD alemán quien durante la primera guerra interimperialista mantuvo “fidelidad de palabra al marxismo con la subordinación, en los hechos, al oportunismo”. Lenin escribe que “Kautsky ‘concilia’ el pensamiento fundamental del socialchovinismo, la aceptación de la defensa de la patria en la guerra actual, con una supuesta concesión a la izquierda, bajo la forma de abstención al votarse los créditos, con la manifestación verbal de una postura oposicionista, etc.” (Lenin, “El socialismo y la guerra”, 1915). Pero los “izquierdistas” de nuestros días, como Workers Power, están ciertamente mucho más a la derecha de Karl Kautsky.
Fue necesario el inicio de la primera guerra imperialista mundial (la Primera Guerra Mundial) y una orgía de chovinismo para destrozar a la II Internacional y para que los “socialistas” de aquella época dirigieran a la clase trabajadora a la matanza. Hoy, conforme son arrojadas las primeras bombas sobre los pueblos de los Balcanes, los que se hacen pasar por la “izquierda” ya se habían postrado desde antes ante su propio imperialismo. Frente a la Primera Guerra Mundial, Lenin llamó a los obreros a hacer de la guerra interimperialista una guerra civil en todos los países beligerantes, exigiendo una escisión de los auténticos socialistas de la II Internacional.
La postración ideológica de la falsa izquierda ante el imperialismo refleja sus muchos años de apoyo al imperialismo occidental contra la Unión Soviética en nombre de la “democracia” y “los derechos humanos”. Mientras existieron la Unión Soviética y los estados obreros deformados de Europa Oriental, como trotskistas, llamamos por su defensa militar incondicional contra el imperialismo y la contrarrevolución interna. Luchamos por una revolución política proletaria para echar a las burocracias estalinistas nacionalistas. En contraste, la falsa izquierda apoyó a todo tipo de fuerzas procapitalistas en el nombre del “antiestalinismo”. El capitalista de estado Socialist Workers Party británico (SWP, Partido Obrero Socialista) de Tony Cliff y sus satélites, y falsos trotskistas como el S.U. y Workers Power (éste último con algunas contradicciones) todos se opusieron a la intervención del Ejército Rojo en Afganistán, el último acto objetivamente progresista de la burocracia del Kremlin. A principios de los 80 se unieron en ferviente apoyo a la Solidarnosc polaca patrocinada por la CIA y el Vaticano, que estuvo en la primera línea de la campaña por la restauración capitalista en Europa Oriental. Una década más tarde, todos estos grupos vitorearon a Yeltsin y sus “demócratas” proimperialistas mientras lanzaban la contrarrevolución que destruiría la Unión Soviética.
El SWP, que se regocijó cuando el nuevo laborismo fue electo, sigue al laborismo de “izquierda” de Tony Benn, al decir, “Tony Benn se opuso a la guerra de las Malvinas, a la Guerra del Golfo y a esta guerra” (folleto del SWP, “Alto a la guerra”, abril de 1999). Tony Benn es un nacionalista de la “pequeña Inglaterra” quien llamó por sanciones de la ONU durante la Guerra del Golfo y que ahora se queja de que el bombardeo no tiene la autorización de la ONU. Mientras tanto, la prensa del Socialist Party (antes “Militant”) llama por la “acción obrera para derrocar a Milosevic” (Socialist, 16 de abril) mientras que, no es necesario decirlo, nunca llaman a los obreros británicos a derrocar al capitalismo británico.
Políticamente aparte de la multitud británica del “pobrecito Kosovo”, está el Socialist Labour Party (SLP, Partido Laborista Socialista), dirigido por el lider de los mineros, Arthur Scargill. Un comunicado de prensa del SLP del 24 de marzo, cita a Scargill y tacha correctamente al Primer Ministro del Partido Laborista, Tony Blair, de asesino. Señalaba la hipocresía de los imperialistas, indicando que “la Gran Bretaña sigue ocupando parte de Irlanda”. Sin embargo, la declaración de Scargill de que el bombardeo se realiza “sin siquiera la hoja de parra de una resolución de seguridad de las Naciones Unidas” implica confianza en esa institución de los imperialistas. Una declaración más izquierdista hecha por el Normanton Constituency del SLP se titula: “Defender a Yugoslavia e Irak —Luchar contra el imperialismo”. La declaración señala correctamente al New Labour Party de Blair como “antiobrero, proimperialista”. Dice, “Nosotros creemos firmemente en el principio del derecho de las naciones a la autodeterminación, y en el caso de Yugoslavia eso significa el derecho de una nación soberana a resolver sus propios problemas.” Sin embargo, las dos declaraciones del SLP son acríticas sobre el virulento chovinismo serbio de Milosevic.
http://www.icl-fi.org/espanol/oldsite/SERBIA.HTM
submitted by ShaunaDorothy to Espartaco [link] [comments]


2015.10.11 13:40 qryq Rusia implacable con los yihadistas.

Los cazas rusos han realizado 67 nuevos vuelos, destruyendo a 60 objetivos del Estado Islámico en Siria. Asimismo, eliminaron a 2 comandantes y 200 combatientes del grupo yihadista, informó el Estado Mayor de Rusia.
<>, ha afirmado el subjefe del Estado Mayor de Rusia, el teniente general Ígor Mákushev, citado por RIA Novosti. En general, los aviones han realizado 67 vuelos desde la base aérea Jmeimim que alberga a los militares rusos que llevan a cabo las misiones en Siria, en el marco de la operación antiterrorista en el país.
Por otra parte, <>, informó el militar.
A lo largo de la operación, las Fuerzas Aéreas rusas destruyeron en Siria un taller de reparación de vehículos blindados, 17 unidades de equipamiento militar y 2 sistemas de lanzacohetes múltiples, entre otros elementos. Se reporta que los ataques fueron dirigidos contra los mandos de control, centros de entrenamiento y centros de comunicación de los terroristas en las provincias Raqqa, Latakia, Hama, Idlib y Alepo.
Ataque aéreo contra una base del Estado Islámico camuflada en los bosques de Siria
El segundo video refleja la ofensiva aérea contra la base de entrenamiento que los terroristas poseían en una zona boscosa cerca de la localidad de Mgayriya, en la provincia siria de Latakia. <>, confirman las autoridades rusas.
En el siguiente documento gráfico, la aviación rusa ataca las fortificaciones de los terroristas cerca de Tertiyah. La explosión de las municiones y el incendio del combustible provocó la destrucción completa del equipamiento militar terrorista en la zona.
En el último video, una bomba de la Fuerza Aérea rusa alcanza una base que el Estado Islámico había camuflado en un bosque, también cerca de Tertiyah. <>, finaliza el Ministerio de Defensa de Rusia.
El Ejército sirio carga contra los terroristas del EI por tierra y aire. Rusia advierte a los países cómplices del terrorismo yihadista
Con helicópteros de combate, tanques y baterías de artillería, el Ejército de Siria ha reanudado con más fuerza que nunca su ofensiva contra los terroristas del Estado Islámico (EI) en la provincia de Hama, gracias a que las acciones de la Fuerza Aérea de Rusia ha debilitado sustancialmente al grupo terrorista en tan solo una semana.
El Ejército sirio ha comenzado a bombardear posiciones de los grupos terroristas ubicados en el límite entre las provincias de Hama e Idlib, cerca de varios asentamientos. El fuego se lleva a cabo simultáneamente con varias baterías de sistemas de artillería de diferente calibre y del sistema Grad, a lo que se añaden los bombardeos desde helicópteros de combate.
Asimismo, el jefe del Estado Mayor sirio, Alí Abdulá Ayub, ha anunciado que los ataques aéreos rusos contra los objetivos del Estado Islámico han socavado la capacidad combativa del grupo terrorista. Rusia emprendió el operativo antiterrorista en Siria el pasado 30 de septiembre a petición del presidente Bashar al-Assad. Según el Ministerio ruso de Defensa, su Fuerza Aérea ya ha causado daños significativos en el sistema de mando y la logística de los terroristas suicidas.
El Estado Islámico mata a un alto comandante iraní en Siria
El general de brigada Hossein Hamedani ha sido asesinado a manos de milicianos del grupo terrorista Estado Islámico en las afueras de la ciudad siria de Alepo durante la noche de este jueves, afirman en un comunicado los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica.
El grupo yihadista Estado Islámico ha asesinado al alto comandante iraní Hossein Hamedani mientras se encontraba dando asesoramiento militar al Ejército sirio en su lucha contra los militantes Takfiris en el país árabe, informa la agencia iraní IRNA.
<>, reza el comunicado de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica.
Tras reunirse en Damasco con el presidente sirio a principios del mes de septiembre, el viceministro de Asuntos Exteriores iraní, Hosein Amir Abdollahian, afirmó que el mandatario Bashar Al Assad juega un rol esencial para que termine la violencia en la región. El alto funcionario iraní recalcó que no hay alternativa para acabar con la guerra civil sin contar con Assad y aseguró que Irán no escatimaría esfuerzos para lograr la estabilidad en Siria.
Así es la táctica usada por Rusia en su operativo contra el Estado Islámico en Siria
Rusia sigue atacando las posiciones del Estado Islámico en Siria con gran intensidad y eficacia. El operativo antiterrorista comenzó el 30 de septiembre y en poco más de una semana se han llevado a cabo 120 vuelos de combate que destruyeron 110 objetivos, según el Ministerio ruso de Defensa.
La Fuerza Aérea de Rusia, que activó el 30 de septiembre su operativo antiterrorista en Siria, ataca nudos de comunicaciones de los combatientes del Estado Islámico, sus sedes y presuntos dispositivos de armas y municiones, combustible y alimentos.
Además, las fuerzas aeroespaciales rusas bombardean vehículos, muchos de los cuales pertenecían antes al ejército iraquí o las fuerzas armadas sirias, o se encontraban en almacenes estadounidenses desde la guerra en Irak.
El número de vuelos de combate realizados indica que se utiliza la táctica de guerra rápida Murad Gazdíev, que se encuentra en la base aérea de las fuerzas aéreas rusas en Siria.
Los ataques no solo se llevan a cabo por medio de cazas, sino también de buques. El 7 de octubre cuatro buques de la Flotilla rusa del mar Caspio lanzaron 26 misiles de crucero navales Kalibr contra infraestructuras del Estado Islámico en Siria, destruyendo 11 objetivos.
Advertencias rusas a los patrocinadores del terrorismo en Siria
Según el periódico “Opinión Hoy” de Kuwait, Rusia ha enviado mensajes a algunos países patrocinadores del terrorismo, como Arabia Saudí y Qatar, advirtiéndoles de serias consecuencias en el caso de que suministren a los grupos terroristas en Siria misiles antiaéreos portátiles, siguiendo así el escenario ocurrido en Afganistán en la década de 1980.
Cabe señalar, señala el periódico, que el liderazgo ruso considera la lucha contra los militantes en Siria, como un tema de seguridad nacional para Rusia y esto se refleja en la unanimidad alcanzada por todos los parlamentarios y medios rusos a esta intervención, que ha sido pedida por las autoridades sirias de acuerdo a las reglas del Derecho Internacional.
Esta intervención busca impedir que los grupos terroristas avancen más en Siria, el principal aliado de Rusia en Oriente Medio, y restaurar la influencia rusa en la región en su conjunto.
Este mensaje fue también una respuesta a la declaración de 55 clérigos wahabíes saudíes en favor de una “yihad” contra los militares rusos en Siria. Este anuncio resultó embarazoso para el gobierno saudí, que teme las consecuencias de tal declaración, que apoya abiertamente a los grupos terroristas en Siria.
Los círculos oficiales saudíes están manteniendo un silencio total sobre la intervención de Rusia en Siria con el fin de evitar un choque con Moscú en un momento en el que Arabia Saudí está empantanada en la guerra de Yemen y sufre una grave crisis financiera, incluyendo un aumento del déficit presupuestario, como consecuencia de su implicación en este conflicto y la caída en los precios del petróleo.
El liderazgo saudí es muy consciente de que el actual escenario es muy diferente al de la guerra de Afganistán contra los soviéticos de hace 35 años. En primer lugar Rusia es un estado avanzado tecnológicamente y gobernado por un presidente competente y muy popular, Vladimir Putin, diferente a los antiguos dirigentes soviéticos. Rusia ya no es tampoco un estado que exporta la ideología comunista y en Rusia hay libertad religiosa, así que los saudíes no pueden utilizar el arma de la religión contra Moscú.
De momento y llevadas por el temor, las autoridades saudíes han amenazado con procesar a todos los clérigos saudíes que realizaron el llamamiento con el argumento que éste habría violado la orden real que prohíbe a los saudíes luchar en lugares de conflicto. Entre ellos hay, sin embargo, algunas personalidades importantes del establishment religioso saudí por lo que no cabe esperar que el régimen de Riad vaya más allá de estas advertencias.
La advertencia a Turquía vino en forma de gesto militar consistente en la penetración de aviones rusos en dos ocasiones en el espacio aéreo turco. Esto fue algo deliberado, según la OTAN. Si esto fuera cierto, se trataría, sin duda, de una advertencia clara. Algunos observadores turcos han señalado que se trató de un mensaje al gran patrocinador del terrorismo en Siria, el presidente Recep Tayyip Erdogan, para que permanezca calmado y revierta su intervencionismo en Siria, que se traduce en el permiso a los terroristas para que pasen, ellos y sus armas, por el territorio turco y crucen la frontera hacia Siria. Fue gracias a este apoyo que los grupos terroristas, como el Frente al Nusra, fueron capaces de tomar varias ciudades estratégicas, como Idleb y Yisr al Shugur.
Erdogan dudará mucho, sin embargo, antes de dar órdenes para derribar cualquier avión ruso, como hizo con un avión sirio que penetró en el espacio aéreo turco hace unos meses.
Putin ha hecho más en Siria en dos semanas que Obama en dos años
El presidente del Comité de Exteriores de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Ed Royce, cree que Rusia ha dado más pasos en Siria en las dos últimas semanas que Estados Unidos en los dos últimos años.
<>, declaró Ed Royce citado por 'The Washington Times'. Según el presidente del Comité, los rusos <>.
<> dijo.
El 30 de septiembre Rusia anunció la entrada en Siria de sus Fuerzas Aéreas para ayudar al presidente sirio, Bashar al-Assad, a combatir al movimiento terrorista del Estado Islámico. Además, este miércoles Rusia lanzó sus nuevos misiles de crucero de alta precisión contra elementos de infraestructura del Estado Islámico en Siria, destruyendo 11 objetivos.
Estados Unidos ha admitido su derrota en Oriente Medio
Los últimos pasos de la política exterior de Barack Obama —una crítica dura a Israel, un 'coqueteo' con Irán y negociaciones con el Estado Islámico— sugieren que Estados Unidos parece haber admitido la derrota en la lucha contra el terrorismo islamista y ahora está pensando en cómo mitigar los efectos, sostiene el politólogo y periodista ruso Antón Krylov.
El politólogo y periodista ruso Antón Krylov escribe en un artículo para 'Vzglyad' que si se suman las críticas de EE.UU. a Israel, el 'coqueteo' con Irán, la visita urgente de Barack Obama al nuevo rey saudí y la falta de oposición real al Estado Islámico, <>.
Casi todo el tiempo desde el fin de la política aislacionista, explica él, EE.UU. intervino en los asuntos de otros países sólo si había un 100% de garantía de una victoria fácil. Sin embargo, <>, señala. Como ejemplos, el columnista cita el desembarco de Normandía, cuando la derrota de Hitler a manos de la Unión Soviética ya era inevitable, o los casos de Cuba, Corea del Norte e Irán, países a los que los norteamericanos presionaron, pero tenían miedo de atacar.
El grupo terrorista Estado Islámico, con el que EE.UU. estuvo negociando y quizás lo sigue haciendo, además de cometer asesinatos regulares de rehenes europeos, mata a miles de residentes locales en Siria e Irak y comete un genocidio de yazidíes. Sin embargo, EE.UU. no emprende ninguna acción real, y es que antes, <>, recalca el periodista.
Por un lado, el director de la CIA, John Brennan, anuncia que <>. Sin embargo, cuando el grupo terrorista publicó en línea domicilios y fotografías de 100 soldados estadounidenses, EE.UU. se tomó en serio la amenaza.
<>.
<>, concluye.
General iraní: <>
<>, ha declarado un general iraní.
Las afirmaciones de CNN sobre la supuesta caída de misiles rusos en territorio iraní son una mentira y parte de una guerra psicológica, ha anunciado el general de brigada iraní Moussa Kamali, citado por Ria Novosti. Asimismo, el general ha anunciado que si Occidente tuviera pruebas de lo ocurrido, las mostraría con toda seguridad.
<>, ha declarado Kamali sobre los reportes del supuesto impacto de cuatro misiles de crucero rusos en este país. <>, ha denunciado el militar.
Si los que hacen estas afirmaciones <>, ha insistido Kamali.
<>, ha señalado el general.
El jueves la cadena CNN y varias agencias de noticias habían informado, sin citar sus fuentes, que según EE.UU. cuatro misiles de crucero rusos, lanzados desde el mar Caspio hacia Siria, habían explotado en el territorio de Irán.
Análisis: PORQUÉ YA FRACASÓ LA ESTRATEGIA IMPERIAL CON EL TERRORISMO
La exitosa intervención militar rusa deja SIN SUSTENTO a la estrategia USA-OTAN con el terrorismo en Siria. EEUU y las potencias imperiales JAMÁS OPERARON MILITARMENTE contra las fuerzas terroristas (que ellos mismos entrenaron y enviaron a Siria). Eso explica porque en CASI UN AÑO de supuestos bombardeos de EEUU y sus socios contra Estado Islámico no le produjeron NINGÚN DAÑO a esa organización inventada por la CIA. Y explica porqué prácticamente en solo DIEZ DÍAS el poderío aéreo ruso convirtió en CENIZAS más del 60% de la estructura operativa de Estado Islámico y el resto del terrorismo en Siria.
EEUU JAMÁS ATACÓ A ESTADO ISLÁMICO
Y grafica claramente porque el poderío aéreo ruso en solo DIEZ DÍAS de operaciones aéreas intensivas ya convirtió en CENIZAS más del 60% de la INFRAESTRUCTURA Y CAPACIDAD MILITAR de Estado Islámico y las organizaciones terroristas (en las últimas 24 horas cazas Su-34M y Su-25SM atacaron 60 objetivos terroristas matando a 200 yihadistas y dos comandantes, según el Estado Mayor ruso).
Y la CONCLUSIÓN es sencilla. EEUU y sus aliados JAMÁS ATACARON al Estado Islámico y al resto de los mercenarios. Por el contrario, sus operaciones aéreas estuvieron dirigidas a dar COBERTURA Y APOYO encubierto al yihadismo terrorista (con alimentos, medicina y logística lanzados desde el aire).
Y como segundo objetivo central los bombardeos de EEUU y sus secuaces se dedicaron a destruir en forma encubierta INFRAESTRUCTURA, SERVICIOS Y ÁREAS VITALES DE LA ECONOMÍA SIRIA para debilitar y ayudar al DERROCAMIENTO del gobierno de Bashar Al Assad.
EL PRIMER FRACASO
Después del primer FRACASO del terrorismo imperial en 2014 (y con el ejército sirio todavía fortificado), EEUU y las potencias imperiales sacaron de la manga un ATENTADO CON ARMAS QUÍMICAS culpando al gobierno sirio de la muerte de centenares de civiles, entre ellos mujeres y niños.
La operación encubierta dio sustento argumental para un pedido de INTERVENCIÓN MILITAR DE LA OTAN que se FRUSTRÓ en el Consejo de Seguridad de la ONU por el veto de Rusia y China. Obama intentó lanzar un BOMBARDEO UNILATERAL para terminar con la estructura militar del gobierno sirio, pero sus socios europeos y el propio Congreso de EEUU lo dejaron SOLO, AISLADO Y DERROTADO.
LA JUGADA IMPERIAL CON ESTADO ISLÁMICO
Finalmente, a principios de este año Washington (y como nuevo diseño estratégico) sacó de la manga la carta ESTADO ISLÁMICO (un producto de la CIA que venía a suceder en el tiempo a Bin Laden y Al Qaeda).
Y nació LEYENDA DEL TERRORISMO INDESTRUCTIBLE de Estado Islámico. Al que las usinas mediáticas de la CIA y el Pentágono convirtieron en la "MAYOR AMENAZA PARA LA HUMANIDAD".
Paralelamente se desarrolló una acción mediática y publicitaria (para promocionar el "terror" de la facción terrorista) montada sobre las FALSAS DECAPITACIONES en cámara de estadounidenses que fueron difundidas a escala planetaria.
Y mediante el MIEDO AL ESTADO ISLÁMICO EEUU y sus satélites europeos lanzaron una nueva estrategia de INTERVENCIÓN MILITAR ENCUBIERTA en Siria, Irak y Medio Oriente. Con la excusa de BOMBARDEAR al Estado Islámico, EEUU y la coalición imperial se apoderaron del espacio aéreo sirio e iraquí, y crearon de hecho una ZONA DE EXCLUSIÓN AÉREA en todo Medio Oriente.
Y los bombardeos (como ya se explicó más arriba) no se ejecutaron contra el Estado Islámico y los grupos mercenarios, sino contra la INFRAESTRUCTURA SIRIA. Para dar cobertura aérea y logística a los grupos terroristas que intentan derrocar al gobierno sirio.
LA IRRUPCIÓN DE RUSIA EN EL TABLERO
Finalmente la DEMOLEDORA INTERVENCIÓN MILITAR RUSA contra el terrorismo desarticuló la estrategia imperial y creó un NUEVO STATU QUO de relaciones de fuerza en el tablero geopolítico y militar sirio.
Rusia en una precisa movida de ajedrez de Putin, pasó a dominar y a CONTROLAR el espacio aéreo sirio.
Terminó en solo diez días con la leyenda manipuladora de ESTADO ISLÁMICO INDESTRUCTIBLE. Y creó su propia ZONA DE EXCLUSIÓN AÉREA, advirtiendo a EEUU y a sus aliados que no INTERFIERAN en sus operaciones contra el terrorismo.
Y como acción DISUASIVA el mando militar ruso desplegó por sorpresa al poderoso crucero Moskva, equipado con los temibles MISILES ANTIAÉREOS S-300 frente a la ciudad costera de Latakia, en Siria.
Frente al poderío neutralizador y destructivo de estos misiles (llamados "cazadores de aviones") los modelos de caza bombarderos de EEUU, Israel y las potencias europeas que actúan en la zona, casi no tienen oportunidad.
En este resumen se condensa el famoso HECHO CONSUMADO de Putin. Que DESARTICULÓ LA ESTRATEGIA IMPERIAL en Siria, y comenzó un proceso militar de EXTERMINIO MASIVO de los grupos terroristas. Que ya CAMBIÓ EL MAPA geopolítico y militar estratégico de Siria y Medio Oriente. Y del cual Washington y sus satélites imperiales todavía no se pueden reponer.
submitted by qryq to podemos [link] [comments]


Las mujeres colombianas se tomaron Rusia  EL TIEMPO  RUSIA18 LA HISTORIA DE RUSIA de principio a fin en 9 minutos ... Derechos Humanos de las Mujeres - YouTube Mujeres en la historia: línea de tiempo Derechos Humanos de las mujeres - YouTube Una historia mundial de los derechos de las mujeres en 3 ... Herramientas para el avance de los derechos de las mujeres ... Historia de la participación política de las mujeres en ...

Los derechos humanos de las mujeres y la igualdad de género

  1. Las mujeres colombianas se tomaron Rusia EL TIEMPO RUSIA18
  2. LA HISTORIA DE RUSIA de principio a fin en 9 minutos ...
  3. Derechos Humanos de las Mujeres - YouTube
  4. Mujeres en la historia: línea de tiempo
  5. Derechos Humanos de las mujeres - YouTube
  6. Una historia mundial de los derechos de las mujeres en 3 ...
  7. Herramientas para el avance de los derechos de las mujeres ...
  8. Historia de la participación política de las mujeres en ...

Video animado de la Mesa de Género de la Cooperación Internacional sobre procesos intergubernamentales para el avance de los derechos de las mujeres, en el m... Además de buen fútbol, la primera fase del Mundial nos dejó capturas de la belleza colombiana. EL TIEMPO Casa Editorial. Todos los derechos reservados. Este video fue creado para la clase de Derechos Humanos por alumnos del primer semestre del grupo 002 de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Au... Rusia, uno de los países con más historia y cultura en el mundo, albergará la copa mundial de la FIFA Rusia 2018, pero qué hay de su historia, que va desde l... ¿Cuánto hemos avanzado en la lucha mundial por lograr la igualdad de derechos y cuánto queda por hacer? Desde las campañas sufragistas en todo el mundo al su... Enjoy the videos and music you love, upload original content, and share it all with friends, family, and the world on YouTube. Video elaborado por iniciativa de la Mesa de Género de la Cooperación Internacional en el marco del programa Superando la Violencia contra las Mujeres de ONU... This video is unavailable. Watch Queue Queue. Watch Queue Queue